
INTRODUCCIÓN
Las fracturas complejas de los dedos de la mano son
lesiones que, si no se tratan adecuadamente, pueden
provocar una importante discapacidad funcional. Estas
fracturas suelen involucrar múltiples fragmentos óseos,
desplazamiento significativo y afectación articular, lo que
complica su manejo y recuperación (1).
El abordaje terapéutico de estas lesiones tiene como
finalidad restablecer la anatomía y funcionalidad del dedo,
aliviar el dolor y evitar complicaciones como la rigidez
articular y la artrosis postraumática (2).
Tradicionalmente, se ha recurrido a la reducción cerrada y
fijación interna mediante clavijas de Kirschner, placas y
tornillos. No obstante, estos métodos pueden estar
asociados con complicaciones como infecciones, daño a los
tejidos blandos y problemas de consolidación ósea (3). En los
últimos años, los tutores externos han emergido como una
alternativa menos invasiva y más eficiente, especialmente
en casos donde la fijación interna no es viable.
Estas patologías representan un desafío significativo en
ortopedia y traumatología, ya que se requiere restaurar
tanto la estructura anatómica como la funcionalidad de la
mano. La correcta inmovilización desde la urgencia es
esencial, mientras que el tratamiento definitivo es difícil de
implementar, especialmente en servicios con recursos
limitados.
El acceso oportuno a materiales de osteosíntesis
tradicionales, como placas y tornillos, puede verse
condicionado por la disponibilidad en el momento agudo.
Los retrasos en su tratamiento pueden conllevar
consecuencias como infecciones, consolidación ósea
defectuosa y un aumento en la duración del acto quirúrgico
y del proceso de recuperación. Ante esta situación, los
tutores externos de fabricación alternativa, confeccionados
con materiales accesibles y de bajo costo, representan una
opción eficaz.
En este contexto, la utilización de estos dispositivos se
plantea como una alternativa viable y funcional. Permiten
una estabilización temprana, reducen los tiempos de
espera y minimizan el riesgo de complicaciones derivadas
de la intervención tardía. Esto se basa en su fácil aplicación,
a bajo costo y sin grandes demoras.
El objetivo del presente estudio es exponer la
implementación de estos tutores externos en el
tratamiento de fracturas digitales complejas en tres
adultos atendidos en el área de emergencias del Hospital
“Dr. Carlos Bocalandro”, haciendo uso de recursos sencillos
y accesibles en el momento. Si bien la muestra es escasa, se
considera que es de utilidad tener en cuenta esta técnica,
buscando una alineación adecuada y sin necesidad de
llegar a una reducción exacta de los fragmentos.
Comunicación Breve CB
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
1 Técnica reconstructiva en dos tiempos para defectos óseos segmentarios. Se induce la formación de una membrana biológicamente
activa, que actúa como un entorno biológico favorable para la regeneración y consolidación ósea. Consta en la colocación de cemento y
posterior reemplazo por injerto óseo.
Figura 6. Caso 3. Lesión inicial
Fuente: Elaboración propia.
Figura 8. Caso 3. Postoperatorio inmediato
Fuente: Elaboración propia.
Figura 7. Caso 3. Rx intraoperatorio
Fuente: Elaboración propia.
MATERIALES Y MÉTODOS
Tipo y diseño del estudio. El presente estudio es de tipo
cualitativo, con enfoque en la presentación de casos
clínicos. Se aplicó un diseño descriptivo, retrospectivo,
basado en la revisión documental, entrevistas y
observación directa de situaciones clínicas reales ocurridas
en el Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital
“Dr. Carlos Bocalandro”. El objetivo fue analizar en
profundidad la evolución de pacientes con fracturas de
dedos tratados mediante un dispositivo de tutor externo
alternativo. La selección de los pacientes fue según los
criterios de inclusión enumerados.
Condiciones ambientales y geográficas. El estudio se
desarrolló en un entorno hospitalario con condiciones
controladas de esterilidad, iluminación y equipamiento
quirúrgico apropiado, en el hospital ubicado en la localidad
de Loma Hermosa, Tres de Febrero, provincia de Buenos
Aires, Argentina.
Fuentes. La información se obtuvo a partir de las historias
clínicas, entrevistas semiestructuradas al equipo de salud,
observaciones directas en el quirófano y registros de
enfermería, respetando los principios éticos de
confidencialidad y anonimato.
Sujetos de estudio. Se incluyeron tres pacientes
masculinos, adultos jóvenes, con diagnóstico de fracturas
inestables (abiertas o cerradas) en dedos de la mano.
Criterios de inclusión:
• Edad entre 16 y 50 años.
• Atención inicial en la guardia del Hospital Bocalandro.
• Fractura única de dedo (inestables).
• Colocación del tutor externo antes del séptimo día
poslesión.
• Seguimiento posquirúrgico reglado, a los 7, 14 días y
mensual, hasta la consolidación.
Criterios de exclusión:
• Edad menor a 16 o mayor a 50 años.
• Lesión en más de un dedo o en otras regiones del cuerpo.
• Atención inicial en otro establecimiento.
• Colocación del tutor después del séptimo día poslesión.
Se tomaron como fracturas inestables al tipo B y C de la AO
(que corresponden a lesiones con 3 o más fragmentos)
desde diáfisis de los metacarpianos hacia distal,
excluyendo la última falange, ya sea en uno o más sectores
del hueso comprometido.
Todos los pacientes firmaron consentimiento informado
para el uso de sus datos clínicos con fines científicos y
asistenciales.
Variables analizadas.
Se analizaron las siguientes dimensiones clínicas:
• Características sociodemográficas.
• Evolución clínica posoperatoria reglada y con valoración
por escalas DASH (Disabilities of the Arm, Shoulder and
Hand) (4) y EVA (Escala Visual Análoga) (5).
• Técnica quirúrgica empleada.
• Cuidados postoperatorios y rehabilitación funcional.
Materiales utilizados
1. Tutores externos alternativos:
- Clavijas de Kirschner.
- Sondas de alimentación K-10.
- Cemento de polimetilmetacrilato.
- Abocath calibre 16.
2. Equipamiento de imagenología:
- Radiología digital para evaluación inicial y
control evolutivo.
- Tomografía axial computada (TAC) en casos
complejos.
3. Instrumental quirúrgico:
- Juego estándar de instrumental ortopédico.
- Motor quirúrgico para inserción de clavijas.
- Pinzas para manipulación y fijación.
Procedimiento quirúrgico. Los pacientes fueron
intervenidos bajo anestesia general o regional. Se realizó
antisepsia y preparación quirúrgica del miembro superior.
Todas las intervenciones se realizaron con control de
intensificador de imágenes.
Se colocaron clavijas de Kirschner de 1 mm, dos proximales y
dos distales al foco de fractura, alineadas perpendicular al
eje óseo y entre sí en los tres planos del espacio. Luego, se
insertaron sondas K-10 para mantener la reducción. Estas se
rellenaron con polimetilmetacrilato en fase líquida, mediante
un abocath, asegurando el sellado del extremo opuesto para
evitar burbujas. Todo se realizó de manera percutánea bajo
intensificador de imágenes sin exponer la fractura.
Tras el fraguado del cemento, se reforzó la inmovilización
con valvas cortas de yeso.
Cuidados postoperatorios. Los pacientes egresaron con
inmovilización en yeso, retirada de forma diaria para
permitir movilización pasiva según tolerancia al dolor. La
rehabilitación kinésica se inició a partir de la tercera
semana posquirúrgica.
Se realizó seguimiento radiológico estricto con radiografías
semanales (semanas 1 y 2) y mensuales hasta la
consolidación. La Tomografía Axial Computarizada (TAC)
se utilizó cuando fue necesario evaluar detalles óseos pre o
posoperatoriamente.
Diseño estadístico. La evolución clínica y funcional fue
documentada y analizada mediante análisis de contenido
narrativo. Se utilizaron las escalas DASH y EVA.
La escala DASH es un cuestionario autoadministrado (4).
Evalúa la afectación que tiene el miembro superior para
tocar instrumentos musicales, llevar a cabo algún deporte
o trabajar, según algunos síntomas como el dolor, la rigidez
o la pérdida de fuerza. Cada ítem se califica de 1 a 5 según
la intensidad de los síntomas: 1 es sin dificultad y 5
corresponde a dificultad severa. Para obtener la
puntuación total del cuestionario se debe sumar la
calificación de los ítems; esta puntuación oscila entre 30 y
150 puntos y se transforma en una escala de 0 (mejor
puntuación posible) a 100 (peor puntuación posible). Es
decir, marca un porcentaje de discapacidad.
La escala EVA, es una escala visual análoga del dolor, lo
hace el paciente de 0-10 y es utilizada habitualmente en
todos los ámbitos (5).
Consideraciones éticas. Este estudio fue aprobado por el
Comité de Ética del Hospital Zonal General de Agudos
Mariano y Luciano de la Vega de Moreno, actuando como
comité subrogante. Siendo la clasificación del riesgo, de
acuerdo con la Ley 15.462 (6), artículo 6, inciso a, nula.
Todos los procedimientos cumplieron con la Declaración de
Helsinki (7) y las normativas éticas nacionales vigentes.
Salud Publica 2026 Abr; 5
PRESENTACIÓN DE CASOS CLÍNICOS
Caso clínico 1
Características sociodemográficas. Paciente masculino
de 35 años, sin antecedentes patológicos de relevancia,
residente en zona urbana, con cobertura de salud pública.
Se desempeña como trabajador independiente.
Evolución clínica. Ingresó por traumatismo en pulgar
derecho tras caída en bicicleta. Se diagnosticó fractura
conminuta de la primera falange del pulgar (F1) mediante
radiografía y tomografía computada. Se colocó férula
digital inmediata. La evolución inicial fue estable, aunque
con dolor persistente y movilidad limitada.
Técnica quirúrgica. Se realizó colocación de tutor externo
alternativo al tercer día postrauma. Se utilizaron clavijas de
1 mm proximal y distal a la fractura, conectadas mediante
sondas K-10 cargadas con polimetilmetacrilato a través de
cánula Abocath 16 (Ver Figuras 1 y 2). Se mantuvo la
reducción durante el fraguado del cemento.
Cuidados postoperatorios. Se indicó inmovilización con
valvas de yeso, retiradas diariamente para movilización
pasiva según tolerancia. A las tres semanas, por escasa
evolución en la movilidad, se realizó una movilización bajo
anestesia. El tutor fue retirado a las seis semanas.
Consolidación clínica y radiológica completa a los tres
meses, con recuperación funcional satisfactoria (Ver Figura
3). Se obtuvo una escala de DASH de 21,5 y dolor leve por
EVA.
Caso clínico 2
Características sociodemográficas. Paciente masculino
de 38 años, residente en área periurbana, con empleo
informal y sin cobertura social. Sin antecedentes personales
de relevancia.
Evolución clínica. Consultó por traumatismo cerrado en la
mano derecha durante práctica deportiva. Se diagnosticó
fractura metafiso-diafisaria conminuta de la primera
falange del quinto dedo (meñique) mediante imagenología
(Ver Figura 4). Se colocó férula Zimmer en la guardia. El
dolor persistente y el desplazamiento progresivo del foco
indicaron necesidad quirúrgica.
Técnica quirúrgica: Se intervino al cuarto día del trauma.
Se colocaron clavijas de Kirschner, una proximal y dos
distales perpendiculares al eje longitudinal del dedo y
paralelas entre sí en los tres ejes (Ver Figura 5). Las mismas
se solidarizaron con sondas K-10 y cementaron con
polimetilmetacrilato.
Cuidados postoperatorios. Fue dado de alta con valva de
yeso. Se controló semanalmente mediante radiografías. A
las ocho semanas se confirmó consolidación ósea, y el tutor
fue retirado a las diez semanas. Se inició kinesioterapia, con
recuperación funcional total a los tres meses. Se obtuvo una
escala de DASH de 24,1 y dolor leve por EVA.
Caso clínico 3
Características sociodemográficas. Paciente masculino
de 20 años, antecedentes de consumo problemático de
sustancias, sin cobertura social, desempleado. Residente en
zona de alta vulnerabilidad social.
Evolución clínica. Ingreso por herida de arma de fuego en
el pulgar izquierdo, con fractura expuesta, pérdida ósea y
compromiso articular (Ver Figura 6). Se aplicó protocolo de
emergencia con limpieza quirúrgica, estabilización inicial e
inicio del procedimiento de Masquelet 1.
Técnica quirúrgica. En primera instancia se colocó tutor
externo alternativo para estabilización. Se redujo la fractura
articular distal con clavija, se colocó un tutor para la
cementación y primer tiempo de Masquelet, y se fijó la
fractura con el tutor con dos clavijas proximales y dos
distales, solidarizándolas con una sonda K-10 y cemento de
polimetilmetacrilato (Ver Figuras 7 y 8). Posteriormente, se
realizó colgajo vascularizado con injerto cutáneo. Se
programó segunda etapa del procedimiento de Masquelet
para injerto óseo diferido.
Cuidados postoperatorios. El paciente presentó
complicaciones por accidente de tránsito posterior, con
deterioro del injerto. Se reintervino para reparación cutánea.
La segunda etapa fue cancelada por crisis asmática aguda.
El paciente abandonó el tratamiento, sin seguimiento
posterior. No logró recuperación funcional ni consolidación
ósea adecuada.
DISCUSIÓN
La utilización de tutores externos en el tratamiento de
fracturas complejas de los dedos de la mano, ha demostrado
ser una alternativa viable a las técnicas tradicionales de
fijación interna (8). En los casos presentados, permitió una
adecuada alineación y estabilización de las fracturas,
facilitando la movilización temprana de los dedos y
reduciendo el riesgo de rigidez articular.
Diversos estudios han reportado resultados positivos con
uso en esta patología. El estudio de Shehadi (9), evaluó la
eficacia de los tutores externos en 30 fracturas en 26
pacientes y concluyó que este método permite una
recuperación funcional satisfactoria con un bajo índice de
complicaciones.
Asimismo, Ugwonali y Jupiter (10), encontraron que el uso
de tutores externos en mano tiene una gran cantidad de
uso, para muchas patologías, incluyendo fracturas, déficits
segmentarios, infecciones, artrodesis, etc. Con poas
complicaciones de infecciones de los pines, lesiones
vasculares, etc.
Por otro lado, se identifican diversas ventajas al comparar
los tutores externos comerciales con las técnicas
tradicionales de osteosíntesis. Principalmente, su carácter
menos invasivo reduce significativamente el riesgo de
lesiones en los tejidos blandos y la posibilidad de infecciones
(11).
Sin embargo, es importante considerar que la colocación y
manejo de estos requiere de una curva de aprendizaje y
experiencia específica por parte del cirujano. Esta curva es
mucho menor si se la compara con las osteosíntesis en dicha
región.
Las fracturas complejas de los dedos constituyen un reto
importante en la práctica ortopédica, debido a la necesidad
de una reducción precisa, la elevada movilidad de la zona, su
rápida consolidación ósea y el uso funcional constante. En
este contexto, una intervención temprana durante la fase
aguda se considera la estrategia más eficaz para reducir el
riesgo de complicaciones. A su vez, el reducido espacio
anatómico en esta zona dificulta el diagnóstico, requiriendo
estudios radiográficos minuciosos para una evaluación
precisa. Las radiografías de frente y perfil del dedo afectado
son el método correcto al momento de estudiarlas. Las
tomografías y proyecciones oblicuas también pueden ser
tenidas en cuenta sobre todo en las lesiones que afectan las
superficies articulares.
Si bien los tutores externos son una alternativa, el alto costo
de los comerciales y la dificultad de obtenerlos en tiempo y
forma en el ámbito público, hacen más compleja la toma de
decisiones.
Por otra parte, la literatura ha demostrado que las fracturas
complejas de los dedos de la mano requieren una
estabilización precisa para asegurar una buena recuperación
funcional. Los métodos tradicionales de osteosíntesis
proporcionan esta estabilización, pero su disponibilidad
puede ser un problema en algunas instituciones.
Los tutores externos han mostrado ser efectivos en el
manejo de fracturas complejas al permitir una fijación rápida
y ajustable. Además, su implementación puede ser menos
invasiva que los métodos tradicionales, reduciendo el riesgo
de infecciones y otras complicaciones postoperatorias (3).
En situaciones donde el acceso a material de osteosíntesis
es limitado, la capacidad de fabricar tutores externos con
materiales disponibles localmente se vuelve una ventaja
significativa. Esto no solo mejora el tiempo de espera en la
fijación, sino que también reduce los costos asociados al
tratamiento (12).
El uso de tutores externos se presenta como una alternativa
válida, tanto en el tratamiento inicial, en algunos casos, y
como opción definitiva. La técnica que combina clavijas de
Kirschner con cemento fue descrita por Crockett en 1974 (13),
aunque su aplicación fue disminuyendo con el tiempo por
las molestias que genera y su limitada eficacia para asegurar
una fijación estable de las fracturas. Posteriormente, en
1999, McCulley y Hasting (12) propusieron el uso de la vaina
plástica de una cánula intravenosa como barra transversal
para mantener los alambres de Kirschner en posición.
En la resolución o gestión de fracturas digitales, se
encontraron artículos que avalan la eficacia de los tutores
externos. De Kesel et al., reportaron una serie de casos en
los utilizaron para tratar fracturas complejas de los dedos,
logrando una consolidación ósea adecuada y minimizando la
rigidez articular postoperatoria (11).
Este estudio, subraya la importancia de una fijación estable
que permita el movimiento temprano, un factor crucial para
prevenir la rigidez en las articulaciones interfalángicas.
Este enfoque minimiza las complicaciones y mejora los
resultados obtenidos, razón que sustenta la presente
investigación.
Por su parte, Li et al. (14), describieron que el uso de tutores
externos en 26 fracturas intraarticulares complejas de los
dedos, todos llegaron a una consolidación ósea adecuada y
una mejora significativa en la función de la mano, logrando
un 80,8% de resultados excelentes y buenos con respecto a
la movilidad activa de los dedos.
La aplicación de tutores externos también ha sido asociada
con una menor incidencia de infecciones posoperatorias en
comparación con la fijación interna. Dailiana et al. (15), en un
estudio con 51 pacientes y 57 fracturas, concluyeron que el
uso de tutores externos resultó en una tasa de resultados
satisfactorias para todo tipo de fracturas.
La evidencia sugiere que los tutores externos alternativos
son una opción viable y efectiva para el tratamiento de
fracturas complejas de los dedos de la mano. Estos
dispositivos no solo proporcionan una fijación estable y
ajustable, sino que también minimizan las complicaciones
posoperatorias y mejoran los resultados funcionales,
permitiendo a los pacientes una recuperación más rápida.
Esta investigación propone a los tutores unilaterales mono
planares con doble fijación de las clavijas con sondas K-30,
por considerarlos que cumplen con una adecuada
combinación de estabilidad y comodidad para el paciente,
reservando los biplanares para el pulgar por su simple
aplicación y montaje.