
Salud Publica 2026 Jul; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
formación de capacidades sostenidas en el tiempo.
Diversos estudios han señalado que la interacción entre
profesionales con trayectoria y residentes facilita tanto el
aprendizaje de herramientas metodológicas como la
consolidación de una cultura institucional orientada a la
investigación (5, 10).
Aunque el contexto actual presenta múltiples desafíos
para el desarrollo de la investigación en el ámbito
sanitario, particularmente en los sistemas públicos de
países de ingresos medios, el tipo de asesoramiento más
frecuentemente solicitado fue el vinculado a la
elaboración de proyectos de investigación. La literatura
internacional señala que la implementación de incentivos
específicos y programas orientados al fortalecimiento de
capacidades en investigación tiende a estimular la
formulación de proyectos, incrementando la demanda de
apoyo metodológico y acompañamiento técnico para su
diseño y planificación (15-16). En este marco, la puesta en
marcha del Programa de Becas de Investigación en Salud
Pública “Julieta Lanteri”, vigente desde 2022 en la
provincia de Buenos Aires, ha constituido una estrategia
relevante para promover la actividad investigadora en
hospitales públicos, incentivando la participación de los
equipos de salud en la elaboración de proyectos de
investigación (10). Este tipo de incentivo podría contribuir,
al menos en parte, a explicar el incremento observado en
la demanda de asesoramiento metodológico para el
diseño de proyectos.
La solicitud de asesoramiento para la escritura de
resúmenes destinados a su presentación en congresos y
otros eventos científicos fue más frecuente entre los
residentes, ya sea de manera exclusiva (35,7%) o en
conjunto con profesionales de planta (35,7%). Este hallazgo
es consistente con lo reportado por Elizondo et al. en
residentes de medicina interna de Argentina, donde
aproximadamente la mitad había participado como autor
de trabajos presentados en congresos, lo que evidencia una
activa participación en instancias iniciales de comunicación
científica (2). En línea con la literatura internacional,
diversos estudios señalan que, si bien los residentes
manifiestan interés y expectativas positivas respecto de la
producción y difusión científica, suelen enfrentar
dificultades en los aspectos formales de la escritura
académica y en la estructuración de resúmenes, lo que
incrementa la necesidad de apoyo metodológico y editorial
(17-18). En este sentido, los dispositivos institucionales de
asesoramiento adquieren un rol central como estrategias
formativas, al facilitar el desarrollo temprano de
competencias en investigación y comunicación científica
durante la residencia.
En relación con los resultados de las asesorías brindadas
en términos del logro de los objetivos de los solicitantes, el
presente estudio mostró que el 65,2 % de los proyectos de
investigación obtuvo la aprobación del Comité de Ética
Institucional. Sin embargo, resulta preocupante que el
porcentaje restante no haya sido sometido a evaluación
ética y, aún más, que cinco solicitantes consideraran que la
revisión ética no era pertinente para sus proyectos. En
este sentido, es importante señalar que, de acuerdo con la
Ley Provincial N.º 15.462 de Investigación en Seres
Humanos de la provincia de Buenos Aires, todos los
proyectos de investigación que involucren personas,
incluidos aquellos clasificados como de riesgo nulo, deben
ser evaluados por un Comité de Ética en Investigación (19).
Este requerimiento se encuentra en consonancia con los
principios éticos internacionales vigentes, que establecen
la revisión ética previa como un requisito indispensable
para toda investigación en seres humanos, sin
excepciones basadas exclusivamente en el nivel de riesgo
estimado (20-21). La falta de sometimiento a dicha
evaluación pone de manifiesto brechas en el conocimiento
y/o en la aplicación de la normativa vigente, evidenciando
la necesidad de fortalecer estrategias sistemáticas de
difusión, capacitación y acompañamiento institucional en
materia de regulación ética, con el fin de garantizar el
cumplimiento de los principios éticos fundamentales y la
adecuada protección de los derechos, la seguridad y el
bienestar de las personas participantes en las
investigaciones.
En el presente estudio, todos los resúmenes enviados a
eventos científicos fueron aceptados, lo que indica una
alta proporción de aceptación de los trabajos elaborados
y el interés de los equipos por difundir sus experiencias.
La participación en eventos científicos, habitual desde los
primeros años de la formación, contribuye a que los
profesionales del equipo de salud se familiaricen con la
escritura de resúmenes. Sin embargo, avanzar desde la
presentación de trabajos en congresos hacia la
publicación en revistas científicas continúa siendo un
desafío. En el presente estudio no se evaluó si los
resúmenes presentados a congresos continuaron su
camino hacia la publicación en revistas científicas, esto es
debido a que las solicitudes para la escritura de
publicaciones se realizan en una instancia independiente,
de las cuales más de la mitad (52,2%) alcanzó su
cometido. Incluso es posible que algunas publicaciones en
revistas científicas se hayan concretado con posterioridad
al período analizado en este estudio. Estos resultados
coinciden con varios estudios que han identificado una
brecha importante entre la comunicación preliminar de
resultados y su publicación definitiva. Elizondo et al.
reportaron que, aunque la mitad de los residentes de
medicina interna habían participado como autores de
trabajos en congresos, solo el 9 % había logrado publicar
su experiencia (2). De manera similar, en Japón, Ishiguro
et al. encontraron que apenas el 21,8% de los residentes
de pediatría habían publicado uno o más artículos
durante su formación, reflejando una baja productividad
académica en este grupo (22). A nivel global, una revisión
sistemática de Scherer et al. estimó que menos del 50 %
de los resúmenes presentados en congresos se
convierten en publicaciones completas en revistas
científicas (23), mientras que en América Latina se han
reportado cifras aún más bajas: en Argentina, solo el 17 %
de los trabajos presentados en congresos biomédicos se
transforman en publicaciones científicas (24).