La psicología en el primer nivel de atención de
la salud pública: una revisión sistemática en
cuatro países de América del Sur (2015-2025)
Psychology in public primary care: a systematic review in four
South American countries (2015-2025)
RESUMEN
Introducción: Desde la década de 1990, algunos países de América Latina
se propusieron garantizar el derecho a la salud mental y favorecer la
transición de un modelo custodial hacia otro basado en la salud mental
comunitaria. Sin embargo, esta meta aún no se ha cumplido plenamente y
el panorama es desigual en cada país. Objetivo: Se presenta una revisión
sistemática para conocer y discutir el trabajo de la psicología en el primer
nivel de atención de la salud pública en cuatro países de América del Sur
(2015-2025). Metodología: Se realizó una búsqueda de investigaciones
publicadas en los últimos 10 años (2015-2025). Se analizaron artículos
indexados en bases de datos reconocidas en la región latinoamericana
como Scielo, Redalyc y Dialnet. La búsqueda se complementó con
documentos de anuarios y revistas no indexadas. La recolección del
material se efectuó entre enero y marzo de 2026. Los criterios de búsqueda
se orientaron hacia publicaciones en idioma español, inglés y portugués. Se
seleccionaron 36 artículos, los cuales fueron sometidos a un análisis de
contenido interpretativo. Resultados: Se identificaron cinco dimensiones
del trabajo de la psicología en el primer nivel de atención: modalidades de
atención, condiciones laborales, organización del trabajo, formación
profesional, interdisciplina y perspectiva de la población consultante. Las
investigaciones muestran que la atención continúa bajo el modelo
clínico-individual con un rol ambiguo de la psicología. Esto plantea desafíos
para la formación profesional, evidencia la necesidad de fortalecer la
interdisciplina y también la inclusión de las voces de la comunidad, en el
marco de un paradigma que apuesta al desarrollo de la salud mental
comunitaria. No obstante, persisten condiciones laborales y
presupuestarias dispares en el sector. Discusión: Los estudios coinciden
en señalar la persistencia del enfoque clínico, en detrimento de los
abordajes comunitarios. También, destacan limitaciones: escasez de
experiencias comunitarias sistematizadas e insuficiente apoyo institucional
para sostener otras articulaciones posibles. Es necesario realizar reajustes
en la formación, fomentar prácticas integrales e investigaciones que
incluyan la perspectiva de la población para promover una práctica situada
y con enfoque de derechos. Conclusión: La psicología ocupa un lugar
ambiguo. Es percibida como necesaria para la comunidad y para los
equipos de salud. Si bien se evidencian algunos desarrollos orientados al
trabajo integral en salud mental, también se deben resolver cuestiones
presupuestarias del sector, fortalecer las políticas en salud mental
comunitaria desde un compromiso político y gubernamental consistente
en el tiempo, promover el trabajo en una formación con enfoques
psicosociales y comunitarios, que permita consolidar las prácticas
interdisciplinarias en la praxis concreta e incluir su principal protagonista: la
comunidad.
Palabras clave: Psicología; Atención Primaria de Salud; Revisión
Sistemática; América del Sur
ABSTRACT
Introduction: Since the 1990s, several Latin American countries have
sought to guarantee the right to mental health and facilitate the
transition from a custodial model to a community-based mental health
model. However, this goal has not yet been fully achieved, and the
situation varies across countries. Objective: This paper presents a
systematic review to examine and discuss the practice of psychology in
primary public care in four South American countries (2015–2025).
Methodology: A literary search was conducted for studies published
over the last 10 years (2015–2025). Articles indexed in databases
recognized within the Latin American region, including SciELO, Redalyc,
and Dialnet were analyzed, and the search was supplemented with
documents from yearbooks and non-indexed journals. The material was
collected between January and March 2026. The search was limited to
publications in Spanish, English, and Portuguese. Thirty-six articles
were selected and subjected to interpretive content analysis. Results:
Five dimensions of psychological practice in primary care were
identified: care modalities, working conditions and work organization,
professional training, interdisciplinary collaboration, and the
perspective of the population served. Research shows that care
continues to operate under an individual-clinical model, with
psychology playing an ambiguous role. This poses challenges for
professional training and highlights the need to strengthen
interdisciplinary collaboration and incorporate community voices within
a paradigm committed to the development of community mental
health. However, disparities in working conditions and funding persist
within the sector. Discussion: Studies consistently point to the
persistence of the clinical approach at the expense of community-based
approaches. They also highlight limitations, such as a scarcity of
systematized community experiences and insufficient institutional
support to sustain alternative collaborative models. Training needs to
be adjusted, and comprehensive practices and research that incorporate
the perspective of the population served should be promoted to foster
context-specific and rights-based practice. Conclusion: Psychology
occupies an ambiguous as it is perceived as essential by both the
community and health teams. While there is evidence of some progress
toward comprehensive mental health care, the sector must also address
funding issues and strengthen community mental health policies
through consistent, long-term political and governmental commitment.
Furthermore, training should incorporate psychosocial and
community-based approaches to consolidate interdisciplinary practices
in actual fieldwork and actively involve the key stakeholder: the
community.
Keywords: Psychology; Primary Health Care; Systematic Review; South
America
Recibido:7 de abril 2026.Aceptado:7 de mayo 2026.Aprobado:7 de julio 2026. Publicado:26 de agosto 2026.
Paula Mercedes Romero Licenciada en Psicología https://orcid.org/0000-0002-7302-771X
Magíster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria 1
1 Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Instituto Nacional de Epidemiología, Universidad Nacional de Mar del Plata,
Argentina.
paulamercedesromero@gmail.com
Au
Rs Ab
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Estudiosexclusivoseinéditos,seleccionadosconrigurosidadcientíficayrevisadosporpares
Salud Publica 2026 Ago; 5
INTRODUCCIÓN
Se presenta una revisión cualitativa de antecedentes para
discutir el trabajo de la psicología en la salud pública,
concretamente en el primer nivel de atención. Al mismo
tiempo, se busca identificar consensos, divergencias e
incluso vacíos de conocimiento sobre el accionar de la
psicología en los dispositivos de salud mental de base
comunitaria en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Concretamente, a partir de 1990 en América Latina, se
planteó un firme desafío para garantizar el derecho a la
salud mental: favorecer la transición de un modelo
custodial hacia otro basado en la salud mental comunitaria.
La Declaración de Caracas (1990) (1) representó un marco
fundamental para este cambio; sin embargo, sus metas
todavía no se cumplen en su totalidad, ya que los ritmos de
los países indagados para dejar atrás el paradigma
hospitalocéntrico son desiguales (2). En Brasil y Argentina
se observan los mayores avances. Brasil, ha sido pionero en
la implementación de una reforma psiquiátrica y, desde
hace varias décadas, garantiza la salud mental en el primer
nivel de atención e incluye la participación de equipos
interdisciplinarios. Desde 1988, cuenta con un Sistema
Único de Salud (SUS) que reconoce la salud como un
derecho universal y una obligación del Estado,
estableciendo un sistema público, federativo,
descentralizado, participativo, orientado a la atención
integral (3).
En el caso de Argentina, dio un paso clave con la sanción de
la Ley Nacional de Salud Mental y Adicciones
N°26557/2010 (4)1, aunque enfrenta dificultades para su
aplicación homogénea en todo el territorio. Además, a
diferencia de Brasil, cuenta con un sistema de salud
fragmentado a nivel institucional, conformado por un
sector público, un sector privado y el de la seguridad social,
que corresponde a las obras sociales nacionales. Por su
parte, Uruguay ha desarrollado experiencias comunitarias
interesantes, pero carecen de sistematización y son
limitadas en el marco de un sistema de salud mixto,
conformado por el sector privado y el sector público, este
último destinado a la población de bajos recursos.
Paraguay, en cambio, cuenta con un sistema de salud
descentralizado donde la organización del sector sanitario
recae en tres ámbitos: el público, el paraestatal y el privado,
siendo este último el que ha experimentado un notable
crecimiento en los últimos diez años (3). Además, si bien
incorporó una política nacional de salud mental en el
período 2011-2020, continúa con un sistema centrado en la
lógica del hospital psiquiátrico, con escasa participación de
todos los actores sociales, lo que obstaculiza que el sistema
de salud mental pueda ser reforzado a nivel nacional (5). A
ello se añade que es un país con una historia caracterizada
por la precariedad en el ámbito de la salud mental, por lo
cual, es un asunto que ha quedado relegado como un
aspecto paliativo de problemas que son considerados
menos relevantes, situación que se traduce en escasas
publicaciones en torno al tema y puede explicar, en parte,
por qué fue el último país de la región en promulgar su Ley
Nacional de Salud Mental N°7018/2022 (6), ya que en
Paraguay la salud mental todavía se considera poco
relevante (7).
Los sistemas públicos de salud de Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay deberían estar conformados por tres
niveles de atención, organizados según complejidad
creciente. Estos niveles, se sustentan en los principios de la
Atención Primaria de la Salud (8)2, una estrategia sanitaria
que se concretó como política pública y tomó como
referencia los aportes de un informe presentado en 1974
por el ministro de salud de Canadá, Marc Lalonde. En dicho
documento, conocido como “Informe Lalonde, se analizó el
estado de salud de la población canadiense y se sugirió
mejorar la calidad de vida de las personas a partir de
acciones centradas en la promoción de la salud, como
aspecto prioritario en las políticas de salud pública nacional
y que tuvieron impacto internacional (9).
El “Informe Lalonde” sentó un precedente necesario para el
ámbito sanitario internacional, al revelar la alta prevalencia
de enfermedades no trasmisibles, producto de condiciones
ambientales y de determinados hábitos de la población. A
partir de este hallazgo, las políticas públicas comenzaron a
orientarse hacia la promoción de hábitos saludables y a
trabajar la dimensión salud y enfermedad como procesos
atravesados por determinantes psicológicos, sociales,
políticos, económicos y no simplemente biológicos. En
simultáneo, se gestó la Declaración de Alma-Ata y con ella
la APS, una estrategia sanitaria recomendada por la
Organización Mundial de la Salud3, la Organización
Panamericana de la Salud4 y el Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia5. Su propósito fue garantizar el
acceso universal a los servicios de salud mediante acciones
de promoción y prevención cercanas a las comunidades.
Esta política se expandió rápidamente en América Latina,
donde se registraron mejoras significativas en la salud de la
población (10).
El impacto positivo de la APS en la región coincidió con un
momento de transformación en la salud pública, impulsado
por giro epistemológico propuesto por la corriente de
pensamiento de la medicina social latino americana. Una de
sus principales representantes, Asa Cristina Laurell (11),
planteó que e l proceso de la salud/enfermedad es un
In
Artículo original AO
SALUD
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Salud Publica 2026 Ago; 5
1 En adelante LNSM N°26.657.
2 En adelante APS.
3 En adelante OMS.
4 En adelante OPS.
5 En adelante UNICEF.
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Md
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo una búsqueda de investigaciones sobre el
trabajo de la psicología en el primer nivel de atención en los
últimos 10 años (2015-2025), siguiendo una metodología
indicada para efectuar la síntesis y el análisis de las
producciones científicas previamente identificadas (15). Se
analizaron publicaciones indexadas en bases de datos
como Scielo, Redalyc y Dialnet, seleccionadas por su
reconocimiento en la región latinoamericana. La búsqueda
y recolección del material se efectuó entre los meses enero
y marzo de 2026. Los criterios de búsqueda se orientaron
hacia publicaciones en idioma español, inglés y portugués.
Se seleccionaron artículos de Argentina, Brasil, Paraguay y
Uruguay, dado que, guiados por los principios de la APS y
de la Declaración de Caracas, siguen los principios de la
reforma en salud mental. También, se incluyen
declaraciones publicadas por la OPS y la OMS, y
publicaciones que dan cuenta del sistema de salud mental
de los países seleccionados. Se llevaron a cabo estrategias
adicionales de búsqueda a través de las referencias
bibliográficas de los artículos científicos seleccionados, y se
realizaron búsquedas en revistas no indizadas y en
anuarios. También, se extrajeron documentos de la página
web de la OPS y de la OMS. Las publicaciones
seleccionadas se enfocan en estudios cualitativos
realizados en contexto del primer nivel de atención, en
centros de salud comunitarios, unidades básicas de salud
pública o dispositivos territoriales. Un posible sesgo de
esta revisión está en la selección de investigaciones, ya que
solo se circunscriben a los cuatro países mencionados.
Respecto a los criterios de inclusión, se seleccionaron
estudios cualitativos originales y revisiones teóricas y
sistemáticas que abordaran el trabajo de la psicología en el
primer nivel de atención de cada país seleccionado. Para la
búsqueda de los artículos, se utilizaron Descriptores en
Ciencias de la Salud (DeCS): primer nivel de atención y
psicología, términos libres que debían aparecer en el título,
resumen o en el cuerpo del texto (ver Tabla 1). Se
excluyeron estudios cuantitativos centrados en el trabajo
de la psicología en niveles de atención de mayor
complejidad. Tampoco se consideraron las publicaciones
duplicadas o sin acceso completo al texto.
fenómeno social complejo, contrario a cualquier
reduccionismo biológico. Esta perspectiva favoreció el
pasaje del dualismo individuo/sociedad y mente/cuerpo
hacia una concepción dialéctica y dinámica de la salud y la
enfermedad. En ese sentido, la medicina social
latinoamericana fue clave para la incorporación de las
ciencias sociales al estudio de la salud y, al mismo tiempo,
abrió paso a la construcción del campo de la salud mental,
desde un modelo comunitario. En América Latina, esta
transición de un modelo custodial hacia uno comunitario se
vio favorecida por la articulación entre los aportes de la
medicina social latinoamericana, la psicología comunitaria, la
APS y los principios de la reforma psiquiátrica de la
Declaración de Caracas. Como resultado de esta sinergia, la
atención de la salud mental comenzó a reconocerse como un
derecho que debía garantizarse desde la puerta de entrada
al sistema de salud y con acciones de base comunitaria (10).
En ese contexto, profesionales de otras disciplinas no
médicas, como la psicología, comenzaron a adquirir otra
visibilidad en las decisiones de la salud mental en el marco
del trabajo interdisciplinario, donde se articulan procesos de
comunicación con otros saberes disciplinares (12). Sin
embargo, el trabajo desde un escenario de base territorial,
cercano a la vida cotidiana de la población, representó un
desafío para la psicología, disciplina que hasta entonces
había ocupado el rol de auxiliar de la medicina, heredando un
modelo biomédico reduccionista, en el cual las profesiones
no médicas quedaban subordinadas (13).
Como se expuso, la medicina social latinoamericana, junto con
los aportes de la psicología comunitaria y los procesos de
desmanicomialización, se ocuparon de desligar el pensamiento
en salud de la lógica reduccionista del modelo biomédico, para
enmarcarlo como un ámbito de la vida misma. Estos enfoques
teóricos conciben la salud como un proceso integral que se
desarrolla en una compleja red de relaciones mediadas por
determinantes sociales -biológicos, psicológicos, económicos,
políticos, culturales, étnicos y de género- que configuran los
modos de producir salud, de enfermar y de cuidar. En este
sentido, la salud se entiende como un recurso inherente a las
personas, que no puede reducirse a las prácticas prescriptivas
de la biomedicina ni a la mera ausencia de enfermedad (14).
Trabajar en el contexto de la salud pública requiere
recuperar una actitud crítica sobre las acciones que allí se
despliegan para poder pensar la salud mental como un
derecho colectivo. Desde esta perspectiva crítica,
contextual y comunitaria, el desempeño de los equipos
profesionales no debe limitarse exclusivamente al
diagnóstico o al trabajo clínico-individual. Por el contrario,
invita a promover prácticas de salud mental con un
enfoque relacional, en el que la relación se construye como
un hecho político y social, que involucra múltiples
dimensiones: la identidad profesional, la formación, las
condiciones institucionales, las relaciones intersubjetivas
con el resto de integrantes del equipo de salud y con la
población que les consulta.
En suma, esta revisión cualitativa se propone como insumo
para profesionales del área, para la comunidad
universitaria y para la toma de decisiones en el ámbito de
las políticas públicas de salud mental, en pos de promover
la salud como un derecho colectivo, desde una perspectiva
integral y de cuidados.
Finalmente, se sistematizó la evidencia aportada por los
estudios seleccionados y se elaboraron las conclusiones
pertinentes derivadas de la reflexión del corpus teórico.
Salud Publica 2026 Ago; 5
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo una búsqueda de investigaciones sobre el
trabajo de la psicología en el primer nivel de atención en los
últimos 10 años (2015-2025), siguiendo una metodología
indicada para efectuar la síntesis y el análisis de las
producciones científicas previamente identificadas (15). Se
analizaron publicaciones indexadas en bases de datos
como Scielo, Redalyc y Dialnet, seleccionadas por su
reconocimiento en la región latinoamericana. La búsqueda
y recolección del material se efectuó entre los meses enero
y marzo de 2026. Los criterios de búsqueda se orientaron
hacia publicaciones en idioma español, inglés y portugués.
Se seleccionaron artículos de Argentina, Brasil, Paraguay y
Uruguay, dado que, guiados por los principios de la APS y
de la Declaración de Caracas, siguen los principios de la
reforma en salud mental. También, se incluyen
declaraciones publicadas por la OPS y la OMS, y
publicaciones que dan cuenta del sistema de salud mental
de los países seleccionados. Se llevaron a cabo estrategias
adicionales de búsqueda a través de las referencias
bibliográficas de los artículos científicos seleccionados, y se
realizaron búsquedas en revistas no indizadas y en
anuarios. También, se extrajeron documentos de la página
web de la OPS y de la OMS. Las publicaciones
seleccionadas se enfocan en estudios cualitativos
realizados en contexto del primer nivel de atención, en
centros de salud comunitarios, unidades básicas de salud
pública o dispositivos territoriales. Un posible sesgo de
esta revisión está en la selección de investigaciones, ya que
solo se circunscriben a los cuatro países mencionados.
Respecto a los criterios de inclusión, se seleccionaron
estudios cualitativos originales y revisiones teóricas y
sistemáticas que abordaran el trabajo de la psicología en el
primer nivel de atención de cada país seleccionado. Para la
búsqueda de los artículos, se utilizaron Descriptores en
Ciencias de la Salud (DeCS): primer nivel de atención y
psicología, términos libres que debían aparecer en el título,
resumen o en el cuerpo del texto (ver Tabla 1). Se
excluyeron estudios cuantitativos centrados en el trabajo
de la psicología en niveles de atención de mayor
complejidad. Tampoco se consideraron las publicaciones
duplicadas o sin acceso completo al texto.
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Rs
RESULTADOS
Los resultados de esta revisión se organizaron en cinco
dimensiones que caracterizan el trabajo de la psicología en el
primer nivel de atención. Estas dimensiones reflejaron la
recurrencia de ciertos patrones temáticos y permitieron
reflexionar acerca del panorama de la psicología en el primer
nivel de atención en cuatro países de América Latina.
Las investigaciones relevadas mostraron que la modalidad
de atención continúa marcada por el modelo clínico
tradicional. Esto plantea desafíos para la formación de los
profesionales de la psicología como para las
intervenciones posibles en el contexto del primer nivel de
atención. Si bien la psicología ha ganado espacio en la
ANÁLISIS
Se llevó a cabo un análisis de contenido de tipo
interpretativo (16). Esta metodología permitió conocer lo
que otros investigadores e investigadoras han trabajado
hasta el momento en relación con la psicología en el
contexto del primer nivel de atención. En una segunda
instancia, el objetivo consistió en identificar la información
relevante de cada documento analizado para, finalmente,
reunir y sistematizar los hallazgos más significativos sobre
el tema en cuestión. El procedimiento implicó un primer
paso de lectura crítica y reflexiva de todos los textos
seleccionados. Los documentos se clasificaron según el
catálogo de búsqueda. Se identificaron 65 documentos en
Dialnet, 113 documentos en Scielo y 45 en Redalyc. En total
223 artículos. Durante el proceso de lectura fueron
descartados los artículos duplicados (n = 115), y los que no
correspondían al tema de estudio específico (n = 84).
Quedaron seleccionados 31 artículos para el análisis. Los
estudios encontrados fueron realizados en cuatro países:
Argentina (n = 7), Brasil (n = 21), Uruguay (n = 2), Paraguay
(n = 1).
A partir de la estrategia de búsqueda adicional, se
extrajeron un total de cuatro documentos de la página
web de la OPS y la OMS. Además, mediante la búsqueda
en revistas no indizadas y en anuarios, se identificaron 5
documentos más, 1 correspondiente a Brasil y 5 de
Argentina. Por lo tanto, el número de artículos incluidos en
el corpus de la investigación pasó de 31 a 36 documentos
en total.
La información recabada se organizó y examinó a partir de
cinco categorías de análisis, definidas en función de los
temas abordados en la mayoría de los documentos:
1) Modalidades de atención de la psicología.
2) Condiciones laborales y de organización del trabajo en el
primer nivel de atención.
3) Formación profesional.
4) Trabajo interdisciplinario.
5) Perspectiva de la población consultante de los servicios
de psicología del primer nivel de atención.
Cabe señalar que algunos artículos aportaron información
pertinente para más de una categoría, lo que permitió
enriquecer la interpretación y ampliar la comprensión del
fenómeno estudiado.
salud pública, todavía queda mucho camino por recorrer.
El reto es en avanzar hacia enfoques comunitarios que
promuevan prácticas capaces de integrar saberes
profesionales y populares, que puedan propiciar espacios
de participación real, de cara a consolidar la plena
implementación de políticas públicas en salud mental. A
continuación, se presentan las dimensiones relevadas.
Modalidades de atención de la psicología en el primer
nivel de atención
De los estudios cualitativos consultados, es posible
advertir coincidencias regionales entre Brasil, Argentina y
Uruguay en relación con el predominio del enfoque clínico
y asistencial en la modalidad de atención de la psicología
en el primer nivel de atención (16-17). En Uruguay, por
ejemplo, los modelos de atención en salud mental están
orientados al trabajo clínico. A criterio de Cabrera (18) la
psicología se encuentra desperdigada en el primer nivel,
con escasas producciones comunitarias. Para contrarrestar
esta situación, propone la implementación de un modelo
comunitario en salud mental en el municipio uruguayo de
Barros Blancos. Con un modelo de actuación integral, se
propuso abordar fenómenos psicosociales en el lugar
donde las personas viven, estudian y trabajan, desde una
perspectiva relacional, histórica y comunitaria.
En Argentina ocurre algo similar. La revisión cualitativa e
integrada de la literatura realizada por Silveti y Salvatierra
Rojo (17), detectó que se replica un modelo de intervención
clínico en el primer nivel de atención, lo que deriva en
jornadas laborales enfocadas en tareas asistenciales e
individuales.
Este fenómeno también se observa en Brasil. Mediante un
estudio cualitativo llevado a cabo en los centros de salud
públicos del Estado de Río Grande del Norte (19), se
evidenció el predominio de la práctica clínica individual
entre las acciones que la psicología desarrolla en el primer
nivel de atención. Dichas prácticas se vinculan con el arraigo
a una cultura organizacional y profesional propia del
paradigma médico curativo, que los equipos
multidisciplinarios de salud intentan trascender. Asimismo,
otro estudio cualitativo realizado en Brasil advierte que
todavía se reproduce una modalidad de trabajo de
consultorio privado. Este aspecto fue identificado mediante
una investigación cualitativa que abordó la inserción de los
psicólogos en la atención primaria en salud entre 2018 y
2019 en Brasil. Los investigadores concluyeron que es
necesario deconstruir la clínica privada que históricamente
ha caracterizado a la psicología” para poder “trabajar con
equipos para compartir la importancia de escuchar las
cuestiones subjetivas que afectan a las personas que
buscan atención en salud” (20, p. 2). A ello se añade que la
inserción de la psicología en la salud pública tiene una
importante presencia de profesionales con formación
psicoanalítica (16), aspecto que también caracteriza la
formación de grado de los psicólogos y psicólogas del resto
de Latinoamérica (21). Un grupo de investigadores de Brasil,
propuso indagar esta situación. Mediante una revisión
cualitativa, entre diciembre de 2016 y enero de 2017
identificó 553 artículos, de los cuales 22 cumplieron los
criterios de inclusión. Llegó a la conclusión de que los
psicólogos y las psicólogas reproducen los modelos clínicos
tradicionales frente a los nuevos requerimientos del
sistema de salud, con enfoque comunitario. Como
alternativas, propone incorporar nuevos contenidos
enfocados en la atención primaria, además de espacios de
reflexión y práctica desde la perspectiva del alisis
institucional, la psicología social y comunitaria para ampliar
la comprensión del sujeto y su subjetividad (22).
Por otra parte, un estudio cualitativo realizado en las
unidades sicas de salud de Campinas, Brasil (23),
también mostró que la prioridad está en la asistencia
individual. No obstante, el estudio reveló que la manera de
revertir esa tendencia es potenciar la reflexión crítica
sobre la propia praxis, apoyándose en recursos teóricos
como la psicología social crítica y en una actitud ética
política que ya se observa en las prácticas de algunos
profesionales, pero con un desarrollo incipiente.
En Argentina, Garzaniti (16) coincide con estos hallazgos.
A través de una revisión sistemática de enfoque
cualitativo y un alisis temático del material teórico sobre
el rol de la psicología en la atención primaria del municipio
de La Plata, concluyó que la modalidad clínica individual
forma parte de la tarea habitual de la psicología. No
obstante, un estudio llevado a cabo en Argentina por
Parra (24), concluyó que, si bien el aspecto predominante
en el trabajo de la psicología en el primer nivel de atención
es individual, el reto está en plantear intersecciones entre
la labor clínica y la comunitaria, en lugar de sostenerlos
como ámbitos separados o en tensión. Para esta autora,
ello implica que los profesionales deben integrar la
atención individual con acciones colectivas que fortalezcan
redes sociales, participación comunitaria y prevención. Si
bien existen desarrollos incipientes, el desafío es en
poder sistematizar estas experiencias. En el mismo
sentido, en Argentina comenzaron a desarrollarse
investigaciones que intentan promover la salud mental
integral. Un ejemplo de ello lo constituye un estudio
cualitativo enmarcado en una experiencia de promoción
de salud en un centro comunitario del sur de Buenos Aires,
donde se incorporaron actividades artísticas y lúdicas para
fortalecer la salud integral. Las autoras concluyeron que,
estas prácticas, basadas en la participación comunitaria y
la interdisciplina, funcionan como resistencia al modelo
biomédico tradicional e impactan de forma positiva en la
subjetividad de profesionales y vecinos (25).
Condiciones de trabajo y organización laboral de la
psicología en el primer nivel de atención
Uno de los países con mayor producción de investigaciones
sobre la inserción de la psicología en la salud pública y las
condiciones de organización de su trabajo en el primer nivel
de atención es Brasil. En este país, a partir de las reformas
en salud mental, se incorporaron profesionales de la
Finalmente, se sistematizó la evidencia aportada por los
estudios seleccionados y se elaboraron las conclusiones
pertinentes derivadas de la reflexión del corpus teórico.
Catálogo
Términos
Estudios
detectados
Estudios incluidos
Dialnet
Psicología y Primer
nivel de atención
65
7
Scielo
Psicología y Primer
nivel de atención
113
21
Redalyc
Psicología y Primer
nivel de atención
45
6
Tabla 1. Términos utilizados para la identificación documental por catálogo de búsqueda
Fuente: Elaboración propia.
psicología mediante el Decreto 336 del Ministerio de Salud.
Desde 2002, la atención se organiza en Centros de Atención
Psicosocial. En relación con las condiciones de trabajo y
organizacn laboral en el primer nivel de atención, un
estudio con enfoque cualitativo dirigido a profesionales de
la salud de Sao Paulo, reveló que aunque los psicólogos
participan activamente en la atención integral en las
unidades básicas, aún enfrentan barreras estructurales que
limitan su trabajo. Los investigadores asocian ese
fenómeno con el predominio de las intervenciones
individuales y la escasa presencia de prácticas comunitarias,
debido a la falta de recursos, el escaso apoyo institucional y
la débil articulación con otras redes institucionales (26). En
este sentido, algunos autores sostienen que para mejorar la
situación de la psicología en la salud pública se requieren
políticas que reduzcan la sobrecarga laboral y promuevan
condiciones laborales más equitativas, considerando
además que la inserción de la psicología en este ámbito es
feminizada y carece de reconocimiento por parte de las
jerarquías institucionales (24).
Por otra parte, en el caso de Argentina, aunque el trabajo
de la psicología en el primer nivel de atención recupera los
principios comunitarios de la APS e intenta incorporarlos
como parte de las prácticas sugeridas por la LNSM
26.657, la realidad es que los recursos destinados a los
servicios de salud mental -y en particular a la psicología-
son escasos. Esto deriva en prácticas fragmentadas y en
limitaciones para el desarrollo de actuaciones por fuera de
lo establecido (18, 27). Esta situación devela lo relegada
que es la salud mental en las unidades básicas de salud,
pese a las recomendaciones de los organismos
internacionales que instan a los Estados a invertir en este
campo para que la salud mental forme parte indiscutible
de las acciones esenciales del sistema de salud (28).
En Paraguay, un estudio cualitativo del año 2023 describe
que el mayor impedimento que presenta el país para la
implementación de las políticas integrales y con
perspectiva de derechos en salud mental, corresponde a la
escasa participación política y gubernamental, sumado a
que es uno de los países con menor presupuesto
destinado a la temática, lo que impide la ampliación de los
servicios comunitarios para el desarrollo de la red de salud
mental y la participación de otras profesiones. Además, el
poco presupuesto se destina a los hospitales
neuropsiquiátricos (29). Otros estudios cualitativos
realizados en Argentina, Brasil y Uruguay coinciden en
señalar que los principales obsculos para la inserción de
la psicología en el primer nivel de atención son las
condiciones laborales cambiantes, la falta de tiempo, el
escaso apoyo institucional y la ausencia de orientaciones
concretas. A ello se suma la persistencia de la lógica
biomédica, centrada en una concepción reparativa de los
padecimientos de salud mental, que dificulta la integración
de la práctica y el trabajo interdisciplinario (19, 30-33).
Formación y referenciales teóricos
Estudios cualitativos realizados en Argentina, Brasil y
Uruguay, revelan que la psicología enfrenta limitaciones para
su trabajo en el primer nivel de atención. Los autores de la
región atribuyen parte de esta situación a la formación
profesional, ya que la identidad del psicólogo suele asociarse
con la asistencia individual, mientras que su autonomía
queda sometida al prestigio de la actuación clínica (33-36).
En Uruguay, Rydel et al. (36) realizaron un estudio
cualitativo sobre las actuaciones de la psicología en el
primer nivel de atención. A partir de las entrevistas
realizadas a profesionales del área, identificaron
necesidades de capacitación, una integración insuficiente
con el resto del equipo de salud y la necesidad de que la
psicología incorpore competencias que le permitan
trabajar más allá del enfoque clínico tradicional. Asimismo,
un estudio llevado a cabo por Cabrera en el año 2023 (18),
devela que la formación de la psicología en el primer nivel
de atención de Uruguay es desperdiciada, con escazas
intervenciones interdisciplinarias. En este sentido,
concluye que se torna necesario implementar modelos de
atención comunitarios en salud mental ya que permiten
integrar nuevos saberes frente a las complejas demandas
del siglo XXI, que ameritan la participación activa de los
profesionales pero también de la población lega.
Por su parte, en Brasil, Dias y Silva (37) realizaron un
estudio cualitativo para conocer la percepción de los
equipos de las unidades básicas de salud sobre el rol de la
psicología en el primer nivel de atención. Implementaron
entrevistas semiestructuradas a profesionales de distintas
disciplinas y categorías, y concluyeron que, aunque la
salud pública constituye un campo propicio para la
actuación de esta disciplina, su inserción implica varios
desafíos, entre ellos, la necesidad de actualizar la
formación en el campo de la salud colectiva para
responder a las necesidades del primer nivel de atención.
Este aspecto coincide con la investigación cualitativa de
Lemos y Lhullier (38). Estos autores analizaron diez
estudios publicados entre 2001 y 2017 en el Portal de
Perdicos del Capes, en Brasil. Concluyeron que la
psicología enfrenta el desafío de ampliar su formación en
la dimensión social de la salud, con el fin de brindar una
asistencia integral y humanizada acorde a los principios de
la APS. A similares conclusiones llegaron Carvalho Rita de
Cássia Maciazeki-Gomes (39). Estos investigadores
revelaron divergencias entre las expectativas y las
posibilidades de actuación de la psicología en el primer
nivel de atención en Brasil. Consideran que la clave está en
que la psicología pueda superar el modelo clínico
individual, además de la insuficiencia y la precariedad de
las políticas públicas que impiden brindar una atención
humanizada e integral.
En Argentina, se observa una tendencia similar. La
revisión sistemática de Garzaniti (16) y la revisión
integrada de la literatura de Silveti y Salvatierra Rojo (17),
muestran que la práctica de la psicología se ha
desarrollado desde una formacn predominantemente
clínica y psicoanalítica, lo que contribuyó a representarla
como una práctica profesional en solitario. Como
resultado, el trabajo de la psicología se caracteriza por
escasas articulaciones interdisciplinarias y un predominio
de la atención en consultorio. Este argumento converge
con los aportes de Parra (24). Esta autora entrevistó a
profesionales de la psicología que se desempeñan en
nueve de los doce centros de APS de la región
Metropolitana de Neuquén. Identificó que las
perspectivas tricas que moldean el accionar de los
profesionales responden a la influencia de una formación
de grado psicoanalítica y asistencial. No obstante, los
autores coinciden en que, además del componente
formativo, es necesario que los profesionales cuenten
con lineamientos concretos para el abordaje de la salud
mental en el primer nivel de atención, ya que la
formación y las prácticas de la psicología en salud blica
esn desarticuladas. Frente a ello, algunos autores
sugieren incorporar los aportes de la psicología de la
salud a los currículos universitarios (37, 40) para integrar
la perspectiva intercultural, ya que las dimensiones
diferenciales como la etnia, la clase, el género y la
nacionalidad, influyen en los modos de transitar los
procesos de salud-enfermedad-atención y cuidados (41).
Trabajo Interdisciplinario
En Latinoamérica, con la incorporación de la atención de la
salud mental en el primer nivel de atención bajo los
lineamientos de la APS, la interdisciplina se reconoce como
una metodología esencial para el trabajo en los equipos de
salud mental. Sin embargo, su implementación continúa
siendo un desafío, ya que, aunque es recomendada, en
la práctica predominan las derivaciones y las
interconsultas (9, 16-17).
En un intento por superar las gicas fragmentadas de
trabajo, Brasil desarrolló una metodología denominada
apoyo matricial, que busca construir relaciones
interdisciplinarias y horizontales para la toma de
decisiones colectivas en salud mental, impulsada
principalmente en el primer nivel de atención. A criterio
de Campos, esta es una estrategia de cogestión para la
organización del trabajo interprofesional y constituye
un modelo de intervención pedagógico y terapéutico
que se propone favorecer el intercambio de información
ampliando la corresponsabilización por los usuarios
(42).
En este sentido, Iglesias y Zcheé Avellar (31) realizaron un
estudio cualitativo en unidades básicas de salud de Brasil
y detectaron confusiones sobre la metodología de apoyo
matricial. No obstante, algunos equipos de salud
consideran que es incumbencia de los servicios de
psicología, mientras que otros grupos sostienen que su
implementación es valiosa para integrar saberes que
involucran a todos los profesionales. Estas ambigüedades
reflejan la persistencia de la dicotomía mente-cuerpo que
deriva en la fragmentación del trabajo.
En Argentina, a diferencia de Brasil, la estrategia de apoyo
matricial no está tan difundida. Sin embargo, existen
algunas experiencias en esta línea. Por ejemplo, a partir de
2002, la provincia de Santa Fe inició un proceso de
redefinición de sus lineamientos estratégicos, impulsando
la creación de un modelo asistencial renovado, que integró
las prácticas de salud mental dentro del ámbito de la
atención primaria. En este contexto, la ciudad de Rosario
implementó la estrategia matricial para propiciar la
cogestión del trabajo interprofesional. Mediante un
estudio cualitativo, se evidencla efectividad de esta
estrategia al momento de abordar la dimensión subjetiva
de la población consultante y del equipo profesional.
Además, permitfomentar el trabajo interdisciplinario en
el primer nivel de atención. No obstante, su
implementación efectiva se ve condicionada por la
complejidad en la organización del trabajo a nivel
institucional, que se caracteriza por ser desigual y
heterogénea. Si bien se reconoce el aporte de la psicología,
se considera que para que el apoyo matricial de buenos
resultados debe sostenerse con actividades grupales en el
tiempo que estimulen la creatividad y los objetivos de
trabajo (43).
En el caso particular de Argentina, estrategias similares a
las del apoyo matricial comenzaron a interesar a partir de
la sanción de la LNSM N°26.657. Esta normativa retoma
los principios centrales de promocn de la salud y
prevención primaria para el abordaje de los
padecimientos, desde una perspectiva interdisciplinaria.
Además, establece que el abordaje en los servicios de
salud mental debe ser interdisciplinario y recomienda a
las universidades reformar sus planes de estudios para
responder a las necesidades formativas requeridas en el
trabajo integral y comunitario. Pese a ello, persiste la
fragmentación y la heterogeneidad de las prácticas en los
servicios de salud mental. Parra (24), ya había señalado
que las acciones de los psicólogos en el primer nivel de
atención esn enmarcadas en los principios de la APS,
pero se orientan principalmente a la asistencia individual.
Uno de los desafíos es la necesidad de articular las
prácticas habituales con acciones comunitarias que,
aunque forman parte de las tareas de la APS, no están
sistematizadas. Tanto Parra (24) como Garzaniti (16)
subrayan la importancia de sistematizar las labores
comunitarias, ya que son un insumo fundamental para
articular el trabajo clínico y comunitario, que actualmente
se realiza de manera improvisada (21, 44).
En Uruguay, se realizó un estudio cualitativo orientado a
describir y analizar la experiencia con la implementación
de un modelo de educación comunitaria para la salud,
identificando cómo se articula la salud mental en el primer
nivel de atención, qué prácticas comunitarias se
desarrollan y cuáles son los facilitadores y obsculos para
consolidar el modelo. Encontró que las limitaciones son
estructurales y están vinculadas al manejo del personal, la
escasez de recursos materiales y las dificultades en la
articulación interinstitucional. Estos obstáculos ponen de
relieve la necesidad de políticas públicas que respalden la
expansión y consolidación de modelos comunitarios.
Asimismo, se reconoce en el trabajo interdisciplinario un
potencial clave, ya que favorece la construcción de
respuestas más completas y ajustadas a las necesidades
de la comunidad (18).
En suma, aunque la actuación interdisciplinaria es
considerada fundamental, predominan las limitaciones
para su articulación debido a la jerarquización de la
medicina por sobre el resto de las profesiones, lo que da
lugar a prácticas individualizadas y desconectadas (38,
45). No obstante, experiencias de apoyo matricial como
las implementadas en Argentina y en Brasil dan cuenta
de que habilitar nuevas gicas de trabajo en lo
cotidiano es posible.
Perspectiva de usuarios y usuarias de servicios de
psicología en el primer nivel de atención
Como se ha evidenciado en los apartados previos de
esta revisión, la psicología ha ganado relevancia en el
primer nivel de atención, aunque aún queda mucho por
avanzar. Diversos estudios sostienen que resulta
imposible pensar las prácticas en salud pública sin
incorporar la perspectiva de la población sobre sus
propios procesos y experiencias. Sin embargo, todavía
son escazas las investigaciones en este sentido. En
Argentina, un estudio cualitativo de Cortez Fernandez y
Cammarota (45) hace referencia a la limitada producción
científica sobre el tema. Concluyen que esta escasez
responde a la primacía del modelo biomédico porque
alimenta la representación difusa que la población tiene
acerca del trabajo de la psicología y de la salud en
general. Otro estudio cualitativo vinculado a esta
cuestión, realizado también en Argentina, expone que la
mayoría de las investigaciones revisadas se enfocan en
experiencias narradas desde la perspectiva de los
gestores, autoridades político-sanitarias y desde
profesionales de la salud. Sin embargo, se identificaron
escazas producciones que incluyen testimonios en
primera persona de la población usuaria de los servicios
de salud mental (46).
En Brasil, los investigadores coinciden en que la
poblacn consultante valora el servicio de psicología
por su capacidad de escucha, contencn emocional y
acompañamiento. Argumentan que la calidad de los
cuidados ha mejorado desde que la psicología es
presente en las unidades básicas de salud. Sin embargo,
la falta de integralidad en las prácticas continúa siendo
un obsculo, lo que repercute en el lugar ambiguo y en
la escaza autonomía profesional que la psicología tiene
en el sector (31, 34). En el mismo sentido, otro estudio
cualitativo llevado a cabo en la región de la ciudad de
Vitória, en Brasil, evidenció que las prácticas de
atención integral en salud mental reciben escaso
reconocimiento al interior de los servicios de salud. En la
vida cotidiana, persisten acciones que no consideran
que el individuo que presenta un padecimiento
subjetivo es un ciudadano vinculado a su comunidad y
territorio. Esta falta de reconocimiento genera
dificultades para hacer cumplir una integración efectiva
de las personas usuarias en las unidades sanitarias. Sin
embargo, en un intento de garantizar que las personas
tengan acceso a la atención primaria, los resultados
advierten la necesidad de fomentar la autonomía e
inserción social de los sujetos participantes en el campo
de la salud (47).
Por otra parte, en Argentina existen producciones que
promueven nuevas formas de participación de las
personas que acceden al primer nivel de atención.
Rosales et al. (48), realizaron un estudio cualitativo en
servicios comunitarios de salud mental de la Ciudad de
Buenos Aires. A partir de las participaciones de
consultantes y profesionales de una asociación de salud
mental, concluyeron que la participación organizada
mejora el bienestar subjetivo, fortalece la inclusión
social y la defensa de derechos. Este estudio constituye
una evidencia relevante para fundamentar políticas de
salud mental basadas en la comunidad y en la
perspectiva de derechos humanos.
En Uruguay, Cabrera (18) sostiene que los consultantes
no son receptores pasivos de los servicios de salud
mental. En este sentido, propone que el modelo de
atención en salud mental comunitaria, se convierta en
un referente regional, capaz de sostener acciones
destinadas a la participación activa y real de la
poblacn en el contexto de la salud pública.
Por su parte, en Paraguay, un estudio de caso
cualitativo realizado en 2023, revela que la salud mental
todavía depende de los hospitales psiquiátricos y del
personal de psiquiatría. Si bien la formulación de la
nueva política en salud mental de este país declara la
importancia de la participación de la sociedad civil, aún
no existen asociaciones consolidadas de pacientes que
puedan defender sus derechos. Esto genera un sistema
desequilibrado, con poca gobernanza y escasa
integración comunitaria, lo que limita la eficacia del
cuidado en salud mental (29).
Finalmente, se destaca la necesidad de incorporar a la
poblacn en las actuaciones en salud mental del primer
nivel de atención a través de actividades de promoción
de salud integral, mediadas por el arte, la creatividad y
el juego, ya que constituyen experiencias de resistencia
frente a un modelo biomédico que refuerza la
fragmentación del trabajo y no incluye a la comunidad
como integrante del proceso (25). Al mismo tiempo, se
devela otra necesidad, la de transformar los modos de
producción de salud para propiciar intervenciones
participativas y el encuentro con la comunidad, en los
que la población sea protagonista y se reconozca como
interlocutora válida de las prácticas en salud. La clave
esen potenciar las redes comunitarias y promover
nuevas concepciones integrales para la salud mental
(49).
Salud Publica 2026 Ago; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
RESULTADOS
Los resultados de esta revisión se organizaron en cinco
dimensiones que caracterizan el trabajo de la psicología en el
primer nivel de atención. Estas dimensiones reflejaron la
recurrencia de ciertos patrones temáticos y permitieron
reflexionar acerca del panorama de la psicología en el primer
nivel de atención en cuatro países de América Latina.
Las investigaciones relevadas mostraron que la modalidad
de atención continúa marcada por el modelo clínico
tradicional. Esto plantea desafíos para la formación de los
profesionales de la psicología como para las
intervenciones posibles en el contexto del primer nivel de
atención. Si bien la psicología ha ganado espacio en la
salud pública, todavía queda mucho camino por recorrer.
El reto está en avanzar hacia enfoques comunitarios que
promuevan prácticas capaces de integrar saberes
profesionales y populares, que puedan propiciar espacios
de participación real, de cara a consolidar la plena
implementación de políticas públicas en salud mental. A
continuación, se presentan las dimensiones relevadas.
Modalidades de atención de la psicología en el primer
nivel de atención
De los estudios cualitativos consultados, es posible
advertir coincidencias regionales entre Brasil, Argentina y
Uruguay en relación con el predominio del enfoque clínico
y asistencial en la modalidad de atención de la psicología
en el primer nivel de atención (16-17). En Uruguay, por
ejemplo, los modelos de atención en salud mental están
orientados al trabajo clínico. A criterio de Cabrera (18) la
psicología se encuentra desperdigada en el primer nivel,
con escasas producciones comunitarias. Para contrarrestar
esta situación, propone la implementación de un modelo
comunitario en salud mental en el municipio uruguayo de
Barros Blancos. Con un modelo de actuación integral, se
propuso abordar fenómenos psicosociales en el lugar
donde las personas viven, estudian y trabajan, desde una
perspectiva relacional, histórica y comunitaria.
En Argentina ocurre algo similar. La revisión cualitativa e
integrada de la literatura realizada por Silveti y Salvatierra
Rojo (17), detectó que se replica un modelo de intervención
clínico en el primer nivel de atención, lo que deriva en
jornadas laborales enfocadas en tareas asistenciales e
individuales.
Este fenómeno también se observa en Brasil. Mediante un
estudio cualitativo llevado a cabo en los centros de salud
públicos del Estado de Río Grande del Norte (19), se
evidenció el predominio de la práctica clínica individual
entre las acciones que la psicología desarrolla en el primer
nivel de atención. Dichas prácticas se vinculan con el arraigo
a una cultura organizacional y profesional propia del
paradigma médico curativo, que los equipos
multidisciplinarios de salud intentan trascender. Asimismo,
otro estudio cualitativo realizado en Brasil advierte que
todavía se reproduce una modalidad de trabajo de
consultorio privado. Este aspecto fue identificado mediante
una investigación cualitativa que abordó la inserción de los
psicólogos en la atención primaria en salud entre 2018 y
2019 en Brasil. Los investigadores concluyeron que es
necesario “deconstruir la clínica privada que históricamente
ha caracterizado a la psicología” para poder “trabajar con
equipos para compartir la importancia de escuchar las
cuestiones subjetivas que afectan a las personas que
buscan atención en salud” (20, p. 2). A ello se añade que la
inserción de la psicología en la salud pública tiene una
importante presencia de profesionales con formación
psicoanalítica (16), aspecto que también caracteriza la
formación de grado de los psicólogos y psicólogas del resto
de Latinoamérica (21). Un grupo de investigadores de Brasil,
propuso indagar esta situación. Mediante una revisión
cualitativa, entre diciembre de 2016 y enero de 2017
identificó 553 artículos, de los cuales 22 cumplieron los
criterios de inclusión. Llegó a la conclusión de que los
psicólogos y las psicólogas reproducen los modelos clínicos
tradicionales frente a los nuevos requerimientos del
sistema de salud, con enfoque comunitario. Como
alternativas, propone incorporar nuevos contenidos
enfocados en la atención primaria, además de espacios de
reflexión y práctica desde la perspectiva del análisis
institucional, la psicología social y comunitaria para ampliar
la comprensión del sujeto y su subjetividad (22).
Por otra parte, un estudio cualitativo realizado en las
unidades básicas de salud de Campinas, Brasil (23),
también mostró que la prioridad está en la asistencia
individual. No obstante, el estudio reveló que la manera de
revertir esa tendencia es potenciar la reflexión crítica
sobre la propia praxis, apoyándose en recursos teóricos
como la psicología social crítica y en una actitud ética
política que ya se observa en las prácticas de algunos
profesionales, pero con un desarrollo incipiente.
En Argentina, Garzaniti (16) coincide con estos hallazgos.
A través de una revisión sistemática de enfoque
cualitativo y un análisis temático del material teórico sobre
el rol de la psicología en la atención primaria del municipio
de La Plata, concluyó que la modalidad clínica individual
forma parte de la tarea habitual de la psicología. No
obstante, un estudio llevado a cabo en Argentina por
Parra (24), concluyó que, si bien el aspecto predominante
en el trabajo de la psicología en el primer nivel de atención
es individual, el reto está en plantear intersecciones entre
la labor clínica y la comunitaria, en lugar de sostenerlos
como ámbitos separados o en tensión. Para esta autora,
ello implica que los profesionales deben integrar la
atención individual con acciones colectivas que fortalezcan
redes sociales, participación comunitaria y prevención. Si
bien existen desarrollos incipientes, el desafío está en
poder sistematizar estas experiencias. En el mismo
sentido, en Argentina comenzaron a desarrollarse
investigaciones que intentan promover la salud mental
integral. Un ejemplo de ello lo constituye un estudio
cualitativo enmarcado en una experiencia de promoción
de salud en un centro comunitario del sur de Buenos Aires,
donde se incorporaron actividades artísticas y lúdicas para
fortalecer la salud integral. Las autoras concluyeron que,
estas prácticas, basadas en la participación comunitaria y
la interdisciplina, funcionan como resistencia al modelo
biomédico tradicional e impactan de forma positiva en la
subjetividad de profesionales y vecinos (25).
Condiciones de trabajo y organización laboral de la
psicología en el primer nivel de atención
Uno de los países con mayor producción de investigaciones
sobre la inserción de la psicología en la salud pública y las
condiciones de organización de su trabajo en el primer nivel
de atención es Brasil. En este país, a partir de las reformas
en salud mental, se incorporaron profesionales de la
psicología mediante el Decreto 336 del Ministerio de Salud.
Desde 2002, la atención se organiza en Centros de Atención
Psicosocial. En relación con las condiciones de trabajo y
organizacn laboral en el primer nivel de atención, un
estudio con enfoque cualitativo dirigido a profesionales de
la salud de Sao Paulo, reveló que aunque los psicólogos
participan activamente en la atención integral en las
unidades básicas, aún enfrentan barreras estructurales que
limitan su trabajo. Los investigadores asocian ese
fenómeno con el predominio de las intervenciones
individuales y la escasa presencia de prácticas comunitarias,
debido a la falta de recursos, el escaso apoyo institucional y
la débil articulación con otras redes institucionales (26). En
este sentido, algunos autores sostienen que para mejorar la
situación de la psicología en la salud pública se requieren
políticas que reduzcan la sobrecarga laboral y promuevan
condiciones laborales más equitativas, considerando
además que la inserción de la psicología en este ámbito es
feminizada y carece de reconocimiento por parte de las
jerarquías institucionales (24).
Por otra parte, en el caso de Argentina, aunque el trabajo
de la psicología en el primer nivel de atención recupera los
principios comunitarios de la APS e intenta incorporarlos
como parte de las prácticas sugeridas por la LNSM
26.657, la realidad es que los recursos destinados a los
servicios de salud mental -y en particular a la psicología-
son escasos. Esto deriva en prácticas fragmentadas y en
limitaciones para el desarrollo de actuaciones por fuera de
lo establecido (18, 27). Esta situación devela lo relegada
que es la salud mental en las unidades básicas de salud,
pese a las recomendaciones de los organismos
internacionales que instan a los Estados a invertir en este
campo para que la salud mental forme parte indiscutible
de las acciones esenciales del sistema de salud (28).
En Paraguay, un estudio cualitativo del año 2023 describe
que el mayor impedimento que presenta el país para la
implementación de las políticas integrales y con
perspectiva de derechos en salud mental, corresponde a la
escasa participación política y gubernamental, sumado a
que es uno de los países con menor presupuesto
destinado a la temática, lo que impide la ampliación de los
servicios comunitarios para el desarrollo de la red de salud
mental y la participación de otras profesiones. Además, el
poco presupuesto se destina a los hospitales
neuropsiquiátricos (29). Otros estudios cualitativos
realizados en Argentina, Brasil y Uruguay coinciden en
señalar que los principales obsculos para la inserción de
la psicología en el primer nivel de atención son las
condiciones laborales cambiantes, la falta de tiempo, el
escaso apoyo institucional y la ausencia de orientaciones
concretas. A ello se suma la persistencia de la lógica
biomédica, centrada en una concepción reparativa de los
padecimientos de salud mental, que dificulta la integración
de la práctica y el trabajo interdisciplinario (19, 30-33).
Formación y referenciales teóricos
Estudios cualitativos realizados en Argentina, Brasil y
Uruguay, revelan que la psicología enfrenta limitaciones para
su trabajo en el primer nivel de atención. Los autores de la
región atribuyen parte de esta situación a la formación
profesional, ya que la identidad del psicólogo suele asociarse
con la asistencia individual, mientras que su autonomía
queda sometida al prestigio de la actuación clínica (33-36).
En Uruguay, Rydel et al. (36) realizaron un estudio
cualitativo sobre las actuaciones de la psicología en el
primer nivel de atención. A partir de las entrevistas
realizadas a profesionales del área, identificaron
necesidades de capacitación, una integración insuficiente
con el resto del equipo de salud y la necesidad de que la
psicología incorpore competencias que le permitan
trabajar más allá del enfoque clínico tradicional. Asimismo,
un estudio llevado a cabo por Cabrera en el año 2023 (18),
devela que la formación de la psicología en el primer nivel
de atención de Uruguay es desperdiciada, con escazas
intervenciones interdisciplinarias. En este sentido,
concluye que se torna necesario implementar modelos de
atención comunitarios en salud mental ya que permiten
integrar nuevos saberes frente a las complejas demandas
del siglo XXI, que ameritan la participación activa de los
profesionales pero también de la población lega.
Por su parte, en Brasil, Dias y Silva (37) realizaron un
estudio cualitativo para conocer la percepción de los
equipos de las unidades básicas de salud sobre el rol de la
psicología en el primer nivel de atención. Implementaron
entrevistas semiestructuradas a profesionales de distintas
disciplinas y categorías, y concluyeron que, aunque la
salud pública constituye un campo propicio para la
actuación de esta disciplina, su inserción implica varios
desafíos, entre ellos, la necesidad de actualizar la
formación en el campo de la salud colectiva para
responder a las necesidades del primer nivel de atención.
Este aspecto coincide con la investigación cualitativa de
Lemos y Lhullier (38). Estos autores analizaron diez
estudios publicados entre 2001 y 2017 en el Portal de
Perdicos del Capes, en Brasil. Concluyeron que la
psicología enfrenta el desafío de ampliar su formación en
la dimensión social de la salud, con el fin de brindar una
asistencia integral y humanizada acorde a los principios de
la APS. A similares conclusiones llegaron Carvalho Rita de
Cássia Maciazeki-Gomes (39). Estos investigadores
revelaron divergencias entre las expectativas y las
posibilidades de actuación de la psicología en el primer
nivel de atención en Brasil. Consideran que la clave está en
que la psicología pueda superar el modelo clínico
individual, además de la insuficiencia y la precariedad de
las políticas públicas que impiden brindar una atención
humanizada e integral.
En Argentina, se observa una tendencia similar. La
revisión sistemática de Garzaniti (16) y la revisión
integrada de la literatura de Silveti y Salvatierra Rojo (17),
muestran que la práctica de la psicología se ha
desarrollado desde una formacn predominantemente
clínica y psicoanalítica, lo que contribuyó a representarla
como una práctica profesional en solitario. Como
resultado, el trabajo de la psicología se caracteriza por
escasas articulaciones interdisciplinarias y un predominio
de la atención en consultorio. Este argumento converge
con los aportes de Parra (24). Esta autora entrevistó a
profesionales de la psicología que se desempeñan en
nueve de los doce centros de APS de la región
Metropolitana de Neuquén. Identificó que las
perspectivas tricas que moldean el accionar de los
profesionales responden a la influencia de una formación
de grado psicoanalítica y asistencial. No obstante, los
autores coinciden en que, además del componente
formativo, es necesario que los profesionales cuenten
con lineamientos concretos para el abordaje de la salud
mental en el primer nivel de atención, ya que la
formación y las prácticas de la psicología en salud blica
esn desarticuladas. Frente a ello, algunos autores
sugieren incorporar los aportes de la psicología de la
salud a los currículos universitarios (37, 40) para integrar
la perspectiva intercultural, ya que las dimensiones
diferenciales como la etnia, la clase, el género y la
nacionalidad, influyen en los modos de transitar los
procesos de salud-enfermedad-atención y cuidados (41).
Trabajo Interdisciplinario
En Latinoamérica, con la incorporación de la atención de la
salud mental en el primer nivel de atención bajo los
lineamientos de la APS, la interdisciplina se reconoce como
una metodología esencial para el trabajo en los equipos de
salud mental. Sin embargo, su implementación continúa
siendo un desafío, ya que, aunque es recomendada, en
la práctica predominan las derivaciones y las
interconsultas (9, 16-17).
En un intento por superar las gicas fragmentadas de
trabajo, Brasil desarrolló una metodología denominada
apoyo matricial, que busca construir relaciones
interdisciplinarias y horizontales para la toma de
decisiones colectivas en salud mental, impulsada
principalmente en el primer nivel de atención. A criterio
de Campos, esta es una estrategia de cogestión para la
organización del trabajo interprofesional y constituye
un modelo de intervención pedagógico y terapéutico
que se propone favorecer el intercambio de información
ampliando la corresponsabilización por los usuarios
(42).
En este sentido, Iglesias y Zcheé Avellar (31) realizaron un
estudio cualitativo en unidades básicas de salud de Brasil
y detectaron confusiones sobre la metodología de apoyo
matricial. No obstante, algunos equipos de salud
consideran que es incumbencia de los servicios de
psicología, mientras que otros grupos sostienen que su
implementación es valiosa para integrar saberes que
involucran a todos los profesionales. Estas ambigüedades
reflejan la persistencia de la dicotomía mente-cuerpo que
deriva en la fragmentación del trabajo.
En Argentina, a diferencia de Brasil, la estrategia de apoyo
matricial no está tan difundida. Sin embargo, existen
algunas experiencias en esta línea. Por ejemplo, a partir de
2002, la provincia de Santa Fe inició un proceso de
redefinición de sus lineamientos estratégicos, impulsando
la creación de un modelo asistencial renovado, que integró
las prácticas de salud mental dentro del ámbito de la
atención primaria. En este contexto, la ciudad de Rosario
implementó la estrategia matricial para propiciar la
cogestión del trabajo interprofesional. Mediante un
estudio cualitativo, se evidencla efectividad de esta
estrategia al momento de abordar la dimensión subjetiva
de la población consultante y del equipo profesional.
Además, permitfomentar el trabajo interdisciplinario en
el primer nivel de atención. No obstante, su
implementación efectiva se ve condicionada por la
complejidad en la organización del trabajo a nivel
institucional, que se caracteriza por ser desigual y
heterogénea. Si bien se reconoce el aporte de la psicología,
se considera que para que el apoyo matricial de buenos
resultados debe sostenerse con actividades grupales en el
tiempo que estimulen la creatividad y los objetivos de
trabajo (43).
En el caso particular de Argentina, estrategias similares a
las del apoyo matricial comenzaron a interesar a partir de
la sanción de la LNSM N°26.657. Esta normativa retoma
los principios centrales de promocn de la salud y
prevención primaria para el abordaje de los
padecimientos, desde una perspectiva interdisciplinaria.
Además, establece que el abordaje en los servicios de
salud mental debe ser interdisciplinario y recomienda a
las universidades reformar sus planes de estudios para
responder a las necesidades formativas requeridas en el
trabajo integral y comunitario. Pese a ello, persiste la
fragmentación y la heterogeneidad de las prácticas en los
servicios de salud mental. Parra (24), ya había señalado
que las acciones de los psicólogos en el primer nivel de
atención esn enmarcadas en los principios de la APS,
pero se orientan principalmente a la asistencia individual.
Uno de los desafíos es la necesidad de articular las
prácticas habituales con acciones comunitarias que,
aunque forman parte de las tareas de la APS, no están
sistematizadas. Tanto Parra (24) como Garzaniti (16)
subrayan la importancia de sistematizar las labores
comunitarias, ya que son un insumo fundamental para
articular el trabajo clínico y comunitario, que actualmente
se realiza de manera improvisada (21, 44).
En Uruguay, se realizó un estudio cualitativo orientado a
describir y analizar la experiencia con la implementación
de un modelo de educación comunitaria para la salud,
identificando cómo se articula la salud mental en el primer
nivel de atención, qué prácticas comunitarias se
desarrollan y cuáles son los facilitadores y obsculos para
consolidar el modelo. Encontró que las limitaciones son
estructurales y están vinculadas al manejo del personal, la
escasez de recursos materiales y las dificultades en la
articulación interinstitucional. Estos obstáculos ponen de
relieve la necesidad de políticas públicas que respalden la
expansión y consolidación de modelos comunitarios.
Asimismo, se reconoce en el trabajo interdisciplinario un
potencial clave, ya que favorece la construcción de
respuestas más completas y ajustadas a las necesidades
de la comunidad (18).
En suma, aunque la actuación interdisciplinaria es
considerada fundamental, predominan las limitaciones
para su articulación debido a la jerarquización de la
medicina por sobre el resto de las profesiones, lo que da
lugar a prácticas individualizadas y desconectadas (38,
45). No obstante, experiencias de apoyo matricial como
las implementadas en Argentina y en Brasil dan cuenta
de que habilitar nuevas gicas de trabajo en lo
cotidiano es posible.
Perspectiva de usuarios y usuarias de servicios de
psicología en el primer nivel de atención
Como se ha evidenciado en los apartados previos de
esta revisión, la psicología ha ganado relevancia en el
primer nivel de atención, aunque aún queda mucho por
avanzar. Diversos estudios sostienen que resulta
imposible pensar las prácticas en salud pública sin
incorporar la perspectiva de la población sobre sus
propios procesos y experiencias. Sin embargo, todavía
son escazas las investigaciones en este sentido. En
Argentina, un estudio cualitativo de Cortez Fernandez y
Cammarota (45) hace referencia a la limitada producción
científica sobre el tema. Concluyen que esta escasez
responde a la primacía del modelo biomédico porque
alimenta la representación difusa que la población tiene
acerca del trabajo de la psicología y de la salud en
general. Otro estudio cualitativo vinculado a esta
cuestión, realizado también en Argentina, expone que la
mayoría de las investigaciones revisadas se enfocan en
experiencias narradas desde la perspectiva de los
gestores, autoridades político-sanitarias y desde
profesionales de la salud. Sin embargo, se identificaron
escazas producciones que incluyen testimonios en
primera persona de la población usuaria de los servicios
de salud mental (46).
En Brasil, los investigadores coinciden en que la
poblacn consultante valora el servicio de psicología
por su capacidad de escucha, contencn emocional y
acompañamiento. Argumentan que la calidad de los
cuidados ha mejorado desde que la psicología es
presente en las unidades básicas de salud. Sin embargo,
la falta de integralidad en las prácticas continúa siendo
un obsculo, lo que repercute en el lugar ambiguo y en
la escaza autonomía profesional que la psicología tiene
en el sector (31, 34). En el mismo sentido, otro estudio
cualitativo llevado a cabo en la región de la ciudad de
Vitória, en Brasil, evidenció que las prácticas de
atención integral en salud mental reciben escaso
reconocimiento al interior de los servicios de salud. En la
vida cotidiana, persisten acciones que no consideran
que el individuo que presenta un padecimiento
subjetivo es un ciudadano vinculado a su comunidad y
territorio. Esta falta de reconocimiento genera
dificultades para hacer cumplir una integración efectiva
de las personas usuarias en las unidades sanitarias. Sin
embargo, en un intento de garantizar que las personas
tengan acceso a la atención primaria, los resultados
advierten la necesidad de fomentar la autonomía e
inserción social de los sujetos participantes en el campo
de la salud (47).
Por otra parte, en Argentina existen producciones que
promueven nuevas formas de participación de las
personas que acceden al primer nivel de atención.
Rosales et al. (48), realizaron un estudio cualitativo en
servicios comunitarios de salud mental de la Ciudad de
Buenos Aires. A partir de las participaciones de
consultantes y profesionales de una asociación de salud
mental, concluyeron que la participación organizada
mejora el bienestar subjetivo, fortalece la inclusión
social y la defensa de derechos. Este estudio constituye
una evidencia relevante para fundamentar políticas de
salud mental basadas en la comunidad y en la
perspectiva de derechos humanos.
En Uruguay, Cabrera (18) sostiene que los consultantes
no son receptores pasivos de los servicios de salud
mental. En este sentido, propone que el modelo de
atención en salud mental comunitaria, se convierta en
un referente regional, capaz de sostener acciones
destinadas a la participación activa y real de la
poblacn en el contexto de la salud pública.
Por su parte, en Paraguay, un estudio de caso
cualitativo realizado en 2023, revela que la salud mental
todavía depende de los hospitales psiquiátricos y del
personal de psiquiatría. Si bien la formulación de la
nueva política en salud mental de este país declara la
importancia de la participación de la sociedad civil, aún
no existen asociaciones consolidadas de pacientes que
puedan defender sus derechos. Esto genera un sistema
desequilibrado, con poca gobernanza y escasa
integración comunitaria, lo que limita la eficacia del
cuidado en salud mental (29).
Finalmente, se destaca la necesidad de incorporar a la
poblacn en las actuaciones en salud mental del primer
nivel de atención a través de actividades de promoción
de salud integral, mediadas por el arte, la creatividad y
el juego, ya que constituyen experiencias de resistencia
frente a un modelo biomédico que refuerza la
fragmentación del trabajo y no incluye a la comunidad
como integrante del proceso (25). Al mismo tiempo, se
devela otra necesidad, la de transformar los modos de
producción de salud para propiciar intervenciones
participativas y el encuentro con la comunidad, en los
que la población sea protagonista y se reconozca como
interlocutora válida de las prácticas en salud. La clave
esen potenciar las redes comunitarias y promover
nuevas concepciones integrales para la salud mental
(49).
Salud Publica 2026 Ago; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
RESULTADOS
Los resultados de esta revisión se organizaron en cinco
dimensiones que caracterizan el trabajo de la psicología en el
primer nivel de atención. Estas dimensiones reflejaron la
recurrencia de ciertos patrones temáticos y permitieron
reflexionar acerca del panorama de la psicología en el primer
nivel de atención en cuatro países de América Latina.
Las investigaciones relevadas mostraron que la modalidad
de atención continúa marcada por el modelo clínico
tradicional. Esto plantea desafíos para la formación de los
profesionales de la psicología como para las
intervenciones posibles en el contexto del primer nivel de
atención. Si bien la psicología ha ganado espacio en la
salud pública, todavía queda mucho camino por recorrer.
El reto está en avanzar hacia enfoques comunitarios que
promuevan prácticas capaces de integrar saberes
profesionales y populares, que puedan propiciar espacios
de participación real, de cara a consolidar la plena
implementación de políticas públicas en salud mental. A
continuación, se presentan las dimensiones relevadas.
Modalidades de atención de la psicología en el primer
nivel de atención
De los estudios cualitativos consultados, es posible
advertir coincidencias regionales entre Brasil, Argentina y
Uruguay en relación con el predominio del enfoque clínico
y asistencial en la modalidad de atención de la psicología
en el primer nivel de atención (16-17). En Uruguay, por
ejemplo, los modelos de atención en salud mental están
orientados al trabajo clínico. A criterio de Cabrera (18) la
psicología se encuentra desperdigada en el primer nivel,
con escasas producciones comunitarias. Para contrarrestar
esta situación, propone la implementación de un modelo
comunitario en salud mental en el municipio uruguayo de
Barros Blancos. Con un modelo de actuación integral, se
propuso abordar fenómenos psicosociales en el lugar
donde las personas viven, estudian y trabajan, desde una
perspectiva relacional, histórica y comunitaria.
En Argentina ocurre algo similar. La revisión cualitativa e
integrada de la literatura realizada por Silveti y Salvatierra
Rojo (17), detectó que se replica un modelo de intervención
clínico en el primer nivel de atención, lo que deriva en
jornadas laborales enfocadas en tareas asistenciales e
individuales.
Este fenómeno también se observa en Brasil. Mediante un
estudio cualitativo llevado a cabo en los centros de salud
públicos del Estado de Río Grande del Norte (19), se
evidenció el predominio de la práctica clínica individual
entre las acciones que la psicología desarrolla en el primer
nivel de atención. Dichas prácticas se vinculan con el arraigo
a una cultura organizacional y profesional propia del
paradigma médico curativo, que los equipos
multidisciplinarios de salud intentan trascender. Asimismo,
otro estudio cualitativo realizado en Brasil advierte que
todavía se reproduce una modalidad de trabajo de
consultorio privado. Este aspecto fue identificado mediante
una investigación cualitativa que abordó la inserción de los
psicólogos en la atención primaria en salud entre 2018 y
2019 en Brasil. Los investigadores concluyeron que es
necesario “deconstruir la clínica privada que históricamente
ha caracterizado a la psicología” para poder “trabajar con
equipos para compartir la importancia de escuchar las
cuestiones subjetivas que afectan a las personas que
buscan atención en salud” (20, p. 2). A ello se añade que la
inserción de la psicología en la salud pública tiene una
importante presencia de profesionales con formación
psicoanalítica (16), aspecto que también caracteriza la
formación de grado de los psicólogos y psicólogas del resto
de Latinoamérica (21). Un grupo de investigadores de Brasil,
propuso indagar esta situación. Mediante una revisión
cualitativa, entre diciembre de 2016 y enero de 2017
identificó 553 artículos, de los cuales 22 cumplieron los
criterios de inclusión. Llegó a la conclusión de que los
psicólogos y las psicólogas reproducen los modelos clínicos
tradicionales frente a los nuevos requerimientos del
sistema de salud, con enfoque comunitario. Como
alternativas, propone incorporar nuevos contenidos
enfocados en la atención primaria, además de espacios de
reflexión y práctica desde la perspectiva del análisis
institucional, la psicología social y comunitaria para ampliar
la comprensión del sujeto y su subjetividad (22).
Por otra parte, un estudio cualitativo realizado en las
unidades básicas de salud de Campinas, Brasil (23),
también mostró que la prioridad está en la asistencia
individual. No obstante, el estudio reveló que la manera de
revertir esa tendencia es potenciar la reflexión crítica
sobre la propia praxis, apoyándose en recursos teóricos
como la psicología social crítica y en una actitud ética
política que ya se observa en las prácticas de algunos
profesionales, pero con un desarrollo incipiente.
En Argentina, Garzaniti (16) coincide con estos hallazgos.
A través de una revisión sistemática de enfoque
cualitativo y un análisis temático del material teórico sobre
el rol de la psicología en la atención primaria del municipio
de La Plata, concluyó que la modalidad clínica individual
forma parte de la tarea habitual de la psicología. No
obstante, un estudio llevado a cabo en Argentina por
Parra (24), concluyó que, si bien el aspecto predominante
en el trabajo de la psicología en el primer nivel de atención
es individual, el reto está en plantear intersecciones entre
la labor clínica y la comunitaria, en lugar de sostenerlos
como ámbitos separados o en tensión. Para esta autora,
ello implica que los profesionales deben integrar la
atención individual con acciones colectivas que fortalezcan
redes sociales, participación comunitaria y prevención. Si
bien existen desarrollos incipientes, el desafío está en
poder sistematizar estas experiencias. En el mismo
sentido, en Argentina comenzaron a desarrollarse
investigaciones que intentan promover la salud mental
integral. Un ejemplo de ello lo constituye un estudio
cualitativo enmarcado en una experiencia de promoción
de salud en un centro comunitario del sur de Buenos Aires,
donde se incorporaron actividades artísticas y lúdicas para
fortalecer la salud integral. Las autoras concluyeron que,
estas prácticas, basadas en la participación comunitaria y
la interdisciplina, funcionan como resistencia al modelo
biomédico tradicional e impactan de forma positiva en la
subjetividad de profesionales y vecinos (25).
Condiciones de trabajo y organización laboral de la
psicología en el primer nivel de atención
Uno de los países con mayor producción de investigaciones
sobre la inserción de la psicología en la salud pública y las
condiciones de organización de su trabajo en el primer nivel
de atención es Brasil. En este país, a partir de las reformas
en salud mental, se incorporaron profesionales de la
psicología mediante el Decreto 336 del Ministerio de Salud.
Desde 2002, la atención se organiza en Centros de Atención
Psicosocial. En relación con las condiciones de trabajo y
organización laboral en el primer nivel de atención, un
estudio con enfoque cualitativo dirigido a profesionales de
la salud de Sao Paulo, reveló que aunque los psicólogos
participan activamente en la atención integral en las
unidades básicas, aún enfrentan barreras estructurales que
limitan su trabajo. Los investigadores asocian ese
fenómeno con el predominio de las intervenciones
individuales y la escasa presencia de prácticas comunitarias,
debido a la falta de recursos, el escaso apoyo institucional y
la débil articulación con otras redes institucionales (26). En
este sentido, algunos autores sostienen que para mejorar la
situación de la psicología en la salud pública se requieren
políticas que reduzcan la sobrecarga laboral y promuevan
condiciones laborales más equitativas, considerando
además que la inserción de la psicología en este ámbito es
feminizada y carece de reconocimiento por parte de las
jerarquías institucionales (24).
Por otra parte, en el caso de Argentina, aunque el trabajo
de la psicología en el primer nivel de atención recupera los
principios comunitarios de la APS e intenta incorporarlos
como parte de las prácticas sugeridas por la LNSM
N°26.657, la realidad es que los recursos destinados a los
servicios de salud mental -y en particular a la psicología-
son escasos. Esto deriva en prácticas fragmentadas y en
limitaciones para el desarrollo de actuaciones por fuera de
lo establecido (18, 27). Esta situación devela lo relegada
que está la salud mental en las unidades básicas de salud,
pese a las recomendaciones de los organismos
internacionales que instan a los Estados a invertir en este
campo para que la salud mental forme parte indiscutible
de las acciones esenciales del sistema de salud (28).
En Paraguay, un estudio cualitativo del año 2023 describe
que el mayor impedimento que presenta el país para la
implementación de las políticas integrales y con
perspectiva de derechos en salud mental, corresponde a la
escasa participación política y gubernamental, sumado a
que es uno de los países con menor presupuesto
destinado a la temática, lo que impide la ampliación de los
servicios comunitarios para el desarrollo de la red de salud
mental y la participación de otras profesiones. Además, el
poco presupuesto se destina a los hospitales
neuropsiquiátricos (29). Otros estudios cualitativos
realizados en Argentina, Brasil y Uruguay coinciden en
señalar que los principales obstáculos para la inserción de
la psicología en el primer nivel de atención son las
condiciones laborales cambiantes, la falta de tiempo, el
escaso apoyo institucional y la ausencia de orientaciones
concretas. A ello se suma la persistencia de la lógica
biomédica, centrada en una concepción reparativa de los
padecimientos de salud mental, que dificulta la integración
de la práctica y el trabajo interdisciplinario (19, 30-33).
Formación y referenciales teóricos
Estudios cualitativos realizados en Argentina, Brasil y
Uruguay, revelan que la psicología enfrenta limitaciones para
su trabajo en el primer nivel de atención. Los autores de la
región atribuyen parte de esta situación a la formación
profesional, ya que la identidad del psicólogo suele asociarse
con la asistencia individual, mientras que su autonomía
queda sometida al prestigio de la actuación clínica (33-36).
En Uruguay, Rydel et al. (36) realizaron un estudio
cualitativo sobre las actuaciones de la psicología en el
primer nivel de atención. A partir de las entrevistas
realizadas a profesionales del área, identificaron
necesidades de capacitación, una integración insuficiente
con el resto del equipo de salud y la necesidad de que la
psicología incorpore competencias que le permitan
trabajar más allá del enfoque clínico tradicional. Asimismo,
un estudio llevado a cabo por Cabrera en el año 2023 (18),
devela que la formación de la psicología en el primer nivel
de atención de Uruguay está desperdiciada, con escazas
intervenciones interdisciplinarias. En este sentido,
concluye que se torna necesario implementar modelos de
atención comunitarios en salud mental ya que permiten
integrar nuevos saberes frente a las complejas demandas
del siglo XXI, que ameritan la participación activa de los
profesionales pero también de la población lega.
Por su parte, en Brasil, Dias y Silva (37) realizaron un
estudio cualitativo para conocer la percepción de los
equipos de las unidades básicas de salud sobre el rol de la
psicología en el primer nivel de atención. Implementaron
entrevistas semiestructuradas a profesionales de distintas
disciplinas y categorías, y concluyeron que, aunque la
salud pública constituye un campo propicio para la
actuación de esta disciplina, su inserción implica varios
desafíos, entre ellos, la necesidad de actualizar la
formación en el campo de la salud colectiva para
responder a las necesidades del primer nivel de atención.
Este aspecto coincide con la investigación cualitativa de
Lemos y Lhullier (38). Estos autores analizaron diez
estudios publicados entre 2001 y 2017 en el Portal de
Periódicos del Capes, en Brasil. Concluyeron que la
psicología enfrenta el desafío de ampliar su formación en
la dimensión social de la salud, con el fin de brindar una
asistencia integral y humanizada acorde a los principios de
la APS. A similares conclusiones llegaron Carvalho Rita de
Cássia Maciazeki-Gomes (39). Estos investigadores
revelaron divergencias entre las expectativas y las
posibilidades de actuación de la psicología en el primer
nivel de atención en Brasil. Consideran que la clave está en
que la psicología pueda superar el modelo clínico
individual, además de la insuficiencia y la precariedad de
las políticas públicas que impiden brindar una atención
humanizada e integral.
En Argentina, se observa una tendencia similar. La
revisión sistemática de Garzaniti (16) y la revisión
integrada de la literatura de Silveti y Salvatierra Rojo (17),
muestran que la práctica de la psicología se ha
desarrollado desde una formación predominantemente
clínica y psicoanalítica, lo que contribuyó a representarla
como una práctica profesional en solitario. Como
resultado, el trabajo de la psicología se caracteriza por
escasas articulaciones interdisciplinarias y un predominio
de la atención en consultorio. Este argumento converge
con los aportes de Parra (24). Esta autora entrevistó a
profesionales de la psicología que se desempeñan en
nueve de los doce centros de APS de la región
Metropolitana de Neuquén. Identificó que las
perspectivas tricas que moldean el accionar de los
profesionales responden a la influencia de una formación
de grado psicoanalítica y asistencial. No obstante, los
autores coinciden en que, además del componente
formativo, es necesario que los profesionales cuenten
con lineamientos concretos para el abordaje de la salud
mental en el primer nivel de atención, ya que la
formación y las prácticas de la psicología en salud blica
esn desarticuladas. Frente a ello, algunos autores
sugieren incorporar los aportes de la psicología de la
salud a los currículos universitarios (37, 40) para integrar
la perspectiva intercultural, ya que las dimensiones
diferenciales como la etnia, la clase, el género y la
nacionalidad, influyen en los modos de transitar los
procesos de salud-enfermedad-atención y cuidados (41).
Trabajo Interdisciplinario
En Latinoamérica, con la incorporación de la atención de la
salud mental en el primer nivel de atención bajo los
lineamientos de la APS, la interdisciplina se reconoce como
una metodología esencial para el trabajo en los equipos de
salud mental. Sin embargo, su implementación continúa
siendo un desafío, ya que, aunque esrecomendada, en
la práctica predominan las derivaciones y las
interconsultas (9, 16-17).
En un intento por superar las gicas fragmentadas de
trabajo, Brasil desarrolló una metodología denominada
apoyo matricial, que busca construir relaciones
interdisciplinarias y horizontales para la toma de
decisiones colectivas en salud mental, impulsada
principalmente en el primer nivel de atención. A criterio
de Campos, esta es una estrategia de cogestión para la
organización del trabajo interprofesional y constituye
un modelo de intervención pedagógico y terapéutico
que se propone favorecer el intercambio de información
ampliando la corresponsabilización por los usuarios
(42).
En este sentido, Iglesias y Zcheé Avellar (31) realizaron un
estudio cualitativo en unidades básicas de salud de Brasil
y detectaron confusiones sobre la metodología de apoyo
matricial. No obstante, algunos equipos de salud
consideran que es incumbencia de los servicios de
psicología, mientras que otros grupos sostienen que su
implementación es valiosa para integrar saberes que
involucran a todos los profesionales. Estas ambigüedades
reflejan la persistencia de la dicotomía mente-cuerpo que
deriva en la fragmentación del trabajo.
En Argentina, a diferencia de Brasil, la estrategia de apoyo
matricial no está tan difundida. Sin embargo, existen
algunas experiencias en esta línea. Por ejemplo, a partir de
2002, la provincia de Santa Fe inició un proceso de
redefinición de sus lineamientos estratégicos, impulsando
la creación de un modelo asistencial renovado, que integró
las prácticas de salud mental dentro del ámbito de la
atención primaria. En este contexto, la ciudad de Rosario
implementó la estrategia matricial para propiciar la
cogestión del trabajo interprofesional. Mediante un
estudio cualitativo, se evidencla efectividad de esta
estrategia al momento de abordar la dimensión subjetiva
de la población consultante y del equipo profesional.
Además, permitfomentar el trabajo interdisciplinario en
el primer nivel de atención. No obstante, su
implementación efectiva se ve condicionada por la
complejidad en la organización del trabajo a nivel
institucional, que se caracteriza por ser desigual y
heterogénea. Si bien se reconoce el aporte de la psicología,
se considera que para que el apoyo matricial de buenos
resultados debe sostenerse con actividades grupales en el
tiempo que estimulen la creatividad y los objetivos de
trabajo (43).
En el caso particular de Argentina, estrategias similares a
las del apoyo matricial comenzaron a interesar a partir de
la sanción de la LNSM N°26.657. Esta normativa retoma
los principios centrales de promocn de la salud y
prevención primaria para el abordaje de los
padecimientos, desde una perspectiva interdisciplinaria.
Además, establece que el abordaje en los servicios de
salud mental debe ser interdisciplinario y recomienda a
las universidades reformar sus planes de estudios para
responder a las necesidades formativas requeridas en el
trabajo integral y comunitario. Pese a ello, persiste la
fragmentación y la heterogeneidad de las prácticas en los
servicios de salud mental. Parra (24), ya había señalado
que las acciones de los psicólogos en el primer nivel de
atención esn enmarcadas en los principios de la APS,
pero se orientan principalmente a la asistencia individual.
Uno de los desafíos es la necesidad de articular las
prácticas habituales con acciones comunitarias que,
aunque forman parte de las tareas de la APS, no están
sistematizadas. Tanto Parra (24) como Garzaniti (16)
subrayan la importancia de sistematizar las labores
comunitarias, ya que son un insumo fundamental para
articular el trabajo clínico y comunitario, que actualmente
se realiza de manera improvisada (21, 44).
En Uruguay, se realizó un estudio cualitativo orientado a
describir y analizar la experiencia con la implementación
de un modelo de educación comunitaria para la salud,
identificando cómo se articula la salud mental en el primer
nivel de atención, qué prácticas comunitarias se
desarrollan y cuáles son los facilitadores y obsculos para
consolidar el modelo. Encontró que las limitaciones son
estructurales y están vinculadas al manejo del personal, la
escasez de recursos materiales y las dificultades en la
articulación interinstitucional. Estos obstáculos ponen de
relieve la necesidad de políticas públicas que respalden la
expansión y consolidación de modelos comunitarios.
Asimismo, se reconoce en el trabajo interdisciplinario un
potencial clave, ya que favorece la construcción de
respuestas más completas y ajustadas a las necesidades
de la comunidad (18).
En suma, aunque la actuación interdisciplinaria es
considerada fundamental, predominan las limitaciones
para su articulación debido a la jerarquización de la
medicina por sobre el resto de las profesiones, lo que da
lugar a prácticas individualizadas y desconectadas (38,
45). No obstante, experiencias de apoyo matricial como
las implementadas en Argentina y en Brasil dan cuenta
de que habilitar nuevas gicas de trabajo en lo
cotidiano es posible.
Perspectiva de usuarios y usuarias de servicios de
psicología en el primer nivel de atención
Como se ha evidenciado en los apartados previos de
esta revisión, la psicología ha ganado relevancia en el
primer nivel de atención, aunque aún queda mucho por
avanzar. Diversos estudios sostienen que resulta
imposible pensar las prácticas en salud pública sin
incorporar la perspectiva de la población sobre sus
propios procesos y experiencias. Sin embargo, todavía
son escazas las investigaciones en este sentido. En
Argentina, un estudio cualitativo de Cortez Fernandez y
Cammarota (45) hace referencia a la limitada producción
científica sobre el tema. Concluyen que esta escasez
responde a la primacía del modelo biomédico porque
alimenta la representación difusa que la población tiene
acerca del trabajo de la psicología y de la salud en
general. Otro estudio cualitativo vinculado a esta
cuestión, realizado también en Argentina, expone que la
mayoría de las investigaciones revisadas se enfocan en
experiencias narradas desde la perspectiva de los
gestores, autoridades político-sanitarias y desde
profesionales de la salud. Sin embargo, se identificaron
escazas producciones que incluyen testimonios en
primera persona de la población usuaria de los servicios
de salud mental (46).
En Brasil, los investigadores coinciden en que la
poblacn consultante valora el servicio de psicología
por su capacidad de escucha, contención emocional y
acompañamiento. Argumentan que la calidad de los
cuidados ha mejorado desde que la psicología es
presente en las unidades básicas de salud. Sin embargo,
la falta de integralidad en las prácticas continúa siendo
un obsculo, lo que repercute en el lugar ambiguo y en
la escaza autonomía profesional que la psicología tiene
en el sector (31, 34). En el mismo sentido, otro estudio
cualitativo llevado a cabo en la región de la ciudad de
Vitória, en Brasil, evidenció que las prácticas de
atención integral en salud mental reciben escaso
reconocimiento al interior de los servicios de salud. En la
vida cotidiana, persisten acciones que no consideran
que el individuo que presenta un padecimiento
subjetivo es un ciudadano vinculado a su comunidad y
territorio. Esta falta de reconocimiento genera
dificultades para hacer cumplir una integración efectiva
de las personas usuarias en las unidades sanitarias. Sin
embargo, en un intento de garantizar que las personas
tengan acceso a la atención primaria, los resultados
advierten la necesidad de fomentar la autonomía e
inserción social de los sujetos participantes en el campo
de la salud (47).
Por otra parte, en Argentina existen producciones que
promueven nuevas formas de participación de las
personas que acceden al primer nivel de atención.
Rosales et al. (48), realizaron un estudio cualitativo en
servicios comunitarios de salud mental de la Ciudad de
Buenos Aires. A partir de las participaciones de
consultantes y profesionales de una asociación de salud
mental, concluyeron que la participación organizada
mejora el bienestar subjetivo, fortalece la inclusión
social y la defensa de derechos. Este estudio constituye
una evidencia relevante para fundamentar políticas de
salud mental basadas en la comunidad y en la
perspectiva de derechos humanos.
En Uruguay, Cabrera (18) sostiene que los consultantes
no son receptores pasivos de los servicios de salud
mental. En este sentido, propone que el modelo de
atención en salud mental comunitaria, se convierta en
un referente regional, capaz de sostener acciones
destinadas a la participación activa y real de la
poblacn en el contexto de la salud pública.
Por su parte, en Paraguay, un estudio de caso
cualitativo realizado en 2023, revela que la salud mental
todavía depende de los hospitales psiquiátricos y del
personal de psiquiatría. Si bien la formulación de la
nueva política en salud mental de este país declara la
importancia de la participación de la sociedad civil, aún
no existen asociaciones consolidadas de pacientes que
puedan defender sus derechos. Esto genera un sistema
desequilibrado, con poca gobernanza y escasa
integración comunitaria, lo que limita la eficacia del
cuidado en salud mental (29).
Finalmente, se destaca la necesidad de incorporar a la
poblacn en las actuaciones en salud mental del primer
nivel de atención a través de actividades de promoción
de salud integral, mediadas por el arte, la creatividad y
el juego, ya que constituyen experiencias de resistencia
frente a un modelo biomédico que refuerza la
fragmentación del trabajo y no incluye a la comunidad
como integrante del proceso (25). Al mismo tiempo, se
devela otra necesidad, la de transformar los modos de
producción de salud para propiciar intervenciones
participativas y el encuentro con la comunidad, en los
que la población sea protagonista y se reconozca como
interlocutora válida de las prácticas en salud. La clave
esen potenciar las redes comunitarias y promover
nuevas concepciones integrales para la salud mental
(49).
Salud Publica 2026 Ago; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
RESULTADOS
Los resultados de esta revisión se organizaron en cinco
dimensiones que caracterizan el trabajo de la psicología en el
primer nivel de atención. Estas dimensiones reflejaron la
recurrencia de ciertos patrones temáticos y permitieron
reflexionar acerca del panorama de la psicología en el primer
nivel de atención en cuatro países de América Latina.
Las investigaciones relevadas mostraron que la modalidad
de atención continúa marcada por el modelo clínico
tradicional. Esto plantea desafíos para la formación de los
profesionales de la psicología como para las
intervenciones posibles en el contexto del primer nivel de
atención. Si bien la psicología ha ganado espacio en la
salud pública, todavía queda mucho camino por recorrer.
El reto está en avanzar hacia enfoques comunitarios que
promuevan prácticas capaces de integrar saberes
profesionales y populares, que puedan propiciar espacios
de participación real, de cara a consolidar la plena
implementación de políticas públicas en salud mental. A
continuación, se presentan las dimensiones relevadas.
Modalidades de atención de la psicología en el primer
nivel de atención
De los estudios cualitativos consultados, es posible
advertir coincidencias regionales entre Brasil, Argentina y
Uruguay en relación con el predominio del enfoque clínico
y asistencial en la modalidad de atención de la psicología
en el primer nivel de atención (16-17). En Uruguay, por
ejemplo, los modelos de atención en salud mental están
orientados al trabajo clínico. A criterio de Cabrera (18) la
psicología se encuentra desperdigada en el primer nivel,
con escasas producciones comunitarias. Para contrarrestar
esta situación, propone la implementación de un modelo
comunitario en salud mental en el municipio uruguayo de
Barros Blancos. Con un modelo de actuación integral, se
propuso abordar fenómenos psicosociales en el lugar
donde las personas viven, estudian y trabajan, desde una
perspectiva relacional, histórica y comunitaria.
En Argentina ocurre algo similar. La revisión cualitativa e
integrada de la literatura realizada por Silveti y Salvatierra
Rojo (17), detectó que se replica un modelo de intervención
clínico en el primer nivel de atención, lo que deriva en
jornadas laborales enfocadas en tareas asistenciales e
individuales.
Este fenómeno también se observa en Brasil. Mediante un
estudio cualitativo llevado a cabo en los centros de salud
públicos del Estado de Río Grande del Norte (19), se
evidenció el predominio de la práctica clínica individual
entre las acciones que la psicología desarrolla en el primer
nivel de atención. Dichas prácticas se vinculan con el arraigo
a una cultura organizacional y profesional propia del
paradigma médico curativo, que los equipos
multidisciplinarios de salud intentan trascender. Asimismo,
otro estudio cualitativo realizado en Brasil advierte que
todavía se reproduce una modalidad de trabajo de
consultorio privado. Este aspecto fue identificado mediante
una investigación cualitativa que abordó la inserción de los
psicólogos en la atención primaria en salud entre 2018 y
2019 en Brasil. Los investigadores concluyeron que es
necesario “deconstruir la clínica privada que históricamente
ha caracterizado a la psicología” para poder “trabajar con
equipos para compartir la importancia de escuchar las
cuestiones subjetivas que afectan a las personas que
buscan atención en salud” (20, p. 2). A ello se añade que la
inserción de la psicología en la salud pública tiene una
importante presencia de profesionales con formación
psicoanalítica (16), aspecto que también caracteriza la
formación de grado de los psicólogos y psicólogas del resto
de Latinoamérica (21). Un grupo de investigadores de Brasil,
propuso indagar esta situación. Mediante una revisión
cualitativa, entre diciembre de 2016 y enero de 2017
identificó 553 artículos, de los cuales 22 cumplieron los
criterios de inclusión. Llegó a la conclusión de que los
psicólogos y las psicólogas reproducen los modelos clínicos
tradicionales frente a los nuevos requerimientos del
sistema de salud, con enfoque comunitario. Como
alternativas, propone incorporar nuevos contenidos
enfocados en la atención primaria, además de espacios de
reflexión y práctica desde la perspectiva del análisis
institucional, la psicología social y comunitaria para ampliar
la comprensión del sujeto y su subjetividad (22).
Por otra parte, un estudio cualitativo realizado en las
unidades básicas de salud de Campinas, Brasil (23),
también mostró que la prioridad está en la asistencia
individual. No obstante, el estudio reveló que la manera de
revertir esa tendencia es potenciar la reflexión crítica
sobre la propia praxis, apoyándose en recursos teóricos
como la psicología social crítica y en una actitud ética
política que ya se observa en las prácticas de algunos
profesionales, pero con un desarrollo incipiente.
En Argentina, Garzaniti (16) coincide con estos hallazgos.
A través de una revisión sistemática de enfoque
cualitativo y un análisis temático del material teórico sobre
el rol de la psicología en la atención primaria del municipio
de La Plata, concluyó que la modalidad clínica individual
forma parte de la tarea habitual de la psicología. No
obstante, un estudio llevado a cabo en Argentina por
Parra (24), concluyó que, si bien el aspecto predominante
en el trabajo de la psicología en el primer nivel de atención
es individual, el reto está en plantear intersecciones entre
la labor clínica y la comunitaria, en lugar de sostenerlos
como ámbitos separados o en tensión. Para esta autora,
ello implica que los profesionales deben integrar la
atención individual con acciones colectivas que fortalezcan
redes sociales, participación comunitaria y prevención. Si
bien existen desarrollos incipientes, el desafío está en
poder sistematizar estas experiencias. En el mismo
sentido, en Argentina comenzaron a desarrollarse
investigaciones que intentan promover la salud mental
integral. Un ejemplo de ello lo constituye un estudio
cualitativo enmarcado en una experiencia de promoción
de salud en un centro comunitario del sur de Buenos Aires,
donde se incorporaron actividades artísticas y lúdicas para
fortalecer la salud integral. Las autoras concluyeron que,
estas prácticas, basadas en la participación comunitaria y
la interdisciplina, funcionan como resistencia al modelo
biomédico tradicional e impactan de forma positiva en la
subjetividad de profesionales y vecinos (25).
Condiciones de trabajo y organización laboral de la
psicología en el primer nivel de atención
Uno de los países con mayor producción de investigaciones
sobre la inserción de la psicología en la salud pública y las
condiciones de organización de su trabajo en el primer nivel
de atención es Brasil. En este país, a partir de las reformas
en salud mental, se incorporaron profesionales de la
psicología mediante el Decreto 336 del Ministerio de Salud.
Desde 2002, la atención se organiza en Centros de Atención
Psicosocial. En relación con las condiciones de trabajo y
organización laboral en el primer nivel de atención, un
estudio con enfoque cualitativo dirigido a profesionales de
la salud de Sao Paulo, reveló que aunque los psicólogos
participan activamente en la atención integral en las
unidades básicas, aún enfrentan barreras estructurales que
limitan su trabajo. Los investigadores asocian ese
fenómeno con el predominio de las intervenciones
individuales y la escasa presencia de prácticas comunitarias,
debido a la falta de recursos, el escaso apoyo institucional y
la débil articulación con otras redes institucionales (26). En
este sentido, algunos autores sostienen que para mejorar la
situación de la psicología en la salud pública se requieren
políticas que reduzcan la sobrecarga laboral y promuevan
condiciones laborales más equitativas, considerando
además que la inserción de la psicología en este ámbito es
feminizada y carece de reconocimiento por parte de las
jerarquías institucionales (24).
Por otra parte, en el caso de Argentina, aunque el trabajo
de la psicología en el primer nivel de atención recupera los
principios comunitarios de la APS e intenta incorporarlos
como parte de las prácticas sugeridas por la LNSM
N°26.657, la realidad es que los recursos destinados a los
servicios de salud mental -y en particular a la psicología-
son escasos. Esto deriva en prácticas fragmentadas y en
limitaciones para el desarrollo de actuaciones por fuera de
lo establecido (18, 27). Esta situación devela lo relegada
que está la salud mental en las unidades básicas de salud,
pese a las recomendaciones de los organismos
internacionales que instan a los Estados a invertir en este
campo para que la salud mental forme parte indiscutible
de las acciones esenciales del sistema de salud (28).
En Paraguay, un estudio cualitativo del año 2023 describe
que el mayor impedimento que presenta el país para la
implementación de las políticas integrales y con
perspectiva de derechos en salud mental, corresponde a la
escasa participación política y gubernamental, sumado a
que es uno de los países con menor presupuesto
destinado a la temática, lo que impide la ampliación de los
servicios comunitarios para el desarrollo de la red de salud
mental y la participación de otras profesiones. Además, el
poco presupuesto se destina a los hospitales
neuropsiquiátricos (29). Otros estudios cualitativos
realizados en Argentina, Brasil y Uruguay coinciden en
señalar que los principales obstáculos para la inserción de
la psicología en el primer nivel de atención son las
condiciones laborales cambiantes, la falta de tiempo, el
escaso apoyo institucional y la ausencia de orientaciones
concretas. A ello se suma la persistencia de la lógica
biomédica, centrada en una concepción reparativa de los
padecimientos de salud mental, que dificulta la integración
de la práctica y el trabajo interdisciplinario (19, 30-33).
Formación y referenciales teóricos
Estudios cualitativos realizados en Argentina, Brasil y
Uruguay, revelan que la psicología enfrenta limitaciones para
su trabajo en el primer nivel de atención. Los autores de la
región atribuyen parte de esta situación a la formación
profesional, ya que la identidad del psicólogo suele asociarse
con la asistencia individual, mientras que su autonomía
queda sometida al prestigio de la actuación clínica (33-36).
En Uruguay, Rydel et al. (36) realizaron un estudio
cualitativo sobre las actuaciones de la psicología en el
primer nivel de atención. A partir de las entrevistas
realizadas a profesionales del área, identificaron
necesidades de capacitación, una integración insuficiente
con el resto del equipo de salud y la necesidad de que la
psicología incorpore competencias que le permitan
trabajar más allá del enfoque clínico tradicional. Asimismo,
un estudio llevado a cabo por Cabrera en el año 2023 (18),
devela que la formación de la psicología en el primer nivel
de atención de Uruguay está desperdiciada, con escazas
intervenciones interdisciplinarias. En este sentido,
concluye que se torna necesario implementar modelos de
atención comunitarios en salud mental ya que permiten
integrar nuevos saberes frente a las complejas demandas
del siglo XXI, que ameritan la participación activa de los
profesionales pero también de la población lega.
Por su parte, en Brasil, Dias y Silva (37) realizaron un
estudio cualitativo para conocer la percepción de los
equipos de las unidades básicas de salud sobre el rol de la
psicología en el primer nivel de atención. Implementaron
entrevistas semiestructuradas a profesionales de distintas
disciplinas y categorías, y concluyeron que, aunque la
salud pública constituye un campo propicio para la
actuación de esta disciplina, su inserción implica varios
desafíos, entre ellos, la necesidad de actualizar la
formación en el campo de la salud colectiva para
responder a las necesidades del primer nivel de atención.
Este aspecto coincide con la investigación cualitativa de
Lemos y Lhullier (38). Estos autores analizaron diez
estudios publicados entre 2001 y 2017 en el Portal de
Periódicos del Capes, en Brasil. Concluyeron que la
psicología enfrenta el desafío de ampliar su formación en
la dimensión social de la salud, con el fin de brindar una
asistencia integral y humanizada acorde a los principios de
la APS. A similares conclusiones llegaron Carvalho Rita de
Cássia Maciazeki-Gomes (39). Estos investigadores
revelaron divergencias entre las expectativas y las
posibilidades de actuación de la psicología en el primer
nivel de atención en Brasil. Consideran que la clave está en
que la psicología pueda superar el modelo clínico
individual, además de la insuficiencia y la precariedad de
las políticas públicas que impiden brindar una atención
humanizada e integral.
En Argentina, se observa una tendencia similar. La
revisión sistemática de Garzaniti (16) y la revisión
integrada de la literatura de Silveti y Salvatierra Rojo (17),
muestran que la práctica de la psicología se ha
desarrollado desde una formación predominantemente
clínica y psicoanalítica, lo que contribuyó a representarla
como una práctica profesional en solitario. Como
resultado, el trabajo de la psicología se caracteriza por
escasas articulaciones interdisciplinarias y un predominio
de la atención en consultorio. Este argumento converge
con los aportes de Parra (24). Esta autora entrevistó a
profesionales de la psicología que se desempeñan en
nueve de los doce centros de APS de la región
Metropolitana de Neuquén. Identificó que las
perspectivas teóricas que moldean el accionar de los
profesionales responden a la influencia de una formación
de grado psicoanalítica y asistencial. No obstante, los
autores coinciden en que, además del componente
formativo, es necesario que los profesionales cuenten
con lineamientos concretos para el abordaje de la salud
mental en el primer nivel de atención, ya que la
formación y las prácticas de la psicología en salud pública
están desarticuladas. Frente a ello, algunos autores
sugieren incorporar los aportes de la psicología de la
salud a los currículos universitarios (37, 40) para integrar
la perspectiva intercultural, ya que las dimensiones
diferenciales como la etnia, la clase, el género y la
nacionalidad, influyen en los modos de transitar los
procesos de salud-enfermedad-atención y cuidados (41).
Trabajo Interdisciplinario
En Latinoamérica, con la incorporación de la atención de la
salud mental en el primer nivel de atención bajo los
lineamientos de la APS, la interdisciplina se reconoce como
una metodología esencial para el trabajo en los equipos de
salud mental. Sin embargo, su implementación continúa
siendo un desafío, ya que, aunque está recomendada, en
la práctica predominan las derivaciones y las
interconsultas (9, 16-17).
En un intento por superar las lógicas fragmentadas de
trabajo, Brasil desarrolló una metodología denominada
apoyo matricial, que busca construir relaciones
interdisciplinarias y horizontales para la toma de
decisiones colectivas en salud mental, impulsada
principalmente en el primer nivel de atención. A criterio
de Campos, esta es una estrategia de cogestión para la
organización del trabajo interprofesional y constituye
un modelo de intervención pedagógico y terapéutico
que se propone favorecer el intercambio de información
ampliando la corresponsabilización por los usuarios
(42).
En este sentido, Iglesias y Zcheé Avellar (31) realizaron un
estudio cualitativo en unidades básicas de salud de Brasil
y detectaron confusiones sobre la metodología de apoyo
matricial. No obstante, algunos equipos de salud
consideran que es incumbencia de los servicios de
psicología, mientras que otros grupos sostienen que su
implementación es valiosa para integrar saberes que
involucran a todos los profesionales. Estas ambigüedades
reflejan la persistencia de la dicotomía mente-cuerpo que
deriva en la fragmentación del trabajo.
En Argentina, a diferencia de Brasil, la estrategia de apoyo
matricial no está tan difundida. Sin embargo, existen
algunas experiencias en esta línea. Por ejemplo, a partir de
2002, la provincia de Santa Fe inició un proceso de
redefinición de sus lineamientos estratégicos, impulsando
la creación de un modelo asistencial renovado, que integró
las prácticas de salud mental dentro del ámbito de la
atención primaria. En este contexto, la ciudad de Rosario
implementó la estrategia matricial para propiciar la
cogestión del trabajo interprofesional. Mediante un
estudio cualitativo, se evidenció la efectividad de esta
estrategia al momento de abordar la dimensión subjetiva
de la población consultante y del equipo profesional.
Además, permitió fomentar el trabajo interdisciplinario en
el primer nivel de atención. No obstante, su
implementación efectiva se ve condicionada por la
complejidad en la organización del trabajo a nivel
institucional, que se caracteriza por ser desigual y
heterogénea. Si bien se reconoce el aporte de la psicología,
se considera que para que el apoyo matricial de buenos
resultados debe sostenerse con actividades grupales en el
tiempo que estimulen la creatividad y los objetivos de
trabajo (43).
En el caso particular de Argentina, estrategias similares a
las del apoyo matricial comenzaron a interesar a partir de
la sanción de la LNSM N°26.657. Esta normativa retoma
los principios centrales de promoción de la salud y
prevención primaria para el abordaje de los
padecimientos, desde una perspectiva interdisciplinaria.
Además, establece que el abordaje en los servicios de
salud mental debe ser interdisciplinario y recomienda a
las universidades reformar sus planes de estudios para
responder a las necesidades formativas requeridas en el
trabajo integral y comunitario. Pese a ello, persiste la
fragmentación y la heterogeneidad de las prácticas en los
servicios de salud mental. Parra (24), ya había señalado
que las acciones de los psicólogos en el primer nivel de
atención están enmarcadas en los principios de la APS,
pero se orientan principalmente a la asistencia individual.
Uno de los desafíos es la necesidad de articular las
prácticas habituales con acciones comunitarias que,
aunque forman parte de las tareas de la APS, no están
sistematizadas. Tanto Parra (24) como Garzaniti (16)
subrayan la importancia de sistematizar las labores
comunitarias, ya que son un insumo fundamental para
articular el trabajo clínico y comunitario, que actualmente
se realiza de manera improvisada (21, 44).
En Uruguay, se realizó un estudio cualitativo orientado a
describir y analizar la experiencia con la implementación
de un modelo de educación comunitaria para la salud,
identificando cómo se articula la salud mental en el primer
nivel de atención, qué prácticas comunitarias se
desarrollan y cuáles son los facilitadores y obstáculos para
consolidar el modelo. Encontró que las limitaciones son
estructurales y están vinculadas al manejo del personal, la
escasez de recursos materiales y las dificultades en la
articulación interinstitucional. Estos obstáculos ponen de
relieve la necesidad de políticas públicas que respalden la
expansión y consolidación de modelos comunitarios.
Asimismo, se reconoce en el trabajo interdisciplinario un
potencial clave, ya que favorece la construcción de
respuestas más completas y ajustadas a las necesidades
de la comunidad (18).
En suma, aunque la actuación interdisciplinaria es
considerada fundamental, predominan las limitaciones
para su articulación debido a la jerarquización de la
medicina por sobre el resto de las profesiones, lo que da
lugar a prácticas individualizadas y desconectadas (38,
45). No obstante, experiencias de apoyo matricial como
las implementadas en Argentina y en Brasil dan cuenta
de que habilitar nuevas gicas de trabajo en lo
cotidiano es posible.
Perspectiva de usuarios y usuarias de servicios de
psicología en el primer nivel de atención
Como se ha evidenciado en los apartados previos de
esta revisión, la psicología ha ganado relevancia en el
primer nivel de atención, aunque aún queda mucho por
avanzar. Diversos estudios sostienen que resulta
imposible pensar las prácticas en salud pública sin
incorporar la perspectiva de la población sobre sus
propios procesos y experiencias. Sin embargo, todavía
son escazas las investigaciones en este sentido. En
Argentina, un estudio cualitativo de Cortez Fernandez y
Cammarota (45) hace referencia a la limitada producción
científica sobre el tema. Concluyen que esta escasez
responde a la primacía del modelo biomédico porque
alimenta la representación difusa que la población tiene
acerca del trabajo de la psicología y de la salud en
general. Otro estudio cualitativo vinculado a esta
cuestión, realizado también en Argentina, expone que la
mayoría de las investigaciones revisadas se enfocan en
experiencias narradas desde la perspectiva de los
gestores, autoridades político-sanitarias y desde
profesionales de la salud. Sin embargo, se identificaron
escazas producciones que incluyen testimonios en
primera persona de la población usuaria de los servicios
de salud mental (46).
En Brasil, los investigadores coinciden en que la
poblacn consultante valora el servicio de psicología
por su capacidad de escucha, contención emocional y
acompañamiento. Argumentan que la calidad de los
cuidados ha mejorado desde que la psicología es
presente en las unidades básicas de salud. Sin embargo,
la falta de integralidad en las prácticas continúa siendo
un obsculo, lo que repercute en el lugar ambiguo y en
la escaza autonomía profesional que la psicología tiene
en el sector (31, 34). En el mismo sentido, otro estudio
cualitativo llevado a cabo en la región de la ciudad de
Vitória, en Brasil, evidenció que las prácticas de
atención integral en salud mental reciben escaso
reconocimiento al interior de los servicios de salud. En la
vida cotidiana, persisten acciones que no consideran
que el individuo que presenta un padecimiento
subjetivo es un ciudadano vinculado a su comunidad y
territorio. Esta falta de reconocimiento genera
dificultades para hacer cumplir una integración efectiva
de las personas usuarias en las unidades sanitarias. Sin
embargo, en un intento de garantizar que las personas
tengan acceso a la atención primaria, los resultados
advierten la necesidad de fomentar la autonomía e
inserción social de los sujetos participantes en el campo
de la salud (47).
Por otra parte, en Argentina existen producciones que
promueven nuevas formas de participación de las
personas que acceden al primer nivel de atención.
Rosales et al. (48), realizaron un estudio cualitativo en
servicios comunitarios de salud mental de la Ciudad de
Buenos Aires. A partir de las participaciones de
consultantes y profesionales de una asociación de salud
mental, concluyeron que la participación organizada
mejora el bienestar subjetivo, fortalece la inclusión
social y la defensa de derechos. Este estudio constituye
una evidencia relevante para fundamentar políticas de
salud mental basadas en la comunidad y en la
perspectiva de derechos humanos.
En Uruguay, Cabrera (18) sostiene que los consultantes
no son receptores pasivos de los servicios de salud
mental. En este sentido, propone que el modelo de
atención en salud mental comunitaria, se convierta en
un referente regional, capaz de sostener acciones
destinadas a la participación activa y real de la
poblacn en el contexto de la salud pública.
Por su parte, en Paraguay, un estudio de caso
cualitativo realizado en 2023, revela que la salud mental
todavía depende de los hospitales psiquiátricos y del
personal de psiquiatría. Si bien la formulación de la
nueva política en salud mental de este país declara la
importancia de la participación de la sociedad civil, aún
no existen asociaciones consolidadas de pacientes que
puedan defender sus derechos. Esto genera un sistema
desequilibrado, con poca gobernanza y escasa
integración comunitaria, lo que limita la eficacia del
cuidado en salud mental (29).
Finalmente, se destaca la necesidad de incorporar a la
poblacn en las actuaciones en salud mental del primer
nivel de atención a través de actividades de promoción
de salud integral, mediadas por el arte, la creatividad y
el juego, ya que constituyen experiencias de resistencia
frente a un modelo biomédico que refuerza la
fragmentación del trabajo y no incluye a la comunidad
como integrante del proceso (25). Al mismo tiempo, se
devela otra necesidad, la de transformar los modos de
producción de salud para propiciar intervenciones
participativas y el encuentro con la comunidad, en los
que la población sea protagonista y se reconozca como
interlocutora válida de las prácticas en salud. La clave
esen potenciar las redes comunitarias y promover
nuevas concepciones integrales para la salud mental
(49).
RESULTADOS
Los resultados de esta revisión se organizaron en cinco
dimensiones que caracterizan el trabajo de la psicología en el
primer nivel de atención. Estas dimensiones reflejaron la
recurrencia de ciertos patrones temáticos y permitieron
reflexionar acerca del panorama de la psicología en el primer
nivel de atención en cuatro países de América Latina.
Las investigaciones relevadas mostraron que la modalidad
de atención continúa marcada por el modelo clínico
tradicional. Esto plantea desafíos para la formación de los
profesionales de la psicología como para las
intervenciones posibles en el contexto del primer nivel de
atención. Si bien la psicología ha ganado espacio en la
Salud Publica 2026 Ago; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
salud pública, todavía queda mucho camino por recorrer.
El reto está en avanzar hacia enfoques comunitarios que
promuevan prácticas capaces de integrar saberes
profesionales y populares, que puedan propiciar espacios
de participación real, de cara a consolidar la plena
implementación de políticas públicas en salud mental. A
continuación, se presentan las dimensiones relevadas.
Modalidades de atención de la psicología en el primer
nivel de atención
De los estudios cualitativos consultados, es posible
advertir coincidencias regionales entre Brasil, Argentina y
Uruguay en relación con el predominio del enfoque clínico
y asistencial en la modalidad de atención de la psicología
en el primer nivel de atención (16-17). En Uruguay, por
ejemplo, los modelos de atención en salud mental están
orientados al trabajo clínico. A criterio de Cabrera (18) la
psicología se encuentra desperdigada en el primer nivel,
con escasas producciones comunitarias. Para contrarrestar
esta situación, propone la implementación de un modelo
comunitario en salud mental en el municipio uruguayo de
Barros Blancos. Con un modelo de actuación integral, se
propuso abordar fenómenos psicosociales en el lugar
donde las personas viven, estudian y trabajan, desde una
perspectiva relacional, histórica y comunitaria.
En Argentina ocurre algo similar. La revisión cualitativa e
integrada de la literatura realizada por Silveti y Salvatierra
Rojo (17), detectó que se replica un modelo de intervención
clínico en el primer nivel de atención, lo que deriva en
jornadas laborales enfocadas en tareas asistenciales e
individuales.
Este fenómeno también se observa en Brasil. Mediante un
estudio cualitativo llevado a cabo en los centros de salud
públicos del Estado de Río Grande del Norte (19), se
evidenció el predominio de la práctica clínica individual
entre las acciones que la psicología desarrolla en el primer
nivel de atención. Dichas prácticas se vinculan con el arraigo
a una cultura organizacional y profesional propia del
paradigma médico curativo, que los equipos
multidisciplinarios de salud intentan trascender. Asimismo,
otro estudio cualitativo realizado en Brasil advierte que
todavía se reproduce una modalidad de trabajo de
consultorio privado. Este aspecto fue identificado mediante
una investigación cualitativa que abordó la inserción de los
psicólogos en la atención primaria en salud entre 2018 y
2019 en Brasil. Los investigadores concluyeron que es
necesario “deconstruir la clínica privada que históricamente
ha caracterizado a la psicología” para poder “trabajar con
equipos para compartir la importancia de escuchar las
cuestiones subjetivas que afectan a las personas que
buscan atención en salud” (20, p. 2). A ello se añade que la
inserción de la psicología en la salud pública tiene una
importante presencia de profesionales con formación
psicoanalítica (16), aspecto que también caracteriza la
formación de grado de los psicólogos y psicólogas del resto
de Latinoamérica (21). Un grupo de investigadores de Brasil,
propuso indagar esta situación. Mediante una revisión
cualitativa, entre diciembre de 2016 y enero de 2017
identificó 553 artículos, de los cuales 22 cumplieron los
criterios de inclusión. Llegó a la conclusión de que los
psicólogos y las psicólogas reproducen los modelos clínicos
tradicionales frente a los nuevos requerimientos del
sistema de salud, con enfoque comunitario. Como
alternativas, propone incorporar nuevos contenidos
enfocados en la atención primaria, además de espacios de
reflexión y práctica desde la perspectiva del análisis
institucional, la psicología social y comunitaria para ampliar
la comprensión del sujeto y su subjetividad (22).
Por otra parte, un estudio cualitativo realizado en las
unidades básicas de salud de Campinas, Brasil (23),
también mostró que la prioridad está en la asistencia
individual. No obstante, el estudio reveló que la manera de
revertir esa tendencia es potenciar la reflexión crítica
sobre la propia praxis, apoyándose en recursos teóricos
como la psicología social crítica y en una actitud ética
política que ya se observa en las prácticas de algunos
profesionales, pero con un desarrollo incipiente.
En Argentina, Garzaniti (16) coincide con estos hallazgos.
A través de una revisión sistemática de enfoque
cualitativo y un análisis temático del material teórico sobre
el rol de la psicología en la atención primaria del municipio
de La Plata, concluyó que la modalidad clínica individual
forma parte de la tarea habitual de la psicología. No
obstante, un estudio llevado a cabo en Argentina por
Parra (24), concluyó que, si bien el aspecto predominante
en el trabajo de la psicología en el primer nivel de atención
es individual, el reto está en plantear intersecciones entre
la labor clínica y la comunitaria, en lugar de sostenerlos
como ámbitos separados o en tensión. Para esta autora,
ello implica que los profesionales deben integrar la
atención individual con acciones colectivas que fortalezcan
redes sociales, participación comunitaria y prevención. Si
bien existen desarrollos incipientes, el desafío está en
poder sistematizar estas experiencias. En el mismo
sentido, en Argentina comenzaron a desarrollarse
investigaciones que intentan promover la salud mental
integral. Un ejemplo de ello lo constituye un estudio
cualitativo enmarcado en una experiencia de promoción
de salud en un centro comunitario del sur de Buenos Aires,
donde se incorporaron actividades artísticas y lúdicas para
fortalecer la salud integral. Las autoras concluyeron que,
estas prácticas, basadas en la participación comunitaria y
la interdisciplina, funcionan como resistencia al modelo
biomédico tradicional e impactan de forma positiva en la
subjetividad de profesionales y vecinos (25).
Condiciones de trabajo y organización laboral de la
psicología en el primer nivel de atención
Uno de los países con mayor producción de investigaciones
sobre la inserción de la psicología en la salud pública y las
condiciones de organización de su trabajo en el primer nivel
de atención es Brasil. En este país, a partir de las reformas
en salud mental, se incorporaron profesionales de la
psicología mediante el Decreto 336 del Ministerio de Salud.
Desde 2002, la atención se organiza en Centros de Atención
Psicosocial. En relación con las condiciones de trabajo y
organización laboral en el primer nivel de atención, un
estudio con enfoque cualitativo dirigido a profesionales de
la salud de Sao Paulo, reveló que aunque los psicólogos
participan activamente en la atención integral en las
unidades básicas, aún enfrentan barreras estructurales que
limitan su trabajo. Los investigadores asocian ese
fenómeno con el predominio de las intervenciones
individuales y la escasa presencia de prácticas comunitarias,
debido a la falta de recursos, el escaso apoyo institucional y
la débil articulación con otras redes institucionales (26). En
este sentido, algunos autores sostienen que para mejorar la
situación de la psicología en la salud pública se requieren
políticas que reduzcan la sobrecarga laboral y promuevan
condiciones laborales más equitativas, considerando
además que la inserción de la psicología en este ámbito es
feminizada y carece de reconocimiento por parte de las
jerarquías institucionales (24).
Por otra parte, en el caso de Argentina, aunque el trabajo
de la psicología en el primer nivel de atención recupera los
principios comunitarios de la APS e intenta incorporarlos
como parte de las prácticas sugeridas por la LNSM
N°26.657, la realidad es que los recursos destinados a los
servicios de salud mental -y en particular a la psicología-
son escasos. Esto deriva en prácticas fragmentadas y en
limitaciones para el desarrollo de actuaciones por fuera de
lo establecido (18, 27). Esta situación devela lo relegada
que está la salud mental en las unidades básicas de salud,
pese a las recomendaciones de los organismos
internacionales que instan a los Estados a invertir en este
campo para que la salud mental forme parte indiscutible
de las acciones esenciales del sistema de salud (28).
En Paraguay, un estudio cualitativo del año 2023 describe
que el mayor impedimento que presenta el país para la
implementación de las políticas integrales y con
perspectiva de derechos en salud mental, corresponde a la
escasa participación política y gubernamental, sumado a
que es uno de los países con menor presupuesto
destinado a la temática, lo que impide la ampliación de los
servicios comunitarios para el desarrollo de la red de salud
mental y la participación de otras profesiones. Además, el
poco presupuesto se destina a los hospitales
neuropsiquiátricos (29). Otros estudios cualitativos
realizados en Argentina, Brasil y Uruguay coinciden en
señalar que los principales obstáculos para la inserción de
la psicología en el primer nivel de atención son las
condiciones laborales cambiantes, la falta de tiempo, el
escaso apoyo institucional y la ausencia de orientaciones
concretas. A ello se suma la persistencia de la lógica
biomédica, centrada en una concepción reparativa de los
padecimientos de salud mental, que dificulta la integración
de la práctica y el trabajo interdisciplinario (19, 30-33).
Formación y referenciales teóricos
Estudios cualitativos realizados en Argentina, Brasil y
Uruguay, revelan que la psicología enfrenta limitaciones para
su trabajo en el primer nivel de atención. Los autores de la
región atribuyen parte de esta situación a la formación
profesional, ya que la identidad del psicólogo suele asociarse
con la asistencia individual, mientras que su autonomía
queda sometida al prestigio de la actuación clínica (33-36).
En Uruguay, Rydel et al. (36) realizaron un estudio
cualitativo sobre las actuaciones de la psicología en el
primer nivel de atención. A partir de las entrevistas
realizadas a profesionales del área, identificaron
necesidades de capacitación, una integración insuficiente
con el resto del equipo de salud y la necesidad de que la
psicología incorpore competencias que le permitan
trabajar más allá del enfoque clínico tradicional. Asimismo,
un estudio llevado a cabo por Cabrera en el año 2023 (18),
devela que la formación de la psicología en el primer nivel
de atención de Uruguay está desperdiciada, con escazas
intervenciones interdisciplinarias. En este sentido,
concluye que se torna necesario implementar modelos de
atención comunitarios en salud mental ya que permiten
integrar nuevos saberes frente a las complejas demandas
del siglo XXI, que ameritan la participación activa de los
profesionales pero también de la población lega.
Por su parte, en Brasil, Dias y Silva (37) realizaron un
estudio cualitativo para conocer la percepción de los
equipos de las unidades básicas de salud sobre el rol de la
psicología en el primer nivel de atención. Implementaron
entrevistas semiestructuradas a profesionales de distintas
disciplinas y categorías, y concluyeron que, aunque la
salud pública constituye un campo propicio para la
actuación de esta disciplina, su inserción implica varios
desafíos, entre ellos, la necesidad de actualizar la
formación en el campo de la salud colectiva para
responder a las necesidades del primer nivel de atención.
Este aspecto coincide con la investigación cualitativa de
Lemos y Lhullier (38). Estos autores analizaron diez
estudios publicados entre 2001 y 2017 en el Portal de
Periódicos del Capes, en Brasil. Concluyeron que la
psicología enfrenta el desafío de ampliar su formación en
la dimensión social de la salud, con el fin de brindar una
asistencia integral y humanizada acorde a los principios de
la APS. A similares conclusiones llegaron Carvalho Rita de
Cássia Maciazeki-Gomes (39). Estos investigadores
revelaron divergencias entre las expectativas y las
posibilidades de actuación de la psicología en el primer
nivel de atención en Brasil. Consideran que la clave está en
que la psicología pueda superar el modelo clínico
individual, además de la insuficiencia y la precariedad de
las políticas públicas que impiden brindar una atención
humanizada e integral.
En Argentina, se observa una tendencia similar. La
revisión sistemática de Garzaniti (16) y la revisión
integrada de la literatura de Silveti y Salvatierra Rojo (17),
muestran que la práctica de la psicología se ha
desarrollado desde una formación predominantemente
clínica y psicoanalítica, lo que contribuyó a representarla
como una práctica profesional en solitario. Como
resultado, el trabajo de la psicología se caracteriza por
escasas articulaciones interdisciplinarias y un predominio
de la atención en consultorio. Este argumento converge
con los aportes de Parra (24). Esta autora entrevistó a
profesionales de la psicología que se desempeñan en
nueve de los doce centros de APS de la región
Metropolitana de Neuquén. Identificó que las
perspectivas teóricas que moldean el accionar de los
profesionales responden a la influencia de una formación
de grado psicoanalítica y asistencial. No obstante, los
autores coinciden en que, además del componente
formativo, es necesario que los profesionales cuenten
con lineamientos concretos para el abordaje de la salud
mental en el primer nivel de atención, ya que la
formación y las prácticas de la psicología en salud pública
están desarticuladas. Frente a ello, algunos autores
sugieren incorporar los aportes de la psicología de la
salud a los currículos universitarios (37, 40) para integrar
la perspectiva intercultural, ya que las dimensiones
diferenciales como la etnia, la clase, el género y la
nacionalidad, influyen en los modos de transitar los
procesos de salud-enfermedad-atención y cuidados (41).
Trabajo Interdisciplinario
En Latinoamérica, con la incorporación de la atención de la
salud mental en el primer nivel de atención bajo los
lineamientos de la APS, la interdisciplina se reconoce como
una metodología esencial para el trabajo en los equipos de
salud mental. Sin embargo, su implementación continúa
siendo un desafío, ya que, aunque está recomendada, en
la práctica predominan las derivaciones y las
interconsultas (9, 16-17).
En un intento por superar las lógicas fragmentadas de
trabajo, Brasil desarrolló una metodología denominada
apoyo matricial, que busca construir relaciones
interdisciplinarias y horizontales para la toma de
decisiones colectivas en salud mental, impulsada
principalmente en el primer nivel de atención. A criterio
de Campos, esta es una estrategia de cogestión para la
organización del trabajo interprofesional y constituye
un modelo de intervención pedagógico y terapéutico
que se propone favorecer el intercambio de información
ampliando la corresponsabilización por los usuarios
(42).
En este sentido, Iglesias y Zcheé Avellar (31) realizaron un
estudio cualitativo en unidades básicas de salud de Brasil
y detectaron confusiones sobre la metodología de apoyo
matricial. No obstante, algunos equipos de salud
consideran que es incumbencia de los servicios de
psicología, mientras que otros grupos sostienen que su
implementación es valiosa para integrar saberes que
involucran a todos los profesionales. Estas ambigüedades
reflejan la persistencia de la dicotomía mente-cuerpo que
deriva en la fragmentación del trabajo.
En Argentina, a diferencia de Brasil, la estrategia de apoyo
matricial no está tan difundida. Sin embargo, existen
algunas experiencias en esta línea. Por ejemplo, a partir de
2002, la provincia de Santa Fe inició un proceso de
redefinición de sus lineamientos estratégicos, impulsando
la creación de un modelo asistencial renovado, que integró
las prácticas de salud mental dentro del ámbito de la
atención primaria. En este contexto, la ciudad de Rosario
implementó la estrategia matricial para propiciar la
cogestión del trabajo interprofesional. Mediante un
estudio cualitativo, se evidenció la efectividad de esta
estrategia al momento de abordar la dimensión subjetiva
de la población consultante y del equipo profesional.
Además, permitió fomentar el trabajo interdisciplinario en
el primer nivel de atención. No obstante, su
implementación efectiva se ve condicionada por la
complejidad en la organización del trabajo a nivel
institucional, que se caracteriza por ser desigual y
heterogénea. Si bien se reconoce el aporte de la psicología,
se considera que para que el apoyo matricial de buenos
resultados debe sostenerse con actividades grupales en el
tiempo que estimulen la creatividad y los objetivos de
trabajo (43).
En el caso particular de Argentina, estrategias similares a
las del apoyo matricial comenzaron a interesar a partir de
la sanción de la LNSM N°26.657. Esta normativa retoma
los principios centrales de promoción de la salud y
prevención primaria para el abordaje de los
padecimientos, desde una perspectiva interdisciplinaria.
Además, establece que el abordaje en los servicios de
salud mental debe ser interdisciplinario y recomienda a
las universidades reformar sus planes de estudios para
responder a las necesidades formativas requeridas en el
trabajo integral y comunitario. Pese a ello, persiste la
fragmentación y la heterogeneidad de las prácticas en los
servicios de salud mental. Parra (24), ya había señalado
que las acciones de los psicólogos en el primer nivel de
atención están enmarcadas en los principios de la APS,
pero se orientan principalmente a la asistencia individual.
Uno de los desafíos es la necesidad de articular las
prácticas habituales con acciones comunitarias que,
aunque forman parte de las tareas de la APS, no están
sistematizadas. Tanto Parra (24) como Garzaniti (16)
subrayan la importancia de sistematizar las labores
comunitarias, ya que son un insumo fundamental para
articular el trabajo clínico y comunitario, que actualmente
se realiza de manera improvisada (21, 44).
En Uruguay, se realizó un estudio cualitativo orientado a
describir y analizar la experiencia con la implementación
de un modelo de educación comunitaria para la salud,
identificando cómo se articula la salud mental en el primer
nivel de atención, qué prácticas comunitarias se
desarrollan y cuáles son los facilitadores y obstáculos para
consolidar el modelo. Encontró que las limitaciones son
estructurales y están vinculadas al manejo del personal, la
escasez de recursos materiales y las dificultades en la
articulación interinstitucional. Estos obstáculos ponen de
relieve la necesidad de políticas públicas que respalden la
expansión y consolidación de modelos comunitarios.
Asimismo, se reconoce en el trabajo interdisciplinario un
potencial clave, ya que favorece la construcción de
respuestas más completas y ajustadas a las necesidades
de la comunidad (18).
En suma, aunque la actuación interdisciplinaria es
considerada fundamental, predominan las limitaciones
para su articulación debido a la jerarquización de la
medicina por sobre el resto de las profesiones, lo que da
lugar a prácticas individualizadas y desconectadas (38,
45). No obstante, experiencias de apoyo matricial como
las implementadas en Argentina y en Brasil dan cuenta
de que habilitar nuevas lógicas de trabajo en lo
cotidiano es posible.
Perspectiva de usuarios y usuarias de servicios de
psicología en el primer nivel de atención
Como se ha evidenciado en los apartados previos de
esta revisión, la psicología ha ganado relevancia en el
primer nivel de atención, aunque aún queda mucho por
avanzar. Diversos estudios sostienen que resulta
imposible pensar las prácticas en salud pública sin
incorporar la perspectiva de la población sobre sus
propios procesos y experiencias. Sin embargo, todavía
son escazas las investigaciones en este sentido. En
Argentina, un estudio cualitativo de Cortez Fernandez y
Cammarota (45) hace referencia a la limitada producción
científica sobre el tema. Concluyen que esta escasez
responde a la primacía del modelo biomédico porque
alimenta la representación difusa que la población tiene
acerca del trabajo de la psicología y de la salud en
general. Otro estudio cualitativo vinculado a esta
cuestión, realizado también en Argentina, expone que la
mayoría de las investigaciones revisadas se enfocan en
experiencias narradas desde la perspectiva de los
gestores, autoridades político-sanitarias y desde
profesionales de la salud. Sin embargo, se identificaron
escazas producciones que incluyen testimonios en
primera persona de la población usuaria de los servicios
de salud mental (46).
En Brasil, los investigadores coinciden en que la
población consultante valora el servicio de psicología
por su capacidad de escucha, contención emocional y
acompañamiento. Argumentan que la calidad de los
cuidados ha mejorado desde que la psicología está
presente en las unidades básicas de salud. Sin embargo,
la falta de integralidad en las prácticas continúa siendo
un obstáculo, lo que repercute en el lugar ambiguo y en
la escaza autonomía profesional que la psicología tiene
en el sector (31, 34). En el mismo sentido, otro estudio
cualitativo llevado a cabo en la región de la ciudad de
Vitória, en Brasil, evidenció que las prácticas de
atención integral en salud mental reciben escaso
reconocimiento al interior de los servicios de salud. En la
vida cotidiana, persisten acciones que no consideran
que el individuo que presenta un padecimiento
subjetivo es un ciudadano vinculado a su comunidad y
territorio. Esta falta de reconocimiento genera
dificultades para hacer cumplir una integración efectiva
de las personas usuarias en las unidades sanitarias. Sin
embargo, en un intento de garantizar que las personas
tengan acceso a la atención primaria, los resultados
advierten la necesidad de fomentar la autonomía e
inserción social de los sujetos participantes en el campo
de la salud (47).
Por otra parte, en Argentina existen producciones que
promueven nuevas formas de participación de las
personas que acceden al primer nivel de atención.
Rosales et al. (48), realizaron un estudio cualitativo en
servicios comunitarios de salud mental de la Ciudad de
Buenos Aires. A partir de las participaciones de
consultantes y profesionales de una asociación de salud
mental, concluyeron que la participación organizada
mejora el bienestar subjetivo, fortalece la inclusión
social y la defensa de derechos. Este estudio constituye
una evidencia relevante para fundamentar políticas de
salud mental basadas en la comunidad y en la
perspectiva de derechos humanos.
En Uruguay, Cabrera (18) sostiene que los consultantes
no son receptores pasivos de los servicios de salud
mental. En este sentido, propone que el modelo de
atención en salud mental comunitaria, se convierta en
un referente regional, capaz de sostener acciones
destinadas a la participación activa y real de la
población en el contexto de la salud pública.
Por su parte, en Paraguay, un estudio de caso
cualitativo realizado en 2023, revela que la salud mental
todavía depende de los hospitales psiquiátricos y del
personal de psiquiatría. Si bien la formulación de la
nueva política en salud mental de este país declara la
importancia de la participación de la sociedad civil, aún
no existen asociaciones consolidadas de pacientes que
puedan defender sus derechos. Esto genera un sistema
desequilibrado, con poca gobernanza y escasa
integración comunitaria, lo que limita la eficacia del
cuidado en salud mental (29).
Finalmente, se destaca la necesidad de incorporar a la
población en las actuaciones en salud mental del primer
nivel de atención a través de actividades de promoción
de salud integral, mediadas por el arte, la creatividad y
el juego, ya que constituyen experiencias de resistencia
frente a un modelo biomédico que refuerza la
fragmentación del trabajo y no incluye a la comunidad
como integrante del proceso (25). Al mismo tiempo, se
devela otra necesidad, la de transformar los modos de
producción de salud para propiciar intervenciones
participativas y el encuentro con la comunidad, en los
que la población sea protagonista y se reconozca como
interlocutora válida de las prácticas en salud. La clave
está en potenciar las redes comunitarias y promover
nuevas concepciones integrales para la salud mental
(49).
Salud Publica 2026 Ago; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Ds
DISCUSIÓN
Desde hace varios años, América Latina protagoniza
procesos de reforma en el ámbito de la salud que ponen el
acento en el desarrollo de políticas públicas en salud
mental con un enfoque integral, dirigidas específicamente
a las prácticas del primer nivel de atención (44). Su
objetivo es favorecer el pasaje de una lógica de atención
centrada en la enfermedad y la medicalización hacia un
modelo centrado en las personas y su contexto social. En
este marco, se incorporaron dimensiones de análisis como
la subjetividad y las necesidades psicosociales de la
población desde una perspectiva comunitaria (21).
Desde esta mirada crítica y contextual, se considera que
las prácticas profesionales no deben reducirse a
indicadores técnicos, sino comprenderse como una
construcción social que involucra múltiples dimensiones:
la identidad profesional, las condiciones institucionales,
las relaciones con el equipo de salud y con la población
consultante de los servicios de salud mental.
La presente revisión muestra que la psicología se
encuentra en un período de transición: del modelo
centrado en la clínica individual hacia uno comunitario y
situado, en el que la interdisciplina y las acciones de
promoción y prevención forman parte de la estrategia
para el desarrollo de la salud de los territorios (21). El papel
de la psicología en el primer nivel de atención parece
orientarse en esa dirección, pero todavía no está
consolidado. Persiste una tensión entre lo que se espera
de la psicología (apoyo clínico, escucha, intervención
comunitaria) y lo que efectivamente se efectúa en el día a
día (34).
Los estudios cualitativos consultados exponen
coincidencias regionales en tres de los países analizados
(Argentina, Brasil y Uruguay). Uno de los puntos de
convergencia refiere al tipo de atención que brindan los
servicios de psicología. Las investigaciones revelan el
predominio de intervenciones que responden al modelo
de atención individual, en el cual las actuaciones se
reducen a la asistencia clínica (17, 19, 27) y se focalizan en
la prevención secundaria (17), desperdiciando el rol de
estos profesionales en el primer nivel de atención (19). Esa
tendencia hospitalocéntrica se traslada al primer nivel de
atención y limita la potencialidad del trabajo de la
psicología en este ámbito. En consecuencia, las
dimensiones comunitarias vinculadas a la promoción de la
salud y a la prevención primaria quedan relegadas frente
al exceso de consultorio (18, 27).
Otro aspecto en el que convergen los estudios es el de las
condiciones laborales: escaso presupuesto destinado a la
salud pública, tiempos acotados y ausencia de
orientaciones específicas para el trabajo de la psicología
en el primer nivel de atención. Según los autores, esto
responde a la crisis de la salud pública, marcada por la
falta de recursos, el exceso de demanda y la complejidad
de los fenómenos a abordar, que requieren respuestas
que exceden la intervención monodisciplinar (16, 19, 23-24,
26).
La formación de la psicología es otra dimensión señalada
en las investigaciones. En Argentina, Brasil y Uruguay la
psicología mantiene una fuerte tradición clínica de
orientación psicoanalítica, heredada de la formación
universitaria de grado. Esto genera dificultades para la
inserción posterior de los profesionales en la salud
pública, ya que el primer nivel de atención invita a centrar
la atención en el campo de la salud más que en el método
a implementar (16-17). Algunos investigadores consideran
que este panorama puede revertirse con el
fortalecimiento de políticas públicas que promuevan
formaciones sensibles a los territorios con políticas de
Estado que reconozcan la salud mental como parte
integral de la salud (34).
Sin embargo, otros estudios rescatan la potencialidad de
la diversidad formativa e intentan tender puentes entre
los aportes de la clínica individual y los provenientes del
trabajo comunitario. Parra (24) y Garzaniti (16) sostienen
que el problema no debe reducirse al enfoque teórico, sino
abordarse desde las intersecciones posibles entre
estrategias comunitarias y entre enfoques psicoanalíticos
y psicosociales, ya que todos forman parte de la estrategia
de la APS, independientemente de la orientación
profesional.
Los estudios también coinciden en que la interdisciplina es
una metodología esencial para la incorporación de la
psicología en el primer nivel de atención, aunque enfrenta
obstáculos estructurales y culturales que limitan su plena
implementación. En Brasil, para revertir estas dificultades,
se implementó el apoyo matricial, un intento innovador de
construir prácticas horizontales y colectivas para integrar
la psicología en equipos interdisciplinarios. No obstante,
su aplicación se ve tensionada por la sobrecarga de
demanda, la heterogeneidad organizativa y las
interpretaciones reduccionistas que restringen su alcance
(31, 33, 35). Todavía se refuerza la dicotomía mente-cuerpo
con la que se trabaja en los equipos de salud. En
Argentina, al igual que en Brasil, aún prevalece la atención
individual y asistencial. Si bien se desarrollan iniciativas
comunitarias, prevalecen las dificultades para su
sistematización (20, 32, 45). Aunque no está tan difundida
la estrategia de apoyo matricial, la LNSM N°26.657
impulsa la perspectiva interdisciplinaria y comunitaria
como intento de revertir la fragmentación en el trabajo
diario.
En Uruguay, donde las políticas públicas de salud mental
se incorporaron tardíamente, persisten tensiones entre la
práctica clínica individual y la necesidad de fortalecer
Salud Publica 2026 Ago; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Cn
CONCLUSIÓN
La psicología ocupa un lugar ambiguo y difuso. Es percibida
como necesaria por la comunidad y como mediadora entre
los integrantes de los equipos de salud. Sin embargo, el
desafío radica en fortalecer la formación en enfoques
psicosociales y comunitarios, sostener prácticas
interdisciplinarias y prácticas que incluyan las voces de las
comunidades en pos de superar la hegemonía médica en la
praxis concreta. Asimismo, se observan avances en materia
de protección de los derechos humanos en el campo de la
salud mental a partir del desarrollo de leyes de salud
mental con perspectiva integral y comunitaria en los cuatro
países. No obstante, deben atenderse asuntos urgentes,
como el escaso presupuesto y fortalecer las políticas en
salud mental comunitaria desde un compromiso político y
gubernamental consistente en el tiempo.
Aunque todavía no se visualiza un horizonte claro, la
tendencia apunta más hacia lo colectivo que hacia lo
individual. No existe un criterio unificado sobre el futuro del
trabajo de la psicología en el contexto del primer nivel de
atención. Sin embargo, existen experiencias concretas que
revelan la necesidad de abordar lo mental desde una
perspectiva creativa, integral y con enfoque de derechos.
La psicología necesita avanzar hacia un paradigma integral,
donde la participación activa y los aportes de los saberes
populares, articulados con los saberes técnicos y
profesionales, constituyan el eje central de las prácticas.
Solo de esta manera la salud mental podrá convertirse en
un espacio de construcción colectiva de respuestas a las
diversas necesidades de la población.
AGRADECIMIENTOS
Se extiende un agradecimiento especial a la Doctora en
psicología Valeria Alonso, directora de tesis de doctorado
en el proyecto de investigación denominado “Desempeño
de la Psicología en Centros de salud del Primer Nivel de
Atención en términos de autopercepción, percepción del
equipo de salud, de la coordinación de los centros y la
percepción de la población consultante. Este proyecto
forma parte de la beca CONICET para la finalización del
Doctorado en Psicología de la Universidad Nacional de Mar
del Plata.
La autora no manifiesta
conflictos de interés.
intervenciones comunitarias y grupales que resisten a las
lógicas jerárquicas. La medicina continúa ocupando un
lugar prioritario sobre otras disciplinas, lo que dificulta la
plena integración de la psicología en los equipos de salud
del primer nivel de atención. En Paraguay, la salud mental
representa un desafío porque ha sido un tema no
considerado (5) y recientemente, en 2022, se implementó
una ley nacional de salud mental con perspectiva integral
y comunitaria, como sucede en el resto de los países
analizados.
Por último, otro desafío clave es el reconocimiento de la
población como actor activo de la salud mental. Las
investigaciones muestran que la psicología ha logrado un
reconocimiento creciente en América Latina, pero aún
enfrenta limitaciones (12). La escasa producción científica
sobre la perspectiva de la población consultante refleja la
persistencia de un modelo paternalista que les percibe
como receptores y receptoras pasivos de indicaciones
profesionales. Para contrarrestar esta mirada
hegemónica, emergen propuestas que promueven la
integración de la salud mental en prácticas comunitarias,
creativas y participativas con la comunidad como
protagonista (25). Rosales et al. (48) y Fernandez
Camarota (45), demuestran que la participación
organizada de la comunidad fortalece el bienestar
subjetivo, la inclusión social y la visibilidad de las políticas
públicas basadas en la comunidad.
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SALUD
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