Prevalencia y prácticas de consumo de suplementos dietarios
en adultos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA):
estudio transversal mediante una encuesta en línea
Prevalence and practices of dietary supplement use among adults in the Buenos
Aires Metropolitan Area (AMBA): a cross-sectional study based on an online survey
RESUMEN
Introducción: Los suplementos dietarios son productos destinados a
reforzar la ingesta de nutrientes específicos. Su consumo ha crecido en
diversos grupos poblacionales, impulsado por la preocupación por el
bienestar físico, el rendimiento deportivo y la búsqueda de soluciones
rápidas frente a deficiencias nutricionales o fines estéticos. No
obstante, persisten interrogantes sobre las prácticas de uso y las
fuentes de información que orientan su consumo. Las redes sociales, la
publicidad y la cultura del fitness han promovido y normalizado su uso
como parte de un estilo de vida saludable. Sin embargo, los posibles
riesgos y la limitada evidencia disponible suelen pasar inadvertidos
cuando se consumen sin supervisión profesional. Objetivo: Evaluar la
prevalencia y las prácticas de consumo de suplementos dietarios en
adultos que residen en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Materiales y métodos: Se realizó un estudio descriptivo,
observacional, de corte transversal con 281 adultos de 18 a 65 años,
seleccionados mediante muestreo no probabilístico por conveniencia.
Se utilizó una encuesta en línea autoadministrada, implementada entre
diciembre de 2024 y marzo de 2025. El trabajo fue evaluado y aprobado
por el Comité de Bioética del Hospital Interzonal General de Agudos
“Eva Perón” de San Martín. Resultados: El 44% de la muestra informó
consumo de suplementos dietarios, predominando los suplementos
nutricionales (58,9%). El principal motivo de uso fue el cuidado de la
salud (65,6%) y, en la mayoría de los casos, el consumo se sostuvo por
más de 3 meses (70%). La recomendación provino principalmente de
profesionales de la salud (73,2%) y las farmacias fueron el principal
lugar de adquisición (63%). Se observó asociación estadísticamente
significativa entre el consumo de suplementos y la práctica de
actividad física (p <0,001). Discusión: Casi la mitad de los encuestados
consume suplementos dietarios con fines de salud y autocuidado. Si
bien la mayoría manifestó haber recibido información de fuentes
confiables, uno de cada cuatro encuestados aún recurre a canales
informales (entrenadores, redes sociales o familiares), para orientarse
sobre su uso. Conclusión: El consumo de suplementos dietarios se
presenta como una práctica frecuente en la muestra estudiada, no
limitada a situaciones de déficit nutricional. Esto resalta la necesidad
de fortalecer la educación nutricional y acompañamiento profesional y
de impulsar investigaciones que promuevan un consumo informado y
basado en evidencia.
Palabras clave: Suplementos Dietéticos; Conducta Alimentaria;
Adulto; Estilo de Vida Saludable
ABSTRACT
Introduction: Dietary supplements are products intended to
enhance the intake of specific nutrients. Their use has increased
across different population groups, driven by concerns about physical
well-being, sports performance, and the search for quick solutions to
nutritional deficiencies or aesthetic goals. However, questions remain
regarding use practices and the sources of information guiding their
consumption. Social media, advertising, and fitness culture have
contributed to normalizing their use as part of a healthy lifestyle. Yet,
potential risks and the limited available evidence often go unnoticed,
particularly when supplements are used without professional
supervision. Objective: To assess the prevalence and consumption
practices of dietary supplements among adults living in the Buenos
Aires Metropolitan Area (AMBA). Materials and Methods: A
descriptive, observational, cross-sectional study was conducted in
281 adults aged 18 to 65, selected through non-probabilistic
convenience sampling. Data were collected using a self-administered
online questionnaire between December 2024 and March 2025. The
study was approved by the Bioethics Committee of the “Eva Perón
General Acute Care Hospital in San Martín. Results: Overall, 44% of
participants reported dietary supplement use, with nutritional
supplements being the most common (58.9%). The primary reason
for use was health-related purposes (65.6%), and in most cases,
consumption was sustained for more than three months (70%).
Recommendations mainly came from healthcare professionals
(73.2%), and pharmacies were the primary place of purchase (63%). A
statistically significant association was observed between
supplement use and physical activity (p < 0.001). Discussion: Nearly
half of the participants reported using dietary supplements, mainly
for health and self-care purposes. Although most participants
reported receiving information from reliable sources, one in four still
relied on informal channels (coaches, social media, or family
members) to guide their use. Conclusion: Dietary supplement use
appears to be a common practice in the studied population and is not
limited to situations of nutritional deficiency. This highlights the need
to strengthen nutrition education and professional guidance, as well
as to promote further research to support informed, evidence-based
use.
Keywords: Dietary Supplements; Feeding Behavior; Adult; Healthy
Lifestyle
Recibido: 21 de noviembre 2025. Aceptado: 5 de enero 2026. Aprobado: 28 de febrero 2026. Publicado: 11 de mayo 2026.
Bernardita Grippo 1 https://orcid.org/0009-0000-1313-6749 Licenciada en Nutrición
Florencia Pascualini 1 https://orcid.org/0009-0007-5214-913X Licenciada en Nutrición
Priscila Daiana Solá 1 https://orcid.org/0009-0002-0211-4848 Licenciada en Nutrición
1 Hospital Interzonal General de Agudos “Eva Perón” de San Martín, Argentina
residencianutricioncastex@gmail.com
Au
Rs Ab
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Estudios exclusivos e inéditos, seleccionados con rigurosidad científica y revisados por pares
Salud Publica 2026 May; 5
INTRODUCCIÓN
En las últimas dos décadas, los patrones alimentarios a
nivel mundial han atravesado transformaciones
significativas, impulsadas por la expansión de la industria
alimentaria y los cambios en el estilo de vida de la
población. En este contexto, el mercado de suplementos
dietarios registró un crecimiento acelerado, favorecido por
una mayor demanda, diversidad de productos y múltiples
canales de comercialización. A su vez, este incremento se
asoció con nuevas percepciones sobre la salud, el
autocuidado y una creciente aceptación social de su uso. La
prevalencia de su consumo se vincula con factores como el
perfil sociodemográfico, las condiciones de salud y los
hábitos de vida de los consumidores (1–3).
En Argentina, estos productos están regulados por el
Código Alimentario Argentino (CAA), que establece
criterios de formulación, etiquetado y comercialización
para garantizar su seguridad (4).
Los suplementos dietarios o dietéticos (SD), según los
define la legislación argentina, son productos diseñados
para incrementar la ingesta dietaria habitual,
suplementando la incorporación de nutrientes y/u otros
ingredientes en la dieta de las personas sanas que, no
encontrándose en condiciones patológicas, presenten
necesidades básicas dietarias no satisfechas o mayores a
las habituales. Están destinados a reforzar la ingesta de
nutrientes específicos como vitaminas, minerales,
proteínas, aminoácidos, ácidos grasos, fitocomponentes,
entre otros. Se presentan en diversas formas
farmacéuticas, tales como cápsulas, tabletas, polvos,
líquidos, entre otros (4).
En cuanto a la prevalencia a nivel mundial, diversas
investigaciones muestran que el consumo de suplementos
dietarios varía significativamente según la región; en
Europa se sitúa entre el 60-75%, mientras que en países
latinoamericanos ronda entre el 30-60% (5,6).
Dentro de los grupos consumidores, se han identificado
diferencias significativas por género. Los hombres tienden
a consumir más suplementos proteicos o energéticos,
mientras que las mujeres se orientan más hacia vitaminas y
minerales. Estas variaciones responden tanto a
motivaciones individuales como a construcciones sociales
en torno a los ideales de salud y belleza (7,8).
Existe un creciente interés de la población por consumir
estos suplementos, pero poca evidencia sobre quienes los
recomiendan y el papel de los profesionales de la salud en
la orientación al respecto, las motivaciones, los productos
más utilizados, la influencia de los factores
sociodemográficos, el impacto de la publicidad y las
plataformas digitales (5,6,9,10).
Las redes sociales, la publicidad y la cultura del fitness han
contribuido a la normalización del uso de suplementos
dietarios, presentándose como parte de un estilo de vida
saludable, sin enfatizar lo suficiente en los posibles riesgos
o limitaciones asociados a su consumo (9,11).
A nivel nacional, la información disponible es limitada
debido a la escasa evidencia sobre el tema. Se puede
mencionar un estudio realizado en Córdoba, que registró
un consumo de SD del 10,6%, siendo más prevalente en el
sexo femenino con el fin de cubrir un déficit a nivel
nutricional (12).
Resulta de interés conocer su uso en la población adulta
que reside en el Área Metropolitana de Buenos Aires
(AMBA) para establecer su prevalencia y las prácticas
asociadas a su consumo, los productos más utilizados y las
fuentes de recomendación. Contar con esta información es
clave para diseñar estrategias de educación nutricional
basadas en evidencia, que promuevan un consumo
informado y seguro.
Objetivo general
Evaluar la prevalencia y prácticas de consumo de
suplementos dietarios en adultos de 18 a 65 años que
residen en el AMBA durante el período de diciembre de
2024 hasta marzo de 2025.
Objetivos específicos
1. Describir el consumo de suplementos dietarios, tipo,
período de consumo, fuentes de información y motivo de
consumo.
2. Evaluar el consumo de suplementos dietarios según las
variables sexo, estado nutricional, nivel de escolaridad y
actividad física.
3. Determinar la proporción de participantes que
reportaron beneficios autopercibidos en relación con el
consumo de suplementos dietarios.
Materiales y métodos
Se realizó un estudio descriptivo, observacional y de corte
transversal. La técnica de muestreo fue de tipo no
probabilístico por conveniencia1. Se incluyeron adultos de
18 a 65 años, alfabetizados y residentes en el AMBA
durante el período comprendido entre diciembre de 2024 y
marzo de 2025.
In
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
ARK CAICYT: xxxxxxxx
Salud Publica 2026 May; 5
1 Técnica de selección muestral en la que los sujetos se incluyen según su accesibilidad y disponibilidad, sin aleatorización ni probabilidad
conocida de inclusión.
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Salud Publica 2026 May; 5
Rs
RESULTADOS
La muestra estuvo conformada por 281 participantes, con
una edad promedio de 32,8 años ± 11,3.
La mayoría correspondía al sexo femenino (84%) y
presentó nivel educativo universitario (89,3%). Además,
el 47% de los participantes eran profesionales de la salud.
Respecto al estado nutricional, evaluado a través del
índice de masa corporal (IMC), se observó que el 60,5% de
los encuestados presentaba diagnóstico de normopeso
(IMC entre 18,5-24,9 kg/según OMS). En relación con la
actividad física, el 48% de los participantes alcanzaba un
nivel igual o superior a 150 minutos semanales. La
descripción general de la muestra se menciona en la Tabla 1.
2 Prueba no paramétrica que evalúa la asociación entre variables categóricas mediante la comparación entre las frecuencias observadas y las
esperadas bajo el supuesto de independencia.
3 Prueba exacta para tablas 2×2 que evalúa la independencia entre variables categóricas mediante probabilidades condicionadas a los totales
marginales.
Se excluyeron personas en período de gestación y aquellos
participantes que no otorgaron su consentimiento
informado.
La recolección de datos se realizó mediante un cuestionario
autoadministrado en línea elaborado ad hoc por las
investigadoras, a través de la plataforma Google Forms. El
enlace fue difundido por medios digitales, incluyendo redes
sociales y circuitos institucionales del hospital donde se
desempeñan las investigadoras. Este formato de difusión,
asociado al ámbito laboral del equipo, podría haber
favorecido una mayor participación de personal de salud,
constituyendo un posible sesgo de selección.
El cuestionario incluyó variables sociodemográficas (edad,
sexo, nivel educativo), variables relacionadas con el estado
de salud y hábitos (peso, talla, actividad física) y variables
relacionadas con el consumo de suplementos dietarios
(tipo de suplemento, motivo, frecuencia, lugar de compra,
fuentes de recomendación).
El estado nutricional se estimó mediante el índice de masa
corporal (IMC), calculado a partir del peso y la talla
autorreportados por los participantes y clasificado según
los puntos de corte de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) (13).
La actividad física se categorizó según el tiempo semanal
reportado de acuerdo con las recomendaciones de la OMS,
clasificándose en actividad física alta (mayor o igual 150
minutos semanales), baja (menor a 150 minutos
semanales) o ausencia de esta (14).
Los suplementos dietarios reportados por los participantes
fueron posteriormente clasificados en suplementos
nutricionales, deportivos y estéticos, de acuerdo con la
función principal de cada producto. Tanto la variable tipo
de suplemento dietario como el motivo de consumo (salud,
rendimiento o estética), se relevaron mediante preguntas
que permitieron seleccionar más de una opción, por lo que
fueron consideradas como variables de respuesta múltiple.
Debido al carácter exploratorio del estudio y al uso de un
muestreo no probabilístico por conveniencia, no se realizó
un cálculo previo del tamaño muestral. El estudio fue
evaluado y aprobado por el Comité de Bioética del Hospital
Interzonal General de Agudos “Eva Perónde San Martín,
Buenos Aires, Argentina; inscripto en el Registro Provincial
de Comités de Ética en Investigación del Ministerio de
Salud de la Provincia de Buenos Aires.
Se realizó un análisis estadístico descriptivo y bivariado
para caracterizar el consumo de suplementos dietarios y
su distribución según variables sociodemográficas y de
salud.
Las variables numéricas se describieron a través de la
media y el desvío estándar, mientras que las variables
categóricas se presentaron mediante frecuencias absolutas
y proporciones relativas.
Para evaluar diferencias entre variables categóricas se
utilizó la prueba de chi-cuadrado de independencia2.
Cuando no se cumplieron los supuestos de aplicación, se
empleó el test exacto de Fisher3.
Se consideró un nivel de significancia estadística de p <
0,05.
Todos los análisis fueron realizados en el software R
versión 4.4.0.
Salud Publica 2026 May; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
En cuanto al consumo de suplementos dietarios (Tabla 2),
el 44% de la muestra (n=123) reportó su uso. Los
suplementos más frecuentes fueron los nutricionales
(58,9%), que incluyeron multivitamínicos, vitaminas,
minerales, omega 3, probióticos/prebióticos; seguidos por
los deportivos (28,9%) y, finalmente, los estéticos (12,3%).
El principal motivo de consumo fue el cuidado de la salud
(65,6%), que abarcaba razones como la suplementación de
micronutrientes para cubrir requerimientos, la prevención
de enfermedades y la reducción del cansancio, entre otras.
En el 70% de los casos, el período de uso referido fue
mayor a 3 meses.
En el 73,2% de este grupo, la recomendación para el
consumo de suplementos provino de fuentes consideradas
confiables. Entre ellas, la principal vía de indicación fue a
Tabla 1. Descripción de la muestra (n=281)
Fuente: Elaboración propia.
través de un profesional de la salud, mencionada por el
73% de los participantes.
Las farmacias fueron el lugar de adquisición más habitual
(63%), seguido por las plataformas virtuales (cadenas de
farmacias, plataformas online de compra-venta, etc.) en
un 24% de los casos.
Finalmente, entre quienes no consumían suplementos
(n=158), el 49,4% atribuyó su decisión a la falta de
conocimiento sobre su utilidad y el 29,1% a no
considerarlos necesarios. El porcentaje restante consideró
otros motivos, como falta de recomendación médica,
costo elevado, desconfianza en su efectividad y
preocupaciones relacionadas con su seguridad o posibles
efectos adversos.
El Gráfico 1 muestra la distribución porcentual de los
principales motivos de consumo según el tipo de
suplemento dietario. El uso de suplementos nutricionales
respondió principalmente a motivos de salud en el 74,2%
de los casos. En cuanto al consumo de suplementos
deportivos, la razón predominante fue el rendimiento
(49,4%).
Entre los participantes que consumían suplementos
dietarios, el 29,3% (n=36) refiruso simultáneo de s
de un tipo de suplemento. En este grupo, la combinación
más frecuente fue la de suplementos nutricionales y
deportivos (63,9%), seguida por la combinación de
suplementos nutricionales y estéticos (19,4%) y el
consumo de los tres tipos (11,1%) (Gráfico 2).
Se encontró una asociación estadísticamente significativa
entre el consumo de suplementos dietarios y la práctica
de actividad física (p < 0,001), así como con el hecho de ser
profesional de la salud (p=0,019)
Por el contrario, cuando se evaluaron otras variables
sociodemográficas y de estilo de vida, como sexo, estado
nutricional y nivel educativo, no se observaron
asociaciones estadísticamente significativas.
En cuanto a la autopercepción del efecto del suplemento
dietario entre los participantes del estudio, la mayoría
(80%) reportó haber percibido beneficios tras su
consumo.
DISCUSIÓN
El presente estudio evaluó la prevalencia y prácticas
asociadas al consumo de suplementos dietarios (SD) en
adultos, evidenciando que casi la mitad de los
encuestados utilizan los mismos. Esta prevalencia
cuadruplica la reportada en un estudio local realizado en
una comunidad universitaria de Córdoba, donde solo el
10,6% reportó consumirlos (11).
Por otro lado, estudios recientes reflejan cierta
concordancia con los datos de la muestra de esta
investigación. En Polonia, el 70,6% de los adultos indicó
consumo de suplementos dietarios, mientras que a nivel
europeo se mantiene una amplia variabilidad entre países,
con prevalencias que oscilan desde el 5% hasta s del
50% (12,15), situando los resultados de este estudio
dentro del rango reportado.
Entre los encuestados, los suplementos s utilizados
fueron los nutricionales (multivitamínicos, minerales,
omega 3 y probticos). Este patrón se alinea con lo
descripto en estudios que identifican a las vitaminas y
minerales como los productos más consumidos, lo que
podría reforzar la tendencia a un uso orientado a la salud
general s que a objetivos específicos como el
rendimiento o la estética (8,15). Los presentes resultados
señalan que los principales motivos de consumo, en más
de la mitad de la muestra, se vincularon con el cuidado de
la salud, prevención de enfermedades, reducción del
cansancio o cubrir deficiencias nutricionales (7,12). En
contraste, en poblaciones más venes, se ha observado
una mayor diversidad en las motivaciones de uso, siendo
el rendimiento físico y la apariencia corporal, influenciados
por factores socioculturales y la exposición a redes
sociales, las razones con mayor predominio (16).
Respecto de las fuentes de recomendación, más de la
mitad refirhaber recibido orientación de profesionales
de la salud. Sin embargo, en el 27% de los encuestados
persistieron canales informales, como entrenadores,
redes sociales o familiares, lo que podría favorecer
prácticas de uso inadecuadas. Estos resultados coinciden
con trabajos previos donde se observó que, en
poblaciones físicamente activas, los entrenadores se
consideraron una de las principales fuentes de
información sobre suplementos dietarios, con una menor
participación de profesionales de la salud (9). Asimismo,
en estudios realizados en población general, el entorno
cercano (amigos y familiares), cumplió un rol relevante en
la decisión de consumo (17). Por ejemplo, un estudio
realizado en Brasil reportó que sólo el 9,1% de las
indicaciones provenía específicamente de nutricionistas,
destacando el predominio del consumo por cuenta propia
o el asesoramiento por parte de entrenadores,
especialmente en contextos deportivos (18).
En conjunto, estos datos refuerzan la persistencia de
circuitos de recomendación no profesionales en distintos
contextos.
Por otro lado, se identificó una asociación
estadísticamente significativa entre el consumo de
suplementos dietarios y la práctica de actividad física.
Parte de la literatura consultada sugiere una mayor
frecuencia de uso cuando las personas son físicamente
activas, especialmente en usuarios de gimnasios, donde la
suplementación suele integrarse como parte de las
rutinas habituales del entrenamiento y optimización del
rendimiento (19). Sin embargo, la evidencia disponible
sugiere que esta relación no es uniforme, ya que también
se ha documentado un elevado consumo incluso en
poblaciones con bajo nivel de actividad física o
sedentarias (7). En cambio, no se registraron diferencias
por sexo, estado nutricional o nivel educativo. (8,20).
Del mismo modo, la tercera parte de los consumidores
combinaba más de un tipo de suplemento, especialmente
nutricional y deportivo, lo que podría reejar una
tendencia creciente a utilizar estos productos para
múltiples fines. Investigaciones previas han reportado
que el 53% de los usuarios consumía dos o s
suplementos (multivitamínicos, omega 3, probticos) de
manera simultánea, con el objetivo de mejorar la salud y/o
cubrir deficiencias de nutrientes (21,22). Esta práctica
podría responder a una visión integral del autocuidado,
como indica un estudio que encontró una mayor
prevalencia de consumo entre personas no fumadoras y
ex fumadores (21). Asimismo, la literatura muestra que
quienes consumen suplementos dietarios suelen tener
dietas más equilibradas, patrones de estilos de vida más
saludables, incluyendo mayor actividad física y menor
prevalencia de tabaquismo (23,24). Sin embargo, estas
conductas podrían conllevar ciertos riesgos, ya que se ha
advertido sobre la posibilidad de superposición de
nutrientes e interacciones adversas, especialmente en
ausencia de supervisión profesional (18, 24).
En conjunto, los resultados de este estudio destacan la
necesidad de fortalecer la regulación del mercado de
suplementos dietarios y la importancia del rol activo de
los profesionales de la salud como guías en el consumo
informado.
En cuanto a las limitaciones, debe señalarse que el diseño
transversal no permite establecer relaciones causales.
Además, el uso de un cuestionario autoadministrado
podría haber generado sesgo de recuerdo y de
información.
Por otra parte, la distribución de la encuesta en línea se
realizó principalmente en el entorno hospitalario donde se
desempeñan las investigadoras, y posteriormente se
extendió a la población general. Esto pudo haber
favorecido una mayor participación de profesionales de
salud, introduciendo un posible sesgo de selección y una
sobrerrepresentación de este grupo en la muestra. En
consecuencia, estos aspectos deben considerarse al
momento de extrapolar los hallazgos a la población
general adulta del AMBA.
Finalmente, el tamaño muestral y el muestreo no
probabilístico por conveniencia, limitan la generalización
de los resultados.
CONCLUSIÓN
El presente estudio se propuso abordar un fenómeno
poco explorado en nuestro país. A partir de una
descripción de la prevalencia y consumo de los
suplementos dietarios, se logró aportar evidencia
actualizada sobre un tema de creciente interés sanitario,
atravesado por factores sociales, culturales y comerciales
que lo vuelven particularmente complejo.
Los resultados señalan una alta prevalencia de consumo,
asociada principalmente a objetivos de salud y
autocuidado. Además, se identificaron otras
características relevantes, como la utilización combinada
de suplementos y la participación tanto de fuentes
profesionales como informales en la toma de decisiones.
La investigación abre nuevas líneas de reflexión en torno
al consumo sostenido de suplementos dietarios, que no
siempre parece responder sólo a necesidades
nutricionales objetivas, sino también a construcciones
sociales sobre el bienestar, el rendimiento físico y la
búsqueda de beneficios percibidos. En este contexto, los
mensajes que circulan en redes sociales y espacios
deportivos actúan como potentes modeladores del
comportamiento, muchas veces en ausencia de una
mirada crítica. Frente a este escenario, la educación
alimentaria emerge como una herramienta clave para
desnaturalizar ciertos discursos y promover decisiones
s informadas y conscientes en la población.
A medida que el consumo de suplementos dietarios se
consolida como una práctica socialmente aceptada, se
vuelve cada vez más necesario generar evidencia local que
permita evaluar sus alcances, limitaciones y
determinantes en diversos contextos poblacionales.
El presente estudio representa un punto de partida para
futuras líneas de investigación que integren dimensiones
sanitarias, educativas y culturales.
Autoras no manifiestan conflictos de interés.
CARACTERÍSTICAS SOCIODEMOGRÁFICAS Muestra (n=281)
Edad, años (media, DE) 32,8 ± 11,3
Sexo (n, %)
Femenino 236 (84,0%)
Masculino 45 (16,0%)
Nivel educativo (n, %)
Primario completo 5 (1,8%)
Secundario completo 25 (8,9%)
Universitario 251 (89,3%)
Profesional de salud (n, %)
No 149 (53,0%)
Sí 132 (47,0%)
EVALUACIÓN NUTRICIONAL
Índice de Masa Corporal (IMC) (media, DE) 24,3 ± 4,8
Estado nutricional (n, %)
Bajo peso 13 (4,6%)
Normopeso 170 (60,5%)
Sobrepeso 68 (24,2%)
Obesidad 30 (10,7%)
ACTIVIDAD FÍSICA
Actividad física (n, %)
Alta 135 (48,0%)
Baja 94 (33,5%)
No realiza 52 (18,5%)
Salud Publica 2026 May; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
En cuanto al consumo de suplementos dietarios (Tabla 2),
el 44% de la muestra (n=123) reportó su uso. Los
suplementos más frecuentes fueron los nutricionales
(58,9%), que incluyeron multivitamínicos, vitaminas,
minerales, omega 3, probióticos/prebióticos; seguidos por
los deportivos (28,9%) y, finalmente, los estéticos (12,3%).
El principal motivo de consumo fue el cuidado de la salud
(65,6%), que abarcaba razones como la suplementación de
micronutrientes para cubrir requerimientos, la prevención
de enfermedades y la reducción del cansancio, entre otras.
En el 70% de los casos, el período de uso referido fue
mayor a 3 meses.
En el 73,2% de este grupo, la recomendación para el
consumo de suplementos provino de fuentes consideradas
confiables. Entre ellas, la principal vía de indicación fue a
Tabla 2. Prácticas de consumo de suplementos dietarios
Fuente: Elaboración propia.
Nota: Las variables “Consumo según tipo de suplemento dietario” y “Motivo de consumocorresponden a variables de respuesta múltiple.
través de un profesional de la salud, mencionada por el
73% de los participantes.
Las farmacias fueron el lugar de adquisición más habitual
(63%), seguido por las plataformas virtuales (cadenas de
farmacias, plataformas online de compra-venta, etc.) en
un 24% de los casos.
Finalmente, entre quienes no consumían suplementos
(n=158), el 49,4% atribuyó su decisión a la falta de
conocimiento sobre su utilidad y el 29,1% a no
considerarlos necesarios. El porcentaje restante consideró
otros motivos, como falta de recomendación médica,
costo elevado, desconfianza en su efectividad y
preocupaciones relacionadas con su seguridad o posibles
efectos adversos.
El Gráfico 1 muestra la distribución porcentual de los
principales motivos de consumo según el tipo de
suplemento dietario. El uso de suplementos nutricionales
respondió principalmente a motivos de salud en el 74,2%
de los casos. En cuanto al consumo de suplementos
deportivos, la razón predominante fue el rendimiento
(49,4%).
Entre los participantes que consumían suplementos
dietarios, el 29,3% (n=36) refiruso simultáneo de s
de un tipo de suplemento. En este grupo, la combinación
s frecuente fue la de suplementos nutricionales y
deportivos (63,9%), seguida por la combinación de
suplementos nutricionales y estéticos (19,4%) y el
consumo de los tres tipos (11,1%) (Gráfico 2).
Se encontró una asociación estadísticamente significativa
entre el consumo de suplementos dietarios y la práctica
de actividad física (p < 0,001), así como con el hecho de ser
profesional de la salud (p=0,019)
Por el contrario, cuando se evaluaron otras variables
sociodemográficas y de estilo de vida, como sexo, estado
nutricional y nivel educativo, no se observaron
asociaciones estadísticamente significativas.
En cuanto a la autopercepción del efecto del suplemento
dietario entre los participantes del estudio, la mayoría
(80%) reportó haber percibido beneficios tras su
consumo.
DISCUSIÓN
El presente estudio evaluó la prevalencia y prácticas
asociadas al consumo de suplementos dietarios (SD) en
adultos, evidenciando que casi la mitad de los
encuestados utilizan los mismos. Esta prevalencia
cuadruplica la reportada en un estudio local realizado en
una comunidad universitaria de Córdoba, donde solo el
10,6% reportó consumirlos (11).
Por otro lado, estudios recientes reflejan cierta
concordancia con los datos de la muestra de esta
investigación. En Polonia, el 70,6% de los adultos indicó
consumo de suplementos dietarios, mientras que a nivel
europeo se mantiene una amplia variabilidad entre países,
con prevalencias que oscilan desde el 5% hasta s del
50% (12,15), situando los resultados de este estudio
dentro del rango reportado.
Entre los encuestados, los suplementos s utilizados
fueron los nutricionales (multivitamínicos, minerales,
omega 3 y probticos). Este patrón se alinea con lo
descripto en estudios que identifican a las vitaminas y
minerales como los productos más consumidos, lo que
podría reforzar la tendencia a un uso orientado a la salud
general s que a objetivos específicos como el
rendimiento o la estética (8,15). Los presentes resultados
señalan que los principales motivos de consumo, en más
de la mitad de la muestra, se vincularon con el cuidado de
la salud, prevención de enfermedades, reducción del
cansancio o cubrir deficiencias nutricionales (7,12). En
contraste, en poblaciones más venes, se ha observado
una mayor diversidad en las motivaciones de uso, siendo
el rendimiento físico y la apariencia corporal, influenciados
por factores socioculturales y la exposición a redes
sociales, las razones con mayor predominio (16).
Respecto de las fuentes de recomendación, más de la
mitad refirhaber recibido orientación de profesionales
de la salud. Sin embargo, en el 27% de los encuestados
persistieron canales informales, como entrenadores,
redes sociales o familiares, lo que podría favorecer
prácticas de uso inadecuadas. Estos resultados coinciden
con trabajos previos donde se observó que, en
poblaciones físicamente activas, los entrenadores se
consideraron una de las principales fuentes de
información sobre suplementos dietarios, con una menor
participación de profesionales de la salud (9). Asimismo,
en estudios realizados en población general, el entorno
cercano (amigos y familiares), cumplió un rol relevante en
la decisión de consumo (17). Por ejemplo, un estudio
realizado en Brasil reportó que sólo el 9,1% de las
indicaciones provenía específicamente de nutricionistas,
destacando el predominio del consumo por cuenta propia
o el asesoramiento por parte de entrenadores,
especialmente en contextos deportivos (18).
En conjunto, estos datos refuerzan la persistencia de
circuitos de recomendación no profesionales en distintos
contextos.
Por otro lado, se identificó una asociación
estadísticamente significativa entre el consumo de
suplementos dietarios y la práctica de actividad física.
Parte de la literatura consultada sugiere una mayor
frecuencia de uso cuando las personas son físicamente
activas, especialmente en usuarios de gimnasios, donde la
suplementación suele integrarse como parte de las
rutinas habituales del entrenamiento y optimización del
rendimiento (19). Sin embargo, la evidencia disponible
sugiere que esta relación no es uniforme, ya que también
se ha documentado un elevado consumo incluso en
poblaciones con bajo nivel de actividad física o
sedentarias (7). En cambio, no se registraron diferencias
por sexo, estado nutricional o nivel educativo. (8,20).
Del mismo modo, la tercera parte de los consumidores
combinaba más de un tipo de suplemento, especialmente
nutricional y deportivo, lo que podría reejar una
tendencia creciente a utilizar estos productos para
múltiples fines. Investigaciones previas han reportado
que el 53% de los usuarios consumía dos o s
suplementos (multivitamínicos, omega 3, probticos) de
manera simultánea, con el objetivo de mejorar la salud y/o
cubrir deficiencias de nutrientes (21,22). Esta práctica
podría responder a una visión integral del autocuidado,
como indica un estudio que encontró una mayor
prevalencia de consumo entre personas no fumadoras y
ex fumadores (21). Asimismo, la literatura muestra que
quienes consumen suplementos dietarios suelen tener
dietas más equilibradas, patrones de estilos de vida más
saludables, incluyendo mayor actividad física y menor
prevalencia de tabaquismo (23,24). Sin embargo, estas
conductas podrían conllevar ciertos riesgos, ya que se ha
advertido sobre la posibilidad de superposición de
nutrientes e interacciones adversas, especialmente en
ausencia de supervisión profesional (18, 24).
En conjunto, los resultados de este estudio destacan la
necesidad de fortalecer la regulación del mercado de
suplementos dietarios y la importancia del rol activo de
los profesionales de la salud como guías en el consumo
informado.
En cuanto a las limitaciones, debe señalarse que el diseño
transversal no permite establecer relaciones causales.
Además, el uso de un cuestionario autoadministrado
podría haber generado sesgo de recuerdo y de
información.
Por otra parte, la distribución de la encuesta en línea se
realizó principalmente en el entorno hospitalario donde se
desempeñan las investigadoras, y posteriormente se
extendió a la población general. Esto pudo haber
favorecido una mayor participación de profesionales de
salud, introduciendo un posible sesgo de selección y una
sobrerrepresentación de este grupo en la muestra. En
consecuencia, estos aspectos deben considerarse al
momento de extrapolar los hallazgos a la población
general adulta del AMBA.
Finalmente, el tamaño muestral y el muestreo no
probabilístico por conveniencia, limitan la generalización
de los resultados.
CONCLUSIÓN
El presente estudio se propuso abordar un fenómeno
poco explorado en nuestro país. A partir de una
descripción de la prevalencia y consumo de los
suplementos dietarios, se logró aportar evidencia
actualizada sobre un tema de creciente interés sanitario,
atravesado por factores sociales, culturales y comerciales
que lo vuelven particularmente complejo.
Los resultados señalan una alta prevalencia de consumo,
asociada principalmente a objetivos de salud y
autocuidado. Además, se identificaron otras
características relevantes, como la utilización combinada
de suplementos y la participación tanto de fuentes
profesionales como informales en la toma de decisiones.
La investigación abre nuevas líneas de reflexión en torno
al consumo sostenido de suplementos dietarios, que no
siempre parece responder sólo a necesidades
nutricionales objetivas, sino también a construcciones
sociales sobre el bienestar, el rendimiento físico y la
búsqueda de beneficios percibidos. En este contexto, los
mensajes que circulan en redes sociales y espacios
deportivos actúan como potentes modeladores del
comportamiento, muchas veces en ausencia de una
mirada crítica. Frente a este escenario, la educación
alimentaria emerge como una herramienta clave para
desnaturalizar ciertos discursos y promover decisiones
s informadas y conscientes en la población.
A medida que el consumo de suplementos dietarios se
consolida como una práctica socialmente aceptada, se
vuelve cada vez más necesario generar evidencia local que
permita evaluar sus alcances, limitaciones y
determinantes en diversos contextos poblacionales.
El presente estudio representa un punto de partida para
futuras líneas de investigación que integren dimensiones
sanitarias, educativas y culturales.
Autoras no manifiestan conflictos de interés.
PRÁCTICAS
Consumo de suplementos dietarios (n, %)
Sí 123 (44,0%)
No 158 (56,0%)
Consumo según tipo de suplemento dietario (n, %)
Nutricionales 96 (58,9%)
Deportivos 47 (28,8%)
Estéticos
20 (12,3 %)
Motivo de consumo (n, %)
Salud 103 (65,6%)
Rendimiento
42 (26,8%)
Estética 12 (7,6%)
Frecuencia de consumo (n, %)
Largo plazo (> 3 meses)
86 (70,0%)
Corto plazo ( 3 meses) 37 (30,0%)
Lugar de compra (n, %)
Farmacia
78 (63,0%)
Plataforma virtual 29 (24,0%)
Dietética 10 (8,1%)
Otros lugares
5 (4,1%)
Supermercado 1 (0,8%)
Fuente de recomendación
Fuentes conables
90 (73,2%)
Fuentes no conables 33 (26,8%)
Percepción del efecto
Beneció
98 (80,0%)
No beneció 14 (11,0%)
No lo se 11 (9,0%)
En cuanto al consumo de suplementos dietarios (Tabla 2),
el 44% de la muestra (n=123) reportó su uso. Los
suplementos más frecuentes fueron los nutricionales
(58,9%), que incluyeron multivitamínicos, vitaminas,
minerales, omega 3, probióticos/prebióticos; seguidos por
los deportivos (28,9%) y, finalmente, los estéticos (12,3%).
El principal motivo de consumo fue el cuidado de la salud
(65,6%), que abarcaba razones como la suplementación de
micronutrientes para cubrir requerimientos, la prevención
de enfermedades y la reducción del cansancio, entre otras.
En el 70% de los casos, el período de uso referido fue
mayor a 3 meses.
En el 73,2% de este grupo, la recomendación para el
consumo de suplementos provino de fuentes consideradas
confiables. Entre ellas, la principal vía de indicación fue a
Salud Publica 2026 May; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Gráfico 1. Motivo de consumo según tipo de suplemento
Fuente: Elaboración propia.
Nota: Los encuestados pudieron seleccionar más de un motivo de consumo. Los porcentajes se calcularon en relación con el total de
consumidores de cada tipo de suplemento (suplemento nutricional: n=120; suplemento estético: n=26; suplemento deportivo: n=77).
Gráfico 2. Consumo de más de un suplemento dietario (n=36)
Fuente: Elaboración propia.
través de un profesional de la salud, mencionada por el
73% de los participantes.
Las farmacias fueron el lugar de adquisición más habitual
(63%), seguido por las plataformas virtuales (cadenas de
farmacias, plataformas online de compra-venta, etc.) en
un 24% de los casos.
Finalmente, entre quienes no consumían suplementos
(n=158), el 49,4% atribuyó su decisión a la falta de
conocimiento sobre su utilidad y el 29,1% a no
considerarlos necesarios. El porcentaje restante consideró
otros motivos, como falta de recomendación médica,
costo elevado, desconfianza en su efectividad y
preocupaciones relacionadas con su seguridad o posibles
efectos adversos.
El Gráfico 1 muestra la distribución porcentual de los
principales motivos de consumo según el tipo de
suplemento dietario. El uso de suplementos nutricionales
respondió principalmente a motivos de salud en el 74,2%
de los casos. En cuanto al consumo de suplementos
deportivos, la razón predominante fue el rendimiento
(49,4%).
Entre los participantes que consumían suplementos
dietarios, el 29,3% (n=36) refirió uso simultáneo de más
de un tipo de suplemento. En este grupo, la combinación
más frecuente fue la de suplementos nutricionales y
deportivos (63,9%), seguida por la combinación de
suplementos nutricionales y estéticos (19,4%) y el
consumo de los tres tipos (11,1%) (Gráfico 2).
Se encontró una asociación estadísticamente significativa
entre el consumo de suplementos dietarios y la práctica
de actividad física (p < 0,001), así como con el hecho de ser
profesional de la salud (p=0,019)
Por el contrario, cuando se evaluaron otras variables
sociodemográficas y de estilo de vida, como sexo, estado
nutricional y nivel educativo, no se observaron
asociaciones estadísticamente significativas.
En cuanto a la autopercepción del efecto del suplemento
dietario entre los participantes del estudio, la mayoría
(80%) reportó haber percibido beneficios tras su
consumo.
DISCUSIÓN
El presente estudio evaluó la prevalencia y prácticas
asociadas al consumo de suplementos dietarios (SD) en
adultos, evidenciando que casi la mitad de los
encuestados utilizan los mismos. Esta prevalencia
cuadruplica la reportada en un estudio local realizado en
una comunidad universitaria de Córdoba, donde solo el
10,6% reportó consumirlos (11).
Por otro lado, estudios recientes reflejan cierta
concordancia con los datos de la muestra de esta
investigación. En Polonia, el 70,6% de los adultos indicó
consumo de suplementos dietarios, mientras que a nivel
europeo se mantiene una amplia variabilidad entre países,
con prevalencias que oscilan desde el 5% hasta s del
50% (12,15), situando los resultados de este estudio
dentro del rango reportado.
Entre los encuestados, los suplementos s utilizados
fueron los nutricionales (multivitamínicos, minerales,
omega 3 y probticos). Este patrón se alinea con lo
descripto en estudios que identifican a las vitaminas y
minerales como los productos más consumidos, lo que
podría reforzar la tendencia a un uso orientado a la salud
general s que a objetivos específicos como el
rendimiento o la estética (8,15). Los presentes resultados
señalan que los principales motivos de consumo, en más
de la mitad de la muestra, se vincularon con el cuidado de
la salud, prevención de enfermedades, reducción del
cansancio o cubrir deficiencias nutricionales (7,12). En
contraste, en poblaciones más venes, se ha observado
una mayor diversidad en las motivaciones de uso, siendo
el rendimiento físico y la apariencia corporal, influenciados
por factores socioculturales y la exposición a redes
sociales, las razones con mayor predominio (16).
Respecto de las fuentes de recomendación, más de la
mitad refirhaber recibido orientación de profesionales
de la salud. Sin embargo, en el 27% de los encuestados
persistieron canales informales, como entrenadores,
redes sociales o familiares, lo que podría favorecer
prácticas de uso inadecuadas. Estos resultados coinciden
con trabajos previos donde se observó que, en
poblaciones físicamente activas, los entrenadores se
consideraron una de las principales fuentes de
información sobre suplementos dietarios, con una menor
participación de profesionales de la salud (9). Asimismo,
en estudios realizados en población general, el entorno
cercano (amigos y familiares), cumplió un rol relevante en
la decisión de consumo (17). Por ejemplo, un estudio
realizado en Brasil reportó que sólo el 9,1% de las
indicaciones provenía específicamente de nutricionistas,
destacando el predominio del consumo por cuenta propia
o el asesoramiento por parte de entrenadores,
especialmente en contextos deportivos (18).
En conjunto, estos datos refuerzan la persistencia de
circuitos de recomendación no profesionales en distintos
contextos.
Por otro lado, se identificó una asociación
estadísticamente significativa entre el consumo de
suplementos dietarios y la práctica de actividad física.
Parte de la literatura consultada sugiere una mayor
frecuencia de uso cuando las personas son físicamente
activas, especialmente en usuarios de gimnasios, donde la
suplementación suele integrarse como parte de las
rutinas habituales del entrenamiento y optimización del
rendimiento (19). Sin embargo, la evidencia disponible
sugiere que esta relación no es uniforme, ya que también
se ha documentado un elevado consumo incluso en
poblaciones con bajo nivel de actividad física o
sedentarias (7). En cambio, no se registraron diferencias
por sexo, estado nutricional o nivel educativo. (8,20).
Del mismo modo, la tercera parte de los consumidores
combinaba más de un tipo de suplemento, especialmente
nutricional y deportivo, lo que podría reejar una
tendencia creciente a utilizar estos productos para
múltiples fines. Investigaciones previas han reportado
que el 53% de los usuarios consumía dos o s
suplementos (multivitamínicos, omega 3, probticos) de
manera simultánea, con el objetivo de mejorar la salud y/o
cubrir deficiencias de nutrientes (21,22). Esta práctica
podría responder a una visión integral del autocuidado,
como indica un estudio que encontró una mayor
prevalencia de consumo entre personas no fumadoras y
ex fumadores (21). Asimismo, la literatura muestra que
quienes consumen suplementos dietarios suelen tener
dietas más equilibradas, patrones de estilos de vida más
saludables, incluyendo mayor actividad física y menor
prevalencia de tabaquismo (23,24). Sin embargo, estas
conductas podrían conllevar ciertos riesgos, ya que se ha
advertido sobre la posibilidad de superposición de
nutrientes e interacciones adversas, especialmente en
ausencia de supervisión profesional (18, 24).
En conjunto, los resultados de este estudio destacan la
necesidad de fortalecer la regulación del mercado de
suplementos dietarios y la importancia del rol activo de
los profesionales de la salud como guías en el consumo
informado.
En cuanto a las limitaciones, debe señalarse que el diseño
transversal no permite establecer relaciones causales.
Además, el uso de un cuestionario autoadministrado
podría haber generado sesgo de recuerdo y de
información.
Por otra parte, la distribución de la encuesta en línea se
realizó principalmente en el entorno hospitalario donde se
desempeñan las investigadoras, y posteriormente se
extendió a la población general. Esto pudo haber
favorecido una mayor participación de profesionales de
salud, introduciendo un posible sesgo de selección y una
sobrerrepresentación de este grupo en la muestra. En
consecuencia, estos aspectos deben considerarse al
momento de extrapolar los hallazgos a la población
general adulta del AMBA.
Finalmente, el tamaño muestral y el muestreo no
probabilístico por conveniencia, limitan la generalización
de los resultados.
CONCLUSIÓN
El presente estudio se propuso abordar un fenómeno
poco explorado en nuestro país. A partir de una
descripción de la prevalencia y consumo de los
suplementos dietarios, se logró aportar evidencia
actualizada sobre un tema de creciente interés sanitario,
atravesado por factores sociales, culturales y comerciales
que lo vuelven particularmente complejo.
Los resultados señalan una alta prevalencia de consumo,
asociada principalmente a objetivos de salud y
autocuidado. Además, se identificaron otras
características relevantes, como la utilización combinada
de suplementos y la participación tanto de fuentes
profesionales como informales en la toma de decisiones.
La investigación abre nuevas líneas de reflexión en torno
al consumo sostenido de suplementos dietarios, que no
siempre parece responder sólo a necesidades
nutricionales objetivas, sino también a construcciones
sociales sobre el bienestar, el rendimiento físico y la
búsqueda de beneficios percibidos. En este contexto, los
mensajes que circulan en redes sociales y espacios
deportivos actúan como potentes modeladores del
comportamiento, muchas veces en ausencia de una
mirada crítica. Frente a este escenario, la educación
alimentaria emerge como una herramienta clave para
desnaturalizar ciertos discursos y promover decisiones
s informadas y conscientes en la población.
A medida que el consumo de suplementos dietarios se
consolida como una práctica socialmente aceptada, se
vuelve cada vez más necesario generar evidencia local que
permita evaluar sus alcances, limitaciones y
determinantes en diversos contextos poblacionales.
El presente estudio representa un punto de partida para
futuras líneas de investigación que integren dimensiones
sanitarias, educativas y culturales.
Autoras no manifiestan conflictos de interés.
Ds
En cuanto al consumo de suplementos dietarios (Tabla 2),
el 44% de la muestra (n=123) reportó su uso. Los
suplementos más frecuentes fueron los nutricionales
(58,9%), que incluyeron multivitamínicos, vitaminas,
minerales, omega 3, probióticos/prebióticos; seguidos por
los deportivos (28,9%) y, finalmente, los estéticos (12,3%).
El principal motivo de consumo fue el cuidado de la salud
(65,6%), que abarcaba razones como la suplementación de
micronutrientes para cubrir requerimientos, la prevención
de enfermedades y la reducción del cansancio, entre otras.
En el 70% de los casos, el período de uso referido fue
mayor a 3 meses.
En el 73,2% de este grupo, la recomendación para el
consumo de suplementos provino de fuentes consideradas
confiables. Entre ellas, la principal vía de indicación fue a
Salud Publica 2026 May; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
través de un profesional de la salud, mencionada por el
73% de los participantes.
Las farmacias fueron el lugar de adquisición más habitual
(63%), seguido por las plataformas virtuales (cadenas de
farmacias, plataformas online de compra-venta, etc.) en
un 24% de los casos.
Finalmente, entre quienes no consumían suplementos
(n=158), el 49,4% atribuyó su decisión a la falta de
conocimiento sobre su utilidad y el 29,1% a no
considerarlos necesarios. El porcentaje restante consideró
otros motivos, como falta de recomendación médica,
costo elevado, desconfianza en su efectividad y
preocupaciones relacionadas con su seguridad o posibles
efectos adversos.
El Gráfico 1 muestra la distribución porcentual de los
principales motivos de consumo según el tipo de
suplemento dietario. El uso de suplementos nutricionales
respondió principalmente a motivos de salud en el 74,2%
de los casos. En cuanto al consumo de suplementos
deportivos, la razón predominante fue el rendimiento
(49,4%).
Entre los participantes que consumían suplementos
dietarios, el 29,3% (n=36) refirió uso simultáneo de más
de un tipo de suplemento. En este grupo, la combinación
más frecuente fue la de suplementos nutricionales y
deportivos (63,9%), seguida por la combinación de
suplementos nutricionales y estéticos (19,4%) y el
consumo de los tres tipos (11,1%) (Gráfico 2).
Se encontró una asociación estadísticamente significativa
entre el consumo de suplementos dietarios y la práctica
de actividad física (p < 0,001), así como con el hecho de ser
profesional de la salud (p=0,019)
Por el contrario, cuando se evaluaron otras variables
sociodemográficas y de estilo de vida, como sexo, estado
nutricional y nivel educativo, no se observaron
asociaciones estadísticamente significativas.
En cuanto a la autopercepción del efecto del suplemento
dietario entre los participantes del estudio, la mayoría
(80%) reportó haber percibido beneficios tras su
consumo.
DISCUSIÓN
El presente estudio evaluó la prevalencia y prácticas
asociadas al consumo de suplementos dietarios (SD) en
adultos, evidenciando que casi la mitad de los
encuestados utilizan los mismos. Esta prevalencia
cuadruplica la reportada en un estudio local realizado en
una comunidad universitaria de Córdoba, donde solo el
10,6% reportó consumirlos (11).
Por otro lado, estudios recientes reflejan cierta
concordancia con los datos de la muestra de esta
investigación. En Polonia, el 70,6% de los adultos indicó
consumo de suplementos dietarios, mientras que a nivel
europeo se mantiene una amplia variabilidad entre países,
con prevalencias que oscilan desde el 5% hasta más del
50% (12,15), situando los resultados de este estudio
dentro del rango reportado.
Entre los encuestados, los suplementos más utilizados
fueron los nutricionales (multivitamínicos, minerales,
omega 3 y probióticos). Este patrón se alinea con lo
descripto en estudios que identifican a las vitaminas y
minerales como los productos más consumidos, lo que
podría reforzar la tendencia a un uso orientado a la salud
general más que a objetivos específicos como el
rendimiento o la estética (8,15). Los presentes resultados
señalan que los principales motivos de consumo, en más
de la mitad de la muestra, se vincularon con el cuidado de
la salud, prevención de enfermedades, reducción del
cansancio o cubrir deficiencias nutricionales (7,12). En
contraste, en poblaciones más jóvenes, se ha observado
una mayor diversidad en las motivaciones de uso, siendo
el rendimiento físico y la apariencia corporal, influenciados
por factores socioculturales y la exposición a redes
sociales, las razones con mayor predominio (16).
Respecto de las fuentes de recomendación, más de la
mitad refirió haber recibido orientación de profesionales
de la salud. Sin embargo, en el 27% de los encuestados
persistieron canales informales, como entrenadores,
redes sociales o familiares, lo que podría favorecer
prácticas de uso inadecuadas. Estos resultados coinciden
con trabajos previos donde se observó que, en
poblaciones físicamente activas, los entrenadores se
consideraron una de las principales fuentes de
información sobre suplementos dietarios, con una menor
participación de profesionales de la salud (9). Asimismo,
en estudios realizados en población general, el entorno
cercano (amigos y familiares), cumplió un rol relevante en
la decisión de consumo (17). Por ejemplo, un estudio
realizado en Brasil reportó que sólo el 9,1% de las
indicaciones provenía específicamente de nutricionistas,
destacando el predominio del consumo por cuenta propia
o el asesoramiento por parte de entrenadores,
especialmente en contextos deportivos (18).
En conjunto, estos datos refuerzan la persistencia de
circuitos de recomendación no profesionales en distintos
contextos.
Por otro lado, se identificó una asociación
estadísticamente significativa entre el consumo de
suplementos dietarios y la práctica de actividad física.
Parte de la literatura consultada sugiere una mayor
frecuencia de uso cuando las personas son físicamente
activas, especialmente en usuarios de gimnasios, donde la
suplementación suele integrarse como parte de las
rutinas habituales del entrenamiento y optimización del
rendimiento (19). Sin embargo, la evidencia disponible
sugiere que esta relación no es uniforme, ya que también
se ha documentado un elevado consumo incluso en
poblaciones con bajo nivel de actividad física o
sedentarias (7). En cambio, no se registraron diferencias
por sexo, estado nutricional o nivel educativo. (8,20).
Del mismo modo, la tercera parte de los consumidores
combinaba más de un tipo de suplemento, especialmente
nutricional y deportivo, lo que podría reflejar una
tendencia creciente a utilizar estos productos para
múltiples fines. Investigaciones previas han reportado
que el 53% de los usuarios consumía dos o más
suplementos (multivitamínicos, omega 3, probióticos) de
manera simultánea, con el objetivo de mejorar la salud y/o
cubrir deficiencias de nutrientes (21,22). Esta práctica
podría responder a una visión integral del autocuidado,
como indica un estudio que encontró una mayor
prevalencia de consumo entre personas no fumadoras y
ex fumadores (21). Asimismo, la literatura muestra que
quienes consumen suplementos dietarios suelen tener
dietas más equilibradas, patrones de estilos de vida más
saludables, incluyendo mayor actividad física y menor
prevalencia de tabaquismo (23,24). Sin embargo, estas
conductas podrían conllevar ciertos riesgos, ya que se ha
advertido sobre la posibilidad de superposición de
nutrientes e interacciones adversas, especialmente en
ausencia de supervisión profesional (18, 24).
En conjunto, los resultados de este estudio destacan la
necesidad de fortalecer la regulación del mercado de
suplementos dietarios y la importancia del rol activo de
los profesionales de la salud como guías en el consumo
informado.
En cuanto a las limitaciones, debe señalarse que el diseño
transversal no permite establecer relaciones causales.
Además, el uso de un cuestionario autoadministrado
podría haber generado sesgo de recuerdo y de
información.
Por otra parte, la distribución de la encuesta en línea se
realizó principalmente en el entorno hospitalario donde se
desempeñan las investigadoras, y posteriormente se
extendió a la población general. Esto pudo haber
favorecido una mayor participación de profesionales de
salud, introduciendo un posible sesgo de selección y una
sobrerrepresentación de este grupo en la muestra. En
consecuencia, estos aspectos deben considerarse al
momento de extrapolar los hallazgos a la población
general adulta del AMBA.
Finalmente, el tamaño muestral y el muestreo no
probabilístico por conveniencia, limitan la generalización
de los resultados.
CONCLUSIÓN
El presente estudio se propuso abordar un fenómeno
poco explorado en nuestro país. A partir de una
descripción de la prevalencia y consumo de los
suplementos dietarios, se logró aportar evidencia
actualizada sobre un tema de creciente interés sanitario,
atravesado por factores sociales, culturales y comerciales
que lo vuelven particularmente complejo.
Los resultados señalan una alta prevalencia de consumo,
asociada principalmente a objetivos de salud y
autocuidado. Además, se identificaron otras
características relevantes, como la utilización combinada
de suplementos y la participación tanto de fuentes
profesionales como informales en la toma de decisiones.
La investigación abre nuevas líneas de reflexión en torno
al consumo sostenido de suplementos dietarios, que no
siempre parece responder sólo a necesidades
nutricionales objetivas, sino también a construcciones
sociales sobre el bienestar, el rendimiento físico y la
búsqueda de beneficios percibidos. En este contexto, los
mensajes que circulan en redes sociales y espacios
deportivos actúan como potentes modeladores del
comportamiento, muchas veces en ausencia de una
mirada crítica. Frente a este escenario, la educación
alimentaria emerge como una herramienta clave para
desnaturalizar ciertos discursos y promover decisiones
s informadas y conscientes en la población.
A medida que el consumo de suplementos dietarios se
consolida como una práctica socialmente aceptada, se
vuelve cada vez más necesario generar evidencia local que
permita evaluar sus alcances, limitaciones y
determinantes en diversos contextos poblacionales.
El presente estudio representa un punto de partida para
futuras líneas de investigación que integren dimensiones
sanitarias, educativas y culturales.
Autoras no manifiestan conflictos de interés.
Cn
En cuanto al consumo de suplementos dietarios (Tabla 2),
el 44% de la muestra (n=123) reportó su uso. Los
suplementos más frecuentes fueron los nutricionales
(58,9%), que incluyeron multivitamínicos, vitaminas,
minerales, omega 3, probióticos/prebióticos; seguidos por
los deportivos (28,9%) y, finalmente, los estéticos (12,3%).
El principal motivo de consumo fue el cuidado de la salud
(65,6%), que abarcaba razones como la suplementación de
micronutrientes para cubrir requerimientos, la prevención
de enfermedades y la reducción del cansancio, entre otras.
En el 70% de los casos, el período de uso referido fue
mayor a 3 meses.
En el 73,2% de este grupo, la recomendación para el
consumo de suplementos provino de fuentes consideradas
confiables. Entre ellas, la principal vía de indicación fue a
Salud Publica 2026 May; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
través de un profesional de la salud, mencionada por el
73% de los participantes.
Las farmacias fueron el lugar de adquisición más habitual
(63%), seguido por las plataformas virtuales (cadenas de
farmacias, plataformas online de compra-venta, etc.) en
un 24% de los casos.
Finalmente, entre quienes no consumían suplementos
(n=158), el 49,4% atribuyó su decisión a la falta de
conocimiento sobre su utilidad y el 29,1% a no
considerarlos necesarios. El porcentaje restante consideró
otros motivos, como falta de recomendación médica,
costo elevado, desconfianza en su efectividad y
preocupaciones relacionadas con su seguridad o posibles
efectos adversos.
El Gráfico 1 muestra la distribución porcentual de los
principales motivos de consumo según el tipo de
suplemento dietario. El uso de suplementos nutricionales
respondió principalmente a motivos de salud en el 74,2%
de los casos. En cuanto al consumo de suplementos
deportivos, la razón predominante fue el rendimiento
(49,4%).
Entre los participantes que consumían suplementos
dietarios, el 29,3% (n=36) refirió uso simultáneo de más
de un tipo de suplemento. En este grupo, la combinación
más frecuente fue la de suplementos nutricionales y
deportivos (63,9%), seguida por la combinación de
suplementos nutricionales y estéticos (19,4%) y el
consumo de los tres tipos (11,1%) (Gráfico 2).
Se encontró una asociación estadísticamente significativa
entre el consumo de suplementos dietarios y la práctica
de actividad física (p < 0,001), así como con el hecho de ser
profesional de la salud (p=0,019)
Por el contrario, cuando se evaluaron otras variables
sociodemográficas y de estilo de vida, como sexo, estado
nutricional y nivel educativo, no se observaron
asociaciones estadísticamente significativas.
En cuanto a la autopercepción del efecto del suplemento
dietario entre los participantes del estudio, la mayoría
(80%) reportó haber percibido beneficios tras su
consumo.
DISCUSIÓN
El presente estudio evaluó la prevalencia y prácticas
asociadas al consumo de suplementos dietarios (SD) en
adultos, evidenciando que casi la mitad de los
encuestados utilizan los mismos. Esta prevalencia
cuadruplica la reportada en un estudio local realizado en
una comunidad universitaria de Córdoba, donde solo el
10,6% reportó consumirlos (11).
Por otro lado, estudios recientes reflejan cierta
concordancia con los datos de la muestra de esta
investigación. En Polonia, el 70,6% de los adultos indicó
consumo de suplementos dietarios, mientras que a nivel
europeo se mantiene una amplia variabilidad entre países,
con prevalencias que oscilan desde el 5% hasta más del
50% (12,15), situando los resultados de este estudio
dentro del rango reportado.
Entre los encuestados, los suplementos más utilizados
fueron los nutricionales (multivitamínicos, minerales,
omega 3 y probióticos). Este patrón se alinea con lo
descripto en estudios que identifican a las vitaminas y
minerales como los productos más consumidos, lo que
podría reforzar la tendencia a un uso orientado a la salud
general más que a objetivos específicos como el
rendimiento o la estética (8,15). Los presentes resultados
señalan que los principales motivos de consumo, en más
de la mitad de la muestra, se vincularon con el cuidado de
la salud, prevención de enfermedades, reducción del
cansancio o cubrir deficiencias nutricionales (7,12). En
contraste, en poblaciones más jóvenes, se ha observado
una mayor diversidad en las motivaciones de uso, siendo
el rendimiento físico y la apariencia corporal, influenciados
por factores socioculturales y la exposición a redes
sociales, las razones con mayor predominio (16).
Respecto de las fuentes de recomendación, más de la
mitad refirió haber recibido orientación de profesionales
de la salud. Sin embargo, en el 27% de los encuestados
persistieron canales informales, como entrenadores,
redes sociales o familiares, lo que podría favorecer
prácticas de uso inadecuadas. Estos resultados coinciden
con trabajos previos donde se observó que, en
poblaciones físicamente activas, los entrenadores se
consideraron una de las principales fuentes de
información sobre suplementos dietarios, con una menor
participación de profesionales de la salud (9). Asimismo,
en estudios realizados en población general, el entorno
cercano (amigos y familiares), cumplió un rol relevante en
la decisión de consumo (17). Por ejemplo, un estudio
realizado en Brasil reportó que sólo el 9,1% de las
indicaciones provenía específicamente de nutricionistas,
destacando el predominio del consumo por cuenta propia
o el asesoramiento por parte de entrenadores,
especialmente en contextos deportivos (18).
En conjunto, estos datos refuerzan la persistencia de
circuitos de recomendación no profesionales en distintos
contextos.
Por otro lado, se identificó una asociación
estadísticamente significativa entre el consumo de
suplementos dietarios y la práctica de actividad física.
Parte de la literatura consultada sugiere una mayor
frecuencia de uso cuando las personas son físicamente
activas, especialmente en usuarios de gimnasios, donde la
suplementación suele integrarse como parte de las
rutinas habituales del entrenamiento y optimización del
rendimiento (19). Sin embargo, la evidencia disponible
sugiere que esta relación no es uniforme, ya que también
se ha documentado un elevado consumo incluso en
poblaciones con bajo nivel de actividad física o
sedentarias (7). En cambio, no se registraron diferencias
por sexo, estado nutricional o nivel educativo. (8,20).
Del mismo modo, la tercera parte de los consumidores
combinaba más de un tipo de suplemento, especialmente
nutricional y deportivo, lo que podría reflejar una
tendencia creciente a utilizar estos productos para
múltiples fines. Investigaciones previas han reportado
que el 53% de los usuarios consumía dos o más
suplementos (multivitamínicos, omega 3, probióticos) de
manera simultánea, con el objetivo de mejorar la salud y/o
cubrir deficiencias de nutrientes (21,22). Esta práctica
podría responder a una visión integral del autocuidado,
como indica un estudio que encontró una mayor
prevalencia de consumo entre personas no fumadoras y
ex fumadores (21). Asimismo, la literatura muestra que
quienes consumen suplementos dietarios suelen tener
dietas más equilibradas, patrones de estilos de vida más
saludables, incluyendo mayor actividad física y menor
prevalencia de tabaquismo (23,24). Sin embargo, estas
conductas podrían conllevar ciertos riesgos, ya que se ha
advertido sobre la posibilidad de superposición de
nutrientes e interacciones adversas, especialmente en
ausencia de supervisión profesional (18, 24).
En conjunto, los resultados de este estudio destacan la
necesidad de fortalecer la regulación del mercado de
suplementos dietarios y la importancia del rol activo de
los profesionales de la salud como guías en el consumo
informado.
En cuanto a las limitaciones, debe señalarse que el diseño
transversal no permite establecer relaciones causales.
Además, el uso de un cuestionario autoadministrado
podría haber generado sesgo de recuerdo y de
información.
Por otra parte, la distribución de la encuesta en línea se
realizó principalmente en el entorno hospitalario donde se
desempeñan las investigadoras, y posteriormente se
extendió a la población general. Esto pudo haber
favorecido una mayor participación de profesionales de
salud, introduciendo un posible sesgo de selección y una
sobrerrepresentación de este grupo en la muestra. En
consecuencia, estos aspectos deben considerarse al
momento de extrapolar los hallazgos a la población
general adulta del AMBA.
Finalmente, el tamaño muestral y el muestreo no
probabilístico por conveniencia, limitan la generalización
de los resultados.
CONCLUSIÓN
El presente estudio se propuso abordar un fenómeno
poco explorado en nuestro país. A partir de una
descripción de la prevalencia y consumo de los
suplementos dietarios, se logró aportar evidencia
actualizada sobre un tema de creciente interés sanitario,
atravesado por factores sociales, culturales y comerciales
que lo vuelven particularmente complejo.
Los resultados señalan una alta prevalencia de consumo,
asociada principalmente a objetivos de salud y
autocuidado. Además, se identificaron otras
características relevantes, como la utilización combinada
de suplementos y la participación tanto de fuentes
profesionales como informales en la toma de decisiones.
La investigación abre nuevas líneas de reflexión en torno
al consumo sostenido de suplementos dietarios, que no
siempre parece responder sólo a necesidades
nutricionales objetivas, sino también a construcciones
sociales sobre el bienestar, el rendimiento físico y la
búsqueda de beneficios percibidos. En este contexto, los
mensajes que circulan en redes sociales y espacios
deportivos actúan como potentes modeladores del
comportamiento, muchas veces en ausencia de una
mirada crítica. Frente a este escenario, la educación
alimentaria emerge como una herramienta clave para
desnaturalizar ciertos discursos y promover decisiones
más informadas y conscientes en la población.
A medida que el consumo de suplementos dietarios se
consolida como una práctica socialmente aceptada, se
vuelve cada vez más necesario generar evidencia local que
permita evaluar sus alcances, limitaciones y
determinantes en diversos contextos poblacionales.
El presente estudio representa un punto de partida para
futuras líneas de investigación que integren dimensiones
sanitarias, educativas y culturales.
Autoras no manifiestan conflictos de interés.
Salud Publica 2026 May; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
RB
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Blanco F, Cuello JR, Fullana F, Ordoñez AG, Gimenez SP, Lopez Barros M. Análisis del mercado y consumo de suplementos dietarios. Rev Nutr Investiga
(UBA) [Internet]. 2023 [Acceso ene. 2025];22. Disponible en: https://escuelanutricion.fmed.uba.ar/revistani/pdf/22a/nco/959_c.pdf
2. García-Arranz A, Perelló-Oliver S. Rentabilidad a costa de la salud. Comunicación corporativa irresponsable en la industria de suplementos. Rev Comun
[Internet]. 2024 [Acceso ene. 2025];23(1):199-220. Disponible en: https://doi.org/10.26441/RC23.1-2024-3357
3. Djaoudene O, Romano A, Bradai YD, Zebiri F, Ouchene A, Yousfi Y, et al. A global overview of dietary supplements: regulation, market trends, usage
during the COVID-19 pandemic, and health effects. Nutrients [Internet]. 2023 [Acceso ene. 2025]; 15(15):3320. Disponible en:
https://doi.org/10.3390/nu15153320
4. Argentina. Ministerio de Salud. Directrices para la aplicación del art. 1381: suplementos dietarios [Internet]. Buenos Aires: Ministerio de Salud; 2021
[Acceso ene. 2025]. Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2019/02/directrices_suplementos_dietarios_2021.pdf
5. Baladia E, Moñino M, Martínez-Rodríguez R, Miserachs M, Russolillo G, Picazo Ó, et al. Uso de suplementos nutricionales y productos a base de extractos
de plantas en población española: un estudio transversal. Rev Esp Nutr Hum Diet [Internet]. 2022 [Acceso ene. 2025];26(3):217-229. Disponible en:
https://doi.org/10.14306/renhyd.26.3.1693
6. Zhao L, Zhang Y, Liu J, Hébert JR, Giovannucci E, Zhang X, et al. Trends in dietary supplement use among U.S. adults between 2011 and 2023. Eur J Nutr
[Internet]. 2025 [Acceso mar. 2026];64(8):304. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s00394-025-03825-4
7. Borges LPSL, Sousa AG, da Costa THM. Physically inactive adults are the main users of sports dietary supplements in the capital of Brazil. Eur J Nutr
[Internet]. 2022 [Acceso mar. 2026];61(5):2321-2330. Disponible en: https://doi.org/10.1007/s00394-022-02799-x
8. Sicińska E, Madej D, Szmidt MK, Januszko O, Kaluza J. Dietary supplement use in relation to socio-demographic and lifestyle factors, including adherence
to Mediterranean-style diet in university students. Nutrients [Internet]. 2022 [Acceso mar. 2026];14(13):2745. Disponible en:
https://doi.org/10.3390/nu14132745
9. Moradi F, Yazdani A, Nematolahi F, Hosseini-Roknabadi SM, Sharifi N. Prevalence of supplement usage and related attitudes and reasons among fitness
athletes in the gyms of Kashan and its relationship with feeding behavior: a cross-sectional study. BMC Sports Sci Med Rehabil [Internet]. 2024 [Acceso
mar. 2026];16(1):150. Disponible en: https://doi.org/10.1186/s13102-024-00940-3
10. Klassen KM, Douglass CH, Brennan L, Truby H, Lim MSC. Social media use for nutrition outcomes in young adults: a mixed-methods systematic review.
Int J Behav Nutr Phys Act [Internet]. 2018 [Acceso ene. 2025];15(1):70. Disponible en: https://doi.org/10.1186/s12966-018-0696-y
11. Cabral Pérez M, Birri M, Agnese M. Consumo de suplementos dietarios. Mirando una comunidad universitaria. Ars Pharm [Internet]. 2010 [Acceso nov.
2025];51(1):17-22. Disponible en: https://revistaseug.ugr.es/index.php/ars/article/view/4842
12. Sierpiński R, Jankowski M, Raciborski F, Kamińska A. Sociodemographic differences in the use of dietary supplements in a representative sample of adults
in Poland: a secondary analysis. Front Nutr [Internet]. 2025 [Acceso mar. 2026];12:1724264. Disponible en: https://doi.org/10.3389/fnut.2025.1724264
13. Organización Mundial de la Salud. El estado físico: uso e interpretación de la antropometría. Informe de un Comité de Expertos de la OMS [Internet].
Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 1995 [Acceso abr. 2026]. Disponible en: https://iris.who.int/handle/10665/42132
14. Organización Mundial de la Salud. Plan de acción mundial sobre actividad física 2018-2030: personas más activas para un mundo más sano [Internet].
Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2019 [Acceso abr. 2026]. Disponible en: https://iris.who.int/handle/10665/327897
15. Papatesta EM, Kanellou A, Peppa E, Trichopoulou A. Is Dietary (Food) Supplement Intake Reported in European National Nutrition Surveys? Nutrients
[Internet]. 2023 [Acceso mar. 2026];15(24):5090. Disponible en: https://doi.org/10.3390/nu15245090
16. Tiwari K. Supplement (mis)use in adolescents. Curr Opin Pediatr [Internet]. 2020 [Acceso nov. 2025];32(4):471-475. Disponible en:
https://doi.org/10.1097/MOP.0000000000000912
17. Janzik R, Geppert J, Müller P, Notz I, Obstfeld H, Roth B, et al. Exploring motivations, information behavior, perceptions, and intentions among dietary
supplement users: a cross-sectional survey study in Germany. Front Nutr [Internet]. 2025 [Acceso mar. 2026];12:1663562. Disponible en:
https://doi.org/10.3389/fnut.2025.1663562
18. Weber MG, Brandt R, Olivoto R, Flores LJF. Musculação e suplementação: perfil dos consumidores de suplementos alimentares nas academias de
Palotina-PR. Rev Bras Nutr Esportiva [Internet]. 2018 [Acceso nov. 2025];12(75):852-861. Disponible en:
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6805474
19. Hernandez SV, Ahadia L, Ali Redha A, Zare R, Devrim-Lanpir A, Aragon AA. Knowledge, attitudes and practices of gym users towards the use of dietary
supplements-a systematic review. Performance Enhancement & Health [Internet]. 2025 [Acceso mar. 2026];13(1):100307. Disponible en:
https://doi.org/10.1016/j.peh.2024.100307
20. Ruano J, Teixeira VH. Prevalence of dietary supplement use by gym members in Portugal and associated factors. J Int Soc Sports Nutr [Internet]. 2020
[Acceso nov. 2025];17(1):11. Disponible en: https://doi.org/10.1186/s12970-020-00342-z
21. Dickinson A, MacKay D. Health habits and other characteristics of dietary supplement users: a review. Nutr J [Internet]. 2014 [Acceso nov. 2025];13(1):14.
Disponible en: https://doi.org/10.1186/1475-2891-13-14
22. Soukiasian PD, Kyrana Z, Gerothanasi K, Kiranas E, Kokokiris LE. Prevalence, determinants, and consumer stance towards dietary supplements according
to sex in a large Greek sample: a cross-sectional study. Nutrients [Internet]. 2022 [Acceso mar. 2026];14(23):5131. Disponible en:
https://doi.org/10.3390/nu14235131
23. Campos MJ, Garbacz A, Czlapka-Klapinska N, Czlapka-Matyasik M, Pena A. Exploring the lifestyle and dietary patterns of food supplement and non-food
supplement users: a cross-sectional study in the Portuguese population. Nutrients [Internet]. 2025 [Acceso mar. 2026];17(17):2802. Disponible en:
https://doi.org/10.3390/nu17172802
24. Campos MJ, Garbacz A, Czlapka-Klapinska N, Czlapka-Matyasik M, Pena A. Key factors driving Portuguese individuals to use food supplements-findings
from a cross-sectional study. Foods [Internet]. 2025 [Acceso mar. 2026];14(5):884. Disponible en: https://doi.org/10.3390/foods14050884
Cómo citar este artículo:
Grippo B, Pascualini F, Solá PD. Prevalencia y prácticas de consumo de suplementos dietarios en adultos del Área Metropolitana de Buenos
Aires (AMBA): estudio transversal mediante una encuesta en línea. Salud Publica [Internet]. 2026 May [fecha de consulta]; 5. Disponible
en: URL del artículo.
Esta obra está bajo una licencia Attribution 4.0 International
Creative Commons
Salud Publica 2026 May; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES