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Salud Publica 2026 Jun; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
DISCUSIÓN
Según el Consenso Argentino Intersociedades de Cirugía
Bariátrica y Metabólica, son múltiples los factores que
influyen en el éxito o la reganancia de peso después de la CB
(8). En este trabajo, se propone analizar los distintos
factores que pudieron influir en un resultado exitoso de la
CB en pacientes operados en el Hospital Interzonal de
Agudos “Dr. Alberto Eurnekian”.
Con respecto a los factores sociodemográficos, se observó
que, pese a estar frente a una población vulnerable, con
altas tasas de desempleo, trabajo informal, sin cobertura de
salud y/o con IA, el resultado de la cirugía no estaría
influenciado por los mismos y no debería ser un factor a
tener en cuenta para la elegibilidad de los pacientes
candidatos, al igual que concluyeron Wilkerson et al. (14) en
su estudio la eficacia de la CB. Sin embargo, resulta
necesario replantear la forma en que se define el éxito
quirúrgico. La mayoría de los estudios, incluyendo el
presente trabajo, utilizan el %EPP como indicador principal
de resultado. Esta definición reduce un proceso sumamente
complejo a una única variable antropométrica, dejando de
lado dimensiones igualmente relevantes como la
composición corporal, el estado nutricional y la calidad de
vida. En este sentido, Larrad et al. (15) señalan que los
criterios de éxito a largo plazo en cirugía bariátrica deberían
ser multidimensionales, incorporando no solo la pérdida de
peso sino también indicadores metabólicos, funcionales y
de bienestar general. Esta limitación adquiere especial
relevancia en la población estudiada, donde el descenso de
peso podría producirse en un contexto de IA, con riesgo de
pérdida de masa muscular, déficit de micronutrientes y
deterioro del estado nutricional global. En estos casos, un
%EPP >50% podría interpretarse como resultado exitoso
cuando podría estar enmascarando un estado de
malnutrición.
Por otra parte, en relación con los factores clínicos y
quirúrgicos, se observó una amplia diferencia en el éxito de
la cirugía en aquellos pacientes a los que se le realizó BGYR,
reflejado también en otros estudios donde el BGYR
presenta mejores resultados ponderales en comparación
con los resultados de la GVM (16). Si bien esta diferencia no
alcanzó significancia estadística en el presente trabajo (p
=0,1), probablemente debido al tamaño muestral (n = 38), la
tendencia observada es clínicamente relevante. Cabe
mencionar también que los pacientes que tuvieron éxito en
la cirugía realizaron, en promedio, mayor cantidad de
controles pre y posoperatorios, resaltando la importancia
del seguimiento por parte del equipo multidisciplinario a
largo plazo. Lecaros et al. (16, p. 1511), mencionan que “la
adherencia a los controles y el seguimiento profesional
después de la cirugía resulta fundamental, por la
psicoeducación que requiere cualquier paciente ante una
intervención médica” y en su estudio también se menciona
la adherencia a los controles como un factor que influye en
el éxito de la CB (17). Con lo que respecta al IMC (kg/m2)
preoperatorio menor a 50 y su asociación a mejores
resultados post quirúrgicos, no presentó grandes
diferencias con el grupo de pacientes con IMC (kg/m2)
preoperatorio mayor a 50, en coincidencia con lo reportado
por otros autores (11).
Respecto a los factores conductuales y de estilo de vida, no
se observó que el hecho de mantener hábitos considerados
“poco saludables”, como “picotear” alimentos
hipercalóricos, consumir alcohol, fumar, hacer pocas
comidas o no realizar actividad física, hayan influido
significativamente en el éxito de la cirugía. Este hallazgo,
aunque contraintuitivo, podría explicarse en parte por el
efecto restrictivo propio de la cirugía, que durante el
período de seguimiento evaluado actúa como un
condicionante fisiológico de la ingesta independientemente
de los hábitos del paciente.
Dentro de los factores motivacionales autopercibidos, el
acompañamiento, tanto del entorno familiar como del
equipo profesional, fue el más frecuentemente
mencionado, y los pacientes que lo percibieron tuvieron
mayor porcentaje de éxito. Este dato se correlaciona con el
hallazgo sociodemográfico de que quienes viven en
hogares multipersonales alcanzaron resultados
significativamente superiores (p = 0,03). Según Lecaros et
al. (17), los principales factores sociales asociados al éxito
y/o fracaso en la baja y mantención del peso serían el apoyo
familiar y del grupo de amigos, adherencia a los controles,
seguimiento y acompañamiento profesional durante el
período posoperatorio. En su estudio se menciona, en
relación al apoyo social, la importancia del entorno cercano
al paciente en reafirmar la decisión de haberse operado,
especialmente en aquellos casos donde la persona
experimenta malestares físicos o restricciones alimentarias
que pueden generar dudas o sentimientos de
arrepentimiento (17). En resumen, se concluye que el factor
social más significativo para sostener la pérdida de peso a
largo plazo es la presencia de una red de apoyo durante el
período posterior a la cirugía, el cual implica una etapa de
adaptación, recuperación y cambio personal. Esta idea
coincide con lo señalado por Livhits et al. (18), quienes, a
través de una revisión sistemática, concluyeron que existe
una relación positiva entre la participación en grupos de
apoyo y la pérdida de peso tras la CB (18).
Entre las limitaciones de este estudio, el tamaño muestral
(n = 38) es la más relevante, lo cual pudo impedir que
factores como el tipo de cirugía (p = 0,1) o la actividad física
(p = 1) muestren significancia estadística, a pesar de las
diferencias que se observan en los porcentajes. Por otro
lado, algunas preguntas del cuestionario podrían haber