
Salud Publica 2026 Oct; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
DISCUSIÓN
La desnutrición al momento del diagnóstico oncológico es
un problema frecuente en la población pediátrica. Se
relaciona con el impacto sobre la tolerancia al tratamiento,
riesgo de complicaciones como infecciones, duración de la
estadía hospitalaria y sobrevida (1-2,8). En el presente
estudio, casi la mitad de la muestra presentó algún grado
de desnutrición según el MUAC z-score al momento del
diagnóstico oncológico. Estos resultados concuerdan con
estudios previos que reportan prevalencias elevadas de
desnutrición en niños y adolescentes con enfermedades
oncológicas, particularmente en países de ingresos medios,
donde se han descrito cifras que oscilan entre el 30% y el
60%, dependiendo del método diagnóstico utilizado
(4,14,18). Con respecto a datos nacionales, el Registro
Oncopediátrico Hospitalario Argentino, refuerza la
relevancia epidemiológica del cáncer infantil y la necesidad
de estrategias de evaluación nutricional sistemáticas desde
el inicio del abordaje de la enfermedad (13).
Según los datos obtenidos por MUAC z-score, el 47,6%
presentaba desnutrición al momento del diagnóstico
oncológico, siendo la desnutrición moderada la categoría
más predominante. Por otro lado, el indicador IMC/edad no
identificó ningún caso de desnutrición. Por el contrario, se
observó que el 57,1% se clasificó como eutrófico. Esta
discrepancia pone en evidencia las limitaciones del
IMC/edad como única herramienta para la evaluación
nutricional (7,12). El IMC/edad es un indicador ampliamente
utilizado para la evaluación nutricional en pediatría pero no
permite discriminar de manera adecuada la cantidad de
masa grasa y masa muscular. El mismo, es afectado por
varios factores, como la inflamación sistémica, la retención
de líquidos, presencia de tumores, entre otras
características de la enfermedad oncológica. Estas
cuestiones pueden llevar a una subestimación del
diagnóstico nutricional, en especial de la pérdida de la masa
muscular (3,7,20). Según el consenso de la Sociedad
Australasiática de Nutrición Parenteral y Enteral (AuSPEN),
el MUAC es una herramienta más fiable que el IMC en niños
con tumores sólidos o grandes desplazamientos de
líquidos, como edema, ascitis o hiperhidratación (6).
La importancia de la composición corporal en la evolución
clínica de los pacientes pediátricos con cáncer ha sido
documentada. La disminución de la masa muscular se ha
asociado con una mayor toxicidad relacionada con el
tratamiento, un incremento del riesgo de infecciones, una
mayor duración de la estancia hospitalaria y un peor
pronóstico clínico (3,10). En este contexto, los resultados
obtenidos en el presente estudio sugieren que el MUAC
z-score puede aportar información relevante para la
identificación temprana del compromiso nutricional, ya que
permitió detectar casos de desnutrición que no fueron
identificados mediante el IMC/edad. Esto resulta
particularmente relevante en pacientes oncológicos
pediátricos, en quienes una alteración de la composición
corporal puede coexistir con un peso corporal
aparentemente conservado.
La utilidad del MUAC en oncología pediátrica ha sido
estudiada por distintos autores, quienes destacan su
simplicidad, bajo costo y menor dependencia del peso
corporal (4,7). Por lo tanto, su utilización podría
complementar la evaluación antropométrica habitual y
contribuir a una valoración más completa del estado
nutricional, especialmente cuando existe sospecha de
pérdida de masa muscular que no se refleja en el IMC/edad.
En este sentido, el MUAC no debería considerarse como un
sustituto del IMC/edad, sino como una herramienta
complementaria que puede favorecer la detección de
alteraciones nutricionales de manera más temprana y
orientar la evaluación y el seguimiento nutricional durante
el tratamiento oncológico.
En particular, el MUAC ha demostrado ser un indicador
sensible para la detección de desnutrición en niños y
adolescentes con enfermedades oncológicas. Su utilidad
radica en que evalúa de manera indirecta las reservas de
masa muscular, con menor dependencia del peso corporal
total y menor influencia de factores relacionados con la
enfermedad (21-22). Además, estudios recientes han
evidenciado una asociación significativa entre valores bajos
de MUAC y mayor duración de la internación, así como
Cn
CONCLUSIONES
El MUAC z-score permitió identificar una mayor proporción
de pacientes con desnutrición en comparación con el
IMC/edad, el cual no detectó ningún caso de desnutrición en la
muestra analizada. Estos hallazgos sugieren que el MUAC
z-score presenta una mayor capacidad para identificar
compromiso nutricional al momento del diagnóstico
oncológico.
Los resultados del presente estudio muestran que la
evaluación nutricional basada únicamente en el IMC/edad
puede resultar insuficiente para identificar el compromiso
nutricional en pacientes pediátricos oncológicos al momento
del diagnóstico de la enfermedad. El MUAC z-score permitió
reconocer un mayor número de pacientes con desnutrición,
demostrando ser una importante herramienta
complementaria en la valoración nutricional. Un diagnóstico
nutricional oportuno puede contribuir a optimizar la tolerancia
al tratamiento, reducir la aparición de complicaciones
asociadas y favorecer una mejor evolución clínica durante el
transcurso de la enfermedad oncológica.
La baja concordancia observada entre ambos indicadores
refuerza la necesidad de incorporar enfoques
antropométricos que contemplen las particularidades clínicas
de la población estudiada. La implementación sistemática del
MUAC z-score podría contribuir a una detección más
oportuna del estado nutricional y favorecer la toma de
decisiones para lograr mejores resultados clínicos.
Se sugiere realizar estudios con mayor tamaño muestral y
diseños multicéntricos que permitan profundizar el análisis
del rol del MUAC z-score en oncología pediátrica y consolidar
su integración en los protocolos de evaluación nutricional.
AGRADECIMIENTOS
Al hospital, por posibilitar el desarrollo de esta investigación y
a la Licenciada Laura Cazalla por su guía, compromiso y
permanente acompañamiento durante el proceso de
investigación. Asimismo, se agradece a todo el equipo de la
Unidad de Hemato-Oncología Pediátrica por su colaboración,
predisposición y apoyo, fundamentales para la realización de
este estudio.
Autora no manifiestan conflictos de interés.
mayor riesgo de complicaciones clínicas en pacientes
pediátricos oncológicos internados (14,23-24). El valor de
esta herramienta aumenta con mediciones secuenciales,
las cuales son más útiles que una medición aislada para
monitorear la trayectoria nutricional del infante (6).
La baja concordancia observada entre los indicadores
(Kappa ponderado de 0,20), refuerza la cuestión de que el
MUAC z-score y el IMC/edad no clasifican de manera
equivalente el estado nutricional de los pacientes pediátricos
oncológicos. Resultados similares fueron reportados en un
estudio que comparó diferentes métodos antropométricos,
evidenciando que el uso de un único indicador puede ser
insuficiente para una adecuada evaluación del estado
nutricional. Este hallazgo es consistente con estudios
recientes que han evaluado la concordancia entre distintos
indicadores antropométricos en poblaciones pediátricas,
reportando niveles de bajo a moderado acuerdo y
destacando el riesgo de subdiagnóstico cuando se emplea
un único método de evaluación (23).
Los hallazgos del presente estudio refuerzan la
importancia de incorporar el MUAC z-score como
herramienta en la evaluación nutricional inicial del
paciente pediátrico oncológico. Su simplicidad, bajo
costo y factibilidad de implementación, lo convierten en
una valiosa referencia en entornos hospitalarios, donde
la medición del IMC puede verse limitada por la condición
clínica propia del paciente oncológico (2,7,21). La
detección temprana del compromiso nutricional
permitiría implementar intervenciones oportunas,
eficaces y con potencial impacto en la tolerancia al
tratamiento y la evolución clínica (10,18).
Entre las limitaciones del estudio se encuentra el diseño no
probabilístico, la selección de la muestra por conveniencia y
el tamaño muestral, que limitan la validez externa del
estudio, por lo que los resultados deben interpretarse con
cautela y no pueden ser extrapolados a la población
pediátrica oncológica en general. Por otra parte, la
medición del MUAC no se realizó de manera uniforme en el
brazo no dominante en todos los casos, debido a
condiciones clínicas propias de la población estudiada,
como la localización tumoral, la presencia de edema o la
utilización de accesos venosos, lo que podría haber
introducido un sesgo de medición.