
RESULTADOS
Los datos provienen de tres registros del dispositivo: la
planilla de testeo, con el perfil de cada persona atendida;
el sondeo de controles de salud, completado el día de la
jornada, que incorpora el resultado; y el registro nominal
de seguimiento. Las tres fuentes se analizaron de manera
agregada y se contrastaron entre sí.
Cobertura del dispositivo
Entre el 5 de noviembre de 2024 y el 7 de julio de 2026, se
realizaron 24 jornadas en 5 sedes del partido de Cañuelas,
alcanzando a 452 personas, con un promedio de 18,8 por
jornada (rango 6 a 49). El dispositivo sostuvo la
frecuencia mensual con jornadas adicionales y amplió su
alcance territorial: de 3 sedes en 2024 a 4 en 2025 y 2026.
Las personas alcanzadas residían en 6 de las 7 localidades
del partido, además del casco urbano de Cañuelas y de los
barrios del corredor de la ruta 205. La única localidad sin
registros fue Udaondo. El 60,9% residía en el casco
urbano y el 21,3% en Máximo Paz, seguidos por Santa
Rs
Tabla 1. Resultados de las pruebas rápidas por sede. Cañuelas, febrero 2025 – julio 2026*
*El denominador surge del sondeo, que se completa el día de la jornada; la clasificación entre infección activa y cicatriz serológica surge del
registro nominal de seguimiento, una vez confirmada con VDRL. Un caso adicional de infección activa fue detectado fuera de jornada, por
rastreo de pareja, y no se incluye en la tabla por carecer de denominador: sumado a los anteriores, el total asciende a 39 pruebas reactivas
para sífilis.
Fuente: Elaboración propia.
1 Se denomina cis a la persona cuya identidad de género coincide con el sexo asignado al nacer y trans a quien no se identifica con él,
conforme a la Ley 26.743 de Identidad de Género.
2 El Envión es un programa de la provincia de Buenos Aires dirigido a adolescentes y jóvenes de 12 a 21 años en situación de vulnerabilidad
social, que funciona en sedes municipales con equipos interdisciplinarios.
Buenas Prácticas BP
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Salud Publica 2026 Oct; 5
Rosa con el 6,9% y Los Pozos con el 1,6%. El 6,5%
provenía de partidos vecinos —Ezeiza, La Matanza,
Lobos, Roque Pérez y La Plata—, lo que indica que la
convocatoria excede los límites del partido.
Resultados de las pruebas rápidas
Sobre las 351 personas con resultado registrado entre
febrero de 2025 y julio de 2026 se obtuvieron 39 pruebas
reactivas para sífilis (11,1%) y 4 para VIH (1,1%). La prueba
rápida treponémica no distingue infección activa de
infección pasada tratada: esa clasificación se establece
con el VDRL posterior y surge del registro nominal de
seguimiento, con 25 casos de infección activa (7,1% de las
personas testeadas) y 14 cicatrices serológicas (4,0%). Las
cuatro pruebas reactivas para VIH correspondieron a
mujeres de entre 25 y 35 años: dos diagnósticos nuevos
—uno con cicatriz serológica para sífilis— y dos personas
con diagnóstico previo de VIH (Tabla 1).
Perfil de la población alcanzada
El 75,5% de las personas testeadas fueron mujeres (321/425
con dato de sexo registrado). Entre quienes respondieron
sobre género autopercibido (n = 239), 185 se identificaron
como mujeres cis1, 53 como varones cis y 1 como varón trans.
La mediana de edad fue de 31,5 años (rango 13 a 82) y 33
personas menores de 18 años accedieron al testeo (Tabla 2).
El 36,1% de las personas (154/427) nunca se había realizado un
testeo de VIH o sífilis. Más de un tercio de la población
alcanzada no había accedido antes a un diagnóstico.
La vía de acceso principal fueron las redes sociales (36,9%),
seguidas por la pertenencia laboral al espacio de la jornada
(19,0%), la referencia personal (14,5%), el ingreso espontáneo
(8,8%), el boca a boca (7,4%), la consulta médica (6,2%), el
programa Envión (4,8%)2 y la cartelería (2,4%). El ingreso
espontáneo y el boca a boca representaron en conjunto el
16,2% de los accesos.
Barreras de acceso a los controles de salud
Una de cada cinco personas testeadas (20,8%) nunca había
realizado un control de salud y el 16,0% lo había hecho hace
más de tres años. Entre quienes se habían controlado, el
efector más frecuente fue el hospital público, con 158
menciones, seguido por la obra social con 51 y el centro de
atención primaria con 48. El registro incorporó, como
respuesta abierta, los motivos de no realización de controles
(n = 74). De ellos, 57 explicitaron un motivo y se agruparon en
seis categorías: tiempo, trabajo y tareas de cuidado, 26,3%
(“prioricé trabajar”, “mamá no tiene tiempo para llevarla”);
percepción de buena salud, 22,8% (“se siente bien”, “no tenía
motivo”); desinterés, desconocimiento u olvido, 19,3%;
barreras administrativas y de turnos, 17,5% (“vine a sacar
turno y no me daban”, “largas esperas”); miedo y estigma,
12,3% (“porque me van a encontrar cosas”, “miedo de venir
sola”); y barreras económicas, 1,8%. Computando menciones
secundarias, las administrativas ascienden al 22,8%.
Desde la epidemiología crítica, estas respuestas no
expresan decisiones individuales sino la determinación
social del proceso salud-enfermedad. La jornada laboral, la
distribución del trabajo de cuidado y la organización de los
servicios definen las condiciones en las que una persona
puede o no controlarse. Esa perspectiva cuestiona además
la dualidad entre lo urbano y lo rural, pertinente en el
interior bonaerense (15). La categoría más frecuente no es
neutral, es en clave de género: las expresiones registradas
remiten a la organización doméstica del cuidado y al
trabajo remunerado y provienen mayoritariamente de
mujeres, que son el 75,5% de la población alcanzada.
Como instancia de validación con las personas destinatarias,
el sondeo relevó sugerencias sobre la jornada: de 328
respuestas, 182 expresaron una valoración o una propuesta,
agrupadas en seis categorías. La valoración positiva de la
práctica reunió el 64,3%; la calidad de la atención recibida, el
22,0% (“me explicaron todo”, “me sentí bien recibida”); la
ampliación de la difusión, el 19,8%; la extensión del alcance
territorial y de la frecuencia, el 14,8%; la accesibilidad y la
organización, el 7,7% (“en el hospital hay que esperar un
montón, acá es rápido y cerca”); y la ampliación de la oferta
a otras prácticas preventivas, el 3,8%. Algunas respuestas
mencionan más de una dimensión.
Detección de otras necesidades de salud
El sondeo identificó necesidades de salud ajenas al motivo
de consulta. Entre las mujeres de 20 años o más, el 14,2%
nunca se había realizado un PAP y el 29,6% lo había hecho
hace más de tres años. El 43,8% estaba fuera de la
periodicidad recomendada. Entre las mujeres de 40 años o
más, con indicación de tamizaje mamográfico bianual, el
17,3% nunca se había realizado una mamografía y el 18,7%
hace más de tres años, lo que sitúa al 36,0% fuera de
periodicidad. A partir de 2026, cuando el instrumento
incorporó el registro de las indicaciones generadas en el
acto, el 47,6% de las personas (39 de 82) se retiró de la
jornada con al menos una indicación de otro control
preventivo: PAP en 24 casos, PAP y mamografía en 12,
método anticonceptivo en 2 y PAP junto con método
anticonceptivo en 1.
El dispositivo, además de ampliar el diagnóstico de VIH y
sífilis, funciona como puerta de entrada a prácticas
preventivas en el primer nivel de atención.
Seguimiento de los casos detectados
El registro nominal documentó 47 casos entre noviembre
de 2024 y junio de 2026, 45 de sífilis y 2 de VIH. El 76,6%
correspondió a personas de sexo femenino, proporción
similar a la de mujeres entre las personas testeadas. La
mediana de edad al diagnóstico fue de 29 años y la mitad
de los casos se concentró entre los 20 y los 29 años, en
coincidencia con el rango de mayor incidencia del país, que
el nivel nacional ubica entre los 20 y los 24 años (2).
El 51,1% fueron diagnósticos nuevos detectados en
jornada, el 29,8% cicatrices serológicas y el 12,8%
reinfecciones, proporción que señala una circulación
sostenida. Tres casos (6,4%) fueron detectados por rastreo
de parejas de casos índice, lo que muestra que el circuito de
contactos amplía el alcance diagnóstico (Tabla 3).
A los 32 casos que requerían tratamiento se les indicó el
esquema completo de tres dosis de penicilina benzatínica y
la totalidad recibió la primera dosis en el momento del
diagnóstico. Ninguna persona se retiró de la jornada sin
haber iniciado tratamiento. La completitud del esquema
fue del 84,4% (27 de 32). De los cinco casos con una sola
dosis aplicada, dos corresponden a las personas con
pérdida de continuidad del seguimiento y tres continúan
activos, con el esquema en curso.
El estado del caso dimensiona la continuidad del cuidado,
principal desafío de los dispositivos comunitarios: el 42,6%
cerró con alta, el 44,7% permanece activo y el 6,4% fue
derivado a otro efector. Solo 3 casos (6,4%) se perdieron,
con una retención del 93,6%. La mediana entre la detección
y el primer contacto fue de 8 días y el promedio, de 2,6
contactos por caso.
De las cuatro pruebas reactivas para VIH, las dos que
constituyeron diagnósticos nuevos ingresaron al registro
como casos e iniciaron tratamiento antirretroviral. Las
otras dos correspondieron a personas ya diagnosticadas y
en tratamiento, por lo que no configuran casos nuevos. En
el primero de los diagnósticos nuevos transcurrieron 4 días
entre la prueba rápida y la confirmación de laboratorio, 11
hasta la consulta con infectología y 46 hasta el inicio del
tratamiento. En el segundo, 35 y 40 días respectivamente,
iniciando el tratamiento el mismo día de la consulta
especializada.
El seguimiento de la pareja sexual se documentó en 15 de
los 47 casos (31,9%): en 6 realizó tratamiento, en 1 no lo
realizó y en 8 no pudo determinarse.
Como control de consistencia, el sondeo registró 42
pruebas reactivas entre febrero de 2025 y julio de 2026, de
las cuales 2 correspondieron a personas con diagnóstico
previo de VIH. Las 40 restantes coinciden exactamente con
los casos incorporados al registro nominal en ese período.
LECCIONES APRENDIDAS Y TRANSFERIBILIDAD
Fortalezas del modelo
La modalidad itinerante resultó una estrategia efectiva
para llevar el diagnóstico a las personas en lugar de esperar
que lleguen a los servicios. Que el 36,1% nunca se hubiera
testeado y que el 20,8% nunca hubiera realizado un control
de salud, muestra que alcanza a población que el sistema
no venía captando, en línea con lo descrito para las
estrategias de base comunitaria (7). La regularidad
mensual en días y horarios fijos permitió sostener un ciclo
previsible de jornadas.
La reactividad hallada (11,1%) se ubica dentro del rango
reportado con PR dual en los centros de testeo de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, entre 7,2% y 11,5% (9). La tasa
de notificación de sífilis en la provincia de Buenos Aires
—55,4 cada 100.000 habitantes en 2024, y 47,2 en el
interior provincial— se ubica por debajo del promedio
nacional de 93,0 (1), en un contexto en el que el propio
sistema de vigilancia atribuye el aumento de las
notificaciones a la incorporación de nuevos efectores y a la
descentralización del diagnóstico (2). En ese marco, los
dispositivos de testeo en el primer nivel contribuyen a la
captación de casos.
El dispositivo funciona además como puerta de
entrada a la atención primaria: casi la mitad de las
personas atendidas en 2026 se retiró con una indicación de
otro control preventivo, lo que inscribe la intervención en
una lógica de cuidado integral.
La perspectiva de género resulta esencial ante el
patrón observado: las mujeres fueron el 75,5% de las
personas alcanzadas y el 76,6% de los casos detectados, en
línea con el perfil nacional, donde entre los 20 y los 24 años
la tasa de sífilis en mujeres supera en un 68% a la de
varones (2). Cada diagnóstico de sífilis en una persona
gestante interceptado en el primer nivel es una
oportunidad de prevención de sífilis congénita, objetivo
central del marco ETMI-Plus3 (3). Que las cuatro pruebas
reactivas para VIH se dieran en mujeres en edad
reproductiva refuerza la necesidad de sostener el testeo
como práctica habitual en los controles de salud de esa
población.
Un hallazgo clave en el diseño original es que el
dispositivo opera también sobre la continuidad del
cuidado de personas que ya viven con VIH. De las dos
con diagnóstico previo, una estaba sin seguimiento desde
hacía tres años y pudo ser reorientada al servicio de
referencia. La otra, con adherencia sostenida al
tratamiento, se acercó a testearse porque creía haberse
curado por efecto de su fe religiosa. Las creencias sobre la
curación divina constituyen un factor condicionante
documentado de abandono del tratamiento antirretroviral
(16) y la consejería postest permitió trabajarla sin
confrontarla. Ambas situaciones muestran que la jornada
opera también como punto de contacto para personas ya
diagnosticadas.
La proporción de cicatrices serológicas y reinfecciones da
cuenta de que el dispositivo no solo detecta casos nuevos,
también monitorea la evolución de personas con
diagnóstico previo y captura reinfecciones, lo que refuerza
su valor como vigilancia epidemiológica activa.
La articulación interinstitucional entre el SAPS, la
Secretaría de Salud y el Hospital Marzetti —con referentes
nominados y circuitos acordados previamente— fue un
componente estructural desde el diseño y sostuvo el
seguimiento de los casos. El acompañamiento inicial de la
dirección provincial y de la asociación civil ConVIH Ezeiza
aportó, además, el marco teórico y la perspectiva integral
sobre cómo comunicarlo.
Desafíos identificados
El seguimiento de parejas sexuales es el desafío más
significativo: se documentó alguna gestión en menos de un
tercio de los casos y en la mitad de ellos no pudo
confirmarse el resultado. La ausencia de estrategias
sistemáticas de notificación de contactos limita el impacto
del dispositivo en la interrupción de la cadena de
transmisión.
La completitud del registro longitudinal fue otro desafío. El
desarrollo progresivo de la herramienta de seguimiento fue
la respuesta del equipo: entre versiones sucesivas se
incorporaron el estado del caso y el circuito de derivación
de VIH y se completaron los datos de tratamiento
pendientes.
También la integración de los instrumentos de registro.
Hasta 2025 el sondeo y la planilla de testeo solo podían
vincularse a nivel de jornada. La incorporación del número
de orden de atención en 2026 permitió el cruce individual,
con una vinculación del 98,8% (79 de 80 registros). Esta
mejora, de bajo costo operativo, habilita análisis más
específicos. El registro de seguimiento incorporó ese
número desde agosto de 2026.
Persisten brechas de completitud: el 45,1% de los registros
no consigna género autopercibido y el 56,1% no consigna
barrio de residencia, lo que limita el análisis de poblaciones
clave y la microlocalización territorial de la demanda. Se
están implementando modificaciones de carga a partir de
2026 que permitan disminuir estas brechas.
Transferibilidad del modelo
El modelo es transferible a municipios bonaerenses con
características similares —localidades dispersas, primer y
segundo nivel articulados, equipos comprometidos con la
salud comunitaria— sin infraestructura especial. Los
reactivos para la PR dual son provistos por la dirección
provincial, que también aporta el marco normativo y la
capacitación. Los requisitos mínimos son: un equipo de 3 a
4 agentes capacitados en consejería y punción digital, un
circuito de derivación acordado con el nivel de referencia y
un registro que vincule testeo y seguimiento. En la
experiencia de este equipo, la sostenibilidad dependió más
de la organización del circuito que de recursos materiales
excepcionales.
CONCLUSIONES
En 21 meses el dispositivo alcanzó a 452 personas en 24
jornadas y 5 sedes, con una reactividad de 11,1% para sífilis
y 1,1% para VIH. Más de un tercio nunca se había testeado
y una de cada cinco nunca había realizado un control de
salud. El dispositivo detecta casos que no habrían llegado
espontáneamente al sistema y sostiene el cuidado
posterior, con una retención del 93,6%.
El 42,6% de los casos correspondió a cicatrices serológicas
o reinfecciones, lo que da cuenta de una circulación
sostenida en el partido y de la necesidad de una respuesta
programática de mediano y largo plazo. El predominio
femenino entre las personas alcanzadas y entre los casos
detectados, exige integrar el diagnóstico de sífilis y VIH
como componente permanente de la agenda de salud
sexual y reproductiva en el primer nivel de atención.
El registro de las barreras relatadas por las propias
personas —tiempo de trabajo y cuidado, percepción de
buena salud, falta de turnos, miedo y estigma— y el hecho
de que casi la mitad se retire con una indicación
preventiva, muestran que la estrategia excede el
diagnóstico y habilita el acceso a otras prácticas de
cuidado.
La experiencia aporta un modelo transferible que puede
contribuir al cumplimiento de los objetivos del Plan
Quinquenal de Salud 2023-2027 de la provincia de Buenos
Aires en materia de articulación entre los niveles de
atención y de acceso equitativo al diagnóstico de VIH e
ITS.
AGRADECIMIENTOS
A todas las personas que participaron de las jornadas de
testeo, cuya disposición es el fundamento de esta
estrategia. A la Dirección Provincial de Prevención de VIH,
ITS y Hepatitis Virales y, en particular, a Sebastián Loinaz,
por la capacitación previa a la implementación y el
acompañamiento sostenido. A la Asociación Civil ConVIH
Ezeiza y, en particular a Rodolfo Latrónico —enfermero,
con extensa trayectoria de militancia junto a las personas
que viven con VIH— y a Fabián Piatti, por el
acompañamiento en la puesta en marcha del dispositivo.
También, a la Secretaría de Salud del Municipio de
Cañuelas, al Área de Epidemiología municipal, al Servicio
de Infectología, Laboratorio y al equipo de Trabajo Social
del Hospital Marzetti y, especialmente, a los equipos de
salud del partido que abrieron las puertas para la
realización de las jornadas y por el acompañamiento
institucional sostenido.