
Salud Publica 2026 Feb; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
RESULTADOS
LOS PASOS PREVIOS A LA MIGRACIÓN Y LA
ELECCIÓN DE ARGENTINA
La situación de las residencias en los países de donde
provienen las/os residentes entrevistadas/os
Los sistemas de residencias médicas de los países de
procedencia de las/los residentes presentan fuertes
heterogeneidades, vinculadas a sus diferentes procesos
históricos y contextos institucionales. Una breve
caracterización de los mismos permite comprender y situar
algunos puntos de las trayectorias y motivaciones del
grupo de estudio (ver Tabla 3).
Ds
DISCUSIÓN
A partir de la información de carácter cuantitativo
disponible sobre las/os residentes migrantes, se buscó
profundizar en otros aspectos a partir de una descripción
analítica de las trayectorias formativas: formaciones que
traen y reciben las/os migrantes, expectativas sobre la
práctica de medicina en nuestro país y dificultades o
violencias que atraviesan en el proceso.
Las perspectivas de los estudios sobre migraciones y
movilidades, que investigan migraciones en familia o
migraciones masivas desde principios de los años 80,
consideran el análisis de trayectos de personas solas y el
incremento de la migración de mujeres (29). A partir de
estas experiencias, cobran mayor relevancia no sólo las
redes de apoyo familiar, sino las que proveen los
organismos trasnacionales, organizaciones de
profesionales y, en el caso de la provincia de Buenos Aires,
el propio dispositivo de la red de residencias que tiene el
Ministerio de Salud, como posibles acompañantes de los
trayectos de las/os residentes.
La existencia de redes migratorias aumenta la probabilidad
de desplazamientos internacionales, porque contribuye a
reducir los costos y riesgos de la emigración e incrementan
los beneficios económicos (30).
El trayecto hacia la formación de especialistas está suscrito
por una primera etapa de decisión migratoria, sustentada
en sus inicios por las facilidades de la migración y las
oportunidades del sistema formador en Argentina. La
información del país habitualmente es provista por
familiares, amigas/os, docentes de grado, colegas y
agencias. En esta etapa, tiene relevancia la elección de
especialidad y sede que, en ocasiones, viene determinada
por experiencias previas en la formación de grado pero que
es variable y reconoce posibilidades de cambio, al igual que
entre residentes argentinas/os (31). Las condiciones de
subsistencia influyen en la elección de la sede,
principalmente las posibilidades de acceso a la vivienda. En
una segunda etapa, la construcción de la identidad como
residente, con la carga de trabajo que ello implica, atraviesa
el período de formación en servicio, no siendo una situación
exclusiva de las/os migrantes (32,33).
El primer año de la residencia configura un desafío de
adaptación y tensiones entre la cultura propia del país y la
del país adoptado y a la incorporación de los conocimientos
correspondientes a la currícula establecida de base, desde
las universidades tradicionales dominantes. Esto conlleva a
convivir acompañada/o de sufrimiento y extrañeza
dependiendo de los lugares donde viven, los contextos, los
servicios y las redes familiares construidas a lo largo de la
estancia. Finalmente, el egreso de la residencia,
dependiendo de especialidades elegidas y transitadas,
conlleva la decisión de la inserción laboral futura, la
subespecialización y el retorno, o no, a su país.
En relación con el género, los proyectos de vida influyen en
las decisiones de elección de especialidad y la posibilidad de
continuar en este país o retornar con su familia. Se
considera necesario seguir profundizando en este sentido,
desde metodologías que se pregunten por las
desigualdades que se producen en el interior de los
servicios, y entre los servicios entre sí, tomando en cuenta
que la feminización en la medicina es un fenómeno
generalizado (34) y han sido ampliamente señaladas las
brechas en el acceso a cargos de conducción o
especialidades más rentables que devienen en brechas
salariales (35). Estas brechas afectan tanto a migrantes
como nativas, pero pueden reconfigurarse de manera
particular desde una perspectiva interseccional.
Se puede observar que existen distintos grados de
estructuración de los sistemas de residencias (24). Si bien
cuatro de ellos tienen regulaciones nacionales y a la fecha
todos cuentan con algún financiamiento del Estado, la
participación del mismo en los procesos de convocatoria y
selección difiere en cuanto a su centralización y las
instituciones que participan. En todos los países la
residencia es remunerada, pero la oferta de cargos no es
suficiente para las/os egresadas/os, con lo cual mucha/os
realizan formaciones universitarias que pagan de su
bolsillo, en tanto realizan prácticas ad honorem en las
instituciones. El pago a las universidades se verifica
incluso en el caso en que la residencia sea regulada y
financiada por el Estado, como en Colombia.
En el caso de Ecuador, el anuncio de la renta es reciente y
no existen mayores precisiones respecto de su alcance5.
De la misma manera que en Colombia y Venezuela, la
gestión está descentralizada, lo que hace más complejo
acceder a la información sobre cronogramas de
convocatoria y ofertas de vacantes. En el caso de Bolivia y
Perú, la convocatoria de ingreso al sistema de residencias
se realiza de manera centralizada, a través de un examen
nacional en ambos países, pero la suficiencia de vacantes
no se corresponde con las necesidades del país (en 2024
se ofrecieron 622 plazas en Bolivia y se registraron cifras
de entre 400 y 600 egresadas/os solo de una
universidad) (17-18) o la preferencias de las/os
egresadas/os (25).
Respecto del sistema de residencias de su país, una
residente señaló: “Un desastre. No existe algo organizado,
no hay una convocatoria anual, llaman a convocatoria las
universidades cuando se les ocurre, pueden pasar cinco
años cerrados. Se manejan de forma muy burocrática y
por conocidos, si el hijo de tal doctor quiere hacer
dermatología le abren un cupo y listo, ya está reservado
para esa persona” (residente de psiquiatría, Ecuador).
Fortalezas percibidas de la estructura formativa del
sistema de residencias en Argentina y en particular
del sistema de la PBA
En relación con la anterior caracterización, a lo largo de las
entrevistas se destacó la percepción de las fortalezas del
sistema de residencias en Argentina en cuanto a su
calidad formativa y estructuración (reglamento, ingreso a
través de EU), que también proviene de recomendaciones
de migrantes con vínculos familiares y amistades
cercanas. Esta percepción se construye en el contraste con
sistemas de residencias menos estructurados y menos
accesibles en los países de origen. Una residente destacó:
“Dije, en Argentina tienen buena educación, está todo
más estructurado. Ya tenía la referencia de mis primos que
habían estado, uno en hospital público, y otro en hospital
privado (...) Cualquier cosa que le pase a mi familia estoy
cerca (…) (de) los lugares que más se nos facilitaba por
tema idioma, la parte económica, era Argentina”
(residente de hematología pediátrica, Colombia).
De manera similar, otro residente mencionó: “Yo sé que
acá rendís el examen y es poco probable que (te) quedes
afuera... Si no agarraba San Martín, Berisso o Gonnet,
tenía que buscar en el conurbano, Lanús, Quilmes, pero
sabía que tenía lugar en algún hospital. En cambio (en)
Perú es muy difícil entrar a una residencia” (residente de
traumatología, Perú).
En algunos casos, se destacaron los recursos e
infraestructura que ofrece el sistema de salud de la PBA
para el aprendizaje en comparación con sus países, como
expresó otro residente: “Nos decían que era muy bueno el
plan salud, la educación estaba un poco más avanzada en
lo que es infraestructura hospitalaria, el hospital tiene
insumos y el paciente no tiene que gastar de su bolsillo”
(residente de traumatología, Ecuador).
Se encontró que una característica central de la movilidad
formativa hacia Argentina en el período estudiado está
relacionada con la estructura del sistema, el prestigio
percibido, la diversidad y cantidad de sedes y vacantes y
programas de formación de variedad de especializaciones
que ofrece el sistema.
Condicionantes de la decisión migratoria
Los sujetos de este estudio no sólo decidieron sus
trayectorias educativas a partir de lo estrictamente
formativo y disciplinar, sino que además intervinieron
diferentes dimensiones vinculares, de sus posibilidades
económicas y los proyectos de vida en el proceso (26).
Un dato a destacar es que, hasta 2025, las/os
profesionales migrantes concursaban en igualdad de
condiciones para el ingreso respecto de las/os
argentinas/os, a través de un sistema centralizado de
examen. No ocurría lo mismo en otros países de habla
española (27) donde establecen cupos que limitan el
ingreso a las/os extranjeras/os.
Si bien se reconocen las heterogeneidades, a lo largo de
las entrevistas se verifican algunos puntos en común en la
decisión y el tránsito de la migración, como lo apuntó una
residente:
“Colombia, España eran mis opciones y Argentina (…) y al
final creo que (…) fue la misma corriente de mis amigas que
dijeron: ‘bueno, vamos a sacar el DNI’ o ‘vamos a hacer
esto’. Bueno, no pierdo nada, vamos y ya. España me
encantaría, pero queda muy lejos, visitaría a mi familia cada
seis meses o una vez al año. Colombia está bueno, pero es
un país donde tienes que pagar por la especialidad (...) y
México es un poco más accesible, pero es muy inseguro
(…)” (residente de pediatría, Bolivia).
“Si hubiera tenido plata en ese momento creo que
terminaba el colegio y me venía a Argentina, pero como
no tenía plata para bancar lo que es el pasaje y primeros
alquileres y, también, no sé (…) cada papel que tenía que
autorizar con el consulado salía 200 dólares y eran varios
papeles, tenía que tener un capital para probar (…)”
(residente de traumatología y ortopedia, Perú).
El costo de la formación en los países de origen, con una
limitada cantidad de vacantes, hace inaccesible la
posibilidad de contar con espacios formativos para la
cantidad de interesadas/os, a la que se suma
frecuentemente el costo de la migración interna en busca
de espacios formativos.
Las condiciones vinculadas a los trámites requeridos, las
redes que acompañan en este proceso, la apertura
migratoria y también económica, como la gratuidad del
sistema formador y la necesidad de recursos para
sostenerse durante el proceso previo al ingreso a la
residencia, ocupan un espacio en el relato de las/los
residentes. También fueron mencionados como temas al
momento de decidir la situación política del país y las
condiciones de seguridad, tanto en el país de origen como
en el de los posibles destinos.
EL INGRESO A LA RESIDENCIA
La elección de la especialidad
Un punto en común de las trayectorias tiene que ver con
la elección de la especialidad. La oferta de especialidades
en Argentina, específicamente en la provincia de Buenos
Aires, es amplia y existe la posibilidad de la continuidad
educativa hacia residencias posbásicas o
subespecialidades, que en algunos países permiten
acceder a remuneraciones más elevadas6. Entre
algunas/os de ellas/os, esto es una decisión previa, pero en
otras/os, aparece como consecuencia de la formación aquí
y de la perspectiva del mercado de trabajo.
“En la rotación me terminé enamorando de la
tocoginecología porque tiene clínica, cirugía, operación
primaria, fertilidad… Si bien es una especialidad, tiene
muchas cosas para subespecializarse, entonces me
terminó gustando por ahí” (residente de tocoginecología,
Perú).
En el caso de las residentes mujeres, hay elecciones que se
manifiestan atravesadas por la vocación de servicio, los
proyectos de conformación de una familia o una visión
particular de la “imagen femenina”.
“En su momento, estaba entre dermato, oftalmo (…) uno
tiene esta cosa del dermatólogo que siempre anda bien
arreglado, limpiecita pero sabía que no iba a salvar muchas
vidas haciendo esas especialidades” (residente de
pediatría, Bolivia).
La elección del establecimiento de salud, tiene relación
con factores como la ubicación (distancia, facilidad para el
acceso a la vivienda, características de la ciudad), el
prestigio o potencialidad formativa de la sede y las
referencias familiares o del entorno afectivo.
“Una vez que empezamos a conversar con conocidos que
empezaron la residencia, vimos el tema económico
claramente, y dijimos: bueno, hay que buscar un lugar
donde ser residente, o sea, con el sueldo de residente, pero
vivir tranquilo, no ahogado. Así que ya, yo había venido
hacía muchos años a la Argentina y había llegado a La
Plata. Justo donde vivo ahora, vivían mis tíos y empecé a
conversar con mis tíos el tema de alquileres acá, cómo era,
si conocían, y me di cuenta que aquí era más económico,
así que una vez que ya habíamos decidido el tema de la
ciudad, porque era universitaria, más chiquita, más fácil
moverse, evaluamos los hospitales (…)” (residente de
tocoginecología, Venezuela).
Los relatos permiten identificar que el proceso de ingreso
no es lineal y que se realizan cambios en las elecciones
iniciales.
YA DENTRO DE LA RESIDENCIA
Si bien en la etapa de decisión de migrar y de ingreso a la
residencia aparecen las referencias a las redes familiares y
amigas/os del país como facilitadores, la situación cambia
al momento de concretar el ingreso. En este período,
toman centralidad el grupo de compañeras/os y la
construcción de la identidad como residentes, con
componentes instituyentes particulares como los tiempos
de convivencia laboral, las actividades y referencias
institucionales en común.
“Al principio es difícil, porque es todo raro, como la comida,
la organización… pero a mí me ayuda mucho que al haber
entrado a la resi hacés un grupo de amigos que se vuelve
tu familia” (residente de pediatría, Bolivia).
Se identificaron en las entrevistas diferencias en las
formas de relacionarse. En algunos casos, se hizo
referencia a que, en el contexto de los países de origen, el
trato en las instituciones hospitalarias es más formal, así
como a la existencia de modismos, diferentes formas de
nombrar, que requieren de procesos de adaptación y
aprendizaje.
“Se me hacía un poco difícil, es que todos acá se tutean,
hasta al paciente adulto mayor, son todos como amigos,
se expresan con palabrotas. … Eso es algo bueno, porque
se afianza todo el grupo, pero, igual, no me llego a
acostumbrar todavía… siento que a veces se pasan un
poco en la manera de tratarme (…)” (residente de
traumatología, Ecuador).
Una particularidad en las trayectorias de estas/os
migrantes aparece asociada a las referencias de su
formación de grado. Se señaló que poseen un plus de
habilidades de manejo de las/os pacientes, adquirido en
programas de formación que tienen una rotación rural o
un internado previo al egreso. Esto se destaca en
comparación con una formación más académica de parte
de las/os médicos/as que hicieron el grado en este país.
“Vos ves que al hospital viene alguien de Perú, Bolivia,
Ecuador y el residente que se formó solo en Argentina, y
hay una diferencia abismal, los chicos ya hicieron partos
antes de entrar a la residencia, saben suturar heridas,
saben poner y sacar sangre, poner vías, a diferencia de
nosotros” (residente de tocoginecología, Perú).
Esta diferencia también aparece en las entrevistas
realizadas a referentes de la red provincial de residencias,
que van haciendo acompañamientos personalizados para
favorecer los aprendizajes en servicio.
“Estos residentes que acompañamos en la reevaluación se
desarrollaban bien técnicamente. Tal vez había una
práctica quirúrgica que la podían realizar siguiendo
metódicamente pasos, pero, si cuando tenían que hacer un
abordaje más complejo de alguna patología y tomar una
conducta, no estaba esa posibilidad, pero por que había
falencias en el pregrado, había cuestiones teóricas que no
podían resolver, digamos (…) no podían llegar a ese
razonamiento más de interpretación” (informante clave
institucional, PBA).
Interseccionalidad. Emergentes de género situados
En el nivel material de los relatos aparecen algunas
operaciones discursivas de racismo o generalizaciones,
como formas de colocar al migrante en una condición
desigual. Los enfoques interseccionales mencionados
permiten diferenciar posiciones con respecto a las/os
jefes, las/os compañeras/os o pacientes que hablan de
desigualdades en roles y posicionalidad.
La asociación entre mujer-migrante-enfermera opera en
el imaginario, marcando estos posicionamientos.
“Por parte del servicio no se ve la diferencia entre hombre y
mujer realmente, es muy bueno y es extraño, porque
somos bastantes mujeres para ser traumatología (…) más
bien eso pasa de parte de los pacientes, que creen que el
hombre es el traumatólogo y nosotras que estamos ahí,
no. Es más, de parte de los pacientes, siempre piensan que
somos enfermeras, entonces nos dicen: ‘señora’ o ‘¿usted
está ayudando al señor?’. Entonces, es incómodo porque te
bajan, sí” (residente de traumatología, Ecuador).
La mujer de esa especialidad (traumatología) es tomada
como enfermera y no como médica profesional
autorizada, situación que les permite tanto a pacientes
como a compañeros o jefes tratarla como “inferior”, en un
sistema de salud que se rige por la jerarquización
profesional.
La visualización de la potencia numérica de las/os
profesionales migrantes y su importancia como sostén del
sistema de salud de la PBA reduce la incertidumbre
respecto de su condición.
“Antes, al boliviano se lo veía como el que vendía las
verduras, ahora no es tanto así. (…) La mayoría de los
residentes somos extranjeros y somos una parte muy
importante del sistema de salud pública porque entre
colombianos, ecuatorianos, bolivianos y, ahora,
venezolanos, la salud pública todavía está bancándose. El
argentino (…) hace la residencia en CABA y las de provincia
les quedan para los que no son de acá” (exresidente,
actualmente terapia intensiva, Bolivia).
Otro de los temas que aparece de manera discriminatoria
es el físico como modelador de la fuerza de trabajo y de las
habilidades de hombres y mujeres para llevarlo adelante.
En una de las entrevistas, un exresidente varón dijo:
“Un día había que llevar a un paciente a hacer una
tomografía, la encargada de la cama era una de las chicas,
entonces el camillero le dijo que le avise a uno de tus
compañeros porque con ella no iba a poder pasarlo al
paciente, pero con tono de que no tienes fuerza, creo que le
dijo ‘como sos mujer no vas a poder’ y las dos chicas
hacían mucha fuerza, levantaban peso y la otra iba al
gimnasio. Yo las he visto y tienen mucha fuerza, pero las
veía así y decían esas cosas” (exresidente de
traumatología, Perú).
EL CIERRE DE LA ETAPA FORMATIVA
En lo relativo al egreso y cierre de la etapa formativa, si
bien se valora la calidad de la formación recibida, la
posibilidad de continuar en una residencia posbásica o
curso superior, el ambiente laboral en los hospitales de la
PBA y la decisión de permanecer, retornar o ir a otro país,
se configura en cada migrante de manera singular. De
esta manera, aparecen algunos factores comunes que
favorecen u obstaculizan la retención de las/os
profesionales formada/os.
Algunas/os se refieren al contexto económico general de
Argentina y los requisitos para insertarse laboralmente.
Otras/os, se refieren al entorno familiar y afectivo, pero
también a cuestiones relacionadas con la profesión, como
la posibilidad de ejercer la especialidad, ya que no todas
las especialidades en las que se forman en Argentina
pueden ser llevadas a la práctica en sus países de origen:
“Cuando termine la idea es quedarme un tiempo más
porque todavía estoy con lo del curso superior, y bueno, ya
después de eso, si puedo regresar a Colombia, me iría a
Colombia u otra parte del mundo, no lo sé (…) Es más que
todo por la situación económica, porque igual este es un
sacrificio que uno está haciendo, y aparte de la situación
económica, yo tengo a mis papás en San Andrés (…) quiero
recuperar ese vínculo” (residente de tocoginecología,
Colombia).
“Si me preguntas cuál era mi idea, si quedarme o volver (…)
creo que siempre estuvo la idea como la principal, pero a
medida que fue pasando el tiempo, me dieron ganas de
quedarme, me especialicé en terapia cardiovascular, cosa
que prácticamente no podría ejercer allí si vuelvo, porque la
especialidad no existe, y a medida que avanzaba el tiempo,
averigüé qué necesitaba, por si en algún momento me
daban un nombramiento, y el requisito principal era la
ciudadanía. Así que opté por eso, así que cuando terminé la
residencia no tenía ningún problema y me dieron primero la
jefatura y después el cargo” (residente de terapia intensiva
pediátrica, Bolivia).
De manera interseccional, la relación situación
económica-género también atraviesa las decisiones de
esta etapa. Una residente colombiana planteaba que no le
alcanzaba el tiempo para llegar de la guardia y estar con
su hijo y que sabía que no podía volver a su país a ejercer
su especialidad, ya que no existía. Consideraba ir a Brasil,
en donde aspiraba a trabajar menos horas con mejor
remuneración, y así ganar tiempo familiar.
Respecto al contexto del sistema de salud de la PBA,
algunos de los elementos expresados como obstáculos
para quedarse incluyen los requisitos para el ejercicio
profesional, acceso a título de especialista, trámites y la
imposibilidad de alcanzar un cargo de planta permanente
en el sistema de salud siendo extranjera/o no
nacionalizada/o.
Las trayectorias reflejan procesos sociales. Son una
conjunción entre la subjetividad de esa persona y las
relaciones que establece en los contextos en los cuales se
encuentra inmerso ese sujeto, en este caso residentes
médicas/os. Existen diferentes formas, propias de
distintos grupos sociales, pero también de lo que se
espera para cada género (28).
Respecto de las decisiones al egreso, una encuesta reciente
realizada a los postulantes extranjeros al Examen Único
2024, encontró intenciones de permanencia relacionadas
con el lugar de formación de grado: quienes se habían
formado en otros países manifestaban su preferencia de
regresar, en tanto quienes los habían hecho en Argentina
optarían por quedarse (36).
Cualquier investigación que mire estas trayectorias tiene que
poder considerar que las/os residentes migrantes van y
vienen, abandonan, se van a otros países o están en una
situación de tránsito constante.
Este estudio encontró que, entre los factores de retención,
influyen la continuidad del proceso formativo, las
posibilidades de trabajo estable, el ejercicio de la especialidad
y los vínculos afectivos desarrollados. En tanto, las
condiciones económicas del país y las mejores
remuneraciones en el propio u otro diferente, los requisitos
excluyentes para la obtención de un empleo estable en el
sector público que obligan a cambiar de nacionalidad y los
afectos lejanos, operan como factores que promueven el
regreso a sus países, la migración a otros o la inserción en el
sector privado. Estas condiciones coinciden con las
enunciadas en estudios realizados sobre sujetos migrantes o
con intención de migración de países de Latinoamérica
(37-41), ya sea de profesionales de salud u otros sectores, que
se combinan de manera diferente según los contextos.
En este momento en particular, los cambios producidos a
nivel nacional en la política migratoria (8) y las condiciones
en que concursan los migrantes (42), como los que se están
dando en otros países como Ecuador, constituyen un
escenario distinto que puede reconfigurar decisiones. Ello
incrementa el valor del aporte de este estudio, que resalta la
necesidad de una perspectiva flexible a la hora de abordar las
trayectorias, contemplando un cruce entre lo individual, lo
histórico y lo colectivo-organizacional.
La interseccionalidad debe ser un eje conceptual y una
perspectiva metodológica frente a tanta complejidad de los
procesos migratorios regionales y una decisión de política
pública, si se quiere alojar la elección de mujeres, varones y
diversidades migrantes que habiten la provincia de Buenos
Aires, para ejercer y aportar al sistema de salud argentino y
como futuro laboral.