
RESULTADOS
DIMENSIONES GENERALES Y PARTICULARES
La población de la provincia de Buenos Aires es heterogénea
en su composición tanto en su aspecto demográfico como
social. El ASIS PBA (19) estratifica a la población en cuatro
grupos: estrato 1 con población mayoritariamente urbana y
de peores condiciones sociales al que pertenece Florencio
Varela; estrato 2 con población mayoritariamente urbana y
del interior de la provincia que le corresponde a La Plata y se
encuentra segunda en términos de condiciones
socioeconómicas deficitarias; estrato 3 con población rural,
de mejor situación social; estrato 4, al que pertenece la
ciudad de 9 de Julio, con población mayoritariamente rural,
siendo uno de los municipios más ricos del interior de la
provincia de Buenos Aires.
Salud Publica 2026 Mar; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Ds Cn
DISCUSIÓN
La literatura disponible sobre la complejidad en el abordaje
de los problemas de salud bucal desde una perspectiva
integral resulta limitada. Los resultados de este estudio
introducen otras dimensiones que ponen en tensión su
origen en el modelo biologicista de causalidad lineal. Desde
el paradigma de la salud colectiva con enfoque de derechos,
y teniendo en cuenta la determinación social de la salud, se
puede hacer un análisis más profundo de una realidad
compleja para facilitar su abordaje.
CONCLUSIONES
El objetivo general de esta investigación, desde una
perspectiva de género, fue describir y analizar las
estrategias utilizadas por las/os cuidadoras/es de niñas/os
de 5 a 13 años para la atención en salud bucal en el
subsector público.
Existe una marcada desigualdad en la oferta de servicios
odontológicos provinciales, que impacta con mayor
intensidad en la población más vulnerable. En relación con
la utilización de los servicios, se observa una
fragmentación entre la atención de los problemas de
salud bucal y otros problemas de salud, lo que tensiona el
principio de integralidad en los procesos de atención,
tanto en el plano de la microgestión como en el de la
macrogestión. Asimismo, el perfil de cobertura de la
población que accede a estos servicios refleja dichas
condiciones estructurales: casi el 80% de las/os
usuarias/os depende exclusivamente del subsector
público, mientras que una proporción menor, aun
Al analizar el ASIS PBA se visualiza que el estrato 1 tiene
la mayor proporción de niñas/os y adolescentes cada
cien personas adultas jóvenes. Esto es coherente con la
pirámide demográfica de dicho estrato y con la relación
entre vulnerabilidad social y mayor cantidad de
niñas/os.
A su vez, en cuanto a la estructura de la red de servicios
públicos de odontología se observa que en el sector de
peores condiciones sociales es donde hay menor cantidad
de efectores municipales y prestaciones odontológicas
por habitante. Del mismo modo, la oferta provincial es
limitada para dar respuesta a la problemática de salud
bucal (Ver Tabla 1).
Así también, la estructura de la red de servicios de
odontología toma datos poblacionales y de cantidad de
efectores para la construcción de tasas. En este sentido, se
refleja la relación existente entre el estrato socioeconómico
más vulnerable y la menor cantidad de efectores con
servicio de odontología. Pudiéndose observar dicha
relación en esta dimensión particular como réplica de lo
que sucede en la dimensión general (Ver Tabla 2).
Perfil prestacional de los efectores
En cuanto a la sistematización y análisis de los registros
mensuales de atención en los efectores seleccionados, se
encontraron varios sesgos en la recolección de datos de las
hojas mensuales por efector y localidad. Existen
discrepancias en las planillas utilizadas por cada efector
por falta de calibración y homologación en el registro de los
códigos prestacionales nomenclados. Por ello, se realizó un
cambio conceptual en el objetivo de análisis de estas
fuentes, sustituyendo el registro de las planillas por la
oferta prestacional con las prácticas que se realizaban en
cada efector.
En relación con la complejidad de los efectores
seleccionados, el Hospital Bollini de La Plata pertenece al
segundo nivel de atención de gestión provincial, el Centro
Integrador Comunitario (CIC) de 9 de Julio y los Centros de
Atención Primaria de la Salud (CAPS) de Florencio Varela,
pertenecen al primer nivel de atención de gestión municipal.
En cuanto al perfil prestacional odontológico de los
efectores, todos realizan consultas diagnósticas y de
urgencia, prácticas preventivas (flúor y educación para la
salud individual/colectiva), restauraciones, inactivaciones,
exodoncias, tratamientos para la inflamación de las encías
y motivación para un mejor abordaje de la situación clínica.
Respecto a la realización de selladores de fosas y fisuras,
endodoncias, radiografías periapicales, cirugías de piezas
dentarias retenidas, y otras cirugías menores, se llevan
adelante solo en el Hospital Bollini y en un centro de salud
de Florencio Varela.
En el Hospital Bollini se realiza ortodoncia y ortopedia de
los maxilares, mantenedores de espacio, pantomografía y
cefalometrías, algunas consultas para la atención de fisura
labio alveolo palatina y confección de la placa de ortesis
para su tratamiento. En los tres centros de salud de
Florencio Varela seleccionados se realizan prótesis de
acrílico y en uno tratamientos para la enfermedad
periodontal severa.
Caracterización general de la población
Se vincularon categorías como sexo, género, inserción
laboral, vínculo con las infancias y algunas características
en relación con los problemas de salud y su cobertura.
En cuanto a la información que fue recogida por el
cuestionario exploratorio a las personas que consultaban,
el 89% correspondió a madres que acompañaban a las
niñas y niños, el 3,3% a padres acompañantes y el resto a
hermanas o abuelas. Coincidiendo ese 89% que eran las
principales cuidadoras/es de las niñas y niños. En cuanto
al tipo de cobertura, el 77% pertenecían al subsector
público de forma exclusiva. El 71% concurrían con turnos
programados y el resto por demanda espontánea ante
una urgencia o certificados bucodentales.
Con respecto a la concurrencia de las usuarias/os al
efector donde demandaban atención, el 84.4% asistía
habitualmente al efector, el 7,8% no lo hacía por salud
bucal (excepto el Hospital Bollini) y el 7,8% correspondía a
pacientes que concurrían por primera vez a la institución.
En relación con la utilización específica del servicio de
salud bucal, el 15,6% no acudía habitualmente al efector.
El 35,7% sí lo hacía en el segundo y tercer nivel de
atención del subsector público, el 21,4% en el primer nivel
de atención del subsector público y el porcentaje restante
se distribuía en el subsector de la seguridad social e
instituciones privadas o educativas. El 7,1% era la primera
vez que se atendía en salud bucal.
Existió diferencia en relación con los lugares de
concurrencia para las consultas médicas. El 64% concurría
al primer nivel de atención del subsector público, el 23,3%
al segundo y tercer nivel y el 13% aproximadamente entre
seguridad social y sector privado.
Por último, respecto a la procedencia, en el Hospital
Bollini, las encuestadas/os pertenecían en un 70% a la
ciudad de La Plata y el resto se distribuían entre
localidades cercanas, algunas a más de 50 km de
distancia. En contraposición, tanto en el CIC de 9 de Julio
como en los 3 CAPS de Florencio Varela, el 100% de las
niñas y niños pertenecían a esa misma localidad.
A partir de los instrumentos cualitativos, como grupos
focales y entrevistas, se agregaron las cuestiones
asociadas a la relación familiar o extrafamiliar y a las redes
comunitarias.
Similitudes
Las personas que participaron fueron mujeres cisgénero8
entre 22 y 55 años que se vinculaban con las niñas y niños
como madres, hermanas, abuelas y/o tías. La gran
mayoría realizaba tareas de cuidado no remuneradas y en
menor proporción trabajan como empleadas domésticas,
enfermeras, cuidadoras de adultos mayores y personal de
limpieza, peluquería. Un alto porcentaje era beneficiaria
de planes sociales y en menor medida realizaban tareas en
comedores barriales. También se dedicaban al cuidado de
familiares adultos mayores, personas con discapacidad y
recurrían a la red de cuidado familiar entre mujeres de la
familia y/o vecinas. La mayoría vivían con sus parejas e
hijas/os y otras solas con sus hijas/os. Tenían entre 1 a 6
hijas/os y frecuentemente compartían terreno con otros
familiares. Se encargaban en soledad de las tareas de la
casa o del cuidado de la familia. Y en un menor porcentaje,
cuando se enfermaban, pedían colaboración a la madre,
hija, hermana u otra mujer. La mayoría se levantaban más
temprano que el resto de la familia o se acostaban más
tarde para terminar con las tareas para el día siguiente.
Eran las principales cuidadoras de sus hijas/os
llevándolas/os al médico u odontólogo cuando lo
requerían. Se referían al cuidado como un problema por el
tiempo que les insumía. En cuanto a la estrategia de
conciliación en las tareas de cuidado, las niñas/os
concurrían a escuela o jardín público, de simple o de doble
jornada escolar, salvo las niñas/os que aún por su edad no
se encontraban escolarizadas/os y estaban
permanentemente al cuidado de ellas. En general no
contrataban niñeras.
Particularidades
La Plata: Dentro del grupo focal de mujeres participó sólo
un hombre, un abuelo que cuidaba a 4 nietas/os, hijas/os
de su hijo varón (separado y con consumo problemático).
En la composición familiar se encontraron mujeres jefas
de hogar solteras, separadas o en pareja. Como
estrategias de conciliación para las tareas de cuidado
apareció el acceso a escuelas subsidiadas por el estado o
el mercado (contrato de niñera).
Se encontraron familias ensambladas en las que las
hijas/os de la pareja estaban presentes algunos días de la
semana. Tres mujeres, como estrategia de conciliación
comunitaria del cuidado, se organizaban para cocinar en
forma conjunta, excepto los fines de semana en los que
estaban con sus parejas.
Florencio Varela: Todas eran beneficiarias del Potenciar
Trabajo9, que brindaba obra social, aunque la
desconocían. Sólo una de ellas tenía trabajo formal y otras
vendían alimentos en su casa. La gran mayoría utilizaba la
bicicleta para trasladarse. Una de ellas era estudiante de
enfermería. Se destaca que dos integrantes hacían
actividad física en su tiempo libre (gimnasio y boxeo).
9 de Julio: Este es el único grupo focal donde se encontró
una mujer profesional y tres jubiladas. En relación con la
composición familiar, la mayoría vivían con sus parejas y
no compartían espacios habitacionales más que con su
familia primaria. Solo una de ellas recurría al mercado
contratando a una niñera. Se trasladaban en moto o
bicicleta por la ausencia de transporte público, pero no lo
percibían como un problema.
Recorridos y acceso para la atención en salud bucal
de niñas/os y la salud de las/os cuidadores
Similitudes
Quedó manifiesta la homogeneidad en las dificultades de
acceso ante la necesidad de atención en salud bucal de sus
niñas/os. En los recorridos se observaron
condicionamientos tales como los saberes (conocimientos
acerca del cuidado oral, alimentación, primera consulta
odontológica), información de los servicios de salud
(modalidad de acceso a turnos y de atención), percepción
de la población sobre la organización de los servicios,
tiempo (en relación con las tareas de cuidado que fueron
descritas anteriormente) y organización institucional del
sistema de salud y sus subsectores.
Relegaban el cuidado de su propia salud para cuidar a
otras personas y además manifestaban no dar lugar a
enfermarse. Cuando lo hacían, recurrían al subsector
público para su atención, encontrando barreras
burocráticas o de organización referidas al acceso.
Particularidades de grupos focales y
entrevistas por área geográfica
En La Plata, la mayoría tenía obra social, pero atendía a
sus hijas/os en el Hospital Bollini, tanto para
odontopediatría como para ortodoncia.
El motivo de demanda era por prácticas complejas como
ortodoncia (que la seguridad social no cubría o lo hacía
parcialmente), por derivación de profesionales desde el
sector privado o por dispositivos de acceso (postas de
salud) que generaba el efector.
En cuanto a la atención en salud bucal, desconocían la edad
de la primera consulta, otras sólo habían realizado alguna
vez una consulta de urgencia odontológica en los CAPS sin
poder continuar el tratamiento por escasez de turnos o por
la irregular información que brindaba el efector. Además,
expresaron condicionamientos geográficos para el traslado
en transporte público al hospital.
En cuanto al cuidado de su salud, habían recurrido en el
último año a ginecología de los CAPS y del Hospital Zonal
General de Agudos “Dr. Ricardo Gutiérrez” de La Plata, y
solo una mujer no se controlaba hace 10 años por falta de
tiempo y miedo al hallazgo de enfermedades.
En Florencio Varela, la gran mayoría planteó dificultades
para acceder a la atención en salud bucal tanto en los
CAPS y en el Hospital Zonal General de Agudos “Mi
Pueblo” de Florencio Varela. Las dificultades estaban
vinculadas a la ausencia de profesionales y, al igual que en
La Plata, a la escasez de turnos e irregular información
que brinda el efector, por lo que consideraban más
efectivo el móvil odontológico municipal en su barrio.
Por último, en 9 de Julio, si bien plantearon algunas
dificultades en el acceso, la mayoría reconoció que los
CAPS eran los lugares de concurrencia ante sus
problemas de salud. Sin embargo, manifestaron la
demora entre los turnos durante el tratamiento y la falta
de prestaciones complejas. La gran mayoría no tenía obra
social y en caso de necesitar tratamientos complejos
(endodoncia, ortodoncia), que no se realizaban en el
subsector público de la localidad, optaban por viajar la
ciudad de a La Plata (donde el municipio garantiza el
traslado) o a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para
resolverlo en el mismo subsector, debido a los altos
costos en el subsector privado. Una de las participantes
relató que llevaba a su hijo por tratamiento de ortodoncia
al Hospital Bollini luego de haber sido intervenido por
paladar fisurado. Según su relato, “él nació con el paladar
abierto lo operé en el Ludovica (de La Plata) y allá me
dijeron que de grande iba a tener problemas en la
dentadura, lo llevé allá porque acá tuvo una mala praxis.
Entonces lo lleve a una dentista acá en un CAPS y me hizo
la derivación al Bollini” (P1).
Por otro lado, dos mujeres, una con cobertura prepaga y
otra con obra social, mencionaron problemas de acceso a
contando con cobertura en otros subsectores, recurre al
sistema público, que termina asumiendo de hecho
funciones de subsidio y absorción de demanda.
Al analizar la información cualitativa, las experiencias
recogidas están fuertemente definidas por la cultura
patriarcal con una consolidación de la división sexual del
trabajo, que deviene en estereotipos de género, donde las
mujeres son las únicas encargadas de las tareas de cuidado,
ya sea en soledad o con otras mujeres. Necesitan realizar
múltiples recorridos para poder cumplir con el objetivo de
ese cuidado de la salud bucal de las/os niñas/os. También se
superponen condiciones de vida precaria (trabajo informal
o dependencia económica de planes sociales o de su pareja)
según los estratos definidos y las trayectorias,
vinculándose con escenarios macroestructurales.
Lo descrito adquiere mayor peso al pensar no solo en el
cuidado directo (llevar a la consulta odontológica y
sostener el hábito de higiene oral diaria) sino en la gestión
del cuidado, entendida como todas aquellas actividades
que acompañan el cuidado en sí mismo (gestión de turnos,
recordar fechas, prever el tiempo necesario para llegar a los
efectores de salud) que no toman relevancia al momento de
pensar el tránsito por el sistema de salud. Este sistema no
está preparado para facilitar dicho proceso, ya que su
modelo de gestión y atención no es capaz de alojar estas
dificultades o limitaciones. Esto se potencia en el ámbito de
la salud bucal, que, según la información recogida,
demuestra una organización deficiente de la red para dar
solución a los problemas.
En este sentido, el escaso o incorrecto desarrollo de los
perfiles prestacionales y la complejidad de los efectores, se
evidencia en la falta de respuesta y resolución cercana a
las/os niñas/os con patologías altamente prevalentes, como
la caries con compromiso pulpar, Así, se observa la
dificultad manifiesta de un modelo hospitalocéntrico que se
reproduce con mayor fuerza en el caso de la salud bucal.
Este, a pesar de efectivizar los tratamientos complejos,
reproduce las inequidades trazadas por los determinantes
generales como la disponibilidad de recursos económicos,
de tiempo y hasta de recursos simbólicos, dejando en
evidencia su posicionamiento en relación con la salud de la
población.
En relación con esos recursos simbólicos, se hace referencia
a la percepción no sólo de las cuidadoras, sino de las/os
profesionales, que suelen abordar la salud de las/os
usuarias/os en el recorte orgánico que les “corresponde”, sin
poder detectar la importancia de la salud bucal.
La mayoría de las entrevistadas expresaron que las/os
médicas/os omitieron indicar la primera visita con la/él
odontóloga/o y manifestaron que una vez en la consulta su
odontóloga/o no fue un actor facilitador de acceso para
otros turnos, situación que tributa a no poder consolidar los
aspectos vinculares con su profesional de referencia.
Por otro lado, en términos simbólicos, se suma la
percepción del cuidado de la salud como obligación, no solo
desde las propias mujeres sino desde el resto de la
comunidad implicada, ya que dejan en sus manos las
acciones para el cuidado, muchas veces relegando su propia
salud. En el caso de los varones, el cuidado es pensado
como favor o ayuda, no como obligación.
En cuanto a la organización social del cuidado, los apoyos
mayoritarios están puestos en el Estado (ya sea por la
disponibilidad -aunque con falencias- de instituciones
como los servicios de salud del subsector público, la
garantía de traslados para algunas/os usuarios, las
instituciones escolares), en las familias (otras mujeres) y en
menor medida en alguna organización social comunitaria,
ya que el mercado no constituye una posibilidad para la
mayoría de estas mujeres.
Para finalizar, los recorridos y estrategias analizados ponen
en evidencia la complejidad que implica resolver los
problemas de salud bucal en niñas y niños. Dicha
complejidad se encuentra atravesada por la
interseccionalidad, las desigualdades de género, las
características y limitaciones de los servicios de salud y la
fragmentación del sistema sanitario. Estos factores
convergen y se refuerzan mutuamente, contribuyendo a la
reproducción de inequidades tanto dentro como fuera del
sistema de salud en las trayectorias de atención de las/os
usuarias/os.
Asimismo, a pesar de la fragmentación a la que se hace
referencia, es el subsector público, con las dificultades
descritas, el más accesible para las necesidades en salud
bucal. Y el único, además de las familias, que de alguna
manera participa con mayor peso en la organización social
del cuidado.
Todas estas dificultades ponen de manifiesto la necesidad
de repensar no solo los modelos de gestión sino también, y
en reciprocidad, el modelo de atención, donde el cuidado
realizado en el trabajo vivo en acto (22) sea percibido y
asumido como parte de la tarea de cuidado de la población
que nos permita incluir en las transformaciones, el cuidado
de quienes cuidan.
En este escenario, resulta imprescindible avanzar hacia
una priorización efectiva de la salud bucal dentro del
sistema de salud, fortaleciendo su integración en las
políticas públicas y en el primer nivel de atención. Ello
implica consolidar una rectoría estatal capaz de
garantizar accesibilidad, equidad e integralidad en la
continuidad del cuidado, así como fortalecer la
planificación sanitaria, el trabajo en red y la regulación
de lógicas corporativas que han condicionado los
recorridos de atención. En este marco, futuras
investigaciones podrían profundizar en modelos de
gestión que jerarquicen la salud bucal como componente
estructural del derecho a la salud en el primer nivel de
atención.
la atención de salud bucal de sus hijas/os, debido a la
imposibilidad de pagar las prestaciones por su alto costo.
Ambas lo resolvieron accediendo al subsector público.
En cuanto al propio cuidado, todas participaban de un
espacio de actividad física grupal (dispositivo creado por
el CIC del municipio). La mayoría realizaba los chequeos
ginecológicos en el subsector público. Las tres mujeres
jubiladas tenían cobertura del 100% en medicación por su
obra social, pero indicaban que había mucha demora en
los turnos, es por lo que lo terminaban resolviendo en el
subsector privado.
Entrecruzamientos y condicionamientos de los
recorridos
El análisis se inscribe en una perspectiva interseccional
que permite problematizar los diversos determinantes
sociales que configuran los recorridos de estas mujeres
por el sistema de salud junto a sus niñas/os. Desde este
enfoque, no se trata de describir experiencias individuales
aisladas, sino de comprender trayectorias atravesadas por
la articulación de múltiples dimensiones estructurales
—género, clase social, estructura familiar, inserción
laboral, territorio y organización estatal— que, en su
interrelación, producen desigualdades diferenciadas en el
acceso y uso de los servicios de salud.
En línea con lo planteado por Faur (15), la perspectiva
interseccional permite analizar cómo el género se
entrecruza con la clase social, la etnia y la edad para
estructurar jerarquías y asimetrías en la organización social
del cuidado, evidenciando que dichas desigualdades no
operan de manera aislada sino imbricada y acumulativa.
En términos generales, existió una superposición de
identidades vinculadas al género (la mayoría mujeres)
pero con diferencias en cuanto a la cantidad de hijas/os, la
existencia o no de trabajos formales o planes sociales, la
“ayuda” en general de otras mujeres y el tiempo que
dedicaban a todas las otras tareas de cuidado. Si bien
existían muchas familias biparentales, la dificultad es
mayor en aquellas monomarentales y con más de dos
hijas/os. Se visualizó una naturalización de la división
sexual del trabajo.
A estas condiciones se agregan las estructuras
organizacionales de los servicios de salud, donde se
presenta como factor común la dificultad del acceso a los
turnos y se definen diferentes trayectorias y estrategias
para atender la necesidad, dentro de las cuales se
entrecruzan la seguridad social, el subsector público y a
veces el subsector privado.
Asimismo, es importante recalcar cómo estas trayectorias
se dificultan a medida que aumenta la complejidad del
problema (niñas/os con malformaciones) y disminuye la
cercanía a los efectores con mayor capacidad de
resolución.
Como se mencionó anteriormente, la ciudad de La Plata
pertenece al estrato 2, segundo en términos de
condiciones socioeconómicas deficitarias. Dichas
condiciones se encontraban de alguna manera aliviadas
por la presencia de efectores de mayor complejidad.
Florencio Varela, corresponde al estrato 1 con población en
peores condiciones sociales. A pesar de poseer
infraestructura en servicios de salud, se profundizan los
condicionamientos vinculados a situaciones
económicamente precarias. Por lo tanto, estas mujeres
diseñaban sus estrategias en soledad, con limitaciones en
términos climáticos para el acceso, ya que muchas se
movilizaban en bicicleta o caminando. La preocupación en
relación con la salud de sus hijos/as está explícita. Como
expresó una entrevistada, “hay veces que le dejo a mi hija
de 2 años a mi mamá, para poder llevar a mis otros hijos e
hijas al odontólogo” (P2).
Además, para acceder a los turnos, tenían que ir muy
temprano, tal lo ilustra otro testimonio: “es muy difícil
conseguir el turno, dan muy pocos turnos y hay que ir de
madrugada” (P3).
Es importante rescatar que sus estrategias a veces
estaban facilitadas más en términos personales por parte
de los profesionales que desde la organización, ya que
tenían el teléfono de la odontóloga u odontólogo por
cualquier urgencia que se les presentaba.
Por último, en 9 de Julio, perteneciente al estrato 4 con
población de mejor nivel socioeconómico, las trayectorias
se veían facilitadas en relación con la resolución local de
las problemáticas más comunes en salud. Un ejemplo de
ello era la posibilidad de acercarse caminando o en moto a
los efectores, además de la participación en diversos
espacios vinculados a la salud. El mayor inconveniente se
presentaba cuando la ruralidad o lejanía a las ciudades
más grandes, se entrecruzaba con la necesidad de
tratamientos complejos. Allí se observaron
determinaciones de tiempo y determinaciones
económicas: tenían que viajar muchas horas para la
atención y la niña/o perdía la escolaridad y el resto de sus
actividades del día. En ese sentido, se planteó el traslado
desde el municipio como una ayuda significativa.
Es importante destacar que, cuando esas necesidades
complejas estaban relacionadas con malformaciones
graves, como paladar fisurado, las posibilidades para
resolverlas eran muy limitadas. Esta situación si bien no
era la habitual, fue significativa a la hora de analizar ese
tipo de patologías poco frecuentes, pero de gran impacto
en la salud de la niña/o y su familia. Una mujer relató que
su hijo de 10 años había nacido con paladar fisurado:
“nunca utilizó placas para su alimentación. Lo operaron a
los 2 años en el Hospital Julio de Vedia (de 9 de Julio) y no
resultó, hubo mala praxis, porque se le abrió otra vez el
paladar (…)” (P4). Esta condición le provocaba
enfermedades respiratorias y se lo llevó a un hospital de un
pueblo cercano a 9 de Julio donde le hicieron la derivación
al Hospital de Niños de La Plata. La primera vez tuvieron
que llegar temprano para sacar el turno, y concurrieron
durante medio año a las consultas, hasta que finalmente lo
operaron. En cuanto a los estudios prequirúrgicos, como
demoraban en hacérselos en el subsector público de 9 de
Julio, los realizó en el subsector privado.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos a nuestras familias, parejas, amigas/os,
compañeras/os de trabajo y militancia que nos apoyaron
durante todo el proceso de investigación. A las y los
usuarias/os del sistema de salud público y a las mujeres de
las diferentes comunidades que participaron y nos
permitieron construir esta publicación que, con mucho
esfuerzo, encuentros, lecturas, mates, abrazos y charlas,
logramos concretar.