
RESULTADOS
Los hallazgos se organizaron en función de los siete
principios del modelo de salud mental identificados.
Asimismo, emergieron dos categorías adicionales. En
consonancia con el método de análisis de contenido, se
incluyeron los extractos textuales más representativos,
indicando al pie de cada uno si corresponden a entrevistas
o a documentos.
Como una categoría emergente surgió el devenir del Club
Terapéutico: los años a los que se hace referencia en los
textos, en las entrevistas a profesionales que han formado
parte del club y en las implementadas a personas usuarias
y sus familiares, se corresponden con un funcionamiento a
lo largo de seis décadas, desde la gestación en 1966 hasta
la actualidad.
La producción documental se inició a partir de 1987 (13) con
el retorno de la democracia, demostrando un incremento
exponencial de la producción escrita a partir del año 2022,
etapa de reposicionamiento del dispositivo al interior del
Servicio de Salud Mental, reafirmando su función para la
continuidad de los cuidados y apoyos de las personas con
padecimiento mental grave (6).
“Por su parte, el año 2023 constituye el auge signado por
los intentos permanentes de recomposición y
fortalecimiento de un equipo de trabajo en un dispositivo
de continuidad de cuidados” (D1).
Con respecto a la nominación del dispositivo, el término
“amanecer”, antecede al de “Club” ya que antes era “Grupo
Amanecer”. Algunos profesionales refirieron
espontáneamente que alude a “una nueva oportunidad” o a
“un nuevo comienzo”. Respecto del término “club”, el 15,7%
de los textos y la mayoría de los profesionales entrevistados,
señalaron que fue elegido por sus propios miembros. Esta
denominación posibilitó, además, que las personas usuarias
se nombraran como “socios” durante la década de 1990,
expresión que evidencia la visión y el compromiso del
dispositivo con la desestigmatización en salud mental.
"Será por la buena onda. Hospital ya es para enfermos" (P1).
Sobre las asociaciones en torno a la elección del nombre
Club, las explicaciones más frecuentes, relevadas en
entrevistas a profesionales, usuarios y familiares,
destacaron la dimensión social que caracteriza a esta
figura, concebida como un espacio de “encuentro”,
“intercambio”, “reunión”, “juntada” y “grupalidad”.
Asimismo, se enfatizó el sentido de pertenencia, la
construcción de vínculos y las oportunidades de inserción
comunitaria que este dispositivo promueve. En
consonancia con estas representaciones, la modalidad de
abordaje más frecuentemente referida por la muestra fue
la grupal-individual (52,6%), seguida de la modalidad
grupal (29,8%), conformando entre ambos un 82,4%.
Estos hallazgos manifestaron la centralidad del grupo
como recurso terapéutico y dieron cuenta de su eficacia
para favorecer procesos de participación social, inclusión
comunitaria y fortalecimiento de las redes de apoyo.
"Y por la relación que hay con la comunidad (…) fomentan
actividades con una potencia que no es un ente vacío,
ustedes son otra cosa, son un club, si (…) si hay más Club
esas puertas se abren más rápido” (P2).
Interdisciplina:
En relación con la interdisciplina, el 74% de la muestra
mencionan la presencia de trabajo interdisciplinario (Figura
1).
Salud Publica 2026 Sep; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Figura 4. Problemáticas prevalentes
Fuente: Elaboración propia en base a los datos analizados.
Figura 5. Vida en comunidad e inclusión social
Fuente: Elaboración propia en base a los datos analizados.
Los datos relevados permitieron trazar que en los inicios
del Club la única disciplina representada en el equipo era la
de psiquiatría, por parte de las residentes que le dieron
origen. La coordinación, transcurrió hasta el año 1968,
donde se pasó a trabajo social, con el refuerzo de una
perspectiva comunitaria logrando que el dispositivo
funcione, durante cierto tiempo, por fuera del hospital en el
Club Olimpo de Lanús. Durante los años siguientes se
observó la incorporación de diferentes disciplinas al equipo
sumándose trabajo social, psicología y musicoterapia. Con
el inicio de la dictadura cívico militar, y la consecuente
reducción del personal e intervención del hospital en
agosto de 1977, la coordinación pasó a psicología. A pesar
de la reducción progresiva del equipo, este dispositivo
intermedio fue el único que logró sostener su continuidad
de funcionamiento hasta comienzos de la década de 1990.
"Es llamativo cómo a pesar de los avatares políticos, las
desapariciones, que produjeron un enorme efecto
destructivo en el Servicio, los pacientes siguen viniendo,
la demanda continua, y donde lo grupal estaba prohibido,
el Club sigue existiendo” (D2).
“No nos olvidemos que en ese entonces no existía el
hospital de día (había sido cerrado por la dictadura)” (P3).
“En el año 2005 se queda sin lugar físico y se jubilan las
terapistas ocupacionales. Desde el 2007 funciona solo
dos veces por semana con solo una T.O como único
profesional del equipo. Hace medio año se incorporó una
trabajadora social, que cede una hora al club” (D3).
Posteriormente, la coordinación fue ocupada por
diversas disciplinas: psiquiatría en 1986, psicología
desde 1978 al 2000 y terapia ocupacional desde el 2000
hasta la actualidad (Figura 2). Además, en la década de
1990 se incorporaron al equipo terapia ocupacional,
kinesiología y talleristas de danza, cine y fotografía. A
partir del año 2007, se sumaron estudiantes de terapia
ocupacional de las prácticas preprofesionales y desde
2022, tras gestiones de la coordinación, se incluyeron
rotaciones de las residencias de terapia ocupacional,
medicina general, derecho a la salud y psiquiatría, así
como estudiantes de las prácticas preprofesionales de
trabajo social, colaboraciones de enfermería de sala de
internación, acompañamiento terapéutico y trabajo
social. En 2023, se agregó una terapista ocupacional más
a tiempo parcial, siendo otro miembro estable del equipo
con una coordinación con dedicación exclusiva Club (6,
13).
De las entrevistas a personas usuarias del Club de los
últimos años, se identificaron referencias a la participación
de estas disciplinas en la conformación de los equipos y
reuniones, dando cuenta de sus aportes al funcionamiento
del dispositivo.
“Ahora están las enfermeras en el tema de salud” (P4).
A pesar de las dificultades en la conformación de equipos
estables, se encontraron referencias al desarrollo de
reuniones de equipo en las distintas unidades de análisis,
siendo las mismas mencionadas por 11 textos, 6
profesionales y 6 personas usuarias/familiares.
“En 1966 y 1967 los profesionales eran de dedicación
exclusiva. Funcionaba dos veces por semana con los
pacientes y una reunión semanal de equipo” (D5).
“Todas las mañanas de 8.30 a 10.00 se asiste a las
diferentes reuniones tanto con el equipo de continuidad
de cuidados como con los diferentes profesionales” (D6).
“Hacen reuniones internas de equipo” (P5).
Ejes en los cursos de vida y en las problemáticas
críticas, prevalentes y emergentes de los territorios
El 63,16% de la muestra refirió que los usuarios son
mayores de edad, incluyendo desde jóvenes hasta adultos
mayores. Al indagar sobre las características de la
población, las respuestas obtenidas de las unidades de
análisis demostraron que no hay distinción de género (4
respuestas). En cuanto a la zona de residencia, se constata
que la totalidad residía en la zona sur del conurbano
bonaerense (10 respuestas), siendo principalmente los
partidos de Lanús y Avellaneda los de mayor influencia. El
nivel académico frecuentemente alcanzado fue primaria
completa (7 respuestas), aunque se constató secundario
completo (3 respuestas). También se mencionaron
situaciones de desempleo e informalidad laboral (6
respuestas). El 26,3% de la muestra mencionó como
característica de la población concurrente al Club el poseer
Certificado Único de Discapacidad (CUD) de tipo
psicosocial. Las personas usuarias y sus familiares
refirieron ser beneficiarios de pensiones vinculadas a la
misma. Finalmente, se nombraron otras características
como ser independiente en el manejo en las actividades de
la vida diaria y en el manejo en la comunidad, atravesar
dificultades socioeconómicas, sin cobertura social y estar
en tratamiento ambulatorio. Esta caracterización de la
población coincidió con los criterios de admisión
establecidos por el dispositivo, siendo el principal requisito
contar con CUD por discapacidad psicosocial, incluso
llegando a ser el único requisito mencionado por los
participantes.
En décadas previas a la implementación de la certificación
de discapacidad, se relevaron respuestas de profesionales
vinculadas a los criterios de admisión y a las características
de la población destinataria, identificando como rasgo
predominante la presencia de personas con padecimientos
psíquicos graves. No se mencionaron en ninguna unidad de
análisis requisitos de exclusión vinculados a aspectos
socio-habitacionales, por el contrario:
"Había algunos que dormían en la estación de Lanús” (P6).
"Para el equipo, tener ganas y voluntad creativa e
interdisciplinar. Los requisitos de admisión eran tener un
diagnóstico severo y crónico desde la psiquiatría, pero en
general estabilizado, estar en tratamiento farmacológico
y psicoterapéutico y tener ganas de venir
voluntariamente” (P7).
En relación con las problemáticas, las de tipo social
constituyeron las más prevalentes para el total de la
muestra (77,19%), englobando tanto las condiciones
económicas y habitacionales de precarias a extremas
producto de los altos índices de desempleo y pobreza o
indigencia; así como la insuficiencia y fragilidad de las redes
socioafectivas. Secundariamente (10,53%) se mencionaron
problemáticas vinculadas específicamente a la red
socioafectiva (Figura 3). El 12,28% de los textos no hacen
referencia a estas variables.
“El lugar donde vivir, por ejemplo, el medio en el que viven,
por ejemplo, X vive en un auto, lo habitacional, o Y tiene
una casa muy deteriorada. La mayoría está solo, no tiene
red socioafectiva, o poca” (P7).
Respecto a la cantidad de personas usuarias que han
concurrido a lo largo de las seis décadas al Club Terapéutico,
la muestra refrió mayormente entre 11 y 20 usuarios
(28,07%), luego entre 7 y 10 (24,56%) y un 10,4% mencionó
más de 20 usuarios. El 35,09 % de las respuestas tipo
“NS/NC” fueron obtenidas de documentos que no
especificaron esta variable. El promedio histórico de usuarios
es de 15 personas. La mayoría de las unidades de análisis
(40,3%) hicieron referencia a una derivación interna desde el
Servicio de Salud Mental al cual pertenece el Club
Terapéutico, representada principalmente por la sala de
internación, luego consultorios externos, interconsulta y
hospital de día. En segundo término, derivaciones mixtas
(17,5%), tanto internas como externas al hospital,
representadas por solicitud de sus respectivos profesionales.
Finalmente, la derivación de tipo externa (1,75%). El 40,3%
de las respuestas tipo “NS/NC” fueron obtenidas de
documentos que no especificaron esta variable.
Reducción de la discriminación, el estigma y las
violencias en salud mental:
En relación con el principio orientado a la reducción de la
discriminación, el estigma y las violencias, el 82,4 % del
total de la muestra refirió la implementación de acciones
específicas dirigidas a su promoción, mientras que el 17,6 %
restante no realizó menciones al respecto (Figura 4).
Las estrategias identificadas se despliegan de manera
sostenida desde la década de 1980 hasta la actualidad,
evidenciando una continuidad histórica en la construcción
de prácticas desestigmatizantes. Estas acciones abarcan
desde gestos simbólicos, como la decisión de no utilizar
guardapolvo o el reemplazo del término “paciente” por
denominaciones como “socio” o “integrante”, hasta la
realización de actividades en espacios comunes del
hospital, tales como el hall central, favoreciendo la
visibilización y la circulación de las personas usuarias por
ámbitos compartidos. Asimismo, se destacaron iniciativas
de mayor alcance institucional y comunitario, como la
organización de las Jornadas Anuales de Concientización en
Salud Mental y Lucha contra el Estigma, desarrolladas
desde 2022, así como los eventos de cierre anual del Club
realizados en la calle interna y en el anfiteatro hospitalario.
Estas actividades se caracterizan por el protagonismo de
sus integrantes, quienes participan en la conducción y
asumen el rol de panelistas junto con los profesionales. En
esta misma línea, se identificó el surgimiento de “Radio
Levita” en 2024, concebida como un espacio de
información sobre salud mental desde una perspectiva de
derechos, orientado a promover la sensibilización
comunitaria y la participación activa de las personas
usuarias y el intercambio con la comunidad.
"En aquel entonces, realizar esas actividades y
encuentros era la principal medida antidiscriminatoria.
Además, ¡no usábamos guardapolvos y estábamos de
zapatillas todo el tiempo!, tratando de validar el trabajo
dentro del Servicio y para sus integrantes, en una época
de auge del lacanismo y de cierto desprecio por la
pobreza en general" (P8).
“Romper el estigma de paciente psiquiátrico, porque
vamos a un club donde podemos charlar, apoyarnos,
rescatar una parte de la vida normal" (P9).
Vida en comunidad e inclusión social
Respecto al principio de vida en la comunidad e inclusión
social, la programación que ofrece el Club se dirige a ello,
quedando reflejada por el 66,6% de la muestra, a excepción
del 33,4 % de documentos en la que no se especifica esta
variable (Figura 5).
Las actividades más nombradas fueron las laborales (37
respuestas), como la feria de emprendedores y feria
americana; las socioculturales (36 respuestas), que
incluyeron radio, lectura de periódicos, salidas, mateadas,
almuerzos, asambleas; las deportivas recreativas (24
respuestas), como actividades físicas y artísticas; y las de
cuidados integrales de la salud (15 respuestas).
Acerca del trabajo con las redes socioafectivas, una amplia
mayoría de entrevistados (40,35%) expresó que se incluye
a las redes socioafectivas en el trabajo diario. El porcentaje
restante se debe a que gran parte de los textos no hacen
mención y la respuesta negativa de un profesional.
"Si, considero que justamente el club promueve en sí
mismo una red socioafectiva. Además, en cada caso se
busca fortalecer las redes de cada uno" (P10).
Redes intersectoriales
Con relación al trabajo intersectorial, el 66,6% de la
muestra refirió que dicha estrategia se implementa, el 32%
restante corresponde a documentos que no especifican y el
1,4% representó respuesta negativa de un profesional
(Figura 6).
Se mencionaron principalmente articulaciones con clubes
(22 respuestas), como el Club Olimpo, Lanús, Quintana.
Luego, áreas del municipio (15 respuestas), como transporte,
trabajo, cultura, desarrollo social; ministerios nacionales y
provinciales (4 respuestas), como trabajo, desarrollo social,
transporte, justicia; efectores de salud (3 respuestas), como
los talleres protegidos del Hospital Borda y Servicio de Área
Programática y Redes en Salud (SAPS); y universidades (2
respuestas) con oferta de radio y escuela de formación.
Participación Social
En lo que respecta a la participación social, el 77,19% de la
muestra evidenció una orientación del Club Terapéutico
dirigida hacia este eje de trabajo. El 100% de las personas
entrevistadas y el 71,43% de los textos analizados refirieron
la promoción de dicho principio, mientras que el resto de
los documentos no aportó especificaciones al respecto
(Figura 7).
Más allá de estas referencias explícitas, la participación social
constituye un elemento constitutivo de la identidad y del
funcionamiento del dispositivo, más que una práctica añadida
o complementaria, dado que la toma de decisiones colectivas
y democráticas forma parte de su lógica organizacional desde
sus orígenes. Esto se expresa en procesos tales como la
elección de las nominaciones, la programación de actividades
y la participación activa de sus integrantes en los procesos de
cuidado.
Enfoque de derechos
El principio vinculado al trabajo bajo el enfoque de derechos
aportó que el 80,7% de la muestra sostiene que el dispositivo
asume este principio, mientras que el 19,3% restante
corresponde a textos donde no se menciona (Figura 8).
Se destacan como los más mencionados el derecho a la
salud y a la participación social. Luego, el derecho a la
protección de la Salud Mental (nombrado
mayoritariamente por profesionales y fuentes
documentales); el derecho al deporte y la recreación
(mencionado en todas las fuentes) y el derecho al trabajo
(mencionado principalmente por usuarios y familiares).
Finalmente, derechos humanos tales como la igualdad, la
no discriminación y el trato digno; el derecho a la vida
digna, vivir en forma independiente en la comunidad y a la
justicia.
“Totalmente, el trabajo en el club estaba formada desde
la ley de Salud Mental, se los consideraba como sujetos
de derecho” (P11).
También se indagó sobre los beneficios del Club, surgiendo
como el más relevante en la totalidad de la muestra la
socialización e inclusión social con 37 menciones totales.
Seguido por el sostén de los cuidados (16 menciones) y el
sentido de pertenencia (14 menciones). Por último, se
mencionó el aporte a la desestigmatización (5 menciones)
y la oportunidad de expresión (2 menciones).
"Tendríamos que pensar en los efectos de la
transferencia institucional que es lo que genera la
continuidad de los pacientes en este espacio… en una
internación o en un hospital de día la finalización del
tratamiento tiene que estar (…) la función del Club radica
en eso, donde no hay finalización del tratamiento porque
tampoco estamos pensando en un tratamiento (…) acá el
encuadre es otro: usted venga cuando quiera, el espacio
va a seguir estando, posiblemente no siempre los
mismos terapeutas que es lo que nos pasaba, pero el
espacio va a seguir estando, y esto así funciona" (P12).
Entre las categorías emergentes se evidenciaron los
avatares referidos al lugar de funcionamiento del Club. A
través del análisis documental y de las entrevistas, se pudo
confirmar que el Club tuvo su origen en los consultorios
externos del Servicio, al poco tiempo funcionó en el Club
Olimpo hasta regresar a los consultorios externos,
compartiendo espacio con el hospital de día.
Posteriormente, funcionó en un local frente al hospital
hasta su regreso al mismo durante la dictadura cívico
militar. Finalmente, se constató la itinerancia por espacios
ajenos al Servicio, hasta que se le otorgó un espacio en la
sala de internación donde funcionó durante quince años,
hasta la restitución al ámbito de los consultorios externos
hace menos de tres años.
“(funcionaba) Acá en un taller, en el primer piso. Después
nos sacaron y todo eso…No sé, nos dijo ustedes no
pueden venir más, tienen que ir abajo, a sala, y ahí fue que
tuvimos que ir a sala (…) A sala de internación” (P13).