
Salud Publica 2025 Oct; 4
MATERIALES Y MÉTODOS
La investigación se llevó adelante con una metodología
cualitativa que, según Irene Vasilachis de Gialdino (13),
busca comprender en profundidad los marcos de sentidos
y prácticas cotidianas de las y los sujetos. La principal
técnica de recolección de información fue la entrevista
semiestructurada que, según Kvale (14, p. 37), da cuenta
de “una interacción profesional que va más allá del
intercambio espontáneo de ideas como en la
conversación cotidiana y se convierte en un acercamiento
basado en el interrogatorio cuidadoso y la escucha con el
propósito de obtener conocimiento meticulosamente
comprobado”.
El proyecto fue aprobado por el Comité de Ética Central
del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires.
Como se señaló en la introducción, el proyecto se llevó a
cabo entre julio de 2023 y julio de 2024 en el Hospital
Zonal Especializado en Odontología Infantil “Dr. Adolfo
Bollini”. Este es un establecimiento público del segundo
nivel de atención a la salud que constituye un centro de
referencia en materia de salud bucal infantil a nivel
regional y provincial. Cuenta con tres servicios generales:
Odontopediatría, Ortodoncia y el Servicio de Área
Programática y Redes en Salud. Además, la institución
cuenta con una Sala de Guardia Odontológica que
funciona las 24 horas para población infantil y otra
nocturna para personas mayores de 18 años. A su vez,
existen otras unidades conformadas por diferentes
profesiones como la Sala de Trabajo Social, el Área de
Psicología, el Área de Fonoaudiología y el Área de
Musicoterapia, que trabajan interdisciplinariamente para
los abordajes de la salud bucal infantil.
En cuanto a los criterios de selección de la muestra, se
debe señalar que la investigación contó con dos unidades
de análisis. i) referentes de cuidados (madres, padres,
otros familiares y/o responsables legales) que estuvieran
a cargo de niños, niñas y adolescentes que asistieran a la
institución, y ii) trabajadores y trabajadoras del
establecimiento. En ambos casos se utilizó un muestreo
no probabilístico por cuotas como se explica a
continuación.
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
4 La endodoncia, popularmente denominada “tratamiento de conducto”, consiste en un procedimiento para eliminar la pulpa infectada con
el fin de salvar la pieza dentaria.
RESULTADOS
En este apartado se presentan los resultados, a partir del
análisis de los datos obtenidos, organizados en dos ejes
temáticos. El primero se refiere a los modos en que las y los
referentes de niños, niñas y adolescentes organizan la vida
laboral y de cuidados para sortear las barreras económicas
y geográficas de la accesibilidad. El segundo alude a las
problemáticas vinculadas con la temporalidad del proceso
de atención en donde se tensionan diferentes lógicas y
marcos de sentido entre profesionales, referentes de
cuidados y niños, niñas y adolescentes.
1. Organización de cuidados y accesibilidad
Como señalamos, el primer eje se vincula a la organización
de las y los referentes de cuidados para sortear las barreras
económicas y geográficas de la accesibilidad. Sobre la
barrera económica, Landini et al (12) refieren al costo del
transporte para llegar a los centros de salud, el valor de la
Rs
atención recibida y el dinero necesario para la compra de
medicamentos o realización de estudios requeridos. En
este sentido, a partir de la información relevada se pudo
notar que, para muchas familias, la dimensión económica
constituía una fuerte barrera para el acceso. Por ejemplo,
una gran cantidad de mujeres entrevistadas se
desempeñaban como empleadas domésticas en el sector
informal y, en algunos casos, eran sostén económico
principal de sus hogares. Tal es el caso de Norma que
acompañaba regularmente a sus dos hijos a la atención. Al
ser entrevistada, Norma tenía 39 años y trabajaba como
empleada doméstica en el sector informal. Su salario y la
percepción de la Asignación Universal por Hijo (AUH)
constituían los principales ingresos de su hogar. A uno de
sus hijos se le realizó una endodoncia 4 en una pieza dental
y eso supuso que Norma lo acompañara en varias
ocasiones, puesto que el niño presentaba temor a recibir
anestesia y tuvo que ser motivado durante varios
encuentros por una odontóloga y una musicoterapeuta. En
todas las ocasiones, Norma reorganizó su trabajo y,
algunas veces, perdió la paga por no poder asistir al mismo.
La entrevistada manifestó que fue difícil sostener el
tratamiento de su hijo y que no hubiera podido hacerlo si
no fuese por el carácter público y gratuito del
establecimiento.
Otra barrera central en la accesibilidad es la geográfica que,
como señalan Landini et al (12), se relaciona con las
distancias entre los beneficiarios y los servicios, y la
posibilidad de cubrir ese recorrido a partir de las vías de
comunicación existentes y los transportes disponibles. Esta
dimensión es central para los procesos de accesibilidad y
lleva a que las personas deban realizar una multiplicidad de
prácticas para sortearlas. Tal es el caso de Marcela, de 55
años, que acompañaba a su nieta una vez por mes desde
una localidad del interior de la provincia que se encuentra a
más de 400 km de La Plata. Esto se debía a que la niña se
encontraba realizando un tratamiento de ortodoncia por
una fisura alvéolo-palatina 5. Para ello, Marcela y la niña
debían acudir al transporte municipal de su localidad,
aunque esto no estuvo exento de problemas. En este
sentido, la entrevistada relató que en una ocasión no
quisieron otorgarle un lugar en el transporte por considerar
que los tratamientos odontológicos no eran prioritarios.
Para ello, fue necesaria una gestión desde el Hospital Zonal
Especializado en Odontología Infantil “Dr. A. Bollini” para
obtener la plaza y garantizar la continuidad en el
tratamiento. Además, el viaje mensual a La Plata implicó la
reorganización de su trabajo y el cuidado de su otra nieta
mientras ella no estuviera.
Estas dos barreras permiten analizar el modo en que las
referentes buscan articular la dimensión laboral con la
organización de los cuidados para sostener los procesos de
accesibilidad. Tal es el caso de Fabiana, de 42 años y
oriunda de una localidad del Conurbano Bonaerense. Tiene
4 hijos y los dos menores concurren actualmente al
Hospital Zonal Especializado en Odontología Infantil “Dr. A.
Bollini”. Para lograr viajar a La Plata, Fabiana organiza para
que otra familiar se quede al cuidado de los otros hijos
puesto que su esposo trabajaba fuera de su hogar casi todo
el día.
Estas historias permiten analizar el conjunto de prácticas y
organizaciones que llevan adelante las personas para
sostener la accesibilidad ampliada a los tratamientos de
salud bucal. Además, se puede notar la visible feminización
de los cuidados infantiles. Sobre esto, Longo et al (15, p.153)
basándose en Guimarães et al sostienen que: “El cuidado
es un trabajo feminizado, aspecto central para entender las
desigualdades de género y el restringido goce de los
derechos ciudadanos por parte de las mujeres. Esta
feminización del cuidado tiene un basamento en la
naturalización del mismo como una tarea exclusivamente
femenina”. A lo largo de la investigación, se pudo notar que
la feminización de los cuidados aparece de distintas
formas. La primera de ellas es por la preeminencia de la
figura de la madre como la principal proveedora de
cuidados. En muchas de las entrevistas con referentes de
familias nucleares (compuestas por padre y madre en el
mismo hogar), cuando se preguntaba acerca de cómo era
distribuida la tarea de cuidados en la familia, las mujeres
señalaban que era equitativa. No obstante, al indagar en el
relato de un día cotidiano, las narrativas mostraban que
eran ellas quienes se ocupaban el mayor tiempo de los
cuidados de sus hijos. En algunos casos, con la colaboración
de otros familiares y referentes afectivos que en su
mayoría también eran mujeres.
En familias donde la madre no constituía el principal
referente de cuidados (por ejemplo, cuando el niño o niña
se encontraba bajo una medida de abrigo a cargo del
padre), otras mujeres (como abuela paterna o tías
paternas) se encargaban principalmente de proveer
cuidados para ellos. Y en familias en las cuales los niños,
niñas y adolescentes pasan mucho tiempo al cuidado de los
padres varones, hay ciertas prácticas (como el
acompañamiento a la atención sanitaria) que se
encuentran fuertemente feminizadas. Tal es el caso de una
familia cuyo principal ingreso era la producción hortícola,
en donde la madre señalaba que los niños se quedaban la
mayor parte del tiempo a cuidado del padre. Esto se debía
a que ella trabajaba fuera del hogar y su esposo lo hacía
(cosechando) dentro del mismo. Sin embargo, en lo que
respecta al acompañamiento en la atención médica y
odontológica, era ella quien se encargaba de hacerlo. Esto
radica en que conocía aspectos vinculados a la salud de sus
hijos que su esposo desconocía y que, muchas veces, eran
requeridos por los establecimientos de salud. En este
sentido, podemos ver que en lo que respecta a los procesos
de atención hay un saber que sigue siendo atribuido a las
mujeres en estas dinámicas de organización familiar.
Estos resultados dan cuenta del papel central de las
mujeres en los procesos de autoatención del grupo
doméstico. Sobre esto, el antropólogo Eduardo Menéndez
(16) conceptualiza a la autoatención como un conjunto de
decisiones y acciones que las personas realizan para
mantener o recuperar la salud articulando saberes
biomédicos, populares y vivenciales. En este sentido, el
autor distingue dos niveles: el primero vinculado al
bienestar cotidiano (alimentación, descanso, higiene), y
otro relacionado con los procesos frente al padecimiento,
como el reconocimiento de síntomas, la elaboración de
diagnósticos y la elección de tratamientos. Estas prácticas
se articulan con otros sistemas de atención y forman parte
constitutiva de la experiencia sanitaria.
Como se ha visto en los datos relevados, suele ser la mujer
quien asume principalmente las responsabilidades de
autoatención del grupo doméstico tanto en el bienestar
cotidiano como en los procesos frente al padecimiento,
decidiendo cuándo, dónde y cómo consultar de acuerdo
con los recursos económicos, culturales y de
infraestructura disponibles en sus territorios. Comprender
estas dinámicas permite pensar al cuidado como una
práctica fundamental en los procesos de
salud-enfermedad-atención que suele ser invisibilizada por
las instituciones sanitarias.
2. Tensiones en la temporalidad de los procesos de
atención de salud bucal
Los procesos de atención llevados adelante en el Hospital
Zonal Especializado en Odontología Infantil “Dr. A. Bollini”
buscan que niños, niñas y adolescentes resuelvan
problemáticas que afectan a su salud bucal. Sin embargo,
los tratamientos odontológicos son diversos y conllevan
distintas temporalidades. Es así que prácticas como
endodoncias o exodoncias 6 muchas veces requieren de un
sucesivo número de encuentros entre el profesional con el
paciente para llevar adelante lo que en odontopediatría se
conoce como “motivación” 7. En estos procesos no solo
intervienen odontólogos, sino también otras
profesiones/disciplinas, como la musicoterapia y la
psicología.
Uno de los hallazgos de la investigación consistió en
identificar y analizar la existencia de tensiones entre las
lógicas de diferentes actores en torno a la temporalidad de
los procesos de atención. En este sentido, se pueden
analizar las tensiones entre los tiempos esperados por
profesionales, referentes de cuidados y niños, niñas y
adolescentes. De esta manera, los tiempos adultos, de
profesionales y referentes, en ocasiones se tensionan con
los tiempos requeridos por las infancias. Es así que muchos
padres y madres manifiestan el deseo de que las prácticas
se concreten en el menor número de turnos posible
porque, como hemos señalado, concurrir al hospital implica
organizaciones a nivel laboral y doméstico. No obstante,
los niños, niñas y adolescentes no siempre tienen los
mismos tiempos para estos abordajes y allí aparece una
tensión que se resuelve singularmente en cada situación.
Sobre este aspecto, es fundamental el posicionamiento y la
concepción de infancia de las y los profesionales que
intervienen en las situaciones. Es por ello que se identificó
que una de las dimensiones que actúa como barrera de
accesibilidad es la cultural-simbólica y que Landini et al (12)
la entienden como una interfaz en donde se articulan (no
sin tensiones) los marcos de sentido entre profesionales de
la salud y la población destinataria. En esta línea, las
prácticas variarán en función de si el o la profesional
entiende al sujeto niño, niña o adolescente como un ser
pasivo o como un agente activo en su proceso de atención.
Sobre este punto, en el estudio se indaga sobre las
concepciones de la infancia de trabajadores y se halló la
existencia de una amplia heterogeneidad. Para ello, en las
entrevistas se preguntó cómo sería un “paciente ideal” desde
sus perspectivas y ello arrojó diversos resultados. Algunos
consideran al sujeto niño como un agente pasivo y otros
pusieron el énfasis en su capacidad activa y protagónica en el
proceso salud-enfermedad-atención-cuidados. Por un lado,
muchos aludieron a un punto de vista cronológico,
entendiendo a la infancia como un momento inicial de
crecimiento y formación del ser humano. Desde esta
perspectiva se pudo observar que se ubica al niño en un
lugar de pasividad, en donde los adultos deben
proporcionarle la información necesaria que el niño
solamente se limitará a aprender. Esta perspectiva puede
vincularse a los postulados del Modelo Médico Hegemónico
propuesto por Eduardo Menéndez (17) para referir a una
forma de practicar la medicina caracterizada por un enfoque
biologicista, individualista y con fuertes asimetrías entre el
profesional y el paciente.
Este punto de vista suele entrar en tensión con otros
enfoques que apuntan a considerar la autonomía plena del
niño como un sujeto activo dentro del proceso de atención
y cuya voz debe ser siempre tenida en cuenta. En este
sentido, se puede analizar que estos profesionales
reconocen la necesidad de incorporar las “tecnologías
blandas” señaladas por Merhy (9) en los tratamientos. El
autor destaca que el trabajo en salud está sostenido por
tecnologías leves y blandas, como la escucha, el vínculo y el
afecto, que son tan fundamentales como las
intervenciones clínicas. En este sentido, Merhy (9, p.36)
afirma que “el trabajo vivo en acto… [está] dominado por
las tecnologías blandas: operando como tecnologías de
relaciones, de encuentros de subjetividades, más allá de los
saberes tecnológicos estructurados”. Esta mirada permite
comprender que el cuidado no solo implica procedimientos,
sino también la construcción de un encuentro entre
profesionales, niños y referentes familiares.
Comprender estos marcos de sentido es de vital
importancia porque ellos configuran diversas prácticas de
atención. En este sentido, se puede analizar que algunos
agentes tienen una perspectiva adultocéntrica para
estructurar sus procesos de atención. El adultocentrismo,
según Magistris y Morales (18), establece una
naturalización de la hegemonía de los adultos por sobre
otros grupos etarios. Esto puede constituir una fuerte
barrera de accesibilidad puesto que llevaría a que niños,
niñas y adolescentes refuercen su temor o rechazo a la
atención. No obstante, también hay profesionales que
cuestionan esta lógica y buscan dar una mayor
preeminencia a la participación de niños, niñas y
adolescentes.
DISCUSIÓN
En esta investigación, en sintonía con lo que autores como
Stolkiner (10), Comes et al (11) y Landini et al (12)
argumentan, se analizó que los procesos de accesibilidad se
encuentran atravesados por barreras económicas,
geográficas y culturales-simbólicas. No obstante, se
encontró que en algunos tratamientos de salud bucal existe
una tensión en torno a la temporalidad del proceso de
atención en donde contrastan los tiempos marcados por
personas adultas con la de niños, niñas y adolescentes. Esto
supone que prácticas como las endodoncias o exodoncias,
que podrían llevarse a cabo en un único momento,
impliquen tiempos más prolongados en donde se
desarrollan prácticas de motivación. En este sentido, es
necesario problematizar las lógicas adultocéntricas
vinculadas al proceso salud-enfermedad-atención-cuidados
en población infantil.
Sobre esto, resulta interesante recuperar los aportes de
Martha Lourdes Basso (19) sobre las técnicas de atención
en odontopediatría en contextos de rechazo o temor al
tratamiento. En este marco, la autora señala que existen
discusiones acerca de las ventajas o desventajas de la
presencia de los padres durante el proceso de atención.
Sobre esto es importante señalar que quienes muestran
más reticencias a la presencia de los adultos suelen ser los
odontólogos, mientras que niños, niñas y sus padres
suelen valorar positivamente esta participación. Más allá
de las discusiones, la autora señala que incorporar a los
referentes adultos en el proceso de atención y cuidado de
la salud bucal es de gran importancia porque permite que
los niños y niñas se sientan más acompañados,
contribuyendo a su salud general. De esta manera, se
considera vital que los referentes afectivos puedan ser
parte del proceso de atención acompañando los tiempos
de cada niño y niña y garantizando su participación activa
en el mismo.
Comprender las singularidades de cada sujeto nos lleva a
retomar los aportes de Carballeda (20), cuando señala que
el sujeto esperado por las instituciones se amolda al
“deber ser” institucional pero no siempre se condice con
los sujetos reales que llegan a ellas. Los niños, niñas y
adolescentes muestran variabilidades en torno a sus
procesos de atención, lo cual no siempre se condice con el
comportamiento pasivo de “abrir la boca” y dejar a los
profesionales hacer su trabajo. En este sentido,
coincidimos con Botazzo (5) cuando señala que la noción
de “bucalidad” implica no reducir la boca humana a un
objeto clínico-biológico, sino entender que la misma
constituye un territorio cargado de sentidos culturales,
afectivos, lingüísticos y sociales. Esto permite ampliar el
campo de la salud bucal, reconociendo que los sentidos
atribuidos a la boca, al dolor, a la higiene o a la estética
bucal están profundamente marcados por dimensiones
sociales, culturales y emocionales. Se considera
fundamental integrar esta mirada a las prácticas de
atención para favorecer vínculos más sensibles con las
infancias, reconociendo que lo que ocurre en la boca (y en
torno a ella) tiene una carga subjetiva que incide en el
proceso de atención.
A su vez, en sintonía con autores como Batthyany (7) y
Faur (8), se observó que los procesos de accesibilidad
ampliada son sostenidos por una organización doméstica
y laboral llevada adelante por referentes de cuidados, lo
cual evidencia la centralidad de la dimensión de los
cuidados dentro del proceso salud-enfermedad tal como
sostienen Esquivel, Faur y Jelin (6) y Batthyany (7). Se
considera, entonces, que resulta imposible pensar la
accesibilidad sin tener en cuenta la estructura de cuidados
que la sostiene.
Para referentes de cuidados, se utilizaron como criterios
las dos variables que son medidas por el establecimiento
hospitalario: lugar de residencia y cobertura social.
Tomando como base las estadísticas del hospital para el
año 2023, cuando inició el proyecto, el establecimiento
atendió un total de 84.775 pacientes. En términos de
localidad de residencia, 69.921 (83%) eran residentes de
La Plata y 14.854 (17%) eran residentes de otros partidos.
Con respecto a la cobertura social, 22.815 (27%) niños,
niñas y adolescentes contaban con obra social, mientras
que 61.960 (73%) no disponían de la misma. Estas dos
variables son las únicas que registra la institución para
caracterizar a la población y, por ello, fueron utilizadas
como criterio muestral. En cuanto a la localidad de origen,
se seleccionaron personas de La Plata, Gran Buenos Aires
y localidades del interior de la provincia de Buenos Aires
que no pertenecen al Área Metropolitana de Buenos Aires
(AMBA; ver Tabla 1).
Con respecto a la cobertura social, se seleccionaron
referentes de niños, niñas y adolescentes con y sin obra
social que presentaran heterogeneidad en condiciones de
Para la selección de trabajadores y trabajadoras se utilizó
como criterio la representación de los distintos servicios y
áreas del hospital tomando tanto al personal
comprendido en la Ley 10.471 de carrera profesional
hospitalaria como también al de la ley 10.430 de personal
trabajo. Es decir, algunos con empleo formal y otros en el
sector informal (ver Tabla 2).
administrativo. Para ello, la muestra estuvo compuesta
por odontólogos, una musicoterapeuta, una
fonoaudióloga, jefes de servicios y/o salas y trabajadores
administrativos y de mantenimiento (ver Tabla 3).
Para la recolección de información se utilizaron dos guías
de entrevistas semiestructuradas (una para cada unidad
de análisis). A continuación, se presentan los ejes
relevados en cada una.
Sobre la unidad de análisis referentes de cuidados los ejes
de la entrevista buscaron relevar:
-Datos sociodemográficos vinculados a la condición
laboral y nivel educativo.
-Prácticas y dinámicas cotidianas de organización del
cuidado.
-Organización de la vida para el acceso y continuidad a
los servicios del hospital.
-Principales obstáculos identificados para el acceso y
permanencia en la atención.
-Concepciones/representaciones de los sujetos sobre
la salud en base a experiencias subjetivas previas en
dicho ámbito.
Con respecto a las y los trabajadores, el guion de
entrevista relevó:
-Sentidos en torno a las infancias, la salud, los
cuidados y roles de géneros asociados sobre las
familias de los pacientes.
-Principales obstáculos identificados para el acceso y
permanencia en los tratamientos.
-Prácticas llevadas adelante para el abordaje de la
salud bucal de los niños y niñas.
Se realizaron un total de 29 entrevistas (15 a referentes de
cuidados y 14 a trabajadores de la institución). En cuanto
a la distribución por género de referentes, se
entrevistaron 14 mujeres (13 madres y 1 abuela de
pacientes) y 1 varón (padre de pacientes). En todos los
casos, antes de comenzar la entrevista se leyó el
consentimiento informado y se firmaron dos copias (una
para la persona entrevistada y otra para el equipo de
investigación).
Las entrevistas fueron transcriptas y colocadas en el
software de análisis de datos cualitativos Atlas.ti. Para
ello, se generó una unidad hermenéutica en donde fueron
depositados todos los documentos con las
transcripciones y se establecieron códigos para el
procesamiento de la información. Estos códigos se
encontraban vinculados con los objetivos del proyecto.
Luego de la codificación de las 29 entrevistas, se generó
un output con el listado de códigos y las citas
correspondientes y se procedió a interpretar los datos
utilizando categorías teóricas e hipótesis de trabajo para
la escritura de los resultados.
Es preciso señalar que los nombres de las personas
entrevistadas fueron cambiados para garantizar el
anonimato y el resguardo de la identidad de las y los
participantes de la investigación.