
Salud Publica 2026 May; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
En cuanto al consumo de suplementos dietarios (Tabla 2),
el 44% de la muestra (n=123) reportó su uso. Los
suplementos más frecuentes fueron los nutricionales
(58,9%), que incluyeron multivitamínicos, vitaminas,
minerales, omega 3, probióticos/prebióticos; seguidos por
los deportivos (28,9%) y, finalmente, los estéticos (12,3%).
El principal motivo de consumo fue el cuidado de la salud
(65,6%), que abarcaba razones como la suplementación de
micronutrientes para cubrir requerimientos, la prevención
de enfermedades y la reducción del cansancio, entre otras.
En el 70% de los casos, el período de uso referido fue
mayor a 3 meses.
En el 73,2% de este grupo, la recomendación para el
consumo de suplementos provino de fuentes consideradas
confiables. Entre ellas, la principal vía de indicación fue a
Tabla 1. Descripción de la muestra (n=281)
Fuente: Elaboración propia.
través de un profesional de la salud, mencionada por el
73% de los participantes.
Las farmacias fueron el lugar de adquisición más habitual
(63%), seguido por las plataformas virtuales (cadenas de
farmacias, plataformas online de compra-venta, etc.) en
un 24% de los casos.
Finalmente, entre quienes no consumían suplementos
(n=158), el 49,4% atribuyó su decisión a la falta de
conocimiento sobre su utilidad y el 29,1% a no
considerarlos necesarios. El porcentaje restante consideró
otros motivos, como falta de recomendación médica,
costo elevado, desconfianza en su efectividad y
preocupaciones relacionadas con su seguridad o posibles
efectos adversos.
El Gráfico 1 muestra la distribución porcentual de los
principales motivos de consumo según el tipo de
suplemento dietario. El uso de suplementos nutricionales
respondió principalmente a motivos de salud en el 74,2%
de los casos. En cuanto al consumo de suplementos
deportivos, la razón predominante fue el rendimiento
(49,4%).
Entre los participantes que consumían suplementos
dietarios, el 29,3% (n=36) refirió uso simultáneo de más
de un tipo de suplemento. En este grupo, la combinación
más frecuente fue la de suplementos nutricionales y
deportivos (63,9%), seguida por la combinación de
suplementos nutricionales y estéticos (19,4%) y el
consumo de los tres tipos (11,1%) (Gráfico 2).
Se encontró una asociación estadísticamente significativa
entre el consumo de suplementos dietarios y la práctica
de actividad física (p < 0,001), así como con el hecho de ser
profesional de la salud (p=0,019)
Por el contrario, cuando se evaluaron otras variables
sociodemográficas y de estilo de vida, como sexo, estado
nutricional y nivel educativo, no se observaron
asociaciones estadísticamente significativas.
En cuanto a la autopercepción del efecto del suplemento
dietario entre los participantes del estudio, la mayoría
(80%) reportó haber percibido beneficios tras su
consumo.
DISCUSIÓN
El presente estudio evaluó la prevalencia y prácticas
asociadas al consumo de suplementos dietarios (SD) en
adultos, evidenciando que casi la mitad de los
encuestados utilizan los mismos. Esta prevalencia
cuadruplica la reportada en un estudio local realizado en
una comunidad universitaria de Córdoba, donde solo el
10,6% reportó consumirlos (11).
Por otro lado, estudios recientes reflejan cierta
concordancia con los datos de la muestra de esta
investigación. En Polonia, el 70,6% de los adultos indicó
consumo de suplementos dietarios, mientras que a nivel
europeo se mantiene una amplia variabilidad entre países,
con prevalencias que oscilan desde el 5% hasta más del
50% (12,15), situando los resultados de este estudio
dentro del rango reportado.
Entre los encuestados, los suplementos más utilizados
fueron los nutricionales (multivitamínicos, minerales,
omega 3 y probióticos). Este patrón se alinea con lo
descripto en estudios que identifican a las vitaminas y
minerales como los productos más consumidos, lo que
podría reforzar la tendencia a un uso orientado a la salud
general más que a objetivos específicos como el
rendimiento o la estética (8,15). Los presentes resultados
señalan que los principales motivos de consumo, en más
de la mitad de la muestra, se vincularon con el cuidado de
la salud, prevención de enfermedades, reducción del
cansancio o cubrir deficiencias nutricionales (7,12). En
contraste, en poblaciones más jóvenes, se ha observado
una mayor diversidad en las motivaciones de uso, siendo
el rendimiento físico y la apariencia corporal, influenciados
por factores socioculturales y la exposición a redes
sociales, las razones con mayor predominio (16).
Respecto de las fuentes de recomendación, más de la
mitad refirió haber recibido orientación de profesionales
de la salud. Sin embargo, en el 27% de los encuestados
persistieron canales informales, como entrenadores,
redes sociales o familiares, lo que podría favorecer
prácticas de uso inadecuadas. Estos resultados coinciden
con trabajos previos donde se observó que, en
poblaciones físicamente activas, los entrenadores se
consideraron una de las principales fuentes de
información sobre suplementos dietarios, con una menor
participación de profesionales de la salud (9). Asimismo,
en estudios realizados en población general, el entorno
cercano (amigos y familiares), cumplió un rol relevante en
la decisión de consumo (17). Por ejemplo, un estudio
realizado en Brasil reportó que sólo el 9,1% de las
indicaciones provenía específicamente de nutricionistas,
destacando el predominio del consumo por cuenta propia
o el asesoramiento por parte de entrenadores,
especialmente en contextos deportivos (18).
En conjunto, estos datos refuerzan la persistencia de
circuitos de recomendación no profesionales en distintos
contextos.
Por otro lado, se identificó una asociación
estadísticamente significativa entre el consumo de
suplementos dietarios y la práctica de actividad física.
Parte de la literatura consultada sugiere una mayor
frecuencia de uso cuando las personas son físicamente
activas, especialmente en usuarios de gimnasios, donde la
suplementación suele integrarse como parte de las
rutinas habituales del entrenamiento y optimización del
rendimiento (19). Sin embargo, la evidencia disponible
sugiere que esta relación no es uniforme, ya que también
se ha documentado un elevado consumo incluso en
poblaciones con bajo nivel de actividad física o
sedentarias (7). En cambio, no se registraron diferencias
por sexo, estado nutricional o nivel educativo. (8,20).
Del mismo modo, la tercera parte de los consumidores
combinaba más de un tipo de suplemento, especialmente
nutricional y deportivo, lo que podría reflejar una
tendencia creciente a utilizar estos productos para
múltiples fines. Investigaciones previas han reportado
que el 53% de los usuarios consumía dos o más
suplementos (multivitamínicos, omega 3, probióticos) de
manera simultánea, con el objetivo de mejorar la salud y/o
cubrir deficiencias de nutrientes (21,22). Esta práctica
podría responder a una visión integral del autocuidado,
como indica un estudio que encontró una mayor
prevalencia de consumo entre personas no fumadoras y
ex fumadores (21). Asimismo, la literatura muestra que
quienes consumen suplementos dietarios suelen tener
dietas más equilibradas, patrones de estilos de vida más
saludables, incluyendo mayor actividad física y menor
prevalencia de tabaquismo (23,24). Sin embargo, estas
conductas podrían conllevar ciertos riesgos, ya que se ha
advertido sobre la posibilidad de superposición de
nutrientes e interacciones adversas, especialmente en
ausencia de supervisión profesional (18, 24).
En conjunto, los resultados de este estudio destacan la
necesidad de fortalecer la regulación del mercado de
suplementos dietarios y la importancia del rol activo de
los profesionales de la salud como guías en el consumo
informado.
En cuanto a las limitaciones, debe señalarse que el diseño
transversal no permite establecer relaciones causales.
Además, el uso de un cuestionario autoadministrado
podría haber generado sesgo de recuerdo y de
información.
Por otra parte, la distribución de la encuesta en línea se
realizó principalmente en el entorno hospitalario donde se
desempeñan las investigadoras, y posteriormente se
extendió a la población general. Esto pudo haber
favorecido una mayor participación de profesionales de
salud, introduciendo un posible sesgo de selección y una
sobrerrepresentación de este grupo en la muestra. En
consecuencia, estos aspectos deben considerarse al
momento de extrapolar los hallazgos a la población
general adulta del AMBA.
Finalmente, el tamaño muestral y el muestreo no
probabilístico por conveniencia, limitan la generalización
de los resultados.
CONCLUSIÓN
El presente estudio se propuso abordar un fenómeno
poco explorado en nuestro país. A partir de una
descripción de la prevalencia y consumo de los
suplementos dietarios, se logró aportar evidencia
actualizada sobre un tema de creciente interés sanitario,
atravesado por factores sociales, culturales y comerciales
que lo vuelven particularmente complejo.
Los resultados señalan una alta prevalencia de consumo,
asociada principalmente a objetivos de salud y
autocuidado. Además, se identificaron otras
características relevantes, como la utilización combinada
de suplementos y la participación tanto de fuentes
profesionales como informales en la toma de decisiones.
La investigación abre nuevas líneas de reflexión en torno
al consumo sostenido de suplementos dietarios, que no
siempre parece responder sólo a necesidades
nutricionales objetivas, sino también a construcciones
sociales sobre el bienestar, el rendimiento físico y la
búsqueda de beneficios percibidos. En este contexto, los
mensajes que circulan en redes sociales y espacios
deportivos actúan como potentes modeladores del
comportamiento, muchas veces en ausencia de una
mirada crítica. Frente a este escenario, la educación
alimentaria emerge como una herramienta clave para
desnaturalizar ciertos discursos y promover decisiones
más informadas y conscientes en la población.
A medida que el consumo de suplementos dietarios se
consolida como una práctica socialmente aceptada, se
vuelve cada vez más necesario generar evidencia local que
permita evaluar sus alcances, limitaciones y
determinantes en diversos contextos poblacionales.
El presente estudio representa un punto de partida para
futuras líneas de investigación que integren dimensiones
sanitarias, educativas y culturales.
Autoras no manifiestan conflictos de interés.
CARACTERÍSTICAS SOCIODEMOGRÁFICAS Muestra (n=281)
Edad, años (media, DE) 32,8 ± 11,3
Femenino 236 (84,0%)
Masculino 45 (16,0%)
Primario completo 5 (1,8%)
Secundario completo 25 (8,9%)
Universitario 251 (89,3%)
Profesional de salud (n, %)
No 149 (53,0%)
Sí 132 (47,0%)
EVALUACIÓN NUTRICIONAL
Índice de Masa Corporal (IMC) (media, DE) 24,3 ± 4,8
Estado nutricional (n, %)
Bajo peso 13 (4,6%)
Normopeso 170 (60,5%)
Sobrepeso 68 (24,2%)
Obesidad 30 (10,7%)
Alta 135 (48,0%)
Baja 94 (33,5%)
No realiza 52 (18,5%)