Club Terapéutico: análisis de un dispositivo intermedio para la
continuidad de cuidados en salud mental de un hospital general
del conurbano sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina
Therapeutic Club: analysis of an intermediate device for continuity of mental health
care in a general hospital in the southern greater Buenos Aires area, Argentina
RESUMEN
Introducción: El Club Terapéutico es un dispositivo intermedio
perteneciente a un hospital general, dirigido a la inclusión socio
comunitaria de personas con padecimientos psíquicos graves. Como
supuesto, la implementación de los principios del modelo de salud mental
comunitaria en el mismo contribuye al proceso de transformación en
salud mental fortaleciendo modalidades alternativas de atención
ambulatoria. Objetivos: Analizar las características del Club Terapéutico
Amanecer del Archivo Histórico del Servicio de Salud Mental del Hospital
“Evita” de Lanús y describir su aporte al proceso de transformación en
salud mental en relación con los principios del paradigma vigente.
Materiales y métodos: Estudio observacional, descriptivo, de enfoque
mixto, transversal, de diseño multivariado a muestra intencional y
heterogénea. Las categorías de análisis se establecieron acorde a los
principios del modelo de salud mental comunitaria. Los datos fueron
recolectados durante el año 2024 mediante entrevistas en profundidad a
personas usuarias, familiares y profesionales, y guías de relevamiento y
lectura analítica documental, procesados mediante soporte Excel y
tratados a través de estadísticas de posición y análisis de contenido.
Resultados: La muestra quedó conformada por 57 unidades: 38 textos
del Archivo Histórico del Club Terapéutico, 10 técnicos/profesionales y 9
usuarios/familiares. Los años referidos abarcan un período de seis
décadas de funcionamiento ininterrumpido. El perfil de la población que
asiste al dispositivo evidencia un promedio histórico de 15 jóvenes
adultos con discapacidad psicosocial, de zona sur del conurbano
bonaerense, con derivación interna del Servicio de Salud Mental (57,8%).
La problemática más prevalente referida es la de orden social (77,1%). El
84,3% expresa programación orientada a la inclusión social y el 82,4%
abordaje principalmente grupal. El 66,7%, señala articulación
intersectorial, el 82,4% alude acciones dirigidas a la disminución del
estigma y el 100% hacia la protección de derechos. Se destacan como
principales beneficios las oportunidades de inclusión social, el sostén de
los cuidados y el sentido de pertenencia, acorde a los modelos de Club
Social y Clubhouse. Conclusiones: El Club Terapéutico constituyó el
primer dispositivo intermedio del Servicio destinado a este grupo
vulnerable. Su trayectoria evidencia un aporte sostenido a la inclusión
social mediante una programación acorde a las problemáticas sociales, la
desestigmatización y el ejercicio de derechos. Paradójicamente, pese a su
carácter pionero y adecuación al paradigma vigente, persisten lógicas
tradicionalistas que obstaculizan su fortalecimiento y desplazan hacia los
márgenes la potencia de las propuestas alternativas.
Palabras clave: Servicios de Salud Mental; Atención Ambulatoria;
Hospitales Generales; Sistemas de Apoyo Psicosocial
ABSTRACT
Introduction: The Therapeutic Club is an intermediate service belonging
to a general hospital, aimed at the social and community inclusion of
people with severe mental conditions. The underlying assumption is that
the implementation of the principles of the community mental health
model within the Club contributes to the mental health transformation
process by strengthening alternative outpatient care modalities.
Objectives: To analyze the characteristics of the Therapeutic Club
Amanecer of the Historical Archive of the Mental Health Service of “Evita
Hospital in Lanús, and to describe its contribution to the mental health
transformation process in relation to the principles of the prevailing
paradigm. Materials and methods: An observational, descriptive,
mixed-methods, cross-sectional, multivariate study with a purposive and
heterogeneous sample was conducted. The categories of analysis were
established according to the principles of the community mental health
model. Data were collected during 2024 through in-depth interviews
with service users, family members, and professionals, as well as data
collection guides and analytical documentary reviews. The data were
processed using Excel and analyzed using basic descriptive statistics and
content analysis. Results: The sample consisted of 57 units: 38 texts from
the Therapeutic Club's Historical Archive, 10 technical/professionals staff
members, and 9 service users/family members. The period covered span
six decades of uninterrupted operation. The profile of the population
attending the service shows a historical average of 15 young adults with
psychosocial disabilities from the southern Greater Buenos Aires area,
internally referred by the Mental Health Service (57.8%). The most
prevalent problem reported is social in nature (77.1%). In 84.3%,
programming is oriented toward social inclusion, while 82.4% involve a
predominantly group-based approach. Intersectoral collaboration is
reported in 66.7%, while 82.4% refer to actions aimed at reducing stigma,
and 100% to actions aimed at protecting rights. The main benefits
highlighted are opportunities for social inclusion, ongoing care, and a
sense of belonging, consistent with the Social Club and Clubhouse
models. Conclusions: The Therapeutic Club was the first intermediate
service of the Mental Health Service intended for this vulnerable group.
Its trajectory demonstrates a sustained contribution to social inclusion
through programming aligned with social issues, destigmatization, and
the exercise of rights. Paradoxically, despite its pioneering nature and
alignment with the prevailing paradigm, traditionalist approaches persist,
hindering its strengthening and pushing the potential of alternative
approaches to the margins.
Keywords: Mental Health Services; Ambulatory Care; Hospitals, General;
Psychosocial Support Systems
Recibido:6 de julio 2026.Aceptado:6 de julio 2026.Aprobado:30 de julio 2026. Publicado:17 de septiembre 2026.
Yesica Gutiérrez 1 Magíster en Metodología de la Investigación Científica
https://orcid.org/0009-0005-1154-3988
Carolina Chenlo 1 Médica
Matías Ficarra 1 Médico
Verónica Rodríguez Leigue 1 Médica
Pablo Parisi 1 Licenciado en Psicología
1 Hospital Interzonal General de Agudos "Evita" de Lanús, Argentina yesikgm@gmail.com
Au
Rs Ab
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Estudiosexclusivoseinéditos,seleccionadosconrigurosidadcientíficayrevisadosporpares
Salud Publica 2026 Sep; 5BECA DE INVESTIGACIÓN EN SALUD PÚBLICA “JULIETA LANTERI” 2024-2025
INTRODUCCIÓN
El movimiento de psiquiatría social, gestado entre las
décadas de 1950 y 1970 en Europa, dio inicio al proceso de
transformación en el campo de la salud mental en
Latinoamérica a través de profesionales que asimilaron e
introdujeron innovaciones vinculadas con la reforma
psiquiátrica. En Argentina, resultó pionera la experiencia
del Dr. Mauricio Goldenberg, nombrado por Vezzetti (1)
como el “desmanicomializador de Lanús, quien asumió la
jefatura del Servicio de Psicopatología y Neurología del
Policlínico Lanús en 1956, transformando en hito a “el
Lanús”, por crear el primer Servicio inserto en el seno de un
hospital general de agudos, contando con amplia variedad
de dispositivos de creciente complejidad. El dispositivo
intermedio Club Terapéutico surgió en 1966, un año antes
de lo que fue conocido como el “Plan Goldenberg”, entre
cuyos principios se destacan la interdisciplina, la
prevención y promoción en el primer nivel de atención y los
dispositivos para la reinserción de usuarios graves (2).
Respecto al marco normativo, los desarrollos de las
décadas precedentes acontecidos a nivel mundial se
consolidaron a través de la Declaración de Caracas de 1990,
los Principios de Brasilia de 2005 y la Convención de los
Derechos de las Personas con Discapacidad de 2008 (3), en
tanto contempla a las personas con discapacidad de tipo
psicosocial asociada a los padecimientos psíquicos graves.
A nivel nacional, la sanción de la Ley Nacional de Salud
Mental, de ahora en adelante LNSM (4), constituyó un
enorme avance. No solo otorga un marco jurídico acorde a
los máximos estándares internacionales, como sostiene en
su artículo 2, sino que además establece actores y define
líneas de acción a favor de la protección del derecho a la
salud mental de la población del territorio argentino con
una fuerte impronta del proceso de salud, enfermedad,
atención y cuidados basado en la comunidad, en la
interdisciplinaria, en la intersectorialidad y la pluralidad.
Además, refleja los principios evidenciados en la
experiencia y en el “Plan Goldenberg. Los artículos 11 y 36
de la Ley y su Decreto Reglamentario 603/2013, hacen
referencia explícita a la creación y fortalecimiento de
dispositivos de inclusión social y laboral para personas
después del alta institucional, apoyos a las personas y
grupos familiares, y mecanismos claros y eficientes de
participación comunitaria, especialmente de
organizaciones de usuarios y familiares de los servicios de
salud mental. Sin embargo, hasta la actualidad, la deuda
persistente radica en su implementación, particularmente
relacionada a la carencia de dispositivos intermedios que
propicien la continuidad de cuidados y la inclusión social. El
Plan Provincial Integral de Salud Mental (5) determina que
“un sistema de salud centrado en los cuidados y la
continuidad de los mismos”, requiere una integración entre
los diferentes niveles de atención, traducido en una red de
cuidados progresivos con base en las comunidades (p.5), y
el fortalecimiento de la atención y cuidados mediante la
creación de centros comunitarios en clave de inclusión
social (p.10) y salud integral (p.32). Entre los propósitos se
enuncia promover la salud mental de acuerdo a los
estándares nacionales e internacionales de derechos
humanos, de organización de dispositivos de atención y
cuidados, y del modelo de atención con base en las
comunidades a través de políticas públicas; y la generación
de procesos y adecuaciones institucionales para lograr la
plena implementación de la LNSM (p.14).
En esa línea, el dispositivo Club Terapéutico, representa
una experiencia pionera, no solo por constituirse como el
primer dispositivo intermedio del emblemático Servicio,
sino también porque las características distintivas que
hacen a su identidad (6), lo posicionan como experiencia
positiva que impulsa el proceso de adecuación y
transformación en salud mental. Asimismo, promueve los
cuidados integrales, previniendo las internaciones,
reinternaciones e internaciones prolongadas y protegiendo
el ejercicio de derechos de las personas con discapacidad
psicosocial en particular.
Como antecedentes, el modelo Clubhouse o “Casa Club,
surge a partir de la experiencia de la Fountain House, en
1948, en la que ex pacientes de un hospital psiquiátrico de
Nueva York comenzaron a reunirse informalmente en sus
escalinatas, dando lugar al modelo Clubhouse para brindar
apoyo y oportunidades de inclusión a personas con
padecimiento psíquico grave (7-8); experiencia que se
replicó a nivel mundial, por el impacto positivo de la
membresía y la pertenencia. Sin embargo, no se ha hallado
literatura científica vinculada a la temática de investigación
en la región, constituyendo un área vacante para el campo
de conocimiento y un área de elevado valor social para el
campo de la salud mental y el proceso de transformación
que se está desarrollando en el territorio bonaerense (9).
Es por ello, que la presente investigación sostiene como
hipótesis, que el Club Terapéutico favorece la continuidad
de cuidados y la inclusión social de personas con
padecimientos psíquicos graves, al ampliar las modalidades
de atención ambulatoria tradicional, que, a su vez, reducen
la demanda de atención en los dispositivos de urgencia e
internación. El fortalecimiento de dispositivos ambulatorios
con base comunitaria se inscribe como eje prioritario en el
proceso de transformación en salud mental bonaerense.
Para dar cuenta de ello, se propone como objetivo general
analizar las características del dispositivo Club Terapéutico
y su aporte al proceso de atención, continuidad de
cuidados e inclusión social de las personas usuarias con
padecimientos graves del Servicio de Salud Mental del
Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) “Evita” de
Lanús. Para ello se establecieron como categorías de
análisis del dispositivo los principios consensuados en los
In
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Salud Publica 2026 Sep; 5
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Salud Publica 2026 Sep; 5
Mt y Md
MATERIALES Y MÉTODOS
Se propone un estudio de tipo observacional, descriptivo e
interpretativo (10) multivariado sin control de variable y de
corte transversal. El mismo asume un enfoque
cuali-cuantitativo con la finalidad de conocer el fenómeno
con mayor precisión. La muestra fue de tipo intencional,
reducida y heterogénea, y quedó conformada por tres
unidades de análisis: personas usuarias y familiares,
técnicos y profesionales y textos pertenecientes al Archivo
Histórico del Club Terapéutico Amanecer del Servicio de
Salud Mental del HIGA “Evita” de Lanús. En total, se
analizaron 57 unidades: 38 textos, 10
técnicos/profesionales y 9 usuarios/as de la red
socioafectiva que cumplieron con los criterios de inclusión
como haber participado o participar del Club y prestar
consentimiento informado. Quedaron excluidos aquellos
profesionales que conforman el equipo investigador y se
desempeñan en el Club.
Las categorías de análisis fueron establecidas a partir de la
sistematización de los principios sostenidos por los
documentos oficiales de alcance internacional, nacional y
provincial que otorgan el marco al modelo de salud mental
comunitaria vigente, como la Declaración de Caracas, los
Principios Rectores de Brasilia, la LNSM (4) y su Decreto
Reglamentario 603/2013, el Plan Nacional de Salud Mental
(11) y el Plan Provincial de Salud Mental (5). Para ello, cada
uno de los investigadores realizó una lectura en
profundidad del material, acordando como eje de análisis la
codificación de los principios fundamentales que se
asumen como compromisos imprescindibles para sustentar
el modelo de atención y cuidados en salud mental con base
comunitaria. Estos principios constituyen, a su vez, el
marco de referencia para la formación, la investigación, las
prácticas y las políticas públicas en el campo de la salud
mental. En una segunda instancia, se efectúo una puesta
en común, obteniendo como resultado siete categorías
sostenidas por todos los documentos analizados: enfoque
de derechos, participación social, vida en la comunidad e
inclusión social, interdisciplina, redes intersectoriales,
reducción de la discriminación, el estigma y las violencias,
ejes en los cursos de vida y en las problemáticas
emergentes, críticas y prevalentes de cada territorio.
A los fines del estudio, se diseñaron cuatro variables y sus
correspondientes dimensiones. Las primeras dos variables
se vincularon específicamente a clasificar el tipo de unidad
de análisis y el eje temporal referenciado, mientras que las
dos siguientes incluyeron las siete categorías
mencionadas. La variable 3 incluyó las categorías de
interdisciplina, eje en los cursos de vida y en las
problemáticas críticas, emergentes y prevalentes del
territorio y enfoque de derechos, mientras que la variable 4
abarcó las categorías de vida en comunidad e inclusión
social, redes intersectoriales, participación social, reducción
de la discriminación, el estigma y las violencias.
Variable 1: Tipo de Unidad. Dimensión: artículo científico,
ponencia, relato de experiencia; persona usuaria/familiar;
técnico, profesional.
Variable 2: Año de referencia.
Variable 3: Organización del dispositivo. Dimensiones:
coordinación, conformación del equipo, reuniones de
equipo, frecuencia, cantidad de personas usuarias, perfil
sociodemográfico de las personas usuarias, requisitos de
admisión, derivaciones, tipo de abordaje, enfoque de
derechos.
Variable 4: Funcionamiento del dispositivo. Dimensiones:
programas/actividades, articulaciones intersectoriales,
participación en la planificación y toma de decisiones,
trabajo con la red socioafectiva, nominaciones y lucha
contra el estigma.
La recolección de datos se realizó durante el año 2024. Para
ello se elaboraron dos instrumentos: entrevistas
semiestructuradas dirigidas a personas usuarias y sus
familiares y a técnicos/profesionales. Por otro lado, una
guía de relevamiento y lectura analítica para las fuentes
documentales. Los instrumentos incluyeron las variables
previamente establecidas. Para el tratamiento y análisis de
datos se construyó una matriz con soporte Excel y tablas
para cada una de las unidades de análisis. Posteriormente,
se creó una tabla conjunta para analizar los resultados en
función de la muestra total. Los datos fueron analizados
cuantitativamente con herramientas de estadística de
posición básica, mientras que para los de tipo cualitativo se
utilizó el método de análisis de contenido (12) acorde al
enfoque asumido en la investigación. Para ello se crearon
categorías a partir de la agrupación de unidades de
significado. Finalmente, para la interpretación de los datos,
se realizó una triangulación teórica entre el marco teórico,
el estado del arte y los datos obtenidos, orientada al
análisis del proceso de transformación en el campo de la
salud mental de la provincia de Buenos Aires.
documentos oficiales vinculados al proceso de
transformación basado en el modelo de salud mental
comunitaria a nivel internacional, nacional y provincial. En
este marco, los objetivos específicos se orientan a relevar la
presencia y expresión de dichos principios, a partir de las
representaciones de las personas usuarias, sus familiares,
técnicos y profesionales, así como mediante el análisis de los
documentos que integran el Archivo Histórico del dispositivo.
Salud Publica 2026 Sep; 5
Rs
RESULTADOS
Los hallazgos se organizaron en función de los siete
principios del modelo de salud mental identificados.
Asimismo, emergieron dos categorías adicionales. En
consonancia con el método de análisis de contenido, se
incluyeron los extractos textuales más representativos,
indicando al pie de cada uno si corresponden a entrevistas
o a documentos.
Como una categoría emergente surgió el devenir del Club
Terapéutico: los años a los que se hace referencia en los
textos, en las entrevistas a profesionales que han formado
parte del club y en las implementadas a personas usuarias
y sus familiares, se corresponden con un funcionamiento a
lo largo de seis décadas, desde la gestación en 1966 hasta
la actualidad.
La producción documental se inició a partir de 1987 (13) con
el retorno de la democracia, demostrando un incremento
exponencial de la producción escrita a partir del año 2022,
etapa de reposicionamiento del dispositivo al interior del
Servicio de Salud Mental, reafirmando su función para la
continuidad de los cuidados y apoyos de las personas con
padecimiento mental grave (6).
“Por su parte, el año 2023 constituye el auge signado por
los intentos permanentes de recomposición y
fortalecimiento de un equipo de trabajo en un dispositivo
de continuidad de cuidados” (D1).
Con respecto a la nominación del dispositivo, el término
“amanecer”, antecede al de “Club” ya que antes era “Grupo
Amanecer. Algunos profesionales refirieron
espontáneamente que alude a “una nueva oportunidad” o a
“un nuevo comienzo”. Respecto del término “club, el 15,7%
de los textos y la mayoría de los profesionales entrevistados,
señalaron que fue elegido por sus propios miembros. Esta
denominación posibilitó, además, que las personas usuarias
se nombraran como “socios” durante la década de 1990,
expresión que evidencia la visión y el compromiso del
dispositivo con la desestigmatización en salud mental.
"Será por la buena onda. Hospital ya es para enfermos" (P1).
Sobre las asociaciones en torno a la elección del nombre
Club, las explicaciones más frecuentes, relevadas en
entrevistas a profesionales, usuarios y familiares,
destacaron la dimensión social que caracteriza a esta
figura, concebida como un espacio de encuentro”,
“intercambio, “reunión”, “juntada” y “grupalidad”.
Asimismo, se enfatizó el sentido de pertenencia, la
construcción de vínculos y las oportunidades de inserción
comunitaria que este dispositivo promueve. En
consonancia con estas representaciones, la modalidad de
abordaje más frecuentemente referida por la muestra fue
la grupal-individual (52,6%), seguida de la modalidad
grupal (29,8%), conformando entre ambos un 82,4%.
Estos hallazgos manifestaron la centralidad del grupo
como recurso terapéutico y dieron cuenta de su eficacia
para favorecer procesos de participación social, inclusión
comunitaria y fortalecimiento de las redes de apoyo.
"Y por la relación que hay con la comunidad (…) fomentan
actividades con una potencia que no es un ente vacío,
ustedes son otra cosa, son un club, si (…) si hay más Club
esas puertas se abren más rápido” (P2).
Interdisciplina:
En relación con la interdisciplina, el 74% de la muestra
mencionan la presencia de trabajo interdisciplinario (Figura
1).
Artículo original AO
SALUD
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Figura 1. Interdisciplina
Fuente: elaboración propia en base a los datos analizados.
Los datos relevados permitieron trazar que en los inicios
del Club la única disciplina representada en el equipo era la
de psiquiatría, por parte de las residentes que le dieron
origen. La coordinación, transcurrió hasta el año 1968,
donde se pasó a trabajo social, con el refuerzo de una
perspectiva comunitaria logrando que el dispositivo
funcione, durante cierto tiempo, por fuera del hospital en el
Club Olimpo de Lanús. Durante los años siguientes se
observó la incorporación de diferentes disciplinas al equipo
sumándose trabajo social, psicología y musicoterapia. Con
el inicio de la dictadura cívico militar, y la consecuente
reducción del personal e intervención del hospital en
agosto de 1977, la coordinación pasó a psicología. A pesar
de la reducción progresiva del equipo, este dispositivo
intermedio fue el único que logró sostener su continuidad
de funcionamiento hasta comienzos de la década de 1990.
"Es llamativo cómo a pesar de los avatares políticos, las
desapariciones, que produjeron un enorme efecto
destructivo en el Servicio, los pacientes siguen viniendo,
la demanda continua, y donde lo grupal estaba prohibido,
el Club sigue existiendo (D2).
“No nos olvidemos que en ese entonces no existía el
hospital de día (había sido cerrado por la dictadura)” (P3).
“En el año 2005 se queda sin lugar físico y se jubilan las
terapistas ocupacionales. Desde el 2007 funciona solo
dos veces por semana con solo una T.O como único
profesional del equipo. Hace medio año se incorporó una
trabajadora social, que cede una hora al club(D3).
Posteriormente, la coordinación fue ocupada por
diversas disciplinas: psiquiatría en 1986, psicología
desde 1978 al 2000 y terapia ocupacional desde el 2000
hasta la actualidad (Figura 2). Además, en la década de
1990 se incorporaron al equipo terapia ocupacional,
kinesiología y talleristas de danza, cine y fotografía. A
partir del año 2007, se sumaron estudiantes de terapia
ocupacional de las prácticas preprofesionales y desde
2022, tras gestiones de la coordinación, se incluyeron
rotaciones de las residencias de terapia ocupacional,
medicina general, derecho a la salud y psiquiatría, a
como estudiantes de las prácticas preprofesionales de
trabajo social, colaboraciones de enfermería de sala de
internación, acompañamiento terapéutico y trabajo
social. En 2023, se agregó una terapista ocupacional más
a tiempo parcial, siendo otro miembro estable del equipo
con una coordinación con dedicación exclusiva Club (6,
13).
De las entrevistas a personas usuarias del Club de los
últimos años, se identificaron referencias a la participación
de estas disciplinas en la conformación de los equipos y
reuniones, dando cuenta de sus aportes al funcionamiento
del dispositivo.
Ahora están las enfermeras en el tema de salud” (P4).
A pesar de las dificultades en la conformación de equipos
estables, se encontraron referencias al desarrollo de
reuniones de equipo en las distintas unidades de análisis,
siendo las mismas mencionadas por 11 textos, 6
profesionales y 6 personas usuarias/familiares.
“En 1966 y 1967 los profesionales eran de dedicación
exclusiva. Funcionaba dos veces por semana con los
pacientes y una reunión semanal de equipo(D5).
“Todas las mañanas de 8.30 a 10.00 se asiste a las
diferentes reuniones tanto con el equipo de continuidad
de cuidados como con los diferentes profesionales” (D6).
“Hacen reuniones internas de equipo(P5).
Ejes en los cursos de vida y en las problemáticas
críticas, prevalentes y emergentes de los territorios
El 63,16% de la muestra refir que los usuarios son
mayores de edad, incluyendo desde jóvenes hasta adultos
mayores. Al indagar sobre las características de la
población, las respuestas obtenidas de las unidades de
análisis demostraron que no hay distinción de género (4
respuestas). En cuanto a la zona de residencia, se constata
que la totalidad residía en la zona sur del conurbano
bonaerense (10 respuestas), siendo principalmente los
partidos de Lanús y Avellaneda los de mayor influencia. El
nivel académico frecuentemente alcanzado fue primaria
completa (7 respuestas), aunque se constató secundario
completo (3 respuestas). También se mencionaron
situaciones de desempleo e informalidad laboral (6
respuestas). El 26,3% de la muestra mencionó como
característica de la población concurrente al Club el poseer
Certificado Único de Discapacidad (CUD) de tipo
psicosocial. Las personas usuarias y sus familiares
refirieron ser beneficiarios de pensiones vinculadas a la
misma. Finalmente, se nombraron otras características
como ser independiente en el manejo en las actividades de
la vida diaria y en el manejo en la comunidad, atravesar
dificultades socioeconómicas, sin cobertura social y estar
en tratamiento ambulatorio. Esta caracterización de la
población coincidió con los criterios de admisión
establecidos por el dispositivo, siendo el principal requisito
contar con CUD por discapacidad psicosocial, incluso
llegando a ser el único requisito mencionado por los
participantes.
En décadas previas a la implementación de la certificación
de discapacidad, se relevaron respuestas de profesionales
vinculadas a los criterios de admisión y a las características
de la población destinataria, identificando como rasgo
predominante la presencia de personas con padecimientos
psíquicos graves. No se mencionaron en ninguna unidad de
análisis requisitos de exclusión vinculados a aspectos
socio-habitacionales, por el contrario:
"Había algunos que dormían en la estación de Lanús” (P6).
"Para el equipo, tener ganas y voluntad creativa e
interdisciplinar. Los requisitos de admisión eran tener un
diagnóstico severo y crónico desde la psiquiatría, pero en
general estabilizado, estar en tratamiento farmacológico
y psicoterapéutico y tener ganas de venir
voluntariamente (P7).
En relación con las problemáticas, las de tipo social
constituyeron las más prevalentes para el total de la
muestra (77,19%), englobando tanto las condiciones
económicas y habitacionales de precarias a extremas
producto de los altos índices de desempleo y pobreza o
indigencia; así como la insuficiencia y fragilidad de las redes
socioafectivas. Secundariamente (10,53%) se mencionaron
problemáticas vinculadas específicamente a la red
socioafectiva (Figura 3). El 12,28% de los textos no hacen
referencia a estas variables.
“El lugar donde vivir, por ejemplo, el medio en el que viven,
por ejemplo, X vive en un auto, lo habitacional, o Y tiene
una casa muy deteriorada. La mayoría está solo, no tiene
red socioafectiva, o poca (P7).
Respecto a la cantidad de personas usuarias que han
concurrido a lo largo de las seis décadas al Club Terapéutico,
la muestra refrió mayormente entre 11 y 20 usuarios
(28,07%), luego entre 7 y 10 (24,56%) y un 10,4% mencionó
s de 20 usuarios. El 35,09 % de las respuestas tipo
“NS/NC” fueron obtenidas de documentos que no
especificaron esta variable. El promedio histórico de usuarios
es de 15 personas. La mayoría de las unidades de análisis
(40,3%) hicieron referencia a una derivación interna desde el
Servicio de Salud Mental al cual pertenece el Club
Terapéutico, representada principalmente por la sala de
internación, luego consultorios externos, interconsulta y
hospital de día. En segundo término, derivaciones mixtas
(17,5%), tanto internas como externas al hospital,
representadas por solicitud de sus respectivos profesionales.
Finalmente, la derivación de tipo externa (1,75%). El 40,3%
de las respuestas tipo “NS/NCfueron obtenidas de
documentos que no especificaron esta variable.
Reducción de la discriminación, el estigma y las
violencias en salud mental:
En relación con el principio orientado a la reducción de la
discriminación, el estigma y las violencias, el 82,4 % del
total de la muestra refirla implementación de acciones
específicas dirigidas a su promoción, mientras que el 17,6 %
restante no realizó menciones al respecto (Figura 4).
Las estrategias identificadas se despliegan de manera
sostenida desde la década de 1980 hasta la actualidad,
evidenciando una continuidad histórica en la construcción
de prácticas desestigmatizantes. Estas acciones abarcan
desde gestos simbólicos, como la decisión de no utilizar
guardapolvo o el reemplazo del término “pacientepor
denominaciones como “socio” o “integrante, hasta la
realización de actividades en espacios comunes del
hospital, tales como el hall central, favoreciendo la
visibilización y la circulación de las personas usuarias por
ámbitos compartidos. Asimismo, se destacaron iniciativas
de mayor alcance institucional y comunitario, como la
organización de las Jornadas Anuales de Concientización en
Salud Mental y Lucha contra el Estigma, desarrolladas
desde 2022, así como los eventos de cierre anual del Club
realizados en la calle interna y en el anfiteatro hospitalario.
Estas actividades se caracterizan por el protagonismo de
sus integrantes, quienes participan en la conducción y
asumen el rol de panelistas junto con los profesionales. En
esta misma línea, se identificó el surgimiento de “Radio
Levita” en 2024, concebida como un espacio de
información sobre salud mental desde una perspectiva de
derechos, orientado a promover la sensibilización
comunitaria y la participación activa de las personas
usuarias y el intercambio con la comunidad.
"En aquel entonces, realizar esas actividades y
encuentros era la principal medida antidiscriminatoria.
Además, ¡no usábamos guardapolvos y estábamos de
zapatillas todo el tiempo!, tratando de validar el trabajo
dentro del Servicio y para sus integrantes, en una época
de auge del lacanismo y de cierto desprecio por la
pobreza en general" (P8).
“Romper el estigma de paciente psiquiátrico, porque
vamos a un club donde podemos charlar, apoyarnos,
rescatar una parte de la vida normal" (P9).
Vida en comunidad e inclusión social
Respecto al principio de vida en la comunidad e inclusión
social, la programacn que ofrece el Club se dirige a ello,
quedando reflejada por el 66,6% de la muestra, a excepción
del 33,4 % de documentos en la que no se especifica esta
variable (Figura 5).
Las actividades más nombradas fueron las laborales (37
respuestas), como la feria de emprendedores y feria
americana; las socioculturales (36 respuestas), que
incluyeron radio, lectura de perdicos, salidas, mateadas,
almuerzos, asambleas; las deportivas recreativas (24
respuestas), como actividades físicas y artísticas; y las de
cuidados integrales de la salud (15 respuestas).
Acerca del trabajo con las redes socioafectivas, una amplia
mayoría de entrevistados (40,35%) expresó que se incluye
a las redes socioafectivas en el trabajo diario. El porcentaje
restante se debe a que gran parte de los textos no hacen
mención y la respuesta negativa de un profesional.
"Si, considero que justamente el club promueve en sí
mismo una red socioafectiva. Además, en cada caso se
busca fortalecer las redes de cada uno" (P10).
Redes intersectoriales
Con relación al trabajo intersectorial, el 66,6% de la
muestra refirque dicha estrategia se implementa, el 32%
restante corresponde a documentos que no especifican y el
1,4% representó respuesta negativa de un profesional
(Figura 6).
Se mencionaron principalmente articulaciones con clubes
(22 respuestas), como el Club Olimpo, Lanús, Quintana.
Luego, áreas del municipio (15 respuestas), como transporte,
trabajo, cultura, desarrollo social; ministerios nacionales y
provinciales (4 respuestas), como trabajo, desarrollo social,
transporte, justicia; efectores de salud (3 respuestas), como
los talleres protegidos del Hospital Borda y Servicio de Área
Progratica y Redes en Salud (SAPS); y universidades (2
respuestas) con oferta de radio y escuela de formación.
Participación Social
En lo que respecta a la participación social, el 77,19% de la
muestra evidenció una orientación del Club Terapéutico
dirigida hacia este eje de trabajo. El 100% de las personas
entrevistadas y el 71,43% de los textos analizados refirieron
la promoción de dicho principio, mientras que el resto de
los documentos no aportó especificaciones al respecto
(Figura 7).
Más allá de estas referencias explícitas, la participación social
constituye un elemento constitutivo de la identidad y del
funcionamiento del dispositivo, s que una práctica añadida
o complementaria, dado que la toma de decisiones colectivas
y democráticas forma parte de su lógica organizacional desde
sus orígenes. Esto se expresa en procesos tales como la
elección de las nominaciones, la programación de actividades
y la participación activa de sus integrantes en los procesos de
cuidado.
Enfoque de derechos
El principio vinculado al trabajo bajo el enfoque de derechos
aportó que el 80,7% de la muestra sostiene que el dispositivo
asume este principio, mientras que el 19,3% restante
corresponde a textos donde no se menciona (Figura 8).
Se destacan como los más mencionados el derecho a la
salud y a la participación social. Luego, el derecho a la
protección de la Salud Mental (nombrado
mayoritariamente por profesionales y fuentes
documentales); el derecho al deporte y la recreación
(mencionado en todas las fuentes) y el derecho al trabajo
(mencionado principalmente por usuarios y familiares).
Finalmente, derechos humanos tales como la igualdad, la
no discriminación y el trato digno; el derecho a la vida
digna, vivir en forma independiente en la comunidad y a la
justicia.
“Totalmente, el trabajo en el club estaba formada desde
la ley de Salud Mental, se los consideraba como sujetos
de derecho(P11).
También se indasobre los beneficios del Club, surgiendo
como el más relevante en la totalidad de la muestra la
socialización e inclusión social con 37 menciones totales.
Seguido por el sostén de los cuidados (16 menciones) y el
sentido de pertenencia (14 menciones). Por último, se
mencionó el aporte a la desestigmatización (5 menciones)
y la oportunidad de expresión (2 menciones).
"Tendríamos que pensar en los efectos de la
transferencia institucional que es lo que genera la
continuidad de los pacientes en este espacio… en una
internación o en un hospital de a la finalización del
tratamiento tiene que estar (…) la función del Club radica
en eso, donde no hay finalización del tratamiento porque
tampoco estamos pensando en un tratamiento (…) acá el
encuadre es otro: usted venga cuando quiera, el espacio
va a seguir estando, posiblemente no siempre los
mismos terapeutas que es lo que nos pasaba, pero el
espacio va a seguir estando, y esto así funciona" (P12).
Entre las categorías emergentes se evidenciaron los
avatares referidos al lugar de funcionamiento del Club. A
través del análisis documental y de las entrevistas, se pudo
confirmar que el Club tuvo su origen en los consultorios
externos del Servicio, al poco tiempo funcionó en el Club
Olimpo hasta regresar a los consultorios externos,
compartiendo espacio con el hospital de día.
Posteriormente, funcionó en un local frente al hospital
hasta su regreso al mismo durante la dictadura cívico
militar. Finalmente, se constató la itinerancia por espacios
ajenos al Servicio, hasta que se le otorun espacio en la
sala de internación donde funcionó durante quince años,
hasta la restitucn al ámbito de los consultorios externos
hace menos de tres años.
“(funcionaba) Acá en un taller, en el primer piso. Después
nos sacaron y todo eso…No sé, nos dijo ustedes no
pueden venir más, tienen que ir abajo, a sala, y ahí fue que
tuvimos que ir a sala (…) A sala de internación(P13).
Salud Publica 2026 Sep; 5
RESULTADOS
Los hallazgos se organizaron en función de los siete
principios del modelo de salud mental identificados.
Asimismo, emergieron dos categorías adicionales. En
consonancia con el método de análisis de contenido, se
incluyeron los extractos textuales más representativos,
indicando al pie de cada uno si corresponden a entrevistas
o a documentos.
Como una categoría emergente surgió el devenir del Club
Terapéutico: los años a los que se hace referencia en los
textos, en las entrevistas a profesionales que han formado
parte del club y en las implementadas a personas usuarias
y sus familiares, se corresponden con un funcionamiento a
lo largo de seis décadas, desde la gestación en 1966 hasta
la actualidad.
La producción documental se inició a partir de 1987 (13) con
el retorno de la democracia, demostrando un incremento
exponencial de la producción escrita a partir del año 2022,
etapa de reposicionamiento del dispositivo al interior del
Servicio de Salud Mental, reafirmando su función para la
continuidad de los cuidados y apoyos de las personas con
padecimiento mental grave (6).
“Por su parte, el año 2023 constituye el auge signado por
los intentos permanentes de recomposición y
fortalecimiento de un equipo de trabajo en un dispositivo
de continuidad de cuidados” (D1).
Con respecto a la nominación del dispositivo, el término
“amanecer”, antecede al de “Club” ya que antes era “Grupo
Amanecer. Algunos profesionales refirieron
espontáneamente que alude a “una nueva oportunidad” o a
“un nuevo comienzo”. Respecto del término “club, el 15,7%
de los textos y la mayoría de los profesionales entrevistados,
señalaron que fue elegido por sus propios miembros. Esta
denominación posibilitó, además, que las personas usuarias
se nombraran como “socios” durante la década de 1990,
expresión que evidencia la visión y el compromiso del
dispositivo con la desestigmatización en salud mental.
"Será por la buena onda. Hospital ya es para enfermos" (P1).
Sobre las asociaciones en torno a la elección del nombre
Club, las explicaciones más frecuentes, relevadas en
entrevistas a profesionales, usuarios y familiares,
destacaron la dimensión social que caracteriza a esta
figura, concebida como un espacio de encuentro”,
“intercambio, “reunión”, “juntada” y “grupalidad”.
Asimismo, se enfatizó el sentido de pertenencia, la
construcción de vínculos y las oportunidades de inserción
comunitaria que este dispositivo promueve. En
consonancia con estas representaciones, la modalidad de
abordaje más frecuentemente referida por la muestra fue
la grupal-individual (52,6%), seguida de la modalidad
grupal (29,8%), conformando entre ambos un 82,4%.
Estos hallazgos manifestaron la centralidad del grupo
como recurso terapéutico y dieron cuenta de su eficacia
para favorecer procesos de participación social, inclusión
comunitaria y fortalecimiento de las redes de apoyo.
"Y por la relación que hay con la comunidad (…) fomentan
actividades con una potencia que no es un ente vacío,
ustedes son otra cosa, son un club, si (…) si hay más Club
esas puertas se abren más rápido” (P2).
Interdisciplina:
En relación con la interdisciplina, el 74% de la muestra
mencionan la presencia de trabajo interdisciplinario (Figura
1).
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Figura 2. Interdisciplina en la coordinación
Fuente: Elaboración propia en base a los datos analizados.
Los datos relevados permitieron trazar que en los inicios
del Club la única disciplina representada en el equipo era la
de psiquiatría, por parte de las residentes que le dieron
origen. La coordinación, transcurrió hasta el año 1968,
donde se pasó a trabajo social, con el refuerzo de una
perspectiva comunitaria logrando que el dispositivo
funcione, durante cierto tiempo, por fuera del hospital en el
Club Olimpo de Lanús. Durante los años siguientes se
observó la incorporación de diferentes disciplinas al equipo
sumándose trabajo social, psicología y musicoterapia. Con
el inicio de la dictadura cívico militar, y la consecuente
reducción del personal e intervención del hospital en
agosto de 1977, la coordinación pasó a psicología. A pesar
de la reducción progresiva del equipo, este dispositivo
intermedio fue el único que logró sostener su continuidad
de funcionamiento hasta comienzos de la década de 1990.
"Es llamativo cómo a pesar de los avatares políticos, las
desapariciones, que produjeron un enorme efecto
destructivo en el Servicio, los pacientes siguen viniendo,
la demanda continua, y donde lo grupal estaba prohibido,
el Club sigue existiendo” (D2).
“No nos olvidemos que en ese entonces no existía el
hospital de día (había sido cerrado por la dictadura)” (P3).
“En el año 2005 se queda sin lugar físico y se jubilan las
terapistas ocupacionales. Desde el 2007 funciona solo
dos veces por semana con solo una T.O como único
profesional del equipo. Hace medio año se incorporó una
trabajadora social, que cede una hora al club” (D3).
Posteriormente, la coordinación fue ocupada por
diversas disciplinas: psiquiatría en 1986, psicología
desde 1978 al 2000 y terapia ocupacional desde el 2000
hasta la actualidad (Figura 2). Además, en la década de
1990 se incorporaron al equipo terapia ocupacional,
kinesiología y talleristas de danza, cine y fotografía. A
partir del año 2007, se sumaron estudiantes de terapia
ocupacional de las prácticas preprofesionales y desde
2022, tras gestiones de la coordinación, se incluyeron
rotaciones de las residencias de terapia ocupacional,
medicina general, derecho a la salud y psiquiatría, así
como estudiantes de las prácticas preprofesionales de
trabajo social, colaboraciones de enfermería de sala de
internación, acompañamiento terapéutico y trabajo
social. En 2023, se agregó una terapista ocupacional más
a tiempo parcial, siendo otro miembro estable del equipo
con una coordinación con dedicación exclusiva Club (6,
13).
De las entrevistas a personas usuarias del Club de los
últimos años, se identificaron referencias a la participación
de estas disciplinas en la conformación de los equipos y
reuniones, dando cuenta de sus aportes al funcionamiento
del dispositivo.
Ahora están las enfermeras en el tema de salud” (P4).
A pesar de las dificultades en la conformación de equipos
estables, se encontraron referencias al desarrollo de
reuniones de equipo en las distintas unidades de análisis,
siendo las mismas mencionadas por 11 textos, 6
profesionales y 6 personas usuarias/familiares.
“En 1966 y 1967 los profesionales eran de dedicación
exclusiva. Funcionaba dos veces por semana con los
pacientes y una reunión semanal de equipo” (D5).
“Todas las mañanas de 8.30 a 10.00 se asiste a las
diferentes reuniones tanto con el equipo de continuidad
de cuidados como con los diferentes profesionales” (D6).
“Hacen reuniones internas de equipo” (P5).
Ejes en los cursos de vida y en las problemáticas
críticas, prevalentes y emergentes de los territorios
El 63,16% de la muestra refirió que los usuarios son
mayores de edad, incluyendo desde jóvenes hasta adultos
mayores. Al indagar sobre las características de la
población, las respuestas obtenidas de las unidades de
análisis demostraron que no hay distinción de género (4
respuestas). En cuanto a la zona de residencia, se constata
que la totalidad residía en la zona sur del conurbano
bonaerense (10 respuestas), siendo principalmente los
partidos de Lanús y Avellaneda los de mayor influencia. El
nivel académico frecuentemente alcanzado fue primaria
completa (7 respuestas), aunque se constató secundario
completo (3 respuestas). También se mencionaron
situaciones de desempleo e informalidad laboral (6
respuestas). El 26,3% de la muestra mencionó como
característica de la población concurrente al Club el poseer
Certificado Único de Discapacidad (CUD) de tipo
psicosocial. Las personas usuarias y sus familiares
refirieron ser beneficiarios de pensiones vinculadas a la
misma. Finalmente, se nombraron otras características
como ser independiente en el manejo en las actividades de
la vida diaria y en el manejo en la comunidad, atravesar
dificultades socioeconómicas, sin cobertura social y estar
en tratamiento ambulatorio. Esta caracterización de la
población coincidió con los criterios de admisión
establecidos por el dispositivo, siendo el principal requisito
contar con CUD por discapacidad psicosocial, incluso
llegando a ser el único requisito mencionado por los
participantes.
En décadas previas a la implementación de la certificación
de discapacidad, se relevaron respuestas de profesionales
vinculadas a los criterios de admisión y a las características
de la población destinataria, identificando como rasgo
predominante la presencia de personas con padecimientos
psíquicos graves. No se mencionaron en ninguna unidad de
análisis requisitos de exclusión vinculados a aspectos
socio-habitacionales, por el contrario:
"Había algunos que dormían en la estación de Lanús” (P6).
"Para el equipo, tener ganas y voluntad creativa e
interdisciplinar. Los requisitos de admisión eran tener un
diagnóstico severo y crónico desde la psiquiatría, pero en
general estabilizado, estar en tratamiento farmacológico
y psicoterapéutico y tener ganas de venir
voluntariamente (P7).
En relación con las problemáticas, las de tipo social
constituyeron las más prevalentes para el total de la
muestra (77,19%), englobando tanto las condiciones
económicas y habitacionales de precarias a extremas
producto de los altos índices de desempleo y pobreza o
indigencia; así como la insuficiencia y fragilidad de las redes
socioafectivas. Secundariamente (10,53%) se mencionaron
problemáticas vinculadas específicamente a la red
socioafectiva (Figura 3). El 12,28% de los textos no hacen
referencia a estas variables.
“El lugar donde vivir, por ejemplo, el medio en el que viven,
por ejemplo, X vive en un auto, lo habitacional, o Y tiene
una casa muy deteriorada. La mayoría está solo, no tiene
red socioafectiva, o poca (P7).
Respecto a la cantidad de personas usuarias que han
concurrido a lo largo de las seis décadas al Club Terapéutico,
la muestra refrió mayormente entre 11 y 20 usuarios
(28,07%), luego entre 7 y 10 (24,56%) y un 10,4% mencionó
s de 20 usuarios. El 35,09 % de las respuestas tipo
“NS/NC” fueron obtenidas de documentos que no
especificaron esta variable. El promedio histórico de usuarios
es de 15 personas. La mayoría de las unidades de análisis
(40,3%) hicieron referencia a una derivación interna desde el
Servicio de Salud Mental al cual pertenece el Club
Terapéutico, representada principalmente por la sala de
internación, luego consultorios externos, interconsulta y
hospital de día. En segundo término, derivaciones mixtas
(17,5%), tanto internas como externas al hospital,
representadas por solicitud de sus respectivos profesionales.
Finalmente, la derivación de tipo externa (1,75%). El 40,3%
de las respuestas tipo “NS/NCfueron obtenidas de
documentos que no especificaron esta variable.
Reducción de la discriminación, el estigma y las
violencias en salud mental:
En relación con el principio orientado a la reducción de la
discriminación, el estigma y las violencias, el 82,4 % del
total de la muestra refirla implementación de acciones
específicas dirigidas a su promoción, mientras que el 17,6 %
restante no realizó menciones al respecto (Figura 4).
Las estrategias identificadas se despliegan de manera
sostenida desde la década de 1980 hasta la actualidad,
evidenciando una continuidad histórica en la construcción
de prácticas desestigmatizantes. Estas acciones abarcan
desde gestos simbólicos, como la decisión de no utilizar
guardapolvo o el reemplazo del término “pacientepor
denominaciones como “socio” o “integrante, hasta la
realización de actividades en espacios comunes del
hospital, tales como el hall central, favoreciendo la
visibilización y la circulación de las personas usuarias por
ámbitos compartidos. Asimismo, se destacaron iniciativas
de mayor alcance institucional y comunitario, como la
organización de las Jornadas Anuales de Concientización en
Salud Mental y Lucha contra el Estigma, desarrolladas
desde 2022, así como los eventos de cierre anual del Club
realizados en la calle interna y en el anfiteatro hospitalario.
Estas actividades se caracterizan por el protagonismo de
sus integrantes, quienes participan en la conducción y
asumen el rol de panelistas junto con los profesionales. En
esta misma línea, se identificó el surgimiento de “Radio
Levita” en 2024, concebida como un espacio de
información sobre salud mental desde una perspectiva de
derechos, orientado a promover la sensibilización
comunitaria y la participación activa de las personas
usuarias y el intercambio con la comunidad.
"En aquel entonces, realizar esas actividades y
encuentros era la principal medida antidiscriminatoria.
Además, ¡no usábamos guardapolvos y estábamos de
zapatillas todo el tiempo!, tratando de validar el trabajo
dentro del Servicio y para sus integrantes, en una época
de auge del lacanismo y de cierto desprecio por la
pobreza en general" (P8).
“Romper el estigma de paciente psiquiátrico, porque
vamos a un club donde podemos charlar, apoyarnos,
rescatar una parte de la vida normal" (P9).
Vida en comunidad e inclusión social
Respecto al principio de vida en la comunidad e inclusión
social, la programacn que ofrece el Club se dirige a ello,
quedando reflejada por el 66,6% de la muestra, a excepción
del 33,4 % de documentos en la que no se especifica esta
variable (Figura 5).
Las actividades más nombradas fueron las laborales (37
respuestas), como la feria de emprendedores y feria
americana; las socioculturales (36 respuestas), que
incluyeron radio, lectura de perdicos, salidas, mateadas,
almuerzos, asambleas; las deportivas recreativas (24
respuestas), como actividades físicas y artísticas; y las de
cuidados integrales de la salud (15 respuestas).
Acerca del trabajo con las redes socioafectivas, una amplia
mayoría de entrevistados (40,35%) expresó que se incluye
a las redes socioafectivas en el trabajo diario. El porcentaje
restante se debe a que gran parte de los textos no hacen
mención y la respuesta negativa de un profesional.
"Si, considero que justamente el club promueve en sí
mismo una red socioafectiva. Además, en cada caso se
busca fortalecer las redes de cada uno" (P10).
Redes intersectoriales
Con relación al trabajo intersectorial, el 66,6% de la
muestra refirque dicha estrategia se implementa, el 32%
restante corresponde a documentos que no especifican y el
1,4% representó respuesta negativa de un profesional
(Figura 6).
Se mencionaron principalmente articulaciones con clubes
(22 respuestas), como el Club Olimpo, Lanús, Quintana.
Luego, áreas del municipio (15 respuestas), como transporte,
trabajo, cultura, desarrollo social; ministerios nacionales y
provinciales (4 respuestas), como trabajo, desarrollo social,
transporte, justicia; efectores de salud (3 respuestas), como
los talleres protegidos del Hospital Borda y Servicio de Área
Progratica y Redes en Salud (SAPS); y universidades (2
respuestas) con oferta de radio y escuela de formación.
Participación Social
En lo que respecta a la participación social, el 77,19% de la
muestra evidenció una orientación del Club Terapéutico
dirigida hacia este eje de trabajo. El 100% de las personas
entrevistadas y el 71,43% de los textos analizados refirieron
la promoción de dicho principio, mientras que el resto de
los documentos no aportó especificaciones al respecto
(Figura 7).
s allá de estas referencias explícitas, la participación social
constituye un elemento constitutivo de la identidad y del
funcionamiento del dispositivo, s que una práctica añadida
o complementaria, dado que la toma de decisiones colectivas
y democráticas forma parte de su lógica organizacional desde
sus orígenes. Esto se expresa en procesos tales como la
elección de las nominaciones, la programación de actividades
y la participación activa de sus integrantes en los procesos de
cuidado.
Enfoque de derechos
El principio vinculado al trabajo bajo el enfoque de derechos
aportó que el 80,7% de la muestra sostiene que el dispositivo
asume este principio, mientras que el 19,3% restante
corresponde a textos donde no se menciona (Figura 8).
Se destacan como los más mencionados el derecho a la
salud y a la participación social. Luego, el derecho a la
protección de la Salud Mental (nombrado
mayoritariamente por profesionales y fuentes
documentales); el derecho al deporte y la recreación
(mencionado en todas las fuentes) y el derecho al trabajo
(mencionado principalmente por usuarios y familiares).
Finalmente, derechos humanos tales como la igualdad, la
no discriminación y el trato digno; el derecho a la vida
digna, vivir en forma independiente en la comunidad y a la
justicia.
“Totalmente, el trabajo en el club estaba formada desde
la ley de Salud Mental, se los consideraba como sujetos
de derecho(P11).
También se indasobre los beneficios del Club, surgiendo
como el más relevante en la totalidad de la muestra la
socialización e inclusión social con 37 menciones totales.
Seguido por el sostén de los cuidados (16 menciones) y el
sentido de pertenencia (14 menciones). Por último, se
mencionó el aporte a la desestigmatización (5 menciones)
y la oportunidad de expresión (2 menciones).
"Tendríamos que pensar en los efectos de la
transferencia institucional que es lo que genera la
continuidad de los pacientes en este espacio… en una
internación o en un hospital de a la finalización del
tratamiento tiene que estar (…) la función del Club radica
en eso, donde no hay finalización del tratamiento porque
tampoco estamos pensando en un tratamiento (…) acá el
encuadre es otro: usted venga cuando quiera, el espacio
va a seguir estando, posiblemente no siempre los
mismos terapeutas que es lo que nos pasaba, pero el
espacio va a seguir estando, y esto así funciona" (P12).
Entre las categorías emergentes se evidenciaron los
avatares referidos al lugar de funcionamiento del Club. A
través del análisis documental y de las entrevistas, se pudo
confirmar que el Club tuvo su origen en los consultorios
externos del Servicio, al poco tiempo funcionó en el Club
Olimpo hasta regresar a los consultorios externos,
compartiendo espacio con el hospital de día.
Posteriormente, funcionó en un local frente al hospital
hasta su regreso al mismo durante la dictadura cívico
militar. Finalmente, se constató la itinerancia por espacios
ajenos al Servicio, hasta que se le otorun espacio en la
sala de internación donde funcionó durante quince años,
hasta la restitucn al ámbito de los consultorios externos
hace menos de tres años.
“(funcionaba) Acá en un taller, en el primer piso. Después
nos sacaron y todo eso…No sé, nos dijo ustedes no
pueden venir más, tienen que ir abajo, a sala, y ahí fue que
tuvimos que ir a sala (…) A sala de internación (P13).
RESULTADOS
Los hallazgos se organizaron en función de los siete
principios del modelo de salud mental identificados.
Asimismo, emergieron dos categorías adicionales. En
consonancia con el método de análisis de contenido, se
incluyeron los extractos textuales más representativos,
indicando al pie de cada uno si corresponden a entrevistas
o a documentos.
Como una categoría emergente surgió el devenir del Club
Terapéutico: los años a los que se hace referencia en los
textos, en las entrevistas a profesionales que han formado
parte del club y en las implementadas a personas usuarias
y sus familiares, se corresponden con un funcionamiento a
lo largo de seis décadas, desde la gestación en 1966 hasta
la actualidad.
La producción documental se inició a partir de 1987 (13) con
el retorno de la democracia, demostrando un incremento
exponencial de la producción escrita a partir del año 2022,
etapa de reposicionamiento del dispositivo al interior del
Servicio de Salud Mental, reafirmando su función para la
continuidad de los cuidados y apoyos de las personas con
padecimiento mental grave (6).
“Por su parte, el año 2023 constituye el auge signado por
los intentos permanentes de recomposición y
fortalecimiento de un equipo de trabajo en un dispositivo
de continuidad de cuidados” (D1).
Con respecto a la nominación del dispositivo, el término
“amanecer”, antecede al de “Club” ya que antes era “Grupo
Amanecer. Algunos profesionales refirieron
espontáneamente que alude a “una nueva oportunidad” o a
“un nuevo comienzo”. Respecto del término “club, el 15,7%
de los textos y la mayoría de los profesionales entrevistados,
señalaron que fue elegido por sus propios miembros. Esta
denominación posibilitó, además, que las personas usuarias
se nombraran como “socios” durante la década de 1990,
expresión que evidencia la visión y el compromiso del
dispositivo con la desestigmatización en salud mental.
"Será por la buena onda. Hospital ya es para enfermos" (P1).
Sobre las asociaciones en torno a la elección del nombre
Club, las explicaciones más frecuentes, relevadas en
entrevistas a profesionales, usuarios y familiares,
destacaron la dimensión social que caracteriza a esta
figura, concebida como un espacio de encuentro”,
“intercambio, “reunión”, “juntada” y “grupalidad”.
Asimismo, se enfatizó el sentido de pertenencia, la
construcción de vínculos y las oportunidades de inserción
comunitaria que este dispositivo promueve. En
consonancia con estas representaciones, la modalidad de
abordaje más frecuentemente referida por la muestra fue
la grupal-individual (52,6%), seguida de la modalidad
grupal (29,8%), conformando entre ambos un 82,4%.
Estos hallazgos manifestaron la centralidad del grupo
como recurso terapéutico y dieron cuenta de su eficacia
para favorecer procesos de participación social, inclusión
comunitaria y fortalecimiento de las redes de apoyo.
"Y por la relación que hay con la comunidad (…) fomentan
actividades con una potencia que no es un ente vacío,
ustedes son otra cosa, son un club, si (…) si hay más Club
esas puertas se abren más rápido” (P2).
Interdisciplina:
En relación con la interdisciplina, el 74% de la muestra
mencionan la presencia de trabajo interdisciplinario (Figura
1).
Salud Publica 2026 Sep; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Figura 3. Problemáticas prevalentes
Fuente: Elaboración propia en base a los datos analizados.
Los datos relevados permitieron trazar que en los inicios
del Club la única disciplina representada en el equipo era la
de psiquiatría, por parte de las residentes que le dieron
origen. La coordinación, transcurrió hasta el año 1968,
donde se pasó a trabajo social, con el refuerzo de una
perspectiva comunitaria logrando que el dispositivo
funcione, durante cierto tiempo, por fuera del hospital en el
Club Olimpo de Lanús. Durante los años siguientes se
observó la incorporación de diferentes disciplinas al equipo
sumándose trabajo social, psicología y musicoterapia. Con
el inicio de la dictadura cívico militar, y la consecuente
reducción del personal e intervención del hospital en
agosto de 1977, la coordinación pasó a psicología. A pesar
de la reducción progresiva del equipo, este dispositivo
intermedio fue el único que logró sostener su continuidad
de funcionamiento hasta comienzos de la década de 1990.
"Es llamativo cómo a pesar de los avatares políticos, las
desapariciones, que produjeron un enorme efecto
destructivo en el Servicio, los pacientes siguen viniendo,
la demanda continua, y donde lo grupal estaba prohibido,
el Club sigue existiendo” (D2).
“No nos olvidemos que en ese entonces no existía el
hospital de día (había sido cerrado por la dictadura)” (P3).
“En el año 2005 se queda sin lugar físico y se jubilan las
terapistas ocupacionales. Desde el 2007 funciona solo
dos veces por semana con solo una T.O como único
profesional del equipo. Hace medio año se incorporó una
trabajadora social, que cede una hora al club” (D3).
Posteriormente, la coordinación fue ocupada por
diversas disciplinas: psiquiatría en 1986, psicología
desde 1978 al 2000 y terapia ocupacional desde el 2000
hasta la actualidad (Figura 2). Además, en la década de
1990 se incorporaron al equipo terapia ocupacional,
kinesiología y talleristas de danza, cine y fotografía. A
partir del año 2007, se sumaron estudiantes de terapia
ocupacional de las prácticas preprofesionales y desde
2022, tras gestiones de la coordinación, se incluyeron
rotaciones de las residencias de terapia ocupacional,
medicina general, derecho a la salud y psiquiatría, así
como estudiantes de las prácticas preprofesionales de
trabajo social, colaboraciones de enfermería de sala de
internación, acompañamiento terapéutico y trabajo
social. En 2023, se agregó una terapista ocupacional más
a tiempo parcial, siendo otro miembro estable del equipo
con una coordinación con dedicación exclusiva Club (6,
13).
De las entrevistas a personas usuarias del Club de los
últimos años, se identificaron referencias a la participación
de estas disciplinas en la conformación de los equipos y
reuniones, dando cuenta de sus aportes al funcionamiento
del dispositivo.
Ahora están las enfermeras en el tema de salud” (P4).
A pesar de las dificultades en la conformación de equipos
estables, se encontraron referencias al desarrollo de
reuniones de equipo en las distintas unidades de análisis,
siendo las mismas mencionadas por 11 textos, 6
profesionales y 6 personas usuarias/familiares.
“En 1966 y 1967 los profesionales eran de dedicación
exclusiva. Funcionaba dos veces por semana con los
pacientes y una reunión semanal de equipo” (D5).
“Todas las mañanas de 8.30 a 10.00 se asiste a las
diferentes reuniones tanto con el equipo de continuidad
de cuidados como con los diferentes profesionales” (D6).
“Hacen reuniones internas de equipo” (P5).
Ejes en los cursos de vida y en las problemáticas
críticas, prevalentes y emergentes de los territorios
El 63,16% de la muestra refirió que los usuarios son
mayores de edad, incluyendo desde jóvenes hasta adultos
mayores. Al indagar sobre las características de la
población, las respuestas obtenidas de las unidades de
análisis demostraron que no hay distinción de género (4
respuestas). En cuanto a la zona de residencia, se constata
que la totalidad residía en la zona sur del conurbano
bonaerense (10 respuestas), siendo principalmente los
partidos de Lanús y Avellaneda los de mayor influencia. El
nivel académico frecuentemente alcanzado fue primaria
completa (7 respuestas), aunque se constató secundario
completo (3 respuestas). También se mencionaron
situaciones de desempleo e informalidad laboral (6
respuestas). El 26,3% de la muestra mencionó como
característica de la población concurrente al Club el poseer
Certificado Único de Discapacidad (CUD) de tipo
psicosocial. Las personas usuarias y sus familiares
refirieron ser beneficiarios de pensiones vinculadas a la
misma. Finalmente, se nombraron otras características
como ser independiente en el manejo en las actividades de
la vida diaria y en el manejo en la comunidad, atravesar
dificultades socioeconómicas, sin cobertura social y estar
en tratamiento ambulatorio. Esta caracterización de la
población coincidió con los criterios de admisión
establecidos por el dispositivo, siendo el principal requisito
contar con CUD por discapacidad psicosocial, incluso
llegando a ser el único requisito mencionado por los
participantes.
En décadas previas a la implementación de la certificación
de discapacidad, se relevaron respuestas de profesionales
vinculadas a los criterios de admisión y a las características
de la población destinataria, identificando como rasgo
predominante la presencia de personas con padecimientos
psíquicos graves. No se mencionaron en ninguna unidad de
análisis requisitos de exclusión vinculados a aspectos
socio-habitacionales, por el contrario:
"Había algunos que dormían en la estación de Lanús” (P6).
"Para el equipo, tener ganas y voluntad creativa e
interdisciplinar. Los requisitos de admisión eran tener un
diagnóstico severo y crónico desde la psiquiatría, pero en
general estabilizado, estar en tratamiento farmacológico
y psicoterapéutico y tener ganas de venir
voluntariamente” (P7).
En relación con las problemáticas, las de tipo social
constituyeron las más prevalentes para el total de la
muestra (77,19%), englobando tanto las condiciones
económicas y habitacionales de precarias a extremas
producto de los altos índices de desempleo y pobreza o
indigencia; así como la insuficiencia y fragilidad de las redes
socioafectivas. Secundariamente (10,53%) se mencionaron
problemáticas vinculadas específicamente a la red
socioafectiva (Figura 3). El 12,28% de los textos no hacen
referencia a estas variables.
“El lugar donde vivir, por ejemplo, el medio en el que viven,
por ejemplo, X vive en un auto, lo habitacional, o Y tiene
una casa muy deteriorada. La mayoría está solo, no tiene
red socioafectiva, o poca” (P7).
Respecto a la cantidad de personas usuarias que han
concurrido a lo largo de las seis décadas al Club Terapéutico,
la muestra refrió mayormente entre 11 y 20 usuarios
(28,07%), luego entre 7 y 10 (24,56%) y un 10,4% mencionó
más de 20 usuarios. El 35,09 % de las respuestas tipo
“NS/NC” fueron obtenidas de documentos que no
especificaron esta variable. El promedio histórico de usuarios
es de 15 personas. La mayoría de las unidades de análisis
(40,3%) hicieron referencia a una derivación interna desde el
Servicio de Salud Mental al cual pertenece el Club
Terapéutico, representada principalmente por la sala de
internación, luego consultorios externos, interconsulta y
hospital de día. En segundo término, derivaciones mixtas
(17,5%), tanto internas como externas al hospital,
representadas por solicitud de sus respectivos profesionales.
Finalmente, la derivación de tipo externa (1,75%). El 40,3%
de las respuestas tipo “NS/NC” fueron obtenidas de
documentos que no especificaron esta variable.
Reducción de la discriminación, el estigma y las
violencias en salud mental:
En relación con el principio orientado a la reducción de la
discriminación, el estigma y las violencias, el 82,4 % del
total de la muestra refirió la implementación de acciones
específicas dirigidas a su promoción, mientras que el 17,6 %
restante no realizó menciones al respecto (Figura 4).
Las estrategias identificadas se despliegan de manera
sostenida desde la década de 1980 hasta la actualidad,
evidenciando una continuidad histórica en la construcción
de prácticas desestigmatizantes. Estas acciones abarcan
desde gestos simbólicos, como la decisión de no utilizar
guardapolvo o el reemplazo del término “pacientepor
denominaciones como “socio” o “integrante, hasta la
realización de actividades en espacios comunes del
hospital, tales como el hall central, favoreciendo la
visibilización y la circulación de las personas usuarias por
ámbitos compartidos. Asimismo, se destacaron iniciativas
de mayor alcance institucional y comunitario, como la
organización de las Jornadas Anuales de Concientización en
Salud Mental y Lucha contra el Estigma, desarrolladas
desde 2022, así como los eventos de cierre anual del Club
realizados en la calle interna y en el anfiteatro hospitalario.
Estas actividades se caracterizan por el protagonismo de
sus integrantes, quienes participan en la conducción y
asumen el rol de panelistas junto con los profesionales. En
esta misma línea, se identificó el surgimiento de “Radio
Levita” en 2024, concebida como un espacio de
información sobre salud mental desde una perspectiva de
derechos, orientado a promover la sensibilización
comunitaria y la participación activa de las personas
usuarias y el intercambio con la comunidad.
"En aquel entonces, realizar esas actividades y
encuentros era la principal medida antidiscriminatoria.
Además, ¡no usábamos guardapolvos y estábamos de
zapatillas todo el tiempo!, tratando de validar el trabajo
dentro del Servicio y para sus integrantes, en una época
de auge del lacanismo y de cierto desprecio por la
pobreza en general" (P8).
“Romper el estigma de paciente psiquiátrico, porque
vamos a un club donde podemos charlar, apoyarnos,
rescatar una parte de la vida normal" (P9).
Vida en comunidad e inclusión social
Respecto al principio de vida en la comunidad e inclusión
social, la programacn que ofrece el Club se dirige a ello,
quedando reflejada por el 66,6% de la muestra, a excepción
del 33,4 % de documentos en la que no se especifica esta
variable (Figura 5).
Las actividades más nombradas fueron las laborales (37
respuestas), como la feria de emprendedores y feria
americana; las socioculturales (36 respuestas), que
incluyeron radio, lectura de perdicos, salidas, mateadas,
almuerzos, asambleas; las deportivas recreativas (24
respuestas), como actividades físicas y artísticas; y las de
cuidados integrales de la salud (15 respuestas).
Acerca del trabajo con las redes socioafectivas, una amplia
mayoría de entrevistados (40,35%) expresó que se incluye
a las redes socioafectivas en el trabajo diario. El porcentaje
restante se debe a que gran parte de los textos no hacen
mención y la respuesta negativa de un profesional.
"Si, considero que justamente el club promueve en sí
mismo una red socioafectiva. Además, en cada caso se
busca fortalecer las redes de cada uno" (P10).
Redes intersectoriales
Con relación al trabajo intersectorial, el 66,6% de la
muestra refirque dicha estrategia se implementa, el 32%
restante corresponde a documentos que no especifican y el
1,4% representó respuesta negativa de un profesional
(Figura 6).
Se mencionaron principalmente articulaciones con clubes
(22 respuestas), como el Club Olimpo, Lanús, Quintana.
Luego, áreas del municipio (15 respuestas), como transporte,
trabajo, cultura, desarrollo social; ministerios nacionales y
provinciales (4 respuestas), como trabajo, desarrollo social,
transporte, justicia; efectores de salud (3 respuestas), como
los talleres protegidos del Hospital Borda y Servicio de Área
Progratica y Redes en Salud (SAPS); y universidades (2
respuestas) con oferta de radio y escuela de formación.
Participación Social
En lo que respecta a la participación social, el 77,19% de la
muestra evidenció una orientación del Club Terapéutico
dirigida hacia este eje de trabajo. El 100% de las personas
entrevistadas y el 71,43% de los textos analizados refirieron
la promoción de dicho principio, mientras que el resto de
los documentos no aportó especificaciones al respecto
(Figura 7).
s allá de estas referencias explícitas, la participación social
constituye un elemento constitutivo de la identidad y del
funcionamiento del dispositivo, s que una práctica añadida
o complementaria, dado que la toma de decisiones colectivas
y democráticas forma parte de su lógica organizacional desde
sus orígenes. Esto se expresa en procesos tales como la
elección de las nominaciones, la programación de actividades
y la participación activa de sus integrantes en los procesos de
cuidado.
Enfoque de derechos
El principio vinculado al trabajo bajo el enfoque de derechos
aportó que el 80,7% de la muestra sostiene que el dispositivo
asume este principio, mientras que el 19,3% restante
corresponde a textos donde no se menciona (Figura 8).
Se destacan como los más mencionados el derecho a la
salud y a la participación social. Luego, el derecho a la
protección de la Salud Mental (nombrado
mayoritariamente por profesionales y fuentes
documentales); el derecho al deporte y la recreación
(mencionado en todas las fuentes) y el derecho al trabajo
(mencionado principalmente por usuarios y familiares).
Finalmente, derechos humanos tales como la igualdad, la
no discriminación y el trato digno; el derecho a la vida
digna, vivir en forma independiente en la comunidad y a la
justicia.
“Totalmente, el trabajo en el club estaba formada desde
la ley de Salud Mental, se los consideraba como sujetos
de derecho(P11).
También se indasobre los beneficios del Club, surgiendo
como el más relevante en la totalidad de la muestra la
socialización e inclusión social con 37 menciones totales.
Seguido por el sostén de los cuidados (16 menciones) y el
sentido de pertenencia (14 menciones). Por último, se
mencionó el aporte a la desestigmatización (5 menciones)
y la oportunidad de expresión (2 menciones).
"Tendríamos que pensar en los efectos de la
transferencia institucional que es lo que genera la
continuidad de los pacientes en este espacio… en una
internación o en un hospital de a la finalización del
tratamiento tiene que estar (…) la función del Club radica
en eso, donde no hay finalización del tratamiento porque
tampoco estamos pensando en un tratamiento (…) acá el
encuadre es otro: usted venga cuando quiera, el espacio
va a seguir estando, posiblemente no siempre los
mismos terapeutas que es lo que nos pasaba, pero el
espacio va a seguir estando, y esto así funciona" (P12).
Entre las categorías emergentes se evidenciaron los
avatares referidos al lugar de funcionamiento del Club. A
través del análisis documental y de las entrevistas, se pudo
confirmar que el Club tuvo su origen en los consultorios
externos del Servicio, al poco tiempo funcionó en el Club
Olimpo hasta regresar a los consultorios externos,
compartiendo espacio con el hospital de día.
Posteriormente, funcionó en un local frente al hospital
hasta su regreso al mismo durante la dictadura cívico
militar. Finalmente, se constató la itinerancia por espacios
ajenos al Servicio, hasta que se le otorun espacio en la
sala de internación donde funcionó durante quince años,
hasta la restitucn al ámbito de los consultorios externos
hace menos de tres años.
“(funcionaba) Acá en un taller, en el primer piso. Después
nos sacaron y todo eso…No sé, nos dijo ustedes no
pueden venir más, tienen que ir abajo, a sala, y ahí fue que
tuvimos que ir a sala (…) A sala de internación (P13).
RESULTADOS
Los hallazgos se organizaron en función de los siete
principios del modelo de salud mental identificados.
Asimismo, emergieron dos categorías adicionales. En
consonancia con el método de análisis de contenido, se
incluyeron los extractos textuales más representativos,
indicando al pie de cada uno si corresponden a entrevistas
o a documentos.
Como una categoría emergente surgió el devenir del Club
Terapéutico: los años a los que se hace referencia en los
textos, en las entrevistas a profesionales que han formado
parte del club y en las implementadas a personas usuarias
y sus familiares, se corresponden con un funcionamiento a
lo largo de seis décadas, desde la gestación en 1966 hasta
la actualidad.
La producción documental se inició a partir de 1987 (13) con
el retorno de la democracia, demostrando un incremento
exponencial de la producción escrita a partir del año 2022,
etapa de reposicionamiento del dispositivo al interior del
Servicio de Salud Mental, reafirmando su función para la
continuidad de los cuidados y apoyos de las personas con
padecimiento mental grave (6).
“Por su parte, el año 2023 constituye el auge signado por
los intentos permanentes de recomposición y
fortalecimiento de un equipo de trabajo en un dispositivo
de continuidad de cuidados” (D1).
Con respecto a la nominación del dispositivo, el término
“amanecer”, antecede al de “Club” ya que antes era “Grupo
Amanecer. Algunos profesionales refirieron
espontáneamente que alude a “una nueva oportunidad” o a
“un nuevo comienzo”. Respecto del término “club, el 15,7%
de los textos y la mayoría de los profesionales entrevistados,
señalaron que fue elegido por sus propios miembros. Esta
denominación posibilitó, además, que las personas usuarias
se nombraran como “socios” durante la década de 1990,
expresión que evidencia la visión y el compromiso del
dispositivo con la desestigmatización en salud mental.
"Será por la buena onda. Hospital ya es para enfermos" (P1).
Sobre las asociaciones en torno a la elección del nombre
Club, las explicaciones más frecuentes, relevadas en
entrevistas a profesionales, usuarios y familiares,
destacaron la dimensión social que caracteriza a esta
figura, concebida como un espacio de encuentro”,
“intercambio, “reunión”, “juntada” y “grupalidad”.
Asimismo, se enfatizó el sentido de pertenencia, la
construcción de vínculos y las oportunidades de inserción
comunitaria que este dispositivo promueve. En
consonancia con estas representaciones, la modalidad de
abordaje más frecuentemente referida por la muestra fue
la grupal-individual (52,6%), seguida de la modalidad
grupal (29,8%), conformando entre ambos un 82,4%.
Estos hallazgos manifestaron la centralidad del grupo
como recurso terapéutico y dieron cuenta de su eficacia
para favorecer procesos de participación social, inclusión
comunitaria y fortalecimiento de las redes de apoyo.
"Y por la relación que hay con la comunidad (…) fomentan
actividades con una potencia que no es un ente vacío,
ustedes son otra cosa, son un club, si (…) si hay más Club
esas puertas se abren más rápido” (P2).
Interdisciplina:
En relación con la interdisciplina, el 74% de la muestra
mencionan la presencia de trabajo interdisciplinario (Figura
1).
Salud Publica 2026 Sep; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Figura 4. Problemáticas prevalentes
Fuente: Elaboración propia en base a los datos analizados.
Figura 5. Vida en comunidad e inclusión social
Fuente: Elaboración propia en base a los datos analizados.
Los datos relevados permitieron trazar que en los inicios
del Club la única disciplina representada en el equipo era la
de psiquiatría, por parte de las residentes que le dieron
origen. La coordinación, transcurrió hasta el año 1968,
donde se pasó a trabajo social, con el refuerzo de una
perspectiva comunitaria logrando que el dispositivo
funcione, durante cierto tiempo, por fuera del hospital en el
Club Olimpo de Lanús. Durante los años siguientes se
observó la incorporación de diferentes disciplinas al equipo
sumándose trabajo social, psicología y musicoterapia. Con
el inicio de la dictadura cívico militar, y la consecuente
reducción del personal e intervención del hospital en
agosto de 1977, la coordinación pasó a psicología. A pesar
de la reducción progresiva del equipo, este dispositivo
intermedio fue el único que logró sostener su continuidad
de funcionamiento hasta comienzos de la década de 1990.
"Es llamativo cómo a pesar de los avatares políticos, las
desapariciones, que produjeron un enorme efecto
destructivo en el Servicio, los pacientes siguen viniendo,
la demanda continua, y donde lo grupal estaba prohibido,
el Club sigue existiendo” (D2).
“No nos olvidemos que en ese entonces no existía el
hospital de día (había sido cerrado por la dictadura)” (P3).
“En el año 2005 se queda sin lugar físico y se jubilan las
terapistas ocupacionales. Desde el 2007 funciona solo
dos veces por semana con solo una T.O como único
profesional del equipo. Hace medio año se incorporó una
trabajadora social, que cede una hora al club” (D3).
Posteriormente, la coordinación fue ocupada por
diversas disciplinas: psiquiatría en 1986, psicología
desde 1978 al 2000 y terapia ocupacional desde el 2000
hasta la actualidad (Figura 2). Además, en la década de
1990 se incorporaron al equipo terapia ocupacional,
kinesiología y talleristas de danza, cine y fotografía. A
partir del año 2007, se sumaron estudiantes de terapia
ocupacional de las prácticas preprofesionales y desde
2022, tras gestiones de la coordinación, se incluyeron
rotaciones de las residencias de terapia ocupacional,
medicina general, derecho a la salud y psiquiatría, así
como estudiantes de las prácticas preprofesionales de
trabajo social, colaboraciones de enfermería de sala de
internación, acompañamiento terapéutico y trabajo
social. En 2023, se agregó una terapista ocupacional más
a tiempo parcial, siendo otro miembro estable del equipo
con una coordinación con dedicación exclusiva Club (6,
13).
De las entrevistas a personas usuarias del Club de los
últimos años, se identificaron referencias a la participación
de estas disciplinas en la conformación de los equipos y
reuniones, dando cuenta de sus aportes al funcionamiento
del dispositivo.
Ahora están las enfermeras en el tema de salud” (P4).
A pesar de las dificultades en la conformación de equipos
estables, se encontraron referencias al desarrollo de
reuniones de equipo en las distintas unidades de análisis,
siendo las mismas mencionadas por 11 textos, 6
profesionales y 6 personas usuarias/familiares.
“En 1966 y 1967 los profesionales eran de dedicación
exclusiva. Funcionaba dos veces por semana con los
pacientes y una reunión semanal de equipo” (D5).
“Todas las mañanas de 8.30 a 10.00 se asiste a las
diferentes reuniones tanto con el equipo de continuidad
de cuidados como con los diferentes profesionales” (D6).
“Hacen reuniones internas de equipo” (P5).
Ejes en los cursos de vida y en las problemáticas
críticas, prevalentes y emergentes de los territorios
El 63,16% de la muestra refirió que los usuarios son
mayores de edad, incluyendo desde jóvenes hasta adultos
mayores. Al indagar sobre las características de la
población, las respuestas obtenidas de las unidades de
análisis demostraron que no hay distinción de género (4
respuestas). En cuanto a la zona de residencia, se constata
que la totalidad residía en la zona sur del conurbano
bonaerense (10 respuestas), siendo principalmente los
partidos de Lanús y Avellaneda los de mayor influencia. El
nivel académico frecuentemente alcanzado fue primaria
completa (7 respuestas), aunque se constató secundario
completo (3 respuestas). También se mencionaron
situaciones de desempleo e informalidad laboral (6
respuestas). El 26,3% de la muestra mencionó como
característica de la población concurrente al Club el poseer
Certificado Único de Discapacidad (CUD) de tipo
psicosocial. Las personas usuarias y sus familiares
refirieron ser beneficiarios de pensiones vinculadas a la
misma. Finalmente, se nombraron otras características
como ser independiente en el manejo en las actividades de
la vida diaria y en el manejo en la comunidad, atravesar
dificultades socioeconómicas, sin cobertura social y estar
en tratamiento ambulatorio. Esta caracterización de la
población coincidió con los criterios de admisión
establecidos por el dispositivo, siendo el principal requisito
contar con CUD por discapacidad psicosocial, incluso
llegando a ser el único requisito mencionado por los
participantes.
En décadas previas a la implementación de la certificación
de discapacidad, se relevaron respuestas de profesionales
vinculadas a los criterios de admisión y a las características
de la población destinataria, identificando como rasgo
predominante la presencia de personas con padecimientos
psíquicos graves. No se mencionaron en ninguna unidad de
análisis requisitos de exclusión vinculados a aspectos
socio-habitacionales, por el contrario:
"Había algunos que dormían en la estación de Lanús” (P6).
"Para el equipo, tener ganas y voluntad creativa e
interdisciplinar. Los requisitos de admisión eran tener un
diagnóstico severo y crónico desde la psiquiatría, pero en
general estabilizado, estar en tratamiento farmacológico
y psicoterapéutico y tener ganas de venir
voluntariamente” (P7).
En relación con las problemáticas, las de tipo social
constituyeron las más prevalentes para el total de la
muestra (77,19%), englobando tanto las condiciones
económicas y habitacionales de precarias a extremas
producto de los altos índices de desempleo y pobreza o
indigencia; así como la insuficiencia y fragilidad de las redes
socioafectivas. Secundariamente (10,53%) se mencionaron
problemáticas vinculadas específicamente a la red
socioafectiva (Figura 3). El 12,28% de los textos no hacen
referencia a estas variables.
“El lugar donde vivir, por ejemplo, el medio en el que viven,
por ejemplo, X vive en un auto, lo habitacional, o Y tiene
una casa muy deteriorada. La mayoría está solo, no tiene
red socioafectiva, o poca” (P7).
Respecto a la cantidad de personas usuarias que han
concurrido a lo largo de las seis décadas al Club Terapéutico,
la muestra refrió mayormente entre 11 y 20 usuarios
(28,07%), luego entre 7 y 10 (24,56%) y un 10,4% mencionó
más de 20 usuarios. El 35,09 % de las respuestas tipo
“NS/NC” fueron obtenidas de documentos que no
especificaron esta variable. El promedio histórico de usuarios
es de 15 personas. La mayoría de las unidades de análisis
(40,3%) hicieron referencia a una derivación interna desde el
Servicio de Salud Mental al cual pertenece el Club
Terapéutico, representada principalmente por la sala de
internación, luego consultorios externos, interconsulta y
hospital de día. En segundo término, derivaciones mixtas
(17,5%), tanto internas como externas al hospital,
representadas por solicitud de sus respectivos profesionales.
Finalmente, la derivación de tipo externa (1,75%). El 40,3%
de las respuestas tipo “NS/NC” fueron obtenidas de
documentos que no especificaron esta variable.
Reducción de la discriminación, el estigma y las
violencias en salud mental:
En relación con el principio orientado a la reducción de la
discriminación, el estigma y las violencias, el 82,4 % del
total de la muestra refirió la implementación de acciones
específicas dirigidas a su promoción, mientras que el 17,6 %
restante no realizó menciones al respecto (Figura 4).
Las estrategias identificadas se despliegan de manera
sostenida desde la década de 1980 hasta la actualidad,
evidenciando una continuidad histórica en la construcción
de prácticas desestigmatizantes. Estas acciones abarcan
desde gestos simbólicos, como la decisión de no utilizar
guardapolvo o el reemplazo del término “paciente” por
denominaciones como “socio” o “integrante, hasta la
realización de actividades en espacios comunes del
hospital, tales como el hall central, favoreciendo la
visibilización y la circulación de las personas usuarias por
ámbitos compartidos. Asimismo, se destacaron iniciativas
de mayor alcance institucional y comunitario, como la
organización de las Jornadas Anuales de Concientización en
Salud Mental y Lucha contra el Estigma, desarrolladas
desde 2022, así como los eventos de cierre anual del Club
realizados en la calle interna y en el anfiteatro hospitalario.
Estas actividades se caracterizan por el protagonismo de
sus integrantes, quienes participan en la conducción y
asumen el rol de panelistas junto con los profesionales. En
esta misma línea, se identificó el surgimiento de “Radio
Levita” en 2024, concebida como un espacio de
información sobre salud mental desde una perspectiva de
derechos, orientado a promover la sensibilización
comunitaria y la participación activa de las personas
usuarias y el intercambio con la comunidad.
"En aquel entonces, realizar esas actividades y
encuentros era la principal medida antidiscriminatoria.
Además, ¡no usábamos guardapolvos y estábamos de
zapatillas todo el tiempo!, tratando de validar el trabajo
dentro del Servicio y para sus integrantes, en una época
de auge del lacanismo y de cierto desprecio por la
pobreza en general" (P8).
“Romper el estigma de paciente psiquiátrico, porque
vamos a un club donde podemos charlar, apoyarnos,
rescatar una parte de la vida normal" (P9).
Vida en comunidad e inclusión social
Respecto al principio de vida en la comunidad e inclusión
social, la programación que ofrece el Club se dirige a ello,
quedando reflejada por el 66,6% de la muestra, a excepción
del 33,4 % de documentos en la que no se especifica esta
variable (Figura 5).
Las actividades más nombradas fueron las laborales (37
respuestas), como la feria de emprendedores y feria
americana; las socioculturales (36 respuestas), que
incluyeron radio, lectura de perdicos, salidas, mateadas,
almuerzos, asambleas; las deportivas recreativas (24
respuestas), como actividades físicas y artísticas; y las de
cuidados integrales de la salud (15 respuestas).
Acerca del trabajo con las redes socioafectivas, una amplia
mayoría de entrevistados (40,35%) expresó que se incluye
a las redes socioafectivas en el trabajo diario. El porcentaje
restante se debe a que gran parte de los textos no hacen
mención y la respuesta negativa de un profesional.
"Si, considero que justamente el club promueve en sí
mismo una red socioafectiva. Además, en cada caso se
busca fortalecer las redes de cada uno" (P10).
Redes intersectoriales
Con relación al trabajo intersectorial, el 66,6% de la
muestra refirque dicha estrategia se implementa, el 32%
restante corresponde a documentos que no especifican y el
1,4% representó respuesta negativa de un profesional
(Figura 6).
Se mencionaron principalmente articulaciones con clubes
(22 respuestas), como el Club Olimpo, Lanús, Quintana.
Luego, áreas del municipio (15 respuestas), como transporte,
trabajo, cultura, desarrollo social; ministerios nacionales y
provinciales (4 respuestas), como trabajo, desarrollo social,
transporte, justicia; efectores de salud (3 respuestas), como
los talleres protegidos del Hospital Borda y Servicio de Área
Programática y Redes en Salud (SAPS); y universidades (2
respuestas) con oferta de radio y escuela de formación.
Participación Social
En lo que respecta a la participación social, el 77,19% de la
muestra evidenció una orientación del Club Terapéutico
dirigida hacia este eje de trabajo. El 100% de las personas
entrevistadas y el 71,43% de los textos analizados refirieron
la promoción de dicho principio, mientras que el resto de
los documentos no aportó especificaciones al respecto
(Figura 7).
s allá de estas referencias explícitas, la participación social
constituye un elemento constitutivo de la identidad y del
funcionamiento del dispositivo, s que una práctica añadida
o complementaria, dado que la toma de decisiones colectivas
y democráticas forma parte de su lógica organizacional desde
sus orígenes. Esto se expresa en procesos tales como la
elección de las nominaciones, la programación de actividades
y la participación activa de sus integrantes en los procesos de
cuidado.
Enfoque de derechos
El principio vinculado al trabajo bajo el enfoque de derechos
aportó que el 80,7% de la muestra sostiene que el dispositivo
asume este principio, mientras que el 19,3% restante
corresponde a textos donde no se menciona (Figura 8).
Se destacan como los más mencionados el derecho a la
salud y a la participación social. Luego, el derecho a la
protección de la Salud Mental (nombrado
mayoritariamente por profesionales y fuentes
documentales); el derecho al deporte y la recreación
(mencionado en todas las fuentes) y el derecho al trabajo
(mencionado principalmente por usuarios y familiares).
Finalmente, derechos humanos tales como la igualdad, la
no discriminación y el trato digno; el derecho a la vida
digna, vivir en forma independiente en la comunidad y a la
justicia.
“Totalmente, el trabajo en el club estaba formada desde
la ley de Salud Mental, se los consideraba como sujetos
de derecho(P11).
También se indasobre los beneficios del Club, surgiendo
como el más relevante en la totalidad de la muestra la
socialización e inclusión social con 37 menciones totales.
Seguido por el sostén de los cuidados (16 menciones) y el
sentido de pertenencia (14 menciones). Por último, se
mencionó el aporte a la desestigmatización (5 menciones)
y la oportunidad de expresión (2 menciones).
"Tendríamos que pensar en los efectos de la
transferencia institucional que es lo que genera la
continuidad de los pacientes en este espacio… en una
internación o en un hospital de a la finalización del
tratamiento tiene que estar (…) la función del Club radica
en eso, donde no hay finalización del tratamiento porque
tampoco estamos pensando en un tratamiento (…) acá el
encuadre es otro: usted venga cuando quiera, el espacio
va a seguir estando, posiblemente no siempre los
mismos terapeutas que es lo que nos pasaba, pero el
espacio va a seguir estando, y esto así funciona" (P12).
Entre las categorías emergentes se evidenciaron los
avatares referidos al lugar de funcionamiento del Club. A
través del análisis documental y de las entrevistas, se pudo
confirmar que el Club tuvo su origen en los consultorios
externos del Servicio, al poco tiempo funcionó en el Club
Olimpo hasta regresar a los consultorios externos,
compartiendo espacio con el hospital de día.
Posteriormente, funcionó en un local frente al hospital
hasta su regreso al mismo durante la dictadura cívico
militar. Finalmente, se constató la itinerancia por espacios
ajenos al Servicio, hasta que se le otorun espacio en la
sala de internación donde funcionó durante quince años,
hasta la restitucn al ámbito de los consultorios externos
hace menos de tres años.
“(funcionaba) Acá en un taller, en el primer piso. Después
nos sacaron y todo eso…No sé, nos dijo ustedes no
pueden venir más, tienen que ir abajo, a sala, y ahí fue que
tuvimos que ir a sala (…) A sala de internación (P13).
RESULTADOS
Los hallazgos se organizaron en función de los siete
principios del modelo de salud mental identificados.
Asimismo, emergieron dos categorías adicionales. En
consonancia con el método de análisis de contenido, se
incluyeron los extractos textuales más representativos,
indicando al pie de cada uno si corresponden a entrevistas
o a documentos.
Como una categoría emergente surgió el devenir del Club
Terapéutico: los años a los que se hace referencia en los
textos, en las entrevistas a profesionales que han formado
parte del club y en las implementadas a personas usuarias
y sus familiares, se corresponden con un funcionamiento a
lo largo de seis décadas, desde la gestación en 1966 hasta
la actualidad.
La producción documental se inició a partir de 1987 (13) con
el retorno de la democracia, demostrando un incremento
exponencial de la producción escrita a partir del año 2022,
etapa de reposicionamiento del dispositivo al interior del
Servicio de Salud Mental, reafirmando su función para la
continuidad de los cuidados y apoyos de las personas con
padecimiento mental grave (6).
“Por su parte, el año 2023 constituye el auge signado por
los intentos permanentes de recomposición y
fortalecimiento de un equipo de trabajo en un dispositivo
de continuidad de cuidados” (D1).
Con respecto a la nominación del dispositivo, el término
“amanecer”, antecede al de “Club” ya que antes era “Grupo
Amanecer. Algunos profesionales refirieron
espontáneamente que alude a “una nueva oportunidad” o a
“un nuevo comienzo”. Respecto del término “club, el 15,7%
de los textos y la mayoría de los profesionales entrevistados,
señalaron que fue elegido por sus propios miembros. Esta
denominación posibilitó, además, que las personas usuarias
se nombraran como “socios” durante la década de 1990,
expresión que evidencia la visión y el compromiso del
dispositivo con la desestigmatización en salud mental.
"Será por la buena onda. Hospital ya es para enfermos" (P1).
Sobre las asociaciones en torno a la elección del nombre
Club, las explicaciones más frecuentes, relevadas en
entrevistas a profesionales, usuarios y familiares,
destacaron la dimensión social que caracteriza a esta
figura, concebida como un espacio de encuentro”,
“intercambio, “reunión”, “juntada” y “grupalidad”.
Asimismo, se enfatizó el sentido de pertenencia, la
construcción de vínculos y las oportunidades de inserción
comunitaria que este dispositivo promueve. En
consonancia con estas representaciones, la modalidad de
abordaje más frecuentemente referida por la muestra fue
la grupal-individual (52,6%), seguida de la modalidad
grupal (29,8%), conformando entre ambos un 82,4%.
Estos hallazgos manifestaron la centralidad del grupo
como recurso terapéutico y dieron cuenta de su eficacia
para favorecer procesos de participación social, inclusión
comunitaria y fortalecimiento de las redes de apoyo.
"Y por la relación que hay con la comunidad (…) fomentan
actividades con una potencia que no es un ente vacío,
ustedes son otra cosa, son un club, si (…) si hay más Club
esas puertas se abren más rápido” (P2).
Interdisciplina:
En relación con la interdisciplina, el 74% de la muestra
mencionan la presencia de trabajo interdisciplinario (Figura
1).
Salud Publica 2026 Sep; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Figura 6. Redes intersectoriales
Fuente: Elaboración propia en base a los datos analizados.
Figura 7. Participación social
Fuente: Elaboración propia en base a los datos analizados.
Los datos relevados permitieron trazar que en los inicios
del Club la única disciplina representada en el equipo era la
de psiquiatría, por parte de las residentes que le dieron
origen. La coordinación, transcurrió hasta el año 1968,
donde se pasó a trabajo social, con el refuerzo de una
perspectiva comunitaria logrando que el dispositivo
funcione, durante cierto tiempo, por fuera del hospital en el
Club Olimpo de Lanús. Durante los años siguientes se
observó la incorporación de diferentes disciplinas al equipo
sumándose trabajo social, psicología y musicoterapia. Con
el inicio de la dictadura cívico militar, y la consecuente
reducción del personal e intervención del hospital en
agosto de 1977, la coordinación pasó a psicología. A pesar
de la reducción progresiva del equipo, este dispositivo
intermedio fue el único que logró sostener su continuidad
de funcionamiento hasta comienzos de la década de 1990.
"Es llamativo cómo a pesar de los avatares políticos, las
desapariciones, que produjeron un enorme efecto
destructivo en el Servicio, los pacientes siguen viniendo,
la demanda continua, y donde lo grupal estaba prohibido,
el Club sigue existiendo” (D2).
“No nos olvidemos que en ese entonces no existía el
hospital de día (había sido cerrado por la dictadura)” (P3).
“En el año 2005 se queda sin lugar físico y se jubilan las
terapistas ocupacionales. Desde el 2007 funciona solo
dos veces por semana con solo una T.O como único
profesional del equipo. Hace medio año se incorporó una
trabajadora social, que cede una hora al club” (D3).
Posteriormente, la coordinación fue ocupada por
diversas disciplinas: psiquiatría en 1986, psicología
desde 1978 al 2000 y terapia ocupacional desde el 2000
hasta la actualidad (Figura 2). Además, en la década de
1990 se incorporaron al equipo terapia ocupacional,
kinesiología y talleristas de danza, cine y fotografía. A
partir del año 2007, se sumaron estudiantes de terapia
ocupacional de las prácticas preprofesionales y desde
2022, tras gestiones de la coordinación, se incluyeron
rotaciones de las residencias de terapia ocupacional,
medicina general, derecho a la salud y psiquiatría, así
como estudiantes de las prácticas preprofesionales de
trabajo social, colaboraciones de enfermería de sala de
internación, acompañamiento terapéutico y trabajo
social. En 2023, se agregó una terapista ocupacional más
a tiempo parcial, siendo otro miembro estable del equipo
con una coordinación con dedicación exclusiva Club (6,
13).
De las entrevistas a personas usuarias del Club de los
últimos años, se identificaron referencias a la participación
de estas disciplinas en la conformación de los equipos y
reuniones, dando cuenta de sus aportes al funcionamiento
del dispositivo.
Ahora están las enfermeras en el tema de salud” (P4).
A pesar de las dificultades en la conformación de equipos
estables, se encontraron referencias al desarrollo de
reuniones de equipo en las distintas unidades de análisis,
siendo las mismas mencionadas por 11 textos, 6
profesionales y 6 personas usuarias/familiares.
“En 1966 y 1967 los profesionales eran de dedicación
exclusiva. Funcionaba dos veces por semana con los
pacientes y una reunión semanal de equipo” (D5).
“Todas las mañanas de 8.30 a 10.00 se asiste a las
diferentes reuniones tanto con el equipo de continuidad
de cuidados como con los diferentes profesionales” (D6).
“Hacen reuniones internas de equipo” (P5).
Ejes en los cursos de vida y en las problemáticas
críticas, prevalentes y emergentes de los territorios
El 63,16% de la muestra refirió que los usuarios son
mayores de edad, incluyendo desde jóvenes hasta adultos
mayores. Al indagar sobre las características de la
población, las respuestas obtenidas de las unidades de
análisis demostraron que no hay distinción de género (4
respuestas). En cuanto a la zona de residencia, se constata
que la totalidad residía en la zona sur del conurbano
bonaerense (10 respuestas), siendo principalmente los
partidos de Lanús y Avellaneda los de mayor influencia. El
nivel académico frecuentemente alcanzado fue primaria
completa (7 respuestas), aunque se constató secundario
completo (3 respuestas). También se mencionaron
situaciones de desempleo e informalidad laboral (6
respuestas). El 26,3% de la muestra mencionó como
característica de la población concurrente al Club el poseer
Certificado Único de Discapacidad (CUD) de tipo
psicosocial. Las personas usuarias y sus familiares
refirieron ser beneficiarios de pensiones vinculadas a la
misma. Finalmente, se nombraron otras características
como ser independiente en el manejo en las actividades de
la vida diaria y en el manejo en la comunidad, atravesar
dificultades socioeconómicas, sin cobertura social y estar
en tratamiento ambulatorio. Esta caracterización de la
población coincidió con los criterios de admisión
establecidos por el dispositivo, siendo el principal requisito
contar con CUD por discapacidad psicosocial, incluso
llegando a ser el único requisito mencionado por los
participantes.
En décadas previas a la implementación de la certificación
de discapacidad, se relevaron respuestas de profesionales
vinculadas a los criterios de admisión y a las características
de la población destinataria, identificando como rasgo
predominante la presencia de personas con padecimientos
psíquicos graves. No se mencionaron en ninguna unidad de
análisis requisitos de exclusión vinculados a aspectos
socio-habitacionales, por el contrario:
"Había algunos que dormían en la estación de Lanús” (P6).
"Para el equipo, tener ganas y voluntad creativa e
interdisciplinar. Los requisitos de admisión eran tener un
diagnóstico severo y crónico desde la psiquiatría, pero en
general estabilizado, estar en tratamiento farmacológico
y psicoterapéutico y tener ganas de venir
voluntariamente” (P7).
En relación con las problemáticas, las de tipo social
constituyeron las más prevalentes para el total de la
muestra (77,19%), englobando tanto las condiciones
económicas y habitacionales de precarias a extremas
producto de los altos índices de desempleo y pobreza o
indigencia; así como la insuficiencia y fragilidad de las redes
socioafectivas. Secundariamente (10,53%) se mencionaron
problemáticas vinculadas específicamente a la red
socioafectiva (Figura 3). El 12,28% de los textos no hacen
referencia a estas variables.
“El lugar donde vivir, por ejemplo, el medio en el que viven,
por ejemplo, X vive en un auto, lo habitacional, o Y tiene
una casa muy deteriorada. La mayoría está solo, no tiene
red socioafectiva, o poca” (P7).
Respecto a la cantidad de personas usuarias que han
concurrido a lo largo de las seis décadas al Club Terapéutico,
la muestra refrió mayormente entre 11 y 20 usuarios
(28,07%), luego entre 7 y 10 (24,56%) y un 10,4% mencionó
más de 20 usuarios. El 35,09 % de las respuestas tipo
“NS/NC” fueron obtenidas de documentos que no
especificaron esta variable. El promedio histórico de usuarios
es de 15 personas. La mayoría de las unidades de análisis
(40,3%) hicieron referencia a una derivación interna desde el
Servicio de Salud Mental al cual pertenece el Club
Terapéutico, representada principalmente por la sala de
internación, luego consultorios externos, interconsulta y
hospital de día. En segundo término, derivaciones mixtas
(17,5%), tanto internas como externas al hospital,
representadas por solicitud de sus respectivos profesionales.
Finalmente, la derivación de tipo externa (1,75%). El 40,3%
de las respuestas tipo “NS/NC” fueron obtenidas de
documentos que no especificaron esta variable.
Reducción de la discriminación, el estigma y las
violencias en salud mental:
En relación con el principio orientado a la reducción de la
discriminación, el estigma y las violencias, el 82,4 % del
total de la muestra refirió la implementación de acciones
específicas dirigidas a su promoción, mientras que el 17,6 %
restante no realizó menciones al respecto (Figura 4).
Las estrategias identificadas se despliegan de manera
sostenida desde la década de 1980 hasta la actualidad,
evidenciando una continuidad histórica en la construcción
de prácticas desestigmatizantes. Estas acciones abarcan
desde gestos simbólicos, como la decisión de no utilizar
guardapolvo o el reemplazo del término “paciente” por
denominaciones como “socio” o “integrante, hasta la
realización de actividades en espacios comunes del
hospital, tales como el hall central, favoreciendo la
visibilización y la circulación de las personas usuarias por
ámbitos compartidos. Asimismo, se destacaron iniciativas
de mayor alcance institucional y comunitario, como la
organización de las Jornadas Anuales de Concientización en
Salud Mental y Lucha contra el Estigma, desarrolladas
desde 2022, así como los eventos de cierre anual del Club
realizados en la calle interna y en el anfiteatro hospitalario.
Estas actividades se caracterizan por el protagonismo de
sus integrantes, quienes participan en la conducción y
asumen el rol de panelistas junto con los profesionales. En
esta misma línea, se identificó el surgimiento de “Radio
Levita” en 2024, concebida como un espacio de
información sobre salud mental desde una perspectiva de
derechos, orientado a promover la sensibilización
comunitaria y la participación activa de las personas
usuarias y el intercambio con la comunidad.
"En aquel entonces, realizar esas actividades y
encuentros era la principal medida antidiscriminatoria.
Además, ¡no usábamos guardapolvos y estábamos de
zapatillas todo el tiempo!, tratando de validar el trabajo
dentro del Servicio y para sus integrantes, en una época
de auge del lacanismo y de cierto desprecio por la
pobreza en general" (P8).
“Romper el estigma de paciente psiquiátrico, porque
vamos a un club donde podemos charlar, apoyarnos,
rescatar una parte de la vida normal" (P9).
Vida en comunidad e inclusión social
Respecto al principio de vida en la comunidad e inclusión
social, la programación que ofrece el Club se dirige a ello,
quedando reflejada por el 66,6% de la muestra, a excepción
del 33,4 % de documentos en la que no se especifica esta
variable (Figura 5).
Las actividades más nombradas fueron las laborales (37
respuestas), como la feria de emprendedores y feria
americana; las socioculturales (36 respuestas), que
incluyeron radio, lectura de periódicos, salidas, mateadas,
almuerzos, asambleas; las deportivas recreativas (24
respuestas), como actividades físicas y artísticas; y las de
cuidados integrales de la salud (15 respuestas).
Acerca del trabajo con las redes socioafectivas, una amplia
mayoría de entrevistados (40,35%) expresó que se incluye
a las redes socioafectivas en el trabajo diario. El porcentaje
restante se debe a que gran parte de los textos no hacen
mención y la respuesta negativa de un profesional.
"Si, considero que justamente el club promueve en sí
mismo una red socioafectiva. Además, en cada caso se
busca fortalecer las redes de cada uno" (P10).
Redes intersectoriales
Con relación al trabajo intersectorial, el 66,6% de la
muestra refirió que dicha estrategia se implementa, el 32%
restante corresponde a documentos que no especifican y el
1,4% representó respuesta negativa de un profesional
(Figura 6).
Se mencionaron principalmente articulaciones con clubes
(22 respuestas), como el Club Olimpo, Lanús, Quintana.
Luego, áreas del municipio (15 respuestas), como transporte,
trabajo, cultura, desarrollo social; ministerios nacionales y
provinciales (4 respuestas), como trabajo, desarrollo social,
transporte, justicia; efectores de salud (3 respuestas), como
los talleres protegidos del Hospital Borda y Servicio de Área
Programática y Redes en Salud (SAPS); y universidades (2
respuestas) con oferta de radio y escuela de formación.
Participación Social
En lo que respecta a la participación social, el 77,19% de la
muestra evidenció una orientación del Club Terapéutico
dirigida hacia este eje de trabajo. El 100% de las personas
entrevistadas y el 71,43% de los textos analizados refirieron
la promoción de dicho principio, mientras que el resto de
los documentos no aportó especificaciones al respecto
(Figura 7).
Más allá de estas referencias explícitas, la participación social
constituye un elemento constitutivo de la identidad y del
funcionamiento del dispositivo, s que una práctica añadida
o complementaria, dado que la toma de decisiones colectivas
y democráticas forma parte de su lógica organizacional desde
sus orígenes. Esto se expresa en procesos tales como la
elección de las nominaciones, la programación de actividades
y la participación activa de sus integrantes en los procesos de
cuidado.
Enfoque de derechos
El principio vinculado al trabajo bajo el enfoque de derechos
aportó que el 80,7% de la muestra sostiene que el dispositivo
asume este principio, mientras que el 19,3% restante
corresponde a textos donde no se menciona (Figura 8).
Se destacan como los más mencionados el derecho a la
salud y a la participación social. Luego, el derecho a la
protección de la Salud Mental (nombrado
mayoritariamente por profesionales y fuentes
documentales); el derecho al deporte y la recreación
(mencionado en todas las fuentes) y el derecho al trabajo
(mencionado principalmente por usuarios y familiares).
Finalmente, derechos humanos tales como la igualdad, la
no discriminación y el trato digno; el derecho a la vida
digna, vivir en forma independiente en la comunidad y a la
justicia.
“Totalmente, el trabajo en el club estaba formada desde
la ley de Salud Mental, se los consideraba como sujetos
de derecho(P11).
También se indasobre los beneficios del Club, surgiendo
como el más relevante en la totalidad de la muestra la
socialización e inclusión social con 37 menciones totales.
Seguido por el sostén de los cuidados (16 menciones) y el
sentido de pertenencia (14 menciones). Por último, se
mencionó el aporte a la desestigmatización (5 menciones)
y la oportunidad de expresión (2 menciones).
"Tendríamos que pensar en los efectos de la
transferencia institucional que es lo que genera la
continuidad de los pacientes en este espacio… en una
internación o en un hospital de a la finalización del
tratamiento tiene que estar (…) la función del Club radica
en eso, donde no hay finalización del tratamiento porque
tampoco estamos pensando en un tratamiento (…) acá el
encuadre es otro: usted venga cuando quiera, el espacio
va a seguir estando, posiblemente no siempre los
mismos terapeutas que es lo que nos pasaba, pero el
espacio va a seguir estando, y esto así funciona" (P12).
Entre las categorías emergentes se evidenciaron los
avatares referidos al lugar de funcionamiento del Club. A
través del análisis documental y de las entrevistas, se pudo
confirmar que el Club tuvo su origen en los consultorios
externos del Servicio, al poco tiempo funcionó en el Club
Olimpo hasta regresar a los consultorios externos,
compartiendo espacio con el hospital de día.
Posteriormente, funcionó en un local frente al hospital
hasta su regreso al mismo durante la dictadura cívico
militar. Finalmente, se constató la itinerancia por espacios
ajenos al Servicio, hasta que se le otorun espacio en la
sala de internación donde funcionó durante quince años,
hasta la restitucn al ámbito de los consultorios externos
hace menos de tres años.
“(funcionaba) Acá en un taller, en el primer piso. Después
nos sacaron y todo eso…No sé, nos dijo ustedes no
pueden venir más, tienen que ir abajo, a sala, y ahí fue que
tuvimos que ir a sala (…) A sala de internación (P13).
RESULTADOS
Los hallazgos se organizaron en función de los siete
principios del modelo de salud mental identificados.
Asimismo, emergieron dos categorías adicionales. En
consonancia con el método de análisis de contenido, se
incluyeron los extractos textuales más representativos,
indicando al pie de cada uno si corresponden a entrevistas
o a documentos.
Como una categoría emergente surgió el devenir del Club
Terapéutico: los años a los que se hace referencia en los
textos, en las entrevistas a profesionales que han formado
parte del club y en las implementadas a personas usuarias
y sus familiares, se corresponden con un funcionamiento a
lo largo de seis décadas, desde la gestación en 1966 hasta
la actualidad.
La producción documental se inició a partir de 1987 (13) con
el retorno de la democracia, demostrando un incremento
exponencial de la producción escrita a partir del año 2022,
etapa de reposicionamiento del dispositivo al interior del
Servicio de Salud Mental, reafirmando su función para la
continuidad de los cuidados y apoyos de las personas con
padecimiento mental grave (6).
“Por su parte, el año 2023 constituye el auge signado por
los intentos permanentes de recomposición y
fortalecimiento de un equipo de trabajo en un dispositivo
de continuidad de cuidados” (D1).
Con respecto a la nominación del dispositivo, el término
“amanecer”, antecede al de “Club” ya que antes era “Grupo
Amanecer. Algunos profesionales refirieron
espontáneamente que alude a “una nueva oportunidad” o a
“un nuevo comienzo”. Respecto del término “club, el 15,7%
de los textos y la mayoría de los profesionales entrevistados,
señalaron que fue elegido por sus propios miembros. Esta
denominación posibilitó, además, que las personas usuarias
se nombraran como “socios” durante la década de 1990,
expresión que evidencia la visión y el compromiso del
dispositivo con la desestigmatización en salud mental.
"Será por la buena onda. Hospital ya es para enfermos" (P1).
Sobre las asociaciones en torno a la elección del nombre
Club, las explicaciones más frecuentes, relevadas en
entrevistas a profesionales, usuarios y familiares,
destacaron la dimensión social que caracteriza a esta
figura, concebida como un espacio de encuentro”,
“intercambio, “reunión”, “juntada” y “grupalidad”.
Asimismo, se enfatizó el sentido de pertenencia, la
construcción de vínculos y las oportunidades de inserción
comunitaria que este dispositivo promueve. En
consonancia con estas representaciones, la modalidad de
abordaje más frecuentemente referida por la muestra fue
la grupal-individual (52,6%), seguida de la modalidad
grupal (29,8%), conformando entre ambos un 82,4%.
Estos hallazgos manifestaron la centralidad del grupo
como recurso terapéutico y dieron cuenta de su eficacia
para favorecer procesos de participación social, inclusión
comunitaria y fortalecimiento de las redes de apoyo.
"Y por la relación que hay con la comunidad (…) fomentan
actividades con una potencia que no es un ente vacío,
ustedes son otra cosa, son un club, si (…) si hay más Club
esas puertas se abren más rápido” (P2).
Interdisciplina:
En relación con la interdisciplina, el 74% de la muestra
mencionan la presencia de trabajo interdisciplinario (Figura
1).
Salud Publica 2026 Sep; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Figura 8. Enfoque de derechos
Fuente: Elaboración propia en base a los datos analizados.
Los datos relevados permitieron trazar que en los inicios
del Club la única disciplina representada en el equipo era la
de psiquiatría, por parte de las residentes que le dieron
origen. La coordinación, transcurrió hasta el año 1968,
donde se pasó a trabajo social, con el refuerzo de una
perspectiva comunitaria logrando que el dispositivo
funcione, durante cierto tiempo, por fuera del hospital en el
Club Olimpo de Lanús. Durante los años siguientes se
observó la incorporación de diferentes disciplinas al equipo
sumándose trabajo social, psicología y musicoterapia. Con
el inicio de la dictadura cívico militar, y la consecuente
reducción del personal e intervención del hospital en
agosto de 1977, la coordinación pasó a psicología. A pesar
de la reducción progresiva del equipo, este dispositivo
intermedio fue el único que logró sostener su continuidad
de funcionamiento hasta comienzos de la década de 1990.
"Es llamativo cómo a pesar de los avatares políticos, las
desapariciones, que produjeron un enorme efecto
destructivo en el Servicio, los pacientes siguen viniendo,
la demanda continua, y donde lo grupal estaba prohibido,
el Club sigue existiendo” (D2).
“No nos olvidemos que en ese entonces no existía el
hospital de día (había sido cerrado por la dictadura)” (P3).
“En el año 2005 se queda sin lugar físico y se jubilan las
terapistas ocupacionales. Desde el 2007 funciona solo
dos veces por semana con solo una T.O como único
profesional del equipo. Hace medio año se incorporó una
trabajadora social, que cede una hora al club” (D3).
Posteriormente, la coordinación fue ocupada por
diversas disciplinas: psiquiatría en 1986, psicología
desde 1978 al 2000 y terapia ocupacional desde el 2000
hasta la actualidad (Figura 2). Además, en la década de
1990 se incorporaron al equipo terapia ocupacional,
kinesiología y talleristas de danza, cine y fotografía. A
partir del año 2007, se sumaron estudiantes de terapia
ocupacional de las prácticas preprofesionales y desde
2022, tras gestiones de la coordinación, se incluyeron
rotaciones de las residencias de terapia ocupacional,
medicina general, derecho a la salud y psiquiatría, así
como estudiantes de las prácticas preprofesionales de
trabajo social, colaboraciones de enfermería de sala de
internación, acompañamiento terapéutico y trabajo
social. En 2023, se agregó una terapista ocupacional más
a tiempo parcial, siendo otro miembro estable del equipo
con una coordinación con dedicación exclusiva Club (6,
13).
De las entrevistas a personas usuarias del Club de los
últimos años, se identificaron referencias a la participación
de estas disciplinas en la conformación de los equipos y
reuniones, dando cuenta de sus aportes al funcionamiento
del dispositivo.
Ahora están las enfermeras en el tema de salud” (P4).
A pesar de las dificultades en la conformación de equipos
estables, se encontraron referencias al desarrollo de
reuniones de equipo en las distintas unidades de análisis,
siendo las mismas mencionadas por 11 textos, 6
profesionales y 6 personas usuarias/familiares.
“En 1966 y 1967 los profesionales eran de dedicación
exclusiva. Funcionaba dos veces por semana con los
pacientes y una reunión semanal de equipo” (D5).
“Todas las mañanas de 8.30 a 10.00 se asiste a las
diferentes reuniones tanto con el equipo de continuidad
de cuidados como con los diferentes profesionales” (D6).
“Hacen reuniones internas de equipo” (P5).
Ejes en los cursos de vida y en las problemáticas
críticas, prevalentes y emergentes de los territorios
El 63,16% de la muestra refirió que los usuarios son
mayores de edad, incluyendo desde jóvenes hasta adultos
mayores. Al indagar sobre las características de la
población, las respuestas obtenidas de las unidades de
análisis demostraron que no hay distinción de género (4
respuestas). En cuanto a la zona de residencia, se constata
que la totalidad residía en la zona sur del conurbano
bonaerense (10 respuestas), siendo principalmente los
partidos de Lanús y Avellaneda los de mayor influencia. El
nivel académico frecuentemente alcanzado fue primaria
completa (7 respuestas), aunque se constató secundario
completo (3 respuestas). También se mencionaron
situaciones de desempleo e informalidad laboral (6
respuestas). El 26,3% de la muestra mencionó como
característica de la población concurrente al Club el poseer
Certificado Único de Discapacidad (CUD) de tipo
psicosocial. Las personas usuarias y sus familiares
refirieron ser beneficiarios de pensiones vinculadas a la
misma. Finalmente, se nombraron otras características
como ser independiente en el manejo en las actividades de
la vida diaria y en el manejo en la comunidad, atravesar
dificultades socioeconómicas, sin cobertura social y estar
en tratamiento ambulatorio. Esta caracterización de la
población coincidió con los criterios de admisión
establecidos por el dispositivo, siendo el principal requisito
contar con CUD por discapacidad psicosocial, incluso
llegando a ser el único requisito mencionado por los
participantes.
En décadas previas a la implementación de la certificación
de discapacidad, se relevaron respuestas de profesionales
vinculadas a los criterios de admisión y a las características
de la población destinataria, identificando como rasgo
predominante la presencia de personas con padecimientos
psíquicos graves. No se mencionaron en ninguna unidad de
análisis requisitos de exclusión vinculados a aspectos
socio-habitacionales, por el contrario:
"Había algunos que dormían en la estación de Lanús” (P6).
"Para el equipo, tener ganas y voluntad creativa e
interdisciplinar. Los requisitos de admisión eran tener un
diagnóstico severo y crónico desde la psiquiatría, pero en
general estabilizado, estar en tratamiento farmacológico
y psicoterapéutico y tener ganas de venir
voluntariamente” (P7).
En relación con las problemáticas, las de tipo social
constituyeron las más prevalentes para el total de la
muestra (77,19%), englobando tanto las condiciones
económicas y habitacionales de precarias a extremas
producto de los altos índices de desempleo y pobreza o
indigencia; así como la insuficiencia y fragilidad de las redes
socioafectivas. Secundariamente (10,53%) se mencionaron
problemáticas vinculadas específicamente a la red
socioafectiva (Figura 3). El 12,28% de los textos no hacen
referencia a estas variables.
“El lugar donde vivir, por ejemplo, el medio en el que viven,
por ejemplo, X vive en un auto, lo habitacional, o Y tiene
una casa muy deteriorada. La mayoría está solo, no tiene
red socioafectiva, o poca” (P7).
Respecto a la cantidad de personas usuarias que han
concurrido a lo largo de las seis décadas al Club Terapéutico,
la muestra refrió mayormente entre 11 y 20 usuarios
(28,07%), luego entre 7 y 10 (24,56%) y un 10,4% mencionó
más de 20 usuarios. El 35,09 % de las respuestas tipo
“NS/NC” fueron obtenidas de documentos que no
especificaron esta variable. El promedio histórico de usuarios
es de 15 personas. La mayoría de las unidades de análisis
(40,3%) hicieron referencia a una derivación interna desde el
Servicio de Salud Mental al cual pertenece el Club
Terapéutico, representada principalmente por la sala de
internación, luego consultorios externos, interconsulta y
hospital de día. En segundo término, derivaciones mixtas
(17,5%), tanto internas como externas al hospital,
representadas por solicitud de sus respectivos profesionales.
Finalmente, la derivación de tipo externa (1,75%). El 40,3%
de las respuestas tipo “NS/NC” fueron obtenidas de
documentos que no especificaron esta variable.
Reducción de la discriminación, el estigma y las
violencias en salud mental:
En relación con el principio orientado a la reducción de la
discriminación, el estigma y las violencias, el 82,4 % del
total de la muestra refirió la implementación de acciones
específicas dirigidas a su promoción, mientras que el 17,6 %
restante no realizó menciones al respecto (Figura 4).
Las estrategias identificadas se despliegan de manera
sostenida desde la década de 1980 hasta la actualidad,
evidenciando una continuidad histórica en la construcción
de prácticas desestigmatizantes. Estas acciones abarcan
desde gestos simbólicos, como la decisión de no utilizar
guardapolvo o el reemplazo del término “paciente” por
denominaciones como “socio” o “integrante, hasta la
realización de actividades en espacios comunes del
hospital, tales como el hall central, favoreciendo la
visibilización y la circulación de las personas usuarias por
ámbitos compartidos. Asimismo, se destacaron iniciativas
de mayor alcance institucional y comunitario, como la
organización de las Jornadas Anuales de Concientización en
Salud Mental y Lucha contra el Estigma, desarrolladas
desde 2022, así como los eventos de cierre anual del Club
realizados en la calle interna y en el anfiteatro hospitalario.
Estas actividades se caracterizan por el protagonismo de
sus integrantes, quienes participan en la conducción y
asumen el rol de panelistas junto con los profesionales. En
esta misma línea, se identificó el surgimiento de “Radio
Levita” en 2024, concebida como un espacio de
información sobre salud mental desde una perspectiva de
derechos, orientado a promover la sensibilización
comunitaria y la participación activa de las personas
usuarias y el intercambio con la comunidad.
"En aquel entonces, realizar esas actividades y
encuentros era la principal medida antidiscriminatoria.
Además, ¡no usábamos guardapolvos y estábamos de
zapatillas todo el tiempo!, tratando de validar el trabajo
dentro del Servicio y para sus integrantes, en una época
de auge del lacanismo y de cierto desprecio por la
pobreza en general" (P8).
“Romper el estigma de paciente psiquiátrico, porque
vamos a un club donde podemos charlar, apoyarnos,
rescatar una parte de la vida normal" (P9).
Vida en comunidad e inclusión social
Respecto al principio de vida en la comunidad e inclusión
social, la programación que ofrece el Club se dirige a ello,
quedando reflejada por el 66,6% de la muestra, a excepción
del 33,4 % de documentos en la que no se especifica esta
variable (Figura 5).
Las actividades más nombradas fueron las laborales (37
respuestas), como la feria de emprendedores y feria
americana; las socioculturales (36 respuestas), que
incluyeron radio, lectura de periódicos, salidas, mateadas,
almuerzos, asambleas; las deportivas recreativas (24
respuestas), como actividades físicas y artísticas; y las de
cuidados integrales de la salud (15 respuestas).
Acerca del trabajo con las redes socioafectivas, una amplia
mayoría de entrevistados (40,35%) expresó que se incluye
a las redes socioafectivas en el trabajo diario. El porcentaje
restante se debe a que gran parte de los textos no hacen
mención y la respuesta negativa de un profesional.
"Si, considero que justamente el club promueve en sí
mismo una red socioafectiva. Además, en cada caso se
busca fortalecer las redes de cada uno" (P10).
Redes intersectoriales
Con relación al trabajo intersectorial, el 66,6% de la
muestra refirió que dicha estrategia se implementa, el 32%
restante corresponde a documentos que no especifican y el
1,4% representó respuesta negativa de un profesional
(Figura 6).
Se mencionaron principalmente articulaciones con clubes
(22 respuestas), como el Club Olimpo, Lanús, Quintana.
Luego, áreas del municipio (15 respuestas), como transporte,
trabajo, cultura, desarrollo social; ministerios nacionales y
provinciales (4 respuestas), como trabajo, desarrollo social,
transporte, justicia; efectores de salud (3 respuestas), como
los talleres protegidos del Hospital Borda y Servicio de Área
Programática y Redes en Salud (SAPS); y universidades (2
respuestas) con oferta de radio y escuela de formación.
Participación Social
En lo que respecta a la participación social, el 77,19% de la
muestra evidenció una orientación del Club Terapéutico
dirigida hacia este eje de trabajo. El 100% de las personas
entrevistadas y el 71,43% de los textos analizados refirieron
la promoción de dicho principio, mientras que el resto de
los documentos no aportó especificaciones al respecto
(Figura 7).
Más allá de estas referencias explícitas, la participación social
constituye un elemento constitutivo de la identidad y del
funcionamiento del dispositivo, más que una práctica añadida
o complementaria, dado que la toma de decisiones colectivas
y democráticas forma parte de su lógica organizacional desde
sus orígenes. Esto se expresa en procesos tales como la
elección de las nominaciones, la programación de actividades
y la participación activa de sus integrantes en los procesos de
cuidado.
Enfoque de derechos
El principio vinculado al trabajo bajo el enfoque de derechos
aportó que el 80,7% de la muestra sostiene que el dispositivo
asume este principio, mientras que el 19,3% restante
corresponde a textos donde no se menciona (Figura 8).
Se destacan como los más mencionados el derecho a la
salud y a la participación social. Luego, el derecho a la
protección de la Salud Mental (nombrado
mayoritariamente por profesionales y fuentes
documentales); el derecho al deporte y la recreación
(mencionado en todas las fuentes) y el derecho al trabajo
(mencionado principalmente por usuarios y familiares).
Finalmente, derechos humanos tales como la igualdad, la
no discriminación y el trato digno; el derecho a la vida
digna, vivir en forma independiente en la comunidad y a la
justicia.
“Totalmente, el trabajo en el club estaba formada desde
la ley de Salud Mental, se los consideraba como sujetos
de derecho” (P11).
También se indagó sobre los beneficios del Club, surgiendo
como el más relevante en la totalidad de la muestra la
socialización e inclusión social con 37 menciones totales.
Seguido por el sostén de los cuidados (16 menciones) y el
sentido de pertenencia (14 menciones). Por último, se
mencionó el aporte a la desestigmatización (5 menciones)
y la oportunidad de expresión (2 menciones).
"Tendríamos que pensar en los efectos de la
transferencia institucional que es lo que genera la
continuidad de los pacientes en este espacio… en una
internación o en un hospital de día la finalización del
tratamiento tiene que estar (…) la función del Club radica
en eso, donde no hay finalización del tratamiento porque
tampoco estamos pensando en un tratamiento (…) acá el
encuadre es otro: usted venga cuando quiera, el espacio
va a seguir estando, posiblemente no siempre los
mismos terapeutas que es lo que nos pasaba, pero el
espacio va a seguir estando, y esto así funciona" (P12).
Entre las categorías emergentes se evidenciaron los
avatares referidos al lugar de funcionamiento del Club. A
través del análisis documental y de las entrevistas, se pudo
confirmar que el Club tuvo su origen en los consultorios
externos del Servicio, al poco tiempo funcionó en el Club
Olimpo hasta regresar a los consultorios externos,
compartiendo espacio con el hospital de día.
Posteriormente, funcionó en un local frente al hospital
hasta su regreso al mismo durante la dictadura cívico
militar. Finalmente, se constató la itinerancia por espacios
ajenos al Servicio, hasta que se le otorgó un espacio en la
sala de internación donde funcionó durante quince años,
hasta la restitución al ámbito de los consultorios externos
hace menos de tres años.
“(funcionaba) Acá en un taller, en el primer piso. Después
nos sacaron y todo eso…No sé, nos dijo ustedes no
pueden venir más, tienen que ir abajo, a sala, y ahí fue que
tuvimos que ir a sala (…) A sala de internación” (P13).
Salud Publica 2026 Sep; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
DISCUSIÓN
De los resultados obtenidos se puede afirmar que el Club
Terapéutico Amanecer constituye el primer dispositivo
intermedio del Servicio de Salud Mental del HIGA “Evita
Lanús, dirigido a abordar la demanda de personas externadas
de la Sala de internación de salud mental, que se reunían
espontáneamente en las escalinatas de los consultorios
externos. En ese sentido, se encuentra coincidencia con el
origen de la Fountaine House en 1943 (7-8), donde las
personas con padecimiento mental severo externados se
reunían de manera espontánea en las escalinatas de la
Biblioteca de New York, que podría constituirse como su
antecedente en el marco del movimiento de psiquiatría social.
Se destaca que la elección de la nominación fue realizada por
sus propios usuarios a partir de su funcionamiento en el Club
Social del barrio “Olimpo, promovido por la coordinación de
ese entonces (trabajo social). Este hecho evidencia la
facilitación del principio de participación social de los usuarios
como protagonistas en la identificación de sus necesidades y
diseño de dispositivos acorde a satisfacer las mismas.
Asimismo, los beneficios referidos por los entrevistados
ponen de manifiesto que el Club promueve la creación de
espacios de “socialización” con grupos secundarios o de pares,
la generación de “oportunidades de inclusión social”, el
“sostén de los cuidados”, la “pertenencia” y la
desestigmatización”. En ese sentido, la elección de términos
alejados del lenguaje sanitario y cercanos a la vida en común,
tales como “club”, o nombrase como “socios” (hacia 1990) o
“integrantes” (desde 2023) en lugar de pacientes, se
constituye como una práctica centrada en el respeto de la
autonomía de las personas y en la promoción de sus
posibilidades de participación social. Se encontró que tanto
los profesionales y técnicos como usuarios y familiares
coinciden en destacar estos beneficios asociados al
dispositivo. Los hallazgos refuerzan la identidad y la visión
que el Club ha sostenido a lo largo de sus casi sesenta años de
funcionamiento, consolidándose como un espacio de
encuentro orientado a la satisfacción de necesidades sociales
y a la construcción de vínculos de apoyo mutuo y pertenencia;
características que se corresponden con el modelo Clubhouse
(7-8). En consonancia con los ejes de vida y las problemáticas
prevalentes, el Club estuvo y está destinado a personas con
discapacidad psicosocial, estabilizadas, autónomas en el
manejo en la comunidad (14), principalmente jóvenes y
adultos de ambos géneros, en edad laboralmente activa pero
desempleadas, con redes sociales insuficientes, condiciones
económicas deficientes y con problemáticas habitacionales
precarias y extremas. Dicha interseccionalidad de factores, lo
configura como grupo vulnerable y en consecuencia
prioritario según la constitución nacional y la legislación
provincial. En el contexto hospitalario, el dispositivo recibe en
su mayoría derivaciones internas, principalmente de la sala de
internación, pero también de consultorios externos, hospital
de día, interconsulta y guardia, lo cual favorece los procesos
de externación, continuidad de cuidados e inclusión social,
reduciendo las posibilidades de reinternación y deterioro
producto de la hospitalización prolongada. Los programas
orientados a promover la vida en comunidad y la inclusión
social se centran, principalmente, en la generación de
oportunidades laborales mediante el desarrollo de
emprendimientos individuales o asociativos, la participación
en ferias americanas y de emprendedores dentro y fuera del
hospital, y el acceso a programas destinados a personas con
discapacidad. A su vez, las actividades socioculturales
comprenden reuniones, salidas gastronómicas, culturales y
recreativas, así como propuestas específicamente orientadas
a promover el acceso a la información, la prevención, la no
discriminación y la lucha contra el estigma. Entre ellas, se
destacan las Jornadas Anuales de Sensibilización y
Concientización, los programas de Radio Levita y otras
iniciativas en y con la comunidad. El principio de articulación
intersectorial se evidencia en las acciones de cooperación con
clubes sociales y deportivos, áreas jurisdiccionales y
ministeriales (trabajo, desarrollo social, justicia, cultura y
transporte), efectores de salud y universidades. Asimismo, se
articula con las redes socioafectivas, con la finalidad de
informar, sensibilizar y promover los cuidados y apoyos. En
relación con el enfoque de derechos, se destacan el derecho a
la salud y el derecho a la participación social, en concordancia
con lo establecido en el artículo 3 de la LNSM (4), vinculado a
la protección del derecho a la salud mental y su
interdependencia con otros derechos humanos. Por su parte,
la participación social es reconocida en el artículo 19 de la
Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad
(3), que consagra el derecho a vivir de forma independiente y
a ser incluido en la comunidad, asegurando el acceso a
servicios de apoyo que eviten el aislamiento y la segregación.
En efecto, la participación social es considerada un indicador
de inclusión social, al ser definida como la implicación activa
en situaciones vitales dentro del entorno comunitario,
favoreciendo las interacciones sociales, la construcción de
vínculos significativos, el ejercicio de roles ocupacionales y de
la ciudadanía (14-15). En relación con el eje interdisciplinario, el
análisis evidencia que el Club atravesó períodos en los que
contó con equipos conformados por diversas disciplinas y
otros en los que llegó a sostener su funcionamiento con un
único profesional. Si bien esta situación varía según el período
histórico analizado, el dispositivo se caracterizó por una
escasa asignación de recursos humanos, conformados
mayoritariamente por residentes, profesionales ad honorem y
practicantes. No obstante, los resultados también revelan
numerosas referencias a la construcción conjunta de
estrategias y a la gestión colaborativa de recursos, incluso en
aquellos momentos en que el Club contaba con un solo
integrante en su equipo. Esto da cuenta de un sostenido
esfuerzo por desarrollar prácticas interdisciplinarias, pese a las
limitaciones derivadas de las decisiones de gestión de cada
período y el predominio de su carácter autogestivo, que se
constituye en uno de sus rasgos identitarios.
Ds
Salud Publica 2026 Sep; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Cn
CONCLUSIONES
Si bien el Club responde a los lineamientos establecidos por el
artículo 6 de la LNSM, su Decreto Reglamentario 603/2013 y
Ley de Adhesión Provincial, se observan obstáculos que
dificultan el fortalecimiento como dispositivo de carácter
intermedio, central para el sostén de los cuidados de las
personas con discapacidad psicosocial. Entre ellos, se
identifica la persistencia de una lógica hospitalocéntrica en un
Servicio escindido por luchas de poder hegemónicas, que
sostiene enfoques tradicionalistas basados en abordajes
prioritariamente individuales y prácticas alejadas de una
clínica ampliada que aloje los determinantes sociales de la
salud y la transversalización de la perspectiva de la
discapacidad en las prácticas. Esta situación vulnera
severamente el derecho a la protección de la salud mental y
reproduce procesos de exclusión de la vida en comunidad
como contrapartida al apoyo a la inclusión social que se
sostiene como misión del Club Terapéutico. La tendencia a
relegar a los márgenes las problemáticas de orden social que
atraviesan a este colectivo, se presenta como una paradoja: la
de un Servicio que, de manera temprana, supo reconocer y
alojar estas necesidades mediante la creación de su primer
dispositivo intermedio, para luego desjerarquizarlo y ubicarlo
en una posición marginal debido a su distanciamiento de los
saberes, discursos, terminologías y prácticas hegemónicas. Se
trata, a su vez, de la paradoja de un dispositivo que ha logrado
sostenerse de manera ininterrumpida durante casi seis
décadas desde ese lugar periférico, convirtiendo su posición
marginal en un rasgo identitario y en una condición de
subsistencia. Es precisamente en ese límite donde parece
residir una cuota de libertad para la creación y el
sostenimiento de prácticas alternativas a la hospitalización,
orientadas a la inclusión social y al cuidado en comunidad.
La jerarquización de la salud mental en la provincia de Buenos
Aires, a partir de la creación de la Subsecretaría de Salud
Mental, Consumos Problemáticos y Violencias en el Ámbito
de la Salud, constituyó un avance institucional que contribuyó
a posicionar esta área en la agenda de las políticas públicas
sanitarias provinciales. En este marco, una de las políticas
desarrolladas fue la elaboración del Plan Provincial Integral de
Salud Mental 2022-2027, que, a través de sus ejes
estratégicos, de transformación de las prácticas y el eje de
acceso a derechos, y en consonancia con los artículos 11 y 36
de la Ley Nacional de Salud Mental y la ley de adhesión
provincial; destacan la necesidad de “crear y fortalecer
dispositivos alternativos” como estrategia para impulsar el
proceso de transformación del sistema, mediante una red de
servicios que garantice la continuidad de los cuidados y
contribuya a revertir su fragmentación. En este sentido, los
dispositivos intermedios, en tanto implementen los principios
del modelo de salud mental basado en las personas en sus
comunidades, se constituyen como nodos estratégicos dentro
de la red integrada de servicios de salud mental. Los mismos
adquieren especial relevancia para las personas con
discapacidad psicosocial, en tanto grupo vulnerable que
configura una problemática histórica, estructural, crítica y con
elevada prevalencia en el territorio bonaerense, vinculada a la
exclusión, la indigencia, la estigmatización, las barreras de
accesibilidad y las desigualdades en las oportunidades de
cuidado, participación e inclusión social. Por tanto, su
fortalecimiento en la coyuntura actual, caracterizada por
políticas regresivas impulsadas a nivel nacional en materia de
discapacidad, salud mental y salud pública, resulta
impostergable, la consolidarse como espacios de sostén de los
cuidados y como estrategias orientadas a evitar que la
internación o el desamparo se constituyan como las únicas
respuestas. Si bien se registran avances en el proceso de
transformación del sistema de salud mental en la provincia de
Buenos Aires, persiste una escasez de dispositivos
intermedios y de equipos interdisciplinarios en los
dispositivos ambulatorios en general. En este contexto,
resulta imprescindible fortalecer alternativas a la internación
que garanticen la continuidad de los cuidados y eviten la
fragmentación del sistema de salud mental bonaerense.
Autoras y autores
no manifiestan conflictos de interés.
AGRADECIMIENTOS
A quienes participaron voluntariamente de dicha
investigación e hicieron posible la elaboración de este artículo.
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Cómo citar este artículo:
Gutiérrez Y, Chenlo C, Ficarra M, Rodríguez Leigue V, Parisi P. Club Terapéutico: análisis de un dispositivo intermedio para la continuidad
de cuidados en salud mental de un hospital general del conurbano sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Salud Publica [Internet].
2026 Sept [fecha de consulta]; 5. Disponible en: URL del artículo.
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Salud Publica 2026 Sep; 5
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SALUD
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