Estigma y sesgo de peso en profesionales de la
salud en una institución pública de la provincia de
Buenos Aires en el año 2025
Weight stigma and weight bias among healthcare workers
in a public institution in Buenos Aires province in 2025
RESUMEN
Introducción: La obesidad es una enfermedad multifactorial cuya
prevalencia ha aumentado de manera sostenida en las últimas
décadas. Entre las barreras que dificultan su abordaje se encuentran el
sesgo y el estigma de peso, que afectan la calidad de vida de las
personas y pueden comprometer la adherencia a los tratamientos.
Objetivos: Conocer el sesgo de peso presente en los profesionales de
salud de diferentes servicios del Hospital Interzonal General de Agudos
“Dr. Diego Paroissien” durante el año 2025. Materiales y métodos:
Estudio cuantitativo, transversal, con una posterior intervención
educativa. La muestra fue no probabilística por conveniencia,
incluyendo a los servicios de gastroenterología, cirugía general, clínica
médica, traumatología, diabetología, neumología, pediatría, oncología
y nefrología. En el año 2025 se realizó una encuesta de elaboración
propia a 51 profesionales, en la cual se incluyeron preguntas de las
herramientas Escala de Creencias sobre las Personas con Obesidad
(Beliefs About Obese Persons Scale, BAOP) y la Escala de Actitudes
hacia las Personas Obesas (Attitudes Toward Obese Persons Scale,
ATOP). Posteriormente, se desarrolló una instancia de sensibilización y
capacitación a los participantes del estudio sobre sesgo de peso y
abordaje integral de la obesidad. Resultados: La media de edad entre
los que presentan sesgo moderado es de 43,1 años, mientras que la
media entre los de menor sesgo es de 38,8 años según el cuestionario
BAOP. En cuanto al sexo, se observó que el 56,2% de quienes
presentaron sesgo de peso moderado eran de sexo femenino. A su vez,
se observó que los participantes con más de 10 años de experiencia
mostraron un mayor sesgo de peso moderado (37,6%). Se observó que
los participantes con más de 10 años de experiencia presentaron
mayores niveles de sesgo de peso. Discusión: Del total de los
encuestados, el 30,8% presentó sesgo de peso según la escala BAOP,
valor inferior al 49,3% reportado en otros estudios. Conclusión: Los
resultados muestran la persistencia de sesgo de peso en parte del
personal de salud evaluado. Esto señala la importancia de desarrollar
estrategias institucionales de sensibilización y formación continua
sobre obesidad y trato respetuoso.
Palabras clave: Prejuicio de Peso; Obesidad; Estigma Social; Personal
de Salud
ABSTRACT
Introduction: Obesity is a multifactorial disease whose prevalence
has increased steadily over recent decades. Among the barriers that
hinder its management are weight bias and weight stigma, which
negatively affect individuals’ quality of life and may compromise
adherence to treatment. Objectives: To assess weight bias among
healthcare professionals from different departments of the General
Acute Care Hospital Dr. Paroissien during 2025. Materials and
Methods: A quantitative, cross-sectional study with a subsequent
educational intervention was conducted. A non-probabilistic
convenience sample was used, including professionals from the
departments of gastroenterology, general surgery, internal
medicine, traumatology, diabetology, pulmonology, pediatrics,
oncology, and nephrology. In 2025, a self-administered survey was
completed by 51 healthcare professionals. The questionnaire
included items from the Beliefs About Obese Persons Scale (BAOP)
and the Attitudes Toward Obese Persons Scale (ATOP).
Subsequently, an awareness and training session on weight bias and
the comprehensive management of obesity was provided to study
participants. Results: According to the BAOP questionnaire, the
mean age of participants with moderate weight bias was 43.1 years,
compared with 38.8 years among those with lower levels of bias.
Regarding sex, 56.2% of participants with moderate weight bias
were female. In addition, participants with more than 10 years of
professional experience showed a higher prevalence of moderate
weight bias (37.6%). Professionals with more than 10 years of
experience exhibited higher levels of weight bias. Discussion: Of all
respondents, 30.8% showed weight bias according to the BAOP
scale, a lower proportion than the 49.3% reported in other studies.
Conclusion: The findings demonstrate the persistence of weight
bias among some of the healthcare professionals evaluated. This
highlights the importance of developing institutional strategies
aimed at increasing awareness and providing continuous education
on obesity and respectful, person-centered care.
Keywords: Weight Bias; Obesity; Social Stigma; Health Personnel
Recibido:4 de febrero 2026.Aceptado:20 de febrero 2026.Aprobado:11 de mayo 2026. Publicado:30 de junio 2026.
Matías Leonel Juárez 1 https://orcid.org/0009-0008-7465-6375 Licenciado en Nutrición
Paula Micaela Mitre 1 https://orcid.org/0009-0004-6272-3359 Licenciada en Nutrición
Natalia Olivera 1 https://orcid.org/0009-0002-1254-8383 Licenciada en Nutrición
María Sol Pascua 1 https://orcid.org/0009-0006-4521-2949 Licenciada en Nutrición
María Belén Pilara 1 https://orcid.org/0009-0005-1329-2633 Licenciada en Nutrición
María Florencia Stirparo 1 https://orcid.org/0000-0002-3800-5208 Licenciada en Nutrición
1 Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. Diego Paroissien” de La Matanza, Argentina
naataliaolivera@gmail.com
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Rs Ab
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Estudiosexclusivoseinéditos,seleccionadosconrigurosidadcientíficayrevisadosporpares
Salud Publica 2026 Jun; 5
INTRODUCCIÓN
La obesidad fue reconocida como una enfermedad crónica
compleja por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en
1948, generando legitimidad médica y disminuyendo el
estigma. Un consenso internacional publicado en el
corriente año redefinió a la obesidad como una
enfermedad compleja y multifactorial, influenciada por
factores genéticos, ambientales, metabólicos y
conductuales. Menciona que la misma se clasifica en
obesidad clínica y preclínica. La primera hace referencia a la
presencia de exceso de grasa corporal acompañado de
signos de daño orgánico o limitaciones funcionales; la
segunda hace referencia también al exceso de grasa
corporal sin manifestaciones evidentes de disfunciones
orgánicas. Además, destaca que el Índice de Masa Corporal
(IMC), utilizado habitualmente, no distingue entre
compartimentos muscular, adiposo y óseo, lo que podría
llevar a diagnósticos erróneos (1).
La obesidad aumenta globalmente y su prevalencia
mundial se ha duplicado entre 1980 y 2014. En 2014, el 11%
de los varones y el 15% de las mujeres mayores de 18 años
tenían obesidad, y más de 42 millones de niños menores de
5 años tenían sobrepeso (2).
La Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS) del año
2019 constató que la prevalencia de exceso de peso en
menores de 5 años fue del 13,6%; en niños, niñas y
adolescentes de 5 a 17 años del 41,1%; y en mayores de 18
años del 67,9% (3).
El tratamiento de los pacientes y las intervenciones
dirigidas a este problema se han hecho habitualmente
desde el pesocentrismo que sitúa el énfasis en el peso y en
la pérdida y control de este a la hora de definir la salud y el
bienestar. Este foco, unido a la gran importancia que ha
adquirido la apariencia física y el ideal de belleza delgado
en las sociedades occidentalizadas, han contribuido a
generar efectos perjudiciales no deseados, como la mayor
frecuencia de conductas no saludables de control del peso
en personas con obesidad (4).
A su vez, existen creencias erróneas importantes y
generalizadas en cuanto a la naturaleza de la etiología y el
tratamiento eficaz de esta afección, complicadas por el
arraigado sesgo de peso y el estigma en la sociedad. La
diferencia principal entre estos conceptos radica en que el
sesgo corresponde a una predisposición interna, mientras
que el estigma constituye la manifestación social de dicha
predisposición (5).
La estigmatización del peso puede generar discriminación y
en consecuencia baja autoestima, depresión y menor
calidad de vida (5). El sesgo de peso afecta la calidad de
atención en aquellos pacientes con sobrepeso y obesidad,
que podría conducir a peores resultados en materia de salud
y, en consecuencia, un mayor riesgo de mortalidad (6).
La importancia del reconocimiento de la discriminación es
el primer paso hacia la desnaturalización de estos prejuicios
y estereotipos instalados socialmente (7).
El sesgo de peso se define como aquellas actitudes y
creencias negativas sobre otros, relacionadas con el peso
corporal. Es indistinto según sea el grupo etario y el estrato
socioeconómico (7). Puede incluir suposiciones de que el
individuo es el culpable de su peso por comer demasiado y
es visto como perezoso, menos inteligente, desmotivado,
incumplidor de los tratamientos médicos, poco atractivo,
torpe y/o lento (8).
En cambio, el estigma de peso es definido como la
discriminación hacia las personas con exceso de peso, que
implica con frecuencia actitudes que generan exclusión,
marginación e inequidad. El estigma de peso se desarrolla
en todos los entornos de la persona, desde sus
interacciones sociales hasta en el lugar de trabajo. Se
considera un atributo desacreditador al basarse en
creencias erróneas acerca de las personas con
corporalidades diversas (9).
Las actitudes que subyacen al estigma se clasifican en
explícitas o implícitas. Las actitudes explícitas son
conscientes y reflejan las opiniones o creencias de una
persona sobre un grupo. Las implícitas, son automáticas
y a menudo ocurren sin que se tenga conciencia de ello
(5).
El personal de salud es identificado como uno de los
perpetuadores más frecuentes de la estigmatización del
peso que experimentan los pacientes. Un estudio en
mujeres con sobrepeso u obesidad, detalla que más de dos
tercios de estas informaron haber experimentado
estigmatización sobre su peso por parte de sus médicos. A
su vez, el personal médico y los residentes informan altos
niveles de sesgo con los pacientes con obesidad, lo que
continúa con los estereotipos de que estos pacientes son
holgazanes, carecen de autocontrol y son menos
inteligentes. Como consecuencia, pueden atribuir los
síntomas detectados en el paciente a la obesidad,
prescribiendo como tratamiento “pérdida de peso”, en
lugar de investigar otras posibles causas de los síntomas
referidos. Por lo tanto, las actitudes personales de los
profesionales hacia los pacientes con obesidad podrían
afectar directa o indirectamente la atención al paciente
(10).
Los profesionales de la salud también dedican menos
tiempo al asesoramiento y es menos probable que realicen
exámenes de salud preventivos en pacientes con
obesidad. Todos estos factores afectan la capacidad del
proveedor de brindar una atención eficaz y centrada en el
paciente, así como el desarrollo de relaciones terapéuticas
fructíferas.
In
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Salud Publica 2026 Jun; 5
Artículo original AO
SALUD
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Salud Publica 2026 Jun; 5
La afectación del vínculo profesional-paciente puede
contribuir a l aumento de peso y al desarrollo o
empeoramiento de otras enfermedades crónicas en esta
población (10).
A su vez, el uso de indicadores tales como el índice de masa
corporal (IMC) puede tanto subestimar como sobreestimar
la adiposidad y proporcionar información inadecuada sobre
la salud a nivel individual.
Por otro lado, la Comisión de Diabetes y Endocrinología se
ha propuesto un nuevo enfoque de diagnóstico de la
obesidad que se centra en otras mediciones de la grasa
corporal y en signos y síntomas objetivos de mala salud. En
base a estos criterios, se define a la obesidad preclínica
como un estado de exceso de adiposidad con función
preservada de otros órganos y tejidos y riesgo variable,
pero mayor de presentar obesidad clínica y otras
enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). La
obesidad clínica, en cambio, es considerada una
enfermedad sistémica crónica, caracterizada por alteración
en la función de tejidos y órganos, debido al exceso de
adiposidad. Puede provocar daños graves causando
complicaciones que afecten la calidad de vida. De esta
manera, se busca desestimar el diagnóstico de obesidad
únicamente con el IMC, y, por ende, con el peso corporal. En
su lugar, se propone utilizar otros parámetros como
circunferencia de cintura, índice cintura-cadera, índice
cintura-talla, y confirmar mediante estudios la presencia de
daño en los diferentes órganos y tejidos (1).
En cuanto a las estadísticas encontradas sobre la
discriminación por este problema, el Instituto Nacional
contra la Discriminación, Xenofobia y Racismo (INADI), en
la tercera edición del Mapa Nacional de la discriminación
(2013-2019), obtuvo que el 87% de la población encuestada
percibe discriminación sobre las “personas gordas” (de los
cuales 90% son mujeres y 84% son hombres),
encontrándose en el primer lugar de la categoría y
habiendo aumentado 9 puntos porcentuales respecto a los
años anteriores (11).
Dentro de las personas que contestaron haber sufrido
algún tipo de discriminación, el 24% respondió que fue por
cuestiones estéticas” y el 15% por ser consideradas
“personas gordas, encontrándose en primer y segundo
lugar respectivamente (11).
Un reciente informe de la OMS alerta que un 54% de los
adultos con obesidad informan ser objeto de estigma por
parte de sus compañeros de trabajo, y el 69% informan de
experiencias de estigma por parte de profesionales
sanitarios (6).
Por otro lado, de la literatura consultada se destacan los
resultados de dos estudios: uno realizado en Alemania,
muestra que un 67% de las personas con obesidad han
experimentado episodios de discriminación relacionada
con su peso, con tasas crecientes en función del grado de
obesidad (10,2% en personas con obesidad grado I, 18,7%
en grado II y 38% en grado III). El otro, estudio realizado en
Australia, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido y
Estados Unidos, detalla que entre un 56-61% de adultos
con obesidad participantes en programas de pérdida de
peso informan haber padecido estigma a causa de su peso
(4).
Con respecto al impacto nacional, un estudio realizado por
el Ministerio de Salud de la Nación, entre los meses de
septiembre y noviembre de 2022, destinado a personas con
obesidad de todo el territorio argentino, describe que el
91,5% de las personas consideró que habitar un cuerpo con
talla grande constituye un problema. El 85,8% consideró
que representa un problema social, 78,4% psicológico y
50,7% físico. En el plano físico, mencionaron que la
obesidad está relacionada con movilidad limitada, dolores
musculares, cansancio, problemas de columna, cadera,
rodillas y tobillos, presencia de insulinorresistencia,
diabetes, hipertensión arterial, colesterol total elevado y/o
dificultad para respirar. A nivel psicológico, refirieron
inconformidad con el cuerpo, baja autoestima,
retraimiento, aislamiento, sentimiento de vergüenza en
espacios públicos y trastornos de la conducta alimentaria
(TCA). Mientras que, a nivel social, compartieron haber
experimentado violencia médica y malos tratos, miedo a la
hora de vincularse, prejuicios y discriminación,
subestimación y descalificación, dificultad para ocupar
asientos en diversos espacios (ej.: sillas, asientos de avión),
y mayor complejidad para conseguir ropa, entre otras (5).
Asimismo, el efecto perjudicial de la estigmatización del
peso en la salud mental de los jóvenes puede incluir el
aislamiento social, la depresión y la ideación suicida (10,12).
Por otra parte, la Internalización del Sesgo de Peso (WBI,
por sus siglas en inglés Weight Bias Internalization) ocurre
cuando las personas aplican sobre sí mismas estereotipos
negativos de peso y se autodegradan debido a su peso
corporal. También se asocia con la inactividad física y la
evitación, los trastornos del sueño, el estrés y los
comportamientos alimentarios desordenados (atracones y
alimentación emocional) (13).
Las víctimas del estigma de peso reportan que reciben con
frecuencia comentarios negativos de terceras personas o
que el entorno hace supuestos negativos respecto de ellos
mismos, además de estar expuestos a barreras físicas y al
rechazo social. Las personas con exceso de peso se
enfrentan a inequidades sociales importantes. Por ejemplo,
en el ámbito económico obtienen salarios inferiores por el
mismo trabajo en comparación a sujetos con un peso
normal, tienen menos oportunidades de ascenso y suelen
ser víctimas de despidos injustificados (12).
Frente a esto, existen varias estrategias para proporcionar
un entorno sanitario acogedor y menos amenazante para
los pacientes con obesidad. Una de ellas es reducir el
enfoque en el peso corporal y, en su lugar, centrarse en la
detección de las enfermedades y afecciones para las cuales
la obesidad constituye un factor de riesgo. A partir de ello,
fomentar conductas factibles que mejoren la salud y el
bienestar. Trasladado a la práctica sanitaria, podría
lograrse pesando a los pacientes con menos frecuencia y
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Mts
MATERIALES Y MÉTODOS
Se realizó un estudio cuantitativo, de corte transversal (17),
en el Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. Diego
Paroissien” del partido de La Matanza, provincia de Buenos
Aires. El período de recolección de datos comprendió los
meses de junio y julio de 2025.
El análisis de los datos se realizó mediante estadística
descriptiva. Las respuestas obtenidas en las escalas fueron
analizadas según sus puntuaciones y distribuciones
porcentuales.
El objetivo general fue conocer el sesgo de peso presente
en los profesionales de salud de los servicios de
gastroenterología, cirugía general, clínica médica,
traumatología, diabetología, neumonología, pediatría,
oncología y nefrología.
Los objetivos específicos fueron identificar cuáles son las
posibles causas de la problemática según los profesionales
de la salud; describir las creencias respecto de las personas
con obesidad y sobrepeso e implementar una instancia de
sensibilización sobre el impacto del estigma y sesgo de
peso en la atención sanitaria.
La selección de la muestra se realizó mediante un
muestreo no probabilístico por conveniencia (17). Se
incluyeron aquellos profesionales que ejercían su labor en
el Hospital Paroissien y realizaban interconsultas y
derivaciones al servicio de nutrición. Los criterios de
inclusión fueron profesionales que pertenecieran a las
especialidades de diabetología, cirugía general,
gastroenterología, pediatría, neumonología, oncología,
nefrología y traumatología.
Los criterios de eliminación fueron aquellos que decidieron
no participar del estudio o realizaron la encuesta de manera
incompleta.
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renunciando al control de peso cuando las visitas no estén
asociadas a un motivo relacionado con el peso (14).
A su vez, es importante educar a los proveedores sobre los
factores genéticos, ambientales, biológicos, psicológicos y
sociales que predisponen al aumento y pérdida de peso, ya
que quienes comprenden esta compleja red de causalidad
tienen actitudes más positivas hacia los pacientes (5).
Por otro parte, existen distintas herramientas para evaluar
el sesgo de peso; una de ellas es la “Escala de Fobia a la
Obesidad” (FPS, por sus siglas en inglés Fat Phobia Scale).
La misma presenta 14 pares de adjetivos que se utilizan
para describir a personas que viven con obesidad. Las
respuestas se puntúan entre 1 y 5 puntos, donde valores
finales más altos indican mayor sesgo de peso. Basado en
el diseño de la escala un puntaje de 2.5 indica una actitud
neutral, menor a 2.5 indica una actitud positiva y un
puntaje mayor a 2.5 indica una actitud negativa. Basado en
datos publicados, un puntaje de 3.6 se considera el
promedio para la población general, mientras que un
puntaje superior a 4.4 sugiere un nivel alto de sesgo de
peso (15).
La “Escala de creencias sobre las personas con obesidad”
es otra herramienta que se encuentra validada al español y
se compone de ocho ítems con declaraciones específicas
sobre las causas de la obesidad. Los encuestados deben
indicar el grado en que acuerdan con cada afirmación
mediante una escala tipo Likert de 6 valores que va desde
-3 (totalmente en desacuerdo) a +3 (totalmente de
acuerdo) (9).
En el año 2024, se realizó un estudio en un hospital público
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) titulado
“Sesgo de peso en profesionales de Salud de la Ciudad de
Buenos Aires. Se trató de un estudio de tipo
observacional, descriptivo, transversal y multicéntrico, que
incluyó a agentes de salud del primer nivel de atención del
sistema público de CABA durante el primer semestre de
2023 por muestreo no probabilístico, por bola de nieve.
Como herramienta de recolección se realizó una
herramienta de elaboración propia tomando como punto
de partida herramientas validadas como Cuestionario de
Actitudes Antigordas (AFA, por sus siglas en inglés Antifat
Attitudes Questionnaire), la Escala de Actitudes Antigordas
(AFAS, por sus siglas en inglés Antifat Attitudes Scale), la
Prueba de Actitudes Antigordas (AFAT, por sus siglas en
inglés Antifat Attitudes Test), la Escala de Actitudes hacia
las Personas Obesas (ATOP, por sus siglas en inglés
Attitudes Toward Obese Persons) y la Escala de Creencias
sobre las Personas con Obesidad (BAOP, por sus siglas en
inglés Beliefs About Obese Persons). Del total de
profesionales de la salud encuestados, el 49,3% manifestó
actitudes, creencias, suposiciones y juicios negativos
relacionados con el peso; uno de cada cuatro refirió que el
exceso de peso es un problema individual.
Por último, del total de la muestra, el 56,8% consideró la
sobreingesta y el sedentarismo como las principales causas
del exceso de peso subestimando la compleja interacción
de factores genéticos, ambientales, socioeconómicos y
culturales (16).
En función de lo expuesto, el presente estudio tuvo como
objetivo identificar la presencia de sesgo y estigma de peso
en profesionales de la salud de distintos servicios de una
institución pública del partido de La Matanza,
incorporando además una intervención orientada a la
reflexión sobre la temática.
Consideraciones éticas
El presente estudio se adecuó a las normas internacionales
de investigación de Helsinki de la Asociación Médica
Mundial, a la Ley 3.301 del Ministerio de Salud del Gobierno
de la Ciudad de Buenos Aires, que regula la actividad de
investigación clínica en salud con seres humanos, a la
Resolución 1480/2011 del Ministerio de Salud de la Nación,
que aprueba la Guía para Investigaciones con Seres
Humanos, y a todas las legislaciones y reglamentaciones a
las cuales se adhiere al Departamento de Docencia e
Investigación del Hospital Paroissien. Asimismo, fue
requisito la firma del consentimiento informado antes de la
incorporación del individuo al estudio.
Instrumento de recolección de datos
El instrumento de recolección de datos que se utilizó fue
una encuesta de elaboración propia.
En primera instancia, los participantes dieron su
consentimiento informado y en caso de aceptarlo
completaron un formulario autoadministrado digital o
físico de carácter anónimo. La recolección de datos se
realizó mediante la plataforma Google Forms y se difundió
a través WhatsApp con los referentes de cada servicio. En
algunos casos se completó de manera manual y luego el
investigador cargó los datos a dicha plataforma.
En el primer segmento de la encuesta, se consultó sobre
qué cargo tenía el participante en la institución (planta
permanente o residente/concurrente o médico o cirujano
de guardia).
Luego, se incluyeron variables sociodemográficas como el
sexo, la edad y los años de ejercicio profesional.
Para finalizar la encuesta, se implementaron los
cuestionarios Escala BAOP y Escala FPS.
La BAOP evalúa las creencias sobre las causas de la
obesidad. Se compone de ocho ítems con declaraciones
específicas sobre las causas de la obesidad. Los encuestados
indicaron el grado en que acordaban con cada afirmación
mediante una escala de 6 valores que va desde -3
(totalmente en desacuerdo) a +3 (totalmente de acuerdo).
La FPS es una herramienta que evalúa el sesgo hacia las
personas con obesidad. La misma presenta 14 pares de
adjetivos que se utilizan para describir a personas que
viven con obesidad. Las respuestas se puntúan entre 1 y 5
puntos según qué adjetivo se aproxima mejor a sus
creencias sobre las personas obesas.
Intervención educativa
Una vez obtenidos los resultados, se realizó en octubre de
2025 una intervención educativa a individuos que
participaron del estudio.
El objetivo fue sensibilizar a los integrantes sobre el
impacto del estigma y sesgo de peso en la atención médica.
Tuvo una duración aproximada de 40 minutos con
modalidad virtual, a través de la plataforma Google Meet.
Los temas abordados fueron definición de obesidad;
criterios diagnósticos: ¿Índice de Masa Corporal (IMC): si o
no?; consecuencias de la obesidad; definición de sesgo de
peso; consecuencias del sesgo de peso en estos; derivación
oportuna y cuidados ambientales.
Al finalizar la realización de este taller, se entregó un
material sobre los temas desarrollados.
Salud Publica 2026 Jun; 5
MATERIALES Y MÉTODOS
Se realizó un estudio cuantitativo, de corte transversal (17),
en el Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. Diego
Paroissien” del partido de La Matanza, provincia de Buenos
Aires. El período de recolección de datos comprendió los
meses de junio y julio de 2025.
El análisis de los datos se realizó mediante estadística
descriptiva. Las respuestas obtenidas en las escalas fueron
analizadas según sus puntuaciones y distribuciones
porcentuales.
El objetivo general fue conocer el sesgo de peso presente
en los profesionales de salud de los servicios de
gastroenterología, cirugía general, clínica médica,
traumatología, diabetología, neumonología, pediatría,
oncología y nefrología.
Los objetivos específicos fueron identificar cuáles son las
posibles causas de la problemática según los profesionales
de la salud; describir las creencias respecto de las personas
con obesidad y sobrepeso e implementar una instancia de
sensibilización sobre el impacto del estigma y sesgo de
peso en la atención sanitaria.
La selección de la muestra se realizó mediante un
muestreo no probabilístico por conveniencia (17). Se
incluyeron aquellos profesionales que ejercían su labor en
el Hospital Paroissien y realizaban interconsultas y
derivaciones al servicio de nutrición. Los criterios de
inclusión fueron profesionales que pertenecieran a las
especialidades de diabetología, cirugía general,
gastroenterología, pediatría, neumonología, oncología,
nefrología y traumatología.
Los criterios de eliminación fueron aquellos que decidieron
no participar del estudio o realizaron la encuesta de manera
incompleta.
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Rs
RESULTADOS
Se obtuvieron un total de 57 encuestas, eliminando seis
por estar incompletas, quedando un número final de 51
respuestas.
Del total de la muestra, el 64,7% pertenecían al sexo
femenino, mientras que el 35,3% al sexo masculino. La
edad media fue de 40 años.
En cuanto al cargo que poseían los encuestados, un
52,9% se desempeñaba como profesional de planta, un
39,2% como residente o concurrente, ocupando el 8%
otros cargos tales como: jefe de residente, preresidente
y/o médicos de guardia.
Del total de los encuestados, el 27,5% se encontraba
ejerciendo por más de 16 años, el 7,8% entre 11 y 15 años,
el 33,3% entre 6 y 10 años y el 31,4% restante menos de
5 años.
Los servicios que participaron se representan en el
Gráfico 1.
Consideraciones éticas
El presente estudio se adecuó a las normas internacionales
de investigación de Helsinki de la Asociación Médica
Mundial, a la Ley 3.301 del Ministerio de Salud del Gobierno
de la Ciudad de Buenos Aires, que regula la actividad de
investigación clínica en salud con seres humanos, a la
Resolución 1480/2011 del Ministerio de Salud de la Nación,
que aprueba la Guía para Investigaciones con Seres
Humanos, y a todas las legislaciones y reglamentaciones a
las cuales se adhiere al Departamento de Docencia e
Investigación del Hospital Paroissien. Asimismo, fue
requisito la firma del consentimiento informado antes de la
incorporación del individuo al estudio.
Instrumento de recolección de datos
El instrumento de recolección de datos que se utilizó fue
una encuesta de elaboración propia.
En primera instancia, los participantes dieron su
consentimiento informado y en caso de aceptarlo
completaron un formulario autoadministrado digital o
físico de carácter anónimo. La recolección de datos se
realizó mediante la plataforma Google Forms y se difundió
a través WhatsApp con los referentes de cada servicio. En
algunos casos se completó de manera manual y luego el
investigador cargó los datos a dicha plataforma.
En el primer segmento de la encuesta, se consultó sobre
qué cargo tenía el participante en la institución (planta
permanente o residente/concurrente o médico o cirujano
de guardia).
Luego, se incluyeron variables sociodemográficas como el
sexo, la edad y los años de ejercicio profesional.
Para finalizar la encuesta, se implementaron los
cuestionarios Escala BAOP y Escala FPS.
La BAOP evalúa las creencias sobre las causas de la
obesidad. Se compone de ocho ítems con declaraciones
específicas sobre las causas de la obesidad. Los encuestados
indicaron el grado en que acordaban con cada afirmación
mediante una escala de 6 valores que va desde -3
(totalmente en desacuerdo) a +3 (totalmente de acuerdo).
La FPS es una herramienta que evalúa el sesgo hacia las
personas con obesidad. La misma presenta 14 pares de
adjetivos que se utilizan para describir a personas que
viven con obesidad. Las respuestas se puntúan entre 1 y 5
puntos según qué adjetivo se aproxima mejor a sus
creencias sobre las personas obesas.
Intervención educativa
Una vez obtenidos los resultados, se realizó en octubre de
2025 una intervención educativa a individuos que
participaron del estudio.
El objetivo fue sensibilizar a los integrantes sobre el
impacto del estigma y sesgo de peso en la atención médica.
Tuvo una duración aproximada de 40 minutos con
modalidad virtual, a través de la plataforma Google Meet.
Los temas abordados fueron definición de obesidad;
criterios diagnósticos: ¿Índice de Masa Corporal (IMC): si o
no?; consecuencias de la obesidad; definición de sesgo de
peso; consecuencias del sesgo de peso en estos; derivación
oportuna y cuidados ambientales.
Al finalizar la realización de este taller, se entregó un
material sobre los temas desarrollados.
Los valores medios de la escala de fobia a la obesidad
fueron 3,36%. El 98% de la muestra presentó una actitud
negativa hacia las personas que padecen obesidad y el
2% una actitud neutra. No se presentaron encuestados
con niveles altos de sesgo de peso.
En la Tabla 1 se describen los adjetivos que componen la
escala FPS y el porcentaje de participantes de acuerdo o
muy de acuerdo con los adjetivos negativos de la escala.
La mayoría de los encuestados coincidió en atribuir a las
personas con obesidad características como el gusto por
la comida, poco autocontrol, tendencia a comer
demasiado y a la baja autoestima.
Se observó un mayor puntaje promedio de FPS en la
población con 16 o más años de ejercicio profesional
(Gráfico 2).
Asimismo, se observó una tendencia a mayores puntajes
de FPS en los grupos etarios de mayor edad, lo que se
asocia a mayores actitudes negativas hacia las personas
que padecen obesidad (Tabla 3).
El valor medio de la escala de creencias sobre las
personas obesas fue de 19,73 puntos (Tabla 4). El 43,1% de la población encuestada expresó estar
moderadamente de acuerdo con la afirmación “La mayoría
de los obesos tienen malos hábitos alimentarios, los cuales
los llevan a su obesidad” y totalmente de acuerdo con la
expresión “La gente puede ser adicta a la comida como
otros a la droga. El 45,1% expresó estar moderadamente
de acuerdo con la expresión A menudo la obesidad ocurre
cuando comer se utiliza como una forma de compensar la
falta de amor o atención. En el resto de las afirmaciones
expresó opiniones menos coincidentes.
En relación con la intervencn educativa, se llevó a cabo
un encuentro virtual con una duración aproximada de 40
minutos, dirigido a los participantes del estudio. La
convocatoria fue limitada en términos de asistencia; sin
embargo, quienes participaron manifestaron interés en la
temática y realizaron aportes reflexivos sobre el impacto
del estigma de peso en la práctica clínica.
Salud Publica 2026 Jun; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
RESULTADOS
Se obtuvieron un total de 57 encuestas, eliminando seis
por estar incompletas, quedando un número final de 51
respuestas.
Del total de la muestra, el 64,7% pertenecían al sexo
femenino, mientras que el 35,3% al sexo masculino. La
edad media fue de 40 años.
En cuanto al cargo que poseían los encuestados, un
52,9% se desempeñaba como profesional de planta, un
39,2% como residente o concurrente, ocupando el 8%
otros cargos tales como: jefe de residente, preresidente
y/o médicos de guardia.
Del total de los encuestados, el 27,5% se encontraba
ejerciendo por más de 16 años, el 7,8% entre 11 y 15 años,
el 33,3% entre 6 y 10 años y el 31,4% restante menos de
5 años.
Los servicios que participaron se representan en el
Gráfico 1.
Gráfico 1. Distribución por servicio
Fuente: Elaboración propia.
Fuente: Elaboración propia.
Tabla 1. Adjetivos negativos de la escala FPS
Los valores medios de la escala de fobia a la obesidad
fueron 3,36%. El 98% de la muestra presentó una actitud
negativa hacia las personas que padecen obesidad y el
2% una actitud neutra. No se presentaron encuestados
con niveles altos de sesgo de peso.
En la Tabla 1 se describen los adjetivos que componen la
escala FPS y el porcentaje de participantes de acuerdo o
muy de acuerdo con los adjetivos negativos de la escala.
Adjetivos negativos de la escala FPS
Porcentaje %
Vago
5,88
Sin fuerza de voluntad
23,08
Desagradable
13,73
Tiene poco autocontrol
60,78
Lento
39,22
Inconstante
52,94
Inactivo
41,18
Débil
17,65
Autocomplaciente
25,49
Le gusta la comida
66,67
Cuerpo debilitado y sin forma
52,94
Come demasiado
64,71
Inseguro
50,98
Autoestima baja
62,75
La mayoría de los encuestados coincidió en atribuir a las
personas con obesidad características como el gusto por
la comida, poco autocontrol, tendencia a comer
demasiado y a la baja autoestima.
Se observó un mayor puntaje promedio de FPS en la
población con 16 o más años de ejercicio profesional
(Gráfico 2).
Asimismo, se observó una tendencia a mayores puntajes
de FPS en los grupos etarios de mayor edad, lo que se
asocia a mayores actitudes negativas hacia las personas
que padecen obesidad (Tabla 3).
El valor medio de la escala de creencias sobre las
personas obesas fue de 19,73 puntos (Tabla 4). El 43,1% de la población encuestada expresó estar
moderadamente de acuerdo con la afirmación “La mayoría
de los obesos tienen malos hábitos alimentarios, los cuales
los llevan a su obesidad” y totalmente de acuerdo con la
expresión “La gente puede ser adicta a la comida como
otros a la droga. El 45,1% expresó estar moderadamente
de acuerdo con la expresión A menudo la obesidad ocurre
cuando comer se utiliza como una forma de compensar la
falta de amor o atención. En el resto de las afirmaciones
expresó opiniones menos coincidentes.
En relación con la intervencn educativa, se llevó a cabo
un encuentro virtual con una duración aproximada de 40
minutos, dirigido a los participantes del estudio. La
convocatoria fue limitada en términos de asistencia; sin
embargo, quienes participaron manifestaron interés en la
temática y realizaron aportes reflexivos sobre el impacto
del estigma de peso en la práctica clínica.
Salud Publica 2026 Jun; 5
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SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
RESULTADOS
Se obtuvieron un total de 57 encuestas, eliminando seis
por estar incompletas, quedando un número final de 51
respuestas.
Del total de la muestra, el 64,7% pertenecían al sexo
femenino, mientras que el 35,3% al sexo masculino. La
edad media fue de 40 años.
En cuanto al cargo que poseían los encuestados, un
52,9% se desempeñaba como profesional de planta, un
39,2% como residente o concurrente, ocupando el 8%
otros cargos tales como: jefe de residente, preresidente
y/o médicos de guardia.
Del total de los encuestados, el 27,5% se encontraba
ejerciendo por más de 16 años, el 7,8% entre 11 y 15 años,
el 33,3% entre 6 y 10 años y el 31,4% restante menos de
5 años.
Los servicios que participaron se representan en el
Gráfico 1.
Fuente: Elaboración propia.
Tabla 3. Edad y FPS
Los valores medios de la escala de fobia a la obesidad
fueron 3,36%. El 98% de la muestra presentó una actitud
negativa hacia las personas que padecen obesidad y el
2% una actitud neutra. No se presentaron encuestados
con niveles altos de sesgo de peso.
En la Tabla 1 se describen los adjetivos que componen la
escala FPS y el porcentaje de participantes de acuerdo o
muy de acuerdo con los adjetivos negativos de la escala.
La mayoría de los encuestados coincidió en atribuir a las
personas con obesidad características como el gusto por
Fuente: Elaboración propia.
Tabla 2. Puntuación promedio de FPS según el servicio de pertenencia
Servicio
Puntuación promedio FPS
Cirugía general
3,51
Diabetología
3,46
Neumonología
3,43
Pediatría
3,40
Nefrología
3,37
Clínica médica
3,32
Gastroenterología
3,13
la comida, poco autocontrol, tendencia a comer
demasiado y a la baja autoestima.
Gráfico 2. Puntuación promedio de FPS según tiempo de ejercicio profesional
Fuente: Elaboración propia.
Se observó un mayor puntaje promedio de FPS en la
población con 16 o más años de ejercicio profesional
(Gráfico 2).
Edad
Promedio de puntuación de FPS
0-20 años
-
21-30 años
3,14
31-40 años
3,38
41-50 años
3.37
51-60 años
3,46
61-70 años
3,75
Asimismo, se observó una tendencia a mayores puntajes
de FPS en los grupos etarios de mayor edad, lo que se
asocia a mayores actitudes negativas hacia las personas
que padecen obesidad (Tabla 3).
El valor medio de la escala de creencias sobre las
personas obesas fue de 19,73 puntos (Tabla 4). El 43,1% de la población encuestada expresó estar
moderadamente de acuerdo con la afirmación “La mayoría
de los obesos tienen malos bitos alimentarios, los cuales
los llevan a su obesidad” y totalmente de acuerdo con la
expresión “La gente puede ser adicta a la comida como
otros a la droga. El 45,1% expresó estar moderadamente
de acuerdo con la expresión A menudo la obesidad ocurre
cuando comer se utiliza como una forma de compensar la
falta de amor o atención. En el resto de las afirmaciones
expresó opiniones menos coincidentes.
En relación con la intervencn educativa, se llevó a cabo
un encuentro virtual con una duración aproximada de 40
minutos, dirigido a los participantes del estudio. La
convocatoria fue limitada en términos de asistencia; sin
embargo, quienes participaron manifestaron interés en la
temática y realizaron aportes reflexivos sobre el impacto
del estigma de peso en la práctica clínica.
Salud Publica 2026 Jun; 5
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SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
RESULTADOS
Se obtuvieron un total de 57 encuestas, eliminando seis
por estar incompletas, quedando un número final de 51
respuestas.
Del total de la muestra, el 64,7% pertenecían al sexo
femenino, mientras que el 35,3% al sexo masculino. La
edad media fue de 40 años.
En cuanto al cargo que poseían los encuestados, un
52,9% se desempeñaba como profesional de planta, un
39,2% como residente o concurrente, ocupando el 8%
otros cargos tales como: jefe de residente, preresidente
y/o médicos de guardia.
Del total de los encuestados, el 27,5% se encontraba
ejerciendo por más de 16 años, el 7,8% entre 11 y 15 años,
el 33,3% entre 6 y 10 años y el 31,4% restante menos de
5 años.
Los servicios que participaron se representan en el
Gráfico 1.
Fuente: Elaboración propia.
Tabla 4. Presencia de creencias, suposiciones y juicios negativo
Los valores medios de la escala de fobia a la obesidad
fueron 3,36%. El 98% de la muestra presentó una actitud
negativa hacia las personas que padecen obesidad y el
2% una actitud neutra. No se presentaron encuestados
con niveles altos de sesgo de peso.
En la Tabla 1 se describen los adjetivos que componen la
escala FPS y el porcentaje de participantes de acuerdo o
muy de acuerdo con los adjetivos negativos de la escala.
La mayoría de los encuestados coincidió en atribuir a las
personas con obesidad características como el gusto por
la comida, poco autocontrol, tendencia a comer
demasiado y a la baja autoestima.
Se observó un mayor puntaje promedio de FPS en la
población con 16 o más años de ejercicio profesional
(Gráfico 2).
Asimismo, se observó una tendencia a mayores puntajes
de FPS en los grupos etarios de mayor edad, lo que se
asocia a mayores actitudes negativas hacia las personas
que padecen obesidad (Tabla 3).
El valor medio de la escala de creencias sobre las
personas obesas fue de 19,73 puntos (Tabla 4).
N
IC 95%
1. La mayoría de los obesos tienen malos hábitos alimentarios, los cuales los llevan a su obesidad
Ligeramente de acuerdo
7
4,26 – 23,14
Moderadamente de acuerdo
22
29,51 – 56,69
Totalmente de acuerdo
9
7,15 – 28,05
Ligeramente en desacuerdo
4
0,44 – 15,16
Moderadamente desacuerdo
6
2,95 – 20,65
Totalmente en desacuerdo
3
-0,57 – 12,37
2. La obesidad es normalmente causada por comer demasiado
Ligeramente de acuerdo
13
13,54 – 37,46
Moderadamente de acuerdo
14
15,25 – 39,75
Totalmente de acuerdo
1
-1,84 – 5,84
Ligeramente en desacuerdo
5
1,64 – 17,96
Moderadamente desacuerdo
13
13,54 – 37,46
Totalmente en desacuerdo
5
1,64 – 17,96
3. La gente obesa come más que la no obesa
Ligeramente de acuerdo
12
11,86 – 35,14
Moderadamente de acuerdo
9
7,15 – 28,05
Totalmente de acuerdo
2
-1,41 – 9,21
Ligeramente en desacuerdo
8
5,72 – 25,68
Moderadamente desacuerdo
12
11,86 – 35,14
Totalmente en desacuerdo
8
5,72 – 25,68
4. Mucha de la gente es obesa a causa de no realizar suciente ejercicio físico
Ligeramente de acuerdo
10
8,71 – 30,49
Moderadamente de acuerdo
19
24,03 – 50,57
Totalmente de acuerdo
3
-0,57 – 12,37
Ligeramente en desacuerdo
7
4,26 – 23,14
Moderadamente desacuerdo
6
2,95 – 20,65
Totalmente en desacuerdo
6
2,95 – 20,65
5. La gente puede ser adicta a la comida como otros a la droga
Ligeramente de acuerdo
5,5
1,64 – 17,96
Moderadamente de acuerdo
12
11,86 – 35,14
Totalmente de acuerdo
22
29,51 – 56,69
Ligeramente en desacuerdo
3
-0,57 – 12,37
Moderadamente desacuerdo
4
0,44 – 15,16
Totalmente en desacuerdo
5
1,64 – 17,96
6. A menudo la obesidad ocurre cuando comer se utiliza como una forma de compensar la falta de
amor o atención
Ligeramente de acuerdo
7
4,26 – 23,14
Moderadamente de acuerdo
23
31,34 – 58,76
Totalmente de acuerdo
3
-0,57 – 12,37
Ligeramente en desacuerdo
7
4,26 – 23,14
Moderadamente desacuerdo
7
4,26 – 23,14
Totalmente en desacuerdo
4
0,44 – 15,16
7. La obesidad raramente está causada por la falta de fuerza de voluntad
Ligeramente de acuerdo
11
10,31 – 32,89
Moderadamente de acuerdo
6
2,95 – 20,65
El 43,1% de la población encuestada expresó estar
moderadamente de acuerdo con la afirmación “La mayoría
de los obesos tienen malos hábitos alimentarios, los cuales
los llevan a su obesidad” y totalmente de acuerdo con la
expresión “La gente puede ser adicta a la comida como
otros a la droga. El 45,1% expresó estar moderadamente
de acuerdo con la expresión A menudo la obesidad ocurre
cuando comer se utiliza como una forma de compensar la
falta de amor o atención. En el resto de las afirmaciones
expresó opiniones menos coincidentes.
En relación con la intervencn educativa, se llevó a cabo
un encuentro virtual con una duración aproximada de 40
minutos, dirigido a los participantes del estudio. La
convocatoria fue limitada en términos de asistencia; sin
embargo, quienes participaron manifestaron interés en la
temática y realizaron aportes reflexivos sobre el impacto
del estigma de peso en la práctica clínica.
Salud Publica 2026 Jun; 5
Artículo original AO
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REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
RESULTADOS
Se obtuvieron un total de 57 encuestas, eliminando seis
por estar incompletas, quedando un número final de 51
respuestas.
Del total de la muestra, el 64,7% pertenecían al sexo
femenino, mientras que el 35,3% al sexo masculino. La
edad media fue de 40 años.
En cuanto al cargo que poseían los encuestados, un
52,9% se desempeñaba como profesional de planta, un
39,2% como residente o concurrente, ocupando el 8%
otros cargos tales como: jefe de residente, preresidente
y/o médicos de guardia.
Del total de los encuestados, el 27,5% se encontraba
ejerciendo por más de 16 años, el 7,8% entre 11 y 15 años,
el 33,3% entre 6 y 10 años y el 31,4% restante menos de
5 años.
Los servicios que participaron se representan en el
Gráfico 1.
Ds
DISCUSIÓN
En el presente estudio, el puntaje promedio de la Escala de
Fobia a la Obesidad fue de 3,36, evidenciando la presencia
de actitudes negativas hacia las personas con obesidad en
la muestra analizada. Estos resultados son comparables con
los reportados en otros estudios en otros países, como el de
O'Keeffe et al. (18), quienes informaron un puntaje medio de
3,40, y el de Baska et al. (19), con una media de 3,60, lo que
sugiere un nivel moderado de sesgo de peso en
profesionales de la salud.
En concordancia con estudios previos realizados en
Argentina (16), los resultados obtenidos refuerzan la
evidencia existente sobre la presencia de sesgo de peso en
profesionales de la salud. Asimismo, estos hallazgos se
alinean con lo descripto en la literatura regional, donde se
señala la persistencia del estigma de peso en el ámbito
sanitario y su impacto en la calidad de atención (5, 12)
Del mismo modo, la edad promedio entre quienes
presentaron actitudes, creencias, suposiciones y juicios
negativos relacionados con el peso fue de 40 años. Esto se
asemeja a los resultados obtenidos en el estudio de Acerbo
et al. (16), en el cual la edad promedio fue de 41 años.
Además, se obtuvo que las características más
coincidentes dentro de la FPS fueron: “a las personas
con obesidad les gusta la comida”; comen demasiado”;
“poco autocontrol” y “tienen baja autoestima”. En el
estudio realizado en Polonia por Baska et al. (19), se
obtuvieron resultados similares respecto a las primeras dos
variables mencionadas anteriormente. En este trabajo,
las expresiones “a las personas con obesidad les gusta la
comida” y “comen demasiado, tuvieron un promedio de
puntuación de 3,9 y 3,78 respectivamente, mientras que en
el de Baska et al., obtuvieron 4,13 y 4,09, respectivamente.
Por otro lado, en el trabajo realizado por Lewitan et al. (9),
quienes utilizaron la Escala BAOP, se encontró una
asociación estadísticamente significativa, sugiriendo que, a
mayor edad, mayor es el nivel de estigma. Los autores
plantean que esta diferencia podría estar relacionada con
un cambio de paradigma respecto a la diversidad corporal,
más presente en las generaciones jóvenes. Estos datos no
son coincidentes con los resultados que se han obtenido en
este trabajo, ya que los valores obtenidos no siguen esta
tendencia lineal.
En cuanto a los años de ejercicio profesional, no se
demostró un patrón lineal, a diferencia del trabajo de
Lewitan et al. (9), donde no se interrogó por años de
trabajo, sino por años de graduado, y se encontró una
relación directamente proporcional entre años de graduado
y estigma de peso.
Es importante tener en consideración que los resultados
presentados tienen como limitación una distribución poco
pareja en relación con las especialidades incluidas. Esto
podría actuar como un sesgo aun teniendo en cuenta que
se normalizaron los datos por medio de valores
porcentuales.
No obstante, se destaca el número muestral alcanzado y, a
su vez, que se encuentra entre los primeros estudios
identificados sobre el tema.
Cn
CONCLUSIONES
Se evidenció la presencia de sesgo y estigma de peso en los
profesionales de la salud incluidos en este estudio.
Asimismo, se observó una tendencia a mayores niveles de
sesgo en aquellos con mayor edad y años de ejercicio
profesional, aunque sin establecer asociaciones causales.
Los valores medios de la escala de fobia a la obesidad
fueron 3,36%. El 98% de la muestra presentó una actitud
negativa hacia las personas que padecen obesidad y el
2% una actitud neutra. No se presentaron encuestados
con niveles altos de sesgo de peso.
En la Tabla 1 se describen los adjetivos que componen la
escala FPS y el porcentaje de participantes de acuerdo o
muy de acuerdo con los adjetivos negativos de la escala.
La mayoría de los encuestados coincidió en atribuir a las
personas con obesidad características como el gusto por
la comida, poco autocontrol, tendencia a comer
demasiado y a la baja autoestima.
Se observó un mayor puntaje promedio de FPS en la
población con 16 o más años de ejercicio profesional
(Gráfico 2).
Asimismo, se observó una tendencia a mayores puntajes
de FPS en los grupos etarios de mayor edad, lo que se
asocia a mayores actitudes negativas hacia las personas
que padecen obesidad (Tabla 3).
El valor medio de la escala de creencias sobre las
personas obesas fue de 19,73 puntos (Tabla 4). El 43,1% de la población encuestada expresó estar
moderadamente de acuerdo con la afirmación “La mayoría
de los obesos tienen malos hábitos alimentarios, los cuales
los llevan a su obesidad” y totalmente de acuerdo con la
expresión “La gente puede ser adicta a la comida como
otros a la droga”. El 45,1% expresó estar moderadamente
de acuerdo con la expresión “A menudo la obesidad ocurre
cuando comer se utiliza como una forma de compensar la
falta de amor o atención”. En el resto de las afirmaciones
expresó opiniones menos coincidentes.
En relación con la intervención educativa, se llevó a cabo
un encuentro virtual con una duración aproximada de 40
minutos, dirigido a los participantes del estudio. La
convocatoria fue limitada en términos de asistencia; sin
embargo, quienes participaron manifestaron interés en la
temática y realizaron aportes reflexivos sobre el impacto
del estigma de peso en la práctica clínica.
Estos hallazgos resaltan la importancia de continuar
explorando las creencias y actitudes de los equipos de salud
en relación con la obesidad en contextos institucionales
similares, con el fin de contribuir al diseño de estrategias de
sensibilización y formación interdisciplinaria.
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Artículo original AO
SALUD
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Ag
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos al Hospital Paroissien por el espacio de
formación y todos aquellos profesionales de salud que son
parte e hicieron esta investigación posible.
Autoras y autores
no manifiestan conflictos de interés.
Cómo citar este artículo:
Juárez LJ, Mitre PM, Olivera N, Pascua MS, Pilara MB, Stirparo MF. Estigma y sesgo de peso en profesionales de la salud en una institución
pública de la provincia de Buenos Aires en el año 2025. Salud Publica [Internet]. 2026 Jun [fecha de consulta]; 5. Disponible en: URL del
artículo.
Esta obra está bajo una licencia Attribution 4.0 International
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Salud Publica 2026 Jun; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES