
Salud Publica 2026 Ago; 5
METODOLOGÍA
Se llevó a cabo una búsqueda de investigaciones sobre el
trabajo de la psicología en el primer nivel de atención en los
últimos 10 años (2015-2025), siguiendo una metodología
indicada para efectuar la síntesis y el análisis de las
producciones científicas previamente identificadas (15). Se
analizaron publicaciones indexadas en bases de datos
como Scielo, Redalyc y Dialnet, seleccionadas por su
reconocimiento en la región latinoamericana. La búsqueda
y recolección del material se efectuó entre los meses enero
y marzo de 2026. Los criterios de búsqueda se orientaron
hacia publicaciones en idioma español, inglés y portugués.
Se seleccionaron artículos de Argentina, Brasil, Paraguay y
Uruguay, dado que, guiados por los principios de la APS y
de la Declaración de Caracas, siguen los principios de la
reforma en salud mental. También, se incluyen
declaraciones publicadas por la OPS y la OMS, y
publicaciones que dan cuenta del sistema de salud mental
de los países seleccionados. Se llevaron a cabo estrategias
adicionales de búsqueda a través de las referencias
bibliográficas de los artículos científicos seleccionados, y se
realizaron búsquedas en revistas no indizadas y en
anuarios. También, se extrajeron documentos de la página
web de la OPS y de la OMS. Las publicaciones
seleccionadas se enfocan en estudios cualitativos
realizados en contexto del primer nivel de atención, en
centros de salud comunitarios, unidades básicas de salud
pública o dispositivos territoriales. Un posible sesgo de
esta revisión está en la selección de investigaciones, ya que
solo se circunscriben a los cuatro países mencionados.
Respecto a los criterios de inclusión, se seleccionaron
estudios cualitativos originales y revisiones teóricas y
sistemáticas que abordaran el trabajo de la psicología en el
primer nivel de atención de cada país seleccionado. Para la
búsqueda de los artículos, se utilizaron Descriptores en
Ciencias de la Salud (DeCS): primer nivel de atención y
psicología, términos libres que debían aparecer en el título,
resumen o en el cuerpo del texto (ver Tabla 1). Se
excluyeron estudios cuantitativos centrados en el trabajo
de la psicología en niveles de atención de mayor
complejidad. Tampoco se consideraron las publicaciones
duplicadas o sin acceso completo al texto.
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
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RESULTADOS
Los resultados de esta revisión se organizaron en cinco
dimensiones que caracterizan el trabajo de la psicología en el
primer nivel de atención. Estas dimensiones reflejaron la
recurrencia de ciertos patrones temáticos y permitieron
reflexionar acerca del panorama de la psicología en el primer
nivel de atención en cuatro países de América Latina.
Las investigaciones relevadas mostraron que la modalidad
de atención continúa marcada por el modelo clínico
tradicional. Esto plantea desafíos para la formación de los
profesionales de la psicología como para las
intervenciones posibles en el contexto del primer nivel de
atención. Si bien la psicología ha ganado espacio en la
ANÁLISIS
Se llevó a cabo un análisis de contenido de tipo
interpretativo (16). Esta metodología permitió conocer lo
que otros investigadores e investigadoras han trabajado
hasta el momento en relación con la psicología en el
contexto del primer nivel de atención. En una segunda
instancia, el objetivo consistió en identificar la información
relevante de cada documento analizado para, finalmente,
reunir y sistematizar los hallazgos más significativos sobre
el tema en cuestión. El procedimiento implicó un primer
paso de lectura crítica y reflexiva de todos los textos
seleccionados. Los documentos se clasificaron según el
catálogo de búsqueda. Se identificaron 65 documentos en
Dialnet, 113 documentos en Scielo y 45 en Redalyc. En total
223 artículos. Durante el proceso de lectura fueron
descartados los artículos duplicados (n = 115), y los que no
correspondían al tema de estudio específico (n = 84).
Quedaron seleccionados 31 artículos para el análisis. Los
estudios encontrados fueron realizados en cuatro países:
Argentina (n = 7), Brasil (n = 21), Uruguay (n = 2), Paraguay
(n = 1).
A partir de la estrategia de búsqueda adicional, se
extrajeron un total de cuatro documentos de la página
web de la OPS y la OMS. Además, mediante la búsqueda
en revistas no indizadas y en anuarios, se identificaron 5
documentos más, 1 correspondiente a Brasil y 5 de
Argentina. Por lo tanto, el número de artículos incluidos en
el corpus de la investigación pasó de 31 a 36 documentos
en total.
La información recabada se organizó y examinó a partir de
cinco categorías de análisis, definidas en función de los
temas abordados en la mayoría de los documentos:
1) Modalidades de atención de la psicología.
2) Condiciones laborales y de organización del trabajo en el
primer nivel de atención.
3) Formación profesional.
4) Trabajo interdisciplinario.
5) Perspectiva de la población consultante de los servicios
de psicología del primer nivel de atención.
Cabe señalar que algunos artículos aportaron información
pertinente para más de una categoría, lo que permitió
enriquecer la interpretación y ampliar la comprensión del
fenómeno estudiado.
salud pública, todavía queda mucho camino por recorrer.
El reto está en avanzar hacia enfoques comunitarios que
promuevan prácticas capaces de integrar saberes
profesionales y populares, que puedan propiciar espacios
de participación real, de cara a consolidar la plena
implementación de políticas públicas en salud mental. A
continuación, se presentan las dimensiones relevadas.
Modalidades de atención de la psicología en el primer
nivel de atención
De los estudios cualitativos consultados, es posible
advertir coincidencias regionales entre Brasil, Argentina y
Uruguay en relación con el predominio del enfoque clínico
y asistencial en la modalidad de atención de la psicología
en el primer nivel de atención (16-17). En Uruguay, por
ejemplo, los modelos de atención en salud mental están
orientados al trabajo clínico. A criterio de Cabrera (18) la
psicología se encuentra desperdigada en el primer nivel,
con escasas producciones comunitarias. Para contrarrestar
esta situación, propone la implementación de un modelo
comunitario en salud mental en el municipio uruguayo de
Barros Blancos. Con un modelo de actuación integral, se
propuso abordar fenómenos psicosociales en el lugar
donde las personas viven, estudian y trabajan, desde una
perspectiva relacional, histórica y comunitaria.
En Argentina ocurre algo similar. La revisión cualitativa e
integrada de la literatura realizada por Silveti y Salvatierra
Rojo (17), detectó que se replica un modelo de intervención
clínico en el primer nivel de atención, lo que deriva en
jornadas laborales enfocadas en tareas asistenciales e
individuales.
Este fenómeno también se observa en Brasil. Mediante un
estudio cualitativo llevado a cabo en los centros de salud
públicos del Estado de Río Grande del Norte (19), se
evidenció el predominio de la práctica clínica individual
entre las acciones que la psicología desarrolla en el primer
nivel de atención. Dichas prácticas se vinculan con el arraigo
a una cultura organizacional y profesional propia del
paradigma médico curativo, que los equipos
multidisciplinarios de salud intentan trascender. Asimismo,
otro estudio cualitativo realizado en Brasil advierte que
todavía se reproduce una modalidad de trabajo de
consultorio privado. Este aspecto fue identificado mediante
una investigación cualitativa que abordó la inserción de los
psicólogos en la atención primaria en salud entre 2018 y
2019 en Brasil. Los investigadores concluyeron que es
necesario “deconstruir la clínica privada que históricamente
ha caracterizado a la psicología” para poder “trabajar con
equipos para compartir la importancia de escuchar las
cuestiones subjetivas que afectan a las personas que
buscan atención en salud” (20, p. 2). A ello se añade que la
inserción de la psicología en la salud pública tiene una
importante presencia de profesionales con formación
psicoanalítica (16), aspecto que también caracteriza la
formación de grado de los psicólogos y psicólogas del resto
de Latinoamérica (21). Un grupo de investigadores de Brasil,
propuso indagar esta situación. Mediante una revisión
cualitativa, entre diciembre de 2016 y enero de 2017
identificó 553 artículos, de los cuales 22 cumplieron los
criterios de inclusión. Llegó a la conclusión de que los
psicólogos y las psicólogas reproducen los modelos clínicos
tradicionales frente a los nuevos requerimientos del
sistema de salud, con enfoque comunitario. Como
alternativas, propone incorporar nuevos contenidos
enfocados en la atención primaria, además de espacios de
reflexión y práctica desde la perspectiva del análisis
institucional, la psicología social y comunitaria para ampliar
la comprensión del sujeto y su subjetividad (22).
Por otra parte, un estudio cualitativo realizado en las
unidades básicas de salud de Campinas, Brasil (23),
también mostró que la prioridad está en la asistencia
individual. No obstante, el estudio reveló que la manera de
revertir esa tendencia es potenciar la reflexión crítica
sobre la propia praxis, apoyándose en recursos teóricos
como la psicología social crítica y en una actitud ética
política que ya se observa en las prácticas de algunos
profesionales, pero con un desarrollo incipiente.
En Argentina, Garzaniti (16) coincide con estos hallazgos.
A través de una revisión sistemática de enfoque
cualitativo y un análisis temático del material teórico sobre
el rol de la psicología en la atención primaria del municipio
de La Plata, concluyó que la modalidad clínica individual
forma parte de la tarea habitual de la psicología. No
obstante, un estudio llevado a cabo en Argentina por
Parra (24), concluyó que, si bien el aspecto predominante
en el trabajo de la psicología en el primer nivel de atención
es individual, el reto está en plantear intersecciones entre
la labor clínica y la comunitaria, en lugar de sostenerlos
como ámbitos separados o en tensión. Para esta autora,
ello implica que los profesionales deben integrar la
atención individual con acciones colectivas que fortalezcan
redes sociales, participación comunitaria y prevención. Si
bien existen desarrollos incipientes, el desafío está en
poder sistematizar estas experiencias. En el mismo
sentido, en Argentina comenzaron a desarrollarse
investigaciones que intentan promover la salud mental
integral. Un ejemplo de ello lo constituye un estudio
cualitativo enmarcado en una experiencia de promoción
de salud en un centro comunitario del sur de Buenos Aires,
donde se incorporaron actividades artísticas y lúdicas para
fortalecer la salud integral. Las autoras concluyeron que,
estas prácticas, basadas en la participación comunitaria y
la interdisciplina, funcionan como resistencia al modelo
biomédico tradicional e impactan de forma positiva en la
subjetividad de profesionales y vecinos (25).
Condiciones de trabajo y organización laboral de la
psicología en el primer nivel de atención
Uno de los países con mayor producción de investigaciones
sobre la inserción de la psicología en la salud pública y las
condiciones de organización de su trabajo en el primer nivel
de atención es Brasil. En este país, a partir de las reformas
en salud mental, se incorporaron profesionales de la
Finalmente, se sistematizó la evidencia aportada por los
estudios seleccionados y se elaboraron las conclusiones
pertinentes derivadas de la reflexión del corpus teórico.
Psicología y Primer
nivel de atención
Psicología y Primer
nivel de atención
Psicología y Primer
nivel de atención
Tabla 1. Términos utilizados para la identificación documental por catálogo de búsqueda
Fuente: Elaboración propia.
psicología mediante el Decreto 336 del Ministerio de Salud.
Desde 2002, la atención se organiza en Centros de Atención
Psicosocial. En relación con las condiciones de trabajo y
organización laboral en el primer nivel de atención, un
estudio con enfoque cualitativo dirigido a profesionales de
la salud de Sao Paulo, reveló que aunque los psicólogos
participan activamente en la atención integral en las
unidades básicas, aún enfrentan barreras estructurales que
limitan su trabajo. Los investigadores asocian ese
fenómeno con el predominio de las intervenciones
individuales y la escasa presencia de prácticas comunitarias,
debido a la falta de recursos, el escaso apoyo institucional y
la débil articulación con otras redes institucionales (26). En
este sentido, algunos autores sostienen que para mejorar la
situación de la psicología en la salud pública se requieren
políticas que reduzcan la sobrecarga laboral y promuevan
condiciones laborales más equitativas, considerando
además que la inserción de la psicología en este ámbito está
feminizada y carece de reconocimiento por parte de las
jerarquías institucionales (24).
Por otra parte, en el caso de Argentina, aunque el trabajo
de la psicología en el primer nivel de atención recupera los
principios comunitarios de la APS e intenta incorporarlos
como parte de las prácticas sugeridas por la LNSM
N°26.657, la realidad es que los recursos destinados a los
servicios de salud mental -y en particular a la psicología-
son escasos. Esto deriva en prácticas fragmentadas y en
limitaciones para el desarrollo de actuaciones por fuera de
lo establecido (18, 27). Esta situación devela lo relegada
que está la salud mental en las unidades básicas de salud,
pese a las recomendaciones de los organismos
internacionales que instan a los Estados a invertir en este
campo para que la salud mental forme parte indiscutible
de las acciones esenciales del sistema de salud (28).
En Paraguay, un estudio cualitativo del año 2023 describe
que el mayor impedimento que presenta el país para la
implementación de las políticas integrales y con
perspectiva de derechos en salud mental, corresponde a la
escasa participación política y gubernamental, sumado a
que es uno de los países con menor presupuesto
destinado a la temática, lo que impide la ampliación de los
servicios comunitarios para el desarrollo de la red de salud
mental y la participación de otras profesiones. Además, el
poco presupuesto se destina a los hospitales
neuropsiquiátricos (29). Otros estudios cualitativos
realizados en Argentina, Brasil y Uruguay coinciden en
señalar que los principales obstáculos para la inserción de
la psicología en el primer nivel de atención son las
condiciones laborales cambiantes, la falta de tiempo, el
escaso apoyo institucional y la ausencia de orientaciones
concretas. A ello se suma la persistencia de la lógica
biomédica, centrada en una concepción reparativa de los
padecimientos de salud mental, que dificulta la integración
de la práctica y el trabajo interdisciplinario (19, 30-33).
Formación y referenciales teóricos
Estudios cualitativos realizados en Argentina, Brasil y
Uruguay, revelan que la psicología enfrenta limitaciones para
su trabajo en el primer nivel de atención. Los autores de la
región atribuyen parte de esta situación a la formación
profesional, ya que la identidad del psicólogo suele asociarse
con la asistencia individual, mientras que su autonomía
queda sometida al prestigio de la actuación clínica (33-36).
En Uruguay, Rydel et al. (36) realizaron un estudio
cualitativo sobre las actuaciones de la psicología en el
primer nivel de atención. A partir de las entrevistas
realizadas a profesionales del área, identificaron
necesidades de capacitación, una integración insuficiente
con el resto del equipo de salud y la necesidad de que la
psicología incorpore competencias que le permitan
trabajar más allá del enfoque clínico tradicional. Asimismo,
un estudio llevado a cabo por Cabrera en el año 2023 (18),
devela que la formación de la psicología en el primer nivel
de atención de Uruguay está desperdiciada, con escazas
intervenciones interdisciplinarias. En este sentido,
concluye que se torna necesario implementar modelos de
atención comunitarios en salud mental ya que permiten
integrar nuevos saberes frente a las complejas demandas
del siglo XXI, que ameritan la participación activa de los
profesionales pero también de la población lega.
Por su parte, en Brasil, Dias y Silva (37) realizaron un
estudio cualitativo para conocer la percepción de los
equipos de las unidades básicas de salud sobre el rol de la
psicología en el primer nivel de atención. Implementaron
entrevistas semiestructuradas a profesionales de distintas
disciplinas y categorías, y concluyeron que, aunque la
salud pública constituye un campo propicio para la
actuación de esta disciplina, su inserción implica varios
desafíos, entre ellos, la necesidad de actualizar la
formación en el campo de la salud colectiva para
responder a las necesidades del primer nivel de atención.
Este aspecto coincide con la investigación cualitativa de
Lemos y Lhullier (38). Estos autores analizaron diez
estudios publicados entre 2001 y 2017 en el Portal de
Periódicos del Capes, en Brasil. Concluyeron que la
psicología enfrenta el desafío de ampliar su formación en
la dimensión social de la salud, con el fin de brindar una
asistencia integral y humanizada acorde a los principios de
la APS. A similares conclusiones llegaron Carvalho Rita de
Cássia Maciazeki-Gomes (39). Estos investigadores
revelaron divergencias entre las expectativas y las
posibilidades de actuación de la psicología en el primer
nivel de atención en Brasil. Consideran que la clave está en
que la psicología pueda superar el modelo clínico
individual, además de la insuficiencia y la precariedad de
las políticas públicas que impiden brindar una atención
humanizada e integral.
En Argentina, se observa una tendencia similar. La
revisión sistemática de Garzaniti (16) y la revisión
integrada de la literatura de Silveti y Salvatierra Rojo (17),
muestran que la práctica de la psicología se ha
desarrollado desde una formación predominantemente
clínica y psicoanalítica, lo que contribuyó a representarla
como una práctica profesional en solitario. Como
resultado, el trabajo de la psicología se caracteriza por
escasas articulaciones interdisciplinarias y un predominio
de la atención en consultorio. Este argumento converge
con los aportes de Parra (24). Esta autora entrevistó a
profesionales de la psicología que se desempeñan en
nueve de los doce centros de APS de la región
Metropolitana de Neuquén. Identificó que las
perspectivas teóricas que moldean el accionar de los
profesionales responden a la influencia de una formación
de grado psicoanalítica y asistencial. No obstante, los
autores coinciden en que, además del componente
formativo, es necesario que los profesionales cuenten
con lineamientos concretos para el abordaje de la salud
mental en el primer nivel de atención, ya que la
formación y las prácticas de la psicología en salud pública
están desarticuladas. Frente a ello, algunos autores
sugieren incorporar los aportes de la psicología de la
salud a los currículos universitarios (37, 40) para integrar
la perspectiva intercultural, ya que las dimensiones
diferenciales como la etnia, la clase, el género y la
nacionalidad, influyen en los modos de transitar los
procesos de salud-enfermedad-atención y cuidados (41).
Trabajo Interdisciplinario
En Latinoamérica, con la incorporación de la atención de la
salud mental en el primer nivel de atención bajo los
lineamientos de la APS, la interdisciplina se reconoce como
una metodología esencial para el trabajo en los equipos de
salud mental. Sin embargo, su implementación continúa
siendo un desafío, ya que, aunque está recomendada, en
la práctica predominan las derivaciones y las
interconsultas (9, 16-17).
En un intento por superar las lógicas fragmentadas de
trabajo, Brasil desarrolló una metodología denominada
apoyo matricial, que busca construir relaciones
interdisciplinarias y horizontales para la toma de
decisiones colectivas en salud mental, impulsada
principalmente en el primer nivel de atención. A criterio
de Campos, esta es una estrategia de cogestión para la
organización del trabajo interprofesional y constituye
un modelo de intervención pedagógico y terapéutico
que se propone favorecer el intercambio de información
ampliando la corresponsabilización por los usuarios
(42).
En este sentido, Iglesias y Zcheé Avellar (31) realizaron un
estudio cualitativo en unidades básicas de salud de Brasil
y detectaron confusiones sobre la metodología de apoyo
matricial. No obstante, algunos equipos de salud
consideran que es incumbencia de los servicios de
psicología, mientras que otros grupos sostienen que su
implementación es valiosa para integrar saberes que
involucran a todos los profesionales. Estas ambigüedades
reflejan la persistencia de la dicotomía mente-cuerpo que
deriva en la fragmentación del trabajo.
En Argentina, a diferencia de Brasil, la estrategia de apoyo
matricial no está tan difundida. Sin embargo, existen
algunas experiencias en esta línea. Por ejemplo, a partir de
2002, la provincia de Santa Fe inició un proceso de
redefinición de sus lineamientos estratégicos, impulsando
la creación de un modelo asistencial renovado, que integró
las prácticas de salud mental dentro del ámbito de la
atención primaria. En este contexto, la ciudad de Rosario
implementó la estrategia matricial para propiciar la
cogestión del trabajo interprofesional. Mediante un
estudio cualitativo, se evidenció la efectividad de esta
estrategia al momento de abordar la dimensión subjetiva
de la población consultante y del equipo profesional.
Además, permitió fomentar el trabajo interdisciplinario en
el primer nivel de atención. No obstante, su
implementación efectiva se ve condicionada por la
complejidad en la organización del trabajo a nivel
institucional, que se caracteriza por ser desigual y
heterogénea. Si bien se reconoce el aporte de la psicología,
se considera que para que el apoyo matricial de buenos
resultados debe sostenerse con actividades grupales en el
tiempo que estimulen la creatividad y los objetivos de
trabajo (43).
En el caso particular de Argentina, estrategias similares a
las del apoyo matricial comenzaron a interesar a partir de
la sanción de la LNSM N°26.657. Esta normativa retoma
los principios centrales de promoción de la salud y
prevención primaria para el abordaje de los
padecimientos, desde una perspectiva interdisciplinaria.
Además, establece que el abordaje en los servicios de
salud mental debe ser interdisciplinario y recomienda a
las universidades reformar sus planes de estudios para
responder a las necesidades formativas requeridas en el
trabajo integral y comunitario. Pese a ello, persiste la
fragmentación y la heterogeneidad de las prácticas en los
servicios de salud mental. Parra (24), ya había señalado
que las acciones de los psicólogos en el primer nivel de
atención están enmarcadas en los principios de la APS,
pero se orientan principalmente a la asistencia individual.
Uno de los desafíos es la necesidad de articular las
prácticas habituales con acciones comunitarias que,
aunque forman parte de las tareas de la APS, no están
sistematizadas. Tanto Parra (24) como Garzaniti (16)
subrayan la importancia de sistematizar las labores
comunitarias, ya que son un insumo fundamental para
articular el trabajo clínico y comunitario, que actualmente
se realiza de manera improvisada (21, 44).
En Uruguay, se realizó un estudio cualitativo orientado a
describir y analizar la experiencia con la implementación
de un modelo de educación comunitaria para la salud,
identificando cómo se articula la salud mental en el primer
nivel de atención, qué prácticas comunitarias se
desarrollan y cuáles son los facilitadores y obstáculos para
consolidar el modelo. Encontró que las limitaciones son
estructurales y están vinculadas al manejo del personal, la
escasez de recursos materiales y las dificultades en la
articulación interinstitucional. Estos obstáculos ponen de
relieve la necesidad de políticas públicas que respalden la
expansión y consolidación de modelos comunitarios.
Asimismo, se reconoce en el trabajo interdisciplinario un
potencial clave, ya que favorece la construcción de
respuestas más completas y ajustadas a las necesidades
de la comunidad (18).
En suma, aunque la actuación interdisciplinaria es
considerada fundamental, predominan las limitaciones
para su articulación debido a la jerarquización de la
medicina por sobre el resto de las profesiones, lo que da
lugar a prácticas individualizadas y desconectadas (38,
45). No obstante, experiencias de apoyo matricial como
las implementadas en Argentina y en Brasil dan cuenta
de que habilitar nuevas lógicas de trabajo en lo
cotidiano es posible.
Perspectiva de usuarios y usuarias de servicios de
psicología en el primer nivel de atención
Como se ha evidenciado en los apartados previos de
esta revisión, la psicología ha ganado relevancia en el
primer nivel de atención, aunque aún queda mucho por
avanzar. Diversos estudios sostienen que resulta
imposible pensar las prácticas en salud pública sin
incorporar la perspectiva de la población sobre sus
propios procesos y experiencias. Sin embargo, todavía
son escazas las investigaciones en este sentido. En
Argentina, un estudio cualitativo de Cortez Fernandez y
Cammarota (45) hace referencia a la limitada producción
científica sobre el tema. Concluyen que esta escasez
responde a la primacía del modelo biomédico porque
alimenta la representación difusa que la población tiene
acerca del trabajo de la psicología y de la salud en
general. Otro estudio cualitativo vinculado a esta
cuestión, realizado también en Argentina, expone que la
mayoría de las investigaciones revisadas se enfocan en
experiencias narradas desde la perspectiva de los
gestores, autoridades político-sanitarias y desde
profesionales de la salud. Sin embargo, se identificaron
escazas producciones que incluyen testimonios en
primera persona de la población usuaria de los servicios
de salud mental (46).
En Brasil, los investigadores coinciden en que la
población consultante valora el servicio de psicología
por su capacidad de escucha, contención emocional y
acompañamiento. Argumentan que la calidad de los
cuidados ha mejorado desde que la psicología está
presente en las unidades básicas de salud. Sin embargo,
la falta de integralidad en las prácticas continúa siendo
un obstáculo, lo que repercute en el lugar ambiguo y en
la escaza autonomía profesional que la psicología tiene
en el sector (31, 34). En el mismo sentido, otro estudio
cualitativo llevado a cabo en la región de la ciudad de
Vitória, en Brasil, evidenció que las prácticas de
atención integral en salud mental reciben escaso
reconocimiento al interior de los servicios de salud. En la
vida cotidiana, persisten acciones que no consideran
que el individuo que presenta un padecimiento
subjetivo es un ciudadano vinculado a su comunidad y
territorio. Esta falta de reconocimiento genera
dificultades para hacer cumplir una integración efectiva
de las personas usuarias en las unidades sanitarias. Sin
embargo, en un intento de garantizar que las personas
tengan acceso a la atención primaria, los resultados
advierten la necesidad de fomentar la autonomía e
inserción social de los sujetos participantes en el campo
de la salud (47).
Por otra parte, en Argentina existen producciones que
promueven nuevas formas de participación de las
personas que acceden al primer nivel de atención.
Rosales et al. (48), realizaron un estudio cualitativo en
servicios comunitarios de salud mental de la Ciudad de
Buenos Aires. A partir de las participaciones de
consultantes y profesionales de una asociación de salud
mental, concluyeron que la participación organizada
mejora el bienestar subjetivo, fortalece la inclusión
social y la defensa de derechos. Este estudio constituye
una evidencia relevante para fundamentar políticas de
salud mental basadas en la comunidad y en la
perspectiva de derechos humanos.
En Uruguay, Cabrera (18) sostiene que los consultantes
no son receptores pasivos de los servicios de salud
mental. En este sentido, propone que el modelo de
atención en salud mental comunitaria, se convierta en
un referente regional, capaz de sostener acciones
destinadas a la participación activa y real de la
población en el contexto de la salud pública.
Por su parte, en Paraguay, un estudio de caso
cualitativo realizado en 2023, revela que la salud mental
todavía depende de los hospitales psiquiátricos y del
personal de psiquiatría. Si bien la formulación de la
nueva política en salud mental de este país declara la
importancia de la participación de la sociedad civil, aún
no existen asociaciones consolidadas de pacientes que
puedan defender sus derechos. Esto genera un sistema
desequilibrado, con poca gobernanza y escasa
integración comunitaria, lo que limita la eficacia del
cuidado en salud mental (29).
Finalmente, se destaca la necesidad de incorporar a la
población en las actuaciones en salud mental del primer
nivel de atención a través de actividades de promoción
de salud integral, mediadas por el arte, la creatividad y
el juego, ya que constituyen experiencias de resistencia
frente a un modelo biomédico que refuerza la
fragmentación del trabajo y no incluye a la comunidad
como integrante del proceso (25). Al mismo tiempo, se
devela otra necesidad, la de transformar los modos de
producción de salud para propiciar intervenciones
participativas y el encuentro con la comunidad, en los
que la población sea protagonista y se reconozca como
interlocutora válida de las prácticas en salud. La clave
está en potenciar las redes comunitarias y promover
nuevas concepciones integrales para la salud mental
(49).