Metodología de trabajo en la implementación de la Historia de
Salud Integrada en la provincia de Buenos Aires en dos
establecimientos de dependencia provincial
Methodology for implementing the Integrated Health Record in the province of
Buenos Aires in two provincially managed healthcare facilities
RESUMEN
En el marco de una estrategia nacional y provincial
pionera de Salud Digital, el Ministerio de Salud de la
provincia de Buenos Aires lleva adelante la
implementación de la Historia de Salud Integrada (HSI).
Con el objetivo de recuperar las acciones, las estrategias,
los actores y factores que inciden en este proceso, esta
investigación aborda la metodología de implementación
de la HSI y analiza cómo se despliega en dos
establecimientos de salud de dependencia provincial de
la ciudad de La Plata. A través del análisis documental,
entrevistas semiestructuradas a actores claves del
proceso y la observación participante, se analiza la
dinámica de trabajo en dos escenarios diferenciados de
implementación de la HSI. A partir de las similitudes y
diferencias de cada experiencia se reconocen una serie de
dimensiones organizacionales claves del proceso que nos
ayudan a reflexionar y reconstruir qué desafíos se
presentan a futuro. A partir de este trabajo, se prevé
devolver a las instituciones participantes en la
investigación una propuesta de mejoras o modificaciones
a la metodología, teniendo como horizonte la
implementación de la HSI como una herramienta que
aporta a transformar el modelo de atención centrado en
las personas y en la integración del sistema de salud.
Palabras clave: Salud Pública Digital; Registros
Electrónicos de Salud; Sistemas de Información en Salud;
Integración de Sistemas; Atención Dirigida al Paciente
ABSTRACT
Within the framework of a pioneering national and
provincial Digital Health strategy, the Ministry of
Health of the Buenos Aires province is implementing
the Integrated Health Record (IHR). With the aim of
documenting the actions, strategies, actors, and
factors that influence the process, this study
examines the implementation methodology of IHR
and analyzes how it unfolds in two provincial
healthcare facilities in the city of La Plata. Through
document analysis, semi-structured interviews with
key actors, and participant observations, this study
examines the work dynamics in two distinct IHR
implementation settings. Based on the similarities
and differences observed in each experience, we
identify a set of key organizational dimensions that
help us reflect on - and reconstruct - the challenges
that lie ahead. Based on this work, the study intends
to provide the participating institutions with a
proposal for improving or adjusting the methodology,
with the goal of implementing the IHR as a tool to
transform the person-centered care model and
promote the integration of the healthcare system.
Keywords: Digital Public Health; Electronic Health
Records; Health Information Systems; Systems
Integration; Patient-Centered Care
Licenciado en Economía
Profesora en Sociología
Licenciada en Periodismo
Santiago Andrés Pesci 1
Soa Giuliana Pinco 2
María Julia Spolita 3
Lucrecia Zappa 4 Profesora de Sociología
1 Director Provincial de Estadística y Salud Digital, Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, Argentina
2 Hospital Zonal General de Agudos Dr. Ricardo Gutiérrez, La Plata, Argentina
3 Dirección de Salud Digital, Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, Argentina
4 Dirección Provincial de Hospitales, Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, Argentina
mariajuliaspolita@gmail.com
Recibido:21 de abril 2025.Aceptado:15 de mayo 2025.Aprobado:11 de julio 2025. Publicado:10 de febrero 2026.
Au
Rs Ab
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Estudiosexclusivoseinéditos,seleccionadosconrigurosidadcientíficayrevisadosporpares
Salud Publica 2026 Feb; 5
Beca de Investigación en Salud “Julieta Lanteri”
INTRODUCCIÓN
En esta investigación realizada en el marco de las Becas de
Investigación en Salud “Julieta Lanteri” en el período
comprendido entre abril 2022 y noviembre de 2023 nos
propusimos analizar y reflexionar sobre la metodología de
implementación de la Historia de Salud Integrada que lleva
adelante el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos
Aires (en adelante MSPBA) como parte del programa Salud
Digital Bonaerense. Como integrantes de los equipos que
llevan adelante esta política, nuestro interés se centra en
comprender los alcances y desafíos del proceso mientras
este se encuentra en pleno desarrollo, y en aportar
evidencias que contribuyan a mejorar su despliegue.
Para ello tomamos como casos testigos del proceso a dos
establecimientos provinciales de la ciudad de La Plata que
iniciaron la implementación entre abril y mayo del 2022.
Uno de los establecimientos fue elegido porque una de las
autoras de esta investigación forma parte activa del equipo
implementador de la HSI en dicho hospital, lo cual posibilitó
un acceso situado, un seguimiento cercano y una
comprensión detallada del proceso. El segundo hospital fue
seleccionado por presentar diferencias institucionales
significativas (en términos de tamaño, complejidad,
organización interna y trayectorias previas de
informatización) que permiten observar cómo una misma
metodología de trabajo se adapta y reconfigura frente a
realidades heterogéneas.
A partir de la documentación del proyecto y la voz de los
propios actores, exploramos el entramado de la
implementación de la HSI, para analizar aquellos factores
que inciden en el proceso y esbozar algunos desafíos que
se presentan a futuro.
Para contextualizar, destacamos la centralidad que toma el
Plan Quinquenal de Salud de la provincia de Buenos Aires
como política integral y rectora de políticas, programas y
proyectos del MSPBA. El Plan, anunciado a principios del
2023, como “una herramienta teórica, técnica y política
para garantizar acceso equitativo a los servicios de salud,
con continuidad de cuidados y a lo largo de la vida de las
personas” (1) se propone como meta la integración del
sistema de salud de la provincia a partir de la conformación
de la Red Bonaerense de Atención Integral y Cuidados de la
Salud. El Plan plantea 3 ejes fundamentales a trabajar para
alcanzar esta meta y son: 1) Fortalecer la rectoría y
gobernanza sobre el sistema; 2) Promover un cambio
cultural hacia un modelo de atención y cuidados, centrado
en las personas, familias y comunidad con una perspectiva
de derechos e interseccional; 3) Implementar Sistemas de
Información que articulen entre puntos de atención y toda
la red (1).
Es en el marco de esta planificación estratégica que se
propone el uso de la HSI como una de las herramientas
tecnológicas a incorporar para lograr esta transformación.
En Argentina, se tiende a identificar el inicio en el desarrollo
de acciones en materia de salud electrónica en el año 1986
sin apoyo estatal, orientadas a intereses personales en
investigación y desarrollo de medicina basada en
evidencia. Fue uno de los países con iniciativas más
tempranas en la materia. “En 1986, la Organización
Panamericana de la Salud (OPS) se interesó en el tema y
apoyó el desarrollo de la Red Académica Nacional entre
Washington y Argentina. (...) En 1989, Argentina seguía a
Canadá en el ranking de instituciones de salud en red. En
apenas tres años el país tuvo más de 2.000 instituciones
conectadas.” (2, p.30) Desde entonces, los niveles de
conectividad y penetración de sistemas de información han
ido creciendo, pero de forma escasa, desigual y
fragmentada sin avances significativos en este terreno,
aun así, marcaron ciertos hitos para la política que
analizamos (3). Es por eso que se torna clave analizar la
implementación de la HSI a la luz de la meta de integración
y funcionamiento en red del sistema de salud provincial
como política unificadora.
En este mismo sentido, tomamos como antecedentes más
recientes de esta política, la mejora e incorporación
estratégica de herramientas tecnológicas durante la
emergencia sanitaria por COVID-19 por parte de la actual
gestión del MSPBA. El Sistema de Gestión de Camas,
Vacunate, el seguimiento a distancia mediante el Centro de
Telemedicina Central (CETEC) fueron herramientas claves
para la gestión en pandemia que posibilitaron el trabajo en
red y favorecieron la toma de decisiones basadas en
evidencia. A partir de allí, la potencialidad y los beneficios
del uso coordinado de las tecnologías de la información y la
comunicación (TIC) en el campo de la salud fue un punto
nodal para pensar políticas de transformación del sistema
de salud.
En esta misma línea, en 2021 comenzó la implementación
de la HSI en la provincia de Buenos Aires con una prueba
piloto que incluía establecimientos de salud provinciales y
municipales en seis municipios1. Esta política se enmarca
en lo que se denomina Estrategia de Salud Digital,
propiciada a nivel mundial por la Organización Mundial de
la Salud, que destaca el potencial de las TIC para fortalecer
y ampliar el acceso a los sistemas de salud con una
perspectiva centrada en los pacientes (4). A su vez, en la
Argentina “La Estrategia Nacional de Salud Digital define
mecanismos y propone actividades que están orientadas a
fomentar el desarrollo de sistemas de información en salud
integrados y comunicados en todo el país” (5, p 4).
In
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
ARK CAICYT: xxxxxxxx
Salud Publica 2026 Feb; 5
1 San Nicolás, Berisso, Moreno, Quilmes, Mercedes y Almirante Brown.
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Salud Publica 2026 Feb; 5
Alineado con esta estrategia, el instituto Pladema de la
Universidad Nacional del Centro desarrolló la HSI, una
herramienta modular, de código abierto, colaborativa, que
utiliza estándares de interoperabilidad que le permite
articular con otros sistemas de información digitales. Estas
características hacen que pueda adaptarse a los
requerimientos territoriales para mejorar y ampliar sus
funcionalidades. De esta manera, el sistema se encuentra
en una construcción colectiva constante para robustecer la
atención de los establecimientos, generar redes de
atención y adaptarse a las necesidades sanitarias de la
ciudadanía. La HSI es por tanto una herramienta federal
que algunas provincias argentinas han ido incorporando,
siendo Buenos Aires partícipe activa no sólo en la
implementación sino también en el desarrollo de
requerimientos para mejorarla.
La HSI cuenta2 con beneficios para los establecimientos de
salud que redundan en una mejor atención y acceso a la
salud para la ciudadanía: identifica los datos del paciente
validándolo con el Registro Nacional de las Personas;
centraliza la información y atenciones de salud de los
pacientes en todo los establecimientos de la provincia que
la utilicen permitiendo una continuidad en la atención, en
esta misma línea se está avanzando en la implementación
del módulo de referencia y contrarreferencia; cuenta con el
registro de las atenciones ambulatorias y se está
avanzando en el registro dentro del módulo de internación;
los profesionales pueden emitir la receta electrónica
bonaerense que permite acceder de manera práctica y ágil
a retirar medicamentos en la farmacia; dentro del módulo
de turnos se incorporó la posibilidad de configurar las
agendas para ofrecer turnos online; una de las últimas
incorporaciones es la posibilidad de realizar teleconsultas
de segunda opinión entre profesionales de salud con la
presencia o no del paciente y se comenzó a capacitar a los
equipos de salud para la implementación de la red de
diagnóstico por imágenes que posibilitará, entre otras
cosas, agilizar la entrega de los informes de los estudios de
imágenes mediante un centro de interpretación; y se
comenzó a trabajar y hacer las primeras pruebas de
interoperabilidad para el recupero de costos con SAMO.
Del mismo modo en que va escalando en su alcance desde
las funcionalidades que se incorporan, ha ido escalando en
la cantidad de municipios y establecimientos de la
provincia de Buenos Aires que se encuentran en alguna de
las etapas de implementación de HSI, alcanzando en el mes
de octubre de 2023 a 58 municipios y 44 establecimientos
provinciales. El objetivo de implementar la HSI en todos los
establecimientos del sistema público de la provincia
garantizará que la información esté disponible para
mejorar la calidad y el acceso a la atención en salud.
Por primera vez se asiste al desarrollo de un software
público para ser aplicado a nivel nacional y adaptado al
sistema de salud de cada provincia. Se suma el avance en
un marco legal que respalda el proceso y permite
consolidar bases sobre las cuales seguir construyendo esta
estrategia de salud digital3. En este sentido, recuperamos
la idea de que el desarrollo y la implementación de esta
herramienta supone un cambio paradigmático en el
terreno de las tecnologías digitales en salud en Argentina y
en la provincia de Buenos Aires (3). El uso de esta
herramienta significa construir soberanía y seguridad de la
información en salud, rectoría y mejora en la toma de
decisiones para la macro, meso y microgestión, un soporte
para la conformación de una red de atención integrada
centrada en las personas y asegurar la continuidad en el
cuidado.
A su vez, se destaca la complementariedad de la
implementación de la HSI con otras políticas del MSPBA: la
coordinación de líneas de cuidado específicas definidas a
partir de problemas de salud prevalentes; la referencia y la
contrarreferencia; la conformación de una red de
diagnóstico por imágenes; la implementación de
estructuras por cuidados progresivos; y las interconsultas
de segunda opinión. Todos ellos son algunos de los
proyectos estratégicos que redundan en profundas
transformaciones en la institución hospitalaria para que
funcionen como nodos de una red al interior de un sistema
de salud centrado en las personas donde “el paciente
necesita que se oriente la organización y su
funcionamiento hacia sus intereses, prestando especial
interés en la interdisciplina, la atención personalizada,
horarios de atención prolongados, historia clínica única,
diagnóstico y tratamiento basados en evidencias
científicas y experiencia sistematizada de la propia
institución, y respeto por su autonomía y satisfacción. La
tecnología y la superespecialización, en ausencia de un
equipo interdisciplinario y una mirada holística del médico
clínico, llevan a una atención dirigida al órgano afectado y
no al paciente enfermo” (6, p 57).
De esta manera la implementación de la HSI motoriza un
cambio de perspectiva en la atención y la organización
hospitalaria en donde la integración y coordinación de sus
partes internas son uno de los grandes desafíos que hay
por delante.
El inicio de esta investigación coincidió con una etapa de
escalada en el alcance de la implementación en
establecimientos provinciales, por lo que se presentaba un
desafío y un interrogante en los resultados del despliegue
de la metodología de implementación en nuevos efectores,
considerando la complejidad y heterogeneidad de los
establecimientos de salud de la provincia. Es con esta
inquietud que abordamos la tarea de indagar la
metodología de trabajo de la implementación de la HSI en
dos establecimientos provinciales formulando como
hipótesis de trabajo que la heterogeneidad y complejidad
de los establecimientos de salud provinciales supone una
revisión y adaptación continua de la metodología de
trabajo que aborde las múltiples dimensiones
institucionales vinculadas a la implementación de la HSI.
2 Al momento de la investigación en 2023.
3 Ley 27.706 y su reglamentación a través del Decreto 33/2023
Salud Publica 2026 Feb; 5
Mts
METODOLOGÍA UTILIZADA
PARA EL OBJETIVO PROPUESTO
Los fines de nuestra investigación son exploratorios; se
aplicó una metodología de tipo cualitativa cuyas
principales técnicas para la recolección de datos fueron
entrevistas semiestructuradas, análisis documental y
observación participante.
Las entrevistas fueron realizadas a distintos perfiles
intervinientes en el proceso de implementación,
seleccionados a través de un muestreo teórico o
intencional que se inicia a partir de voluntarios y
posteriormente deviene en un proceso de avalancha
(recomendaciones), basándose en las necesidades de
información detectadas en los primeros resultados (8).
Se realizaron en total doce entrevistas. A tres miembros
del equipo de trabajo a cargo de la implementación de la
HSI del MSPBA (Dirección Provincial de Fortalecimiento
del Sistema de Salud, Dirección de Salud Digital y
Dirección Provincial de Hospitales), a un directivo de cada
institución, a cuatro implementadores locales de salud
digital y a tres trabajadoras/es de salud (dos
administrativos, uno de cada establecimiento, y un
médico perteneciente al Hospital G).
El tipo de entrevista que realizamos, “semidirigida o
semiestructurada”, parte de un guión de preguntas
elaborado previamente que se aplica con flexibilidad
durante la interlocución, lo cual nos permitió que, en
función del desarrollo de la entrevista, se pudiera alterar
el orden previamente establecido o la formulación
específica de las preguntas, para dar lugar a respuestas
libres o abiertas que dejaran fluir la expresión de la/el
entrevistada/o (9).
El diseño de las entrevistas tuvo siete ejes principales
presentes para todos los perfiles, y algunas preguntas
específicas según el perfil. Como ejes transversales
indagamos sobre: la experiencia previa en uso y/o en
implementación de sistemas de información en salud; la
percepción sobre debilidades, obstáculos, barreras a la
implementación de HSI; las percepciones sobre fortalezas
o facilidades para la implementación de HSI; las opiniones
respecto de la metodología de implementación de HSI; las
opiniones respecto de la utilidad de la herramienta y las
creencias sobre las claves para el éxito de la
implementación de HSI.
Para enriquecer la información relevada en las entrevistas
realizamos observación participante en las áreas de
admisión y en los diferentes espacios recorridos al
momento de la cita con la/el entrevistada/o.
De forma complementaria, analizamos documentación
del proyecto compartida entre los equipos de trabajo
durante el proceso de implementación. A su vez, las/os
entrevistadas/os aportaron material documental tanto de
producción propia como elaborado por terceros con el fin
de contribuir a la implementación de HSI. Entre la
documentación mencionada, uno de los hospitales que
está utilizando la HSI nos compartió:
-Un tutorial que clarifica el circuito interno del
recupero de costos para los pacientes atendidos por
la HSI con cobertura de obra social, desde el
empadronamiento, verificación y carga de obras
sociales, llegando hasta la impresión y acción de
completar los anexos y formularios.
-Un registro del estado de situación, con las acciones
que se llevaron a cabo en cada mes respecto de la
implementación.
-Una presentación del seguimiento realizado por
servicio que registra en HSI hace más de cinco meses,
para monitorear la carga de información y proponer
acciones para mejorar la calidad del dato.
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Por este motivo, en primer lugar, nos propusimos analizar
la metodología de trabajo de la implementación de la HSI,
teniendo en cuenta las similitudes y diferencias que
pueden encontrarse en el abordaje de estos
establecimientos. Parte de este análisis supone reconocer a
los principales actores del proceso y la dinámica de trabajo
que establecen para llevar adelante esta política. En
segundo lugar, nos enfocamos en identificar las
dimensiones institucionales (7) que se encuentran
vinculadas a la implementación de la HSI y cómo cada una
de ellas se visibiliza en términos de barreras/facilitadores
para el proceso de implementación en cada
establecimiento. Por último, esbozamos algunas
recomendaciones y desafíos a tener en cuenta para el
avance en la implementación.
La tarea que nos propusimos supuso un doble desafío. Por
un lado, analizar y reflexionar sobre un proceso que esen
movimiento y se va transformando, esto nos enfrenta con
la dificultad de poder captar algo de esta transformación
mientras sucede. Por otro lado, como integrantes de los
equipos de trabajo de implementación, hemos tenido que
contrastar nuestras propias ideas y expectativas sobre los
resultados deseados en este recorrido. De hecho, la
intervención a partir de la investigación tuvo efectos
concretos sobre algunos procesos de implementación y
nos permit reflexionar sobre la propia práctica por
encontrarnos trabajando en este proyecto.
Por otro lado, el equipo implementador ministerial nos
compartió la propuesta formativa que ofrece dentro de un
espacio virtual de aprendizaje de la Escuela de Gobierno
en Salud Floreal Ferrara del Ministerio de Salud
bonaerense.
Salud Publica 2026 Feb; 5
METODOLOGÍA UTILIZADA
PARA EL OBJETIVO PROPUESTO
Los fines de nuestra investigación son exploratorios; se
aplicó una metodología de tipo cualitativa cuyas
principales técnicas para la recolección de datos fueron
entrevistas semiestructuradas, análisis documental y
observación participante.
Las entrevistas fueron realizadas a distintos perfiles
intervinientes en el proceso de implementación,
seleccionados a través de un muestreo teórico o
intencional que se inicia a partir de voluntarios y
posteriormente deviene en un proceso de avalancha
(recomendaciones), basándose en las necesidades de
información detectadas en los primeros resultados (8).
Se realizaron en total doce entrevistas. A tres miembros
del equipo de trabajo a cargo de la implementación de la
HSI del MSPBA (Dirección Provincial de Fortalecimiento
del Sistema de Salud, Dirección de Salud Digital y
Dirección Provincial de Hospitales), a un directivo de cada
institución, a cuatro implementadores locales de salud
digital y a tres trabajadoras/es de salud (dos
administrativos, uno de cada establecimiento, y un
médico perteneciente al Hospital G).
El tipo de entrevista que realizamos, “semidirigida o
semiestructurada”, parte de un guión de preguntas
elaborado previamente que se aplica con flexibilidad
durante la interlocución, lo cual nos permitió que, en
función del desarrollo de la entrevista, se pudiera alterar
el orden previamente establecido o la formulación
específica de las preguntas, para dar lugar a respuestas
libres o abiertas que dejaran fluir la expresión de la/el
entrevistada/o (9).
El diseño de las entrevistas tuvo siete ejes principales
presentes para todos los perfiles, y algunas preguntas
específicas según el perfil. Como ejes transversales
indagamos sobre: la experiencia previa en uso y/o en
implementación de sistemas de información en salud; la
percepción sobre debilidades, obstáculos, barreras a la
implementación de HSI; las percepciones sobre fortalezas
o facilidades para la implementación de HSI; las opiniones
respecto de la metodología de implementación de HSI; las
opiniones respecto de la utilidad de la herramienta y las
creencias sobre las claves para el éxito de la
implementación de HSI.
Para enriquecer la información relevada en las entrevistas
realizamos observación participante en las áreas de
admisión y en los diferentes espacios recorridos al
momento de la cita con la/el entrevistada/o.
De forma complementaria, analizamos documentación
del proyecto compartida entre los equipos de trabajo
durante el proceso de implementación. A su vez, las/os
entrevistadas/os aportaron material documental tanto de
producción propia como elaborado por terceros con el fin
de contribuir a la implementación de HSI. Entre la
documentación mencionada, uno de los hospitales que
está utilizando la HSI nos compartió:
-Un tutorial que clarifica el circuito interno del
recupero de costos para los pacientes atendidos por
la HSI con cobertura de obra social, desde el
empadronamiento, verificación y carga de obras
sociales, llegando hasta la impresión y acción de
completar los anexos y formularios.
-Un registro del estado de situación, con las acciones
que se llevaron a cabo en cada mes respecto de la
implementación.
-Una presentación del seguimiento realizado por
servicio que registra en HSI hace más de cinco meses,
para monitorear la carga de información y proponer
acciones para mejorar la calidad del dato.
Artículo original AO
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RESULTADOS
Como primer abordaje de esta investigación nos
preguntamos ¿cómo es la metodología de implementación
de la HSI en establecimientos provinciales?, ¿existe un
abordaje específico para este tipo de establecimientos que
se diferencie del abordaje de un establecimiento municipal?
A partir del análisis documental y las entrevistas realizadas
recuperamos algunas consideraciones y características de
la metodología.
En primer lugar, la metodología de implementación de la
HSI en los establecimientos provinciales supone un
entramado de actores que trabajan de forma articulada en
diferentes niveles para llevar adelante este proceso. Por un
lado, podemos identificar las direcciones intervinientes del
nivel central del MSPBA: la Dirección de Salud Digital que
lidera esta política y mantiene una vinculación directa con el
equipo de desarrollo de la herramienta, el Instituto Pladema
de la Universidad Nacional del Centro (Tandil); la Dirección
de Fortalecimiento, donde se encuentran los equipos de
implementación del nivel central que acompañan
cotidianamente en tareas de relevamiento, capacitación y
seguimiento de la implementación en los establecimientos;
la Dirección Provincial de Hospitales, quien centraliza el
vínculo institucional y el aporte a la especificidad de cada
efector provincial y la Dirección de Tecnologías, Sistemas de
la Información y Comunicación, encargada de la asistencia
técnica, de infraestructura y conectividad.
Por otro lado, identificamos a los actores de los
establecimientos provinciales: las direcciones de los
hospitales y Unidades de Pronta Atención (UPA) cuyo rol
político y de gestión es fundamental para apuntalar el
avance del proyecto en cada establecimiento; los equipos
implementadores locales con un rol clave en la definición y
ejecución de la estrategia de implementación de la HSI en el
establecimiento y los usuarios finales, trabajadores y
trabajadoras de los establecimientos que utilizan la HSI con
distintos perfiles según el área de trabajo y/o profesión
(administrativos, profesional de la salud, especialistas
médicos, entre otros).
En segundo lugar, la metodología de implementación de la
HSI se basa en el avance escalonado, por etapas
diferenciadas donde se establecen metas de alcance que
ordenan el proceso y las acciones a llevar adelante por los
distintos actores. Si bien se observan algunas variaciones en
Rs
la documentación y en el discurso de los actores
entrevistados sobre la definición de estas etapas, podemos
identificar tres momentos: un primer momento de
preparación y diagnóstico, donde se realizan encuentros de
presentación, relevamientos y la conformación y
capacitación4 de un equipo implementador local con el que
se diseña una estrategia para llevar adelante la
implementación; un segundo momento de capacitación y
puesta en marcha donde se avanza con instancias de
formación por áreas y módulos específicos a usuarios finales
y se comienza a utilizar la herramienta en el ambiente
productivo; y un tercer momento de seguimiento y soporte
en el que se evalúan resultados, se avanza en la
implementación de nuevas áreas o módulos, y se intercambia
sobre mejoras y nuevas funcionalidades en la herramienta.
En tercer lugar, más allá de la definición del avance por
etapas se destaca que no es un proceso lineal sino que es la
participación e intercambio entre los diferentes equipos y
las estrategias de implementación que se consensuan
entre ellos, lo que va dando forma al proceso.
A partir del relevamiento de documentación
(presentaciones del proyecto en hospitales, manuales de
capacitación, guías de implementación, videos formativos,
entre otros) observamos que, durante el periodo de análisis
estudiado, la metodología persistió en sus lineamientos
básicos, pero se realizaron ajustes y adaptaciones en el
material. Por ejemplo, el material de comunicación para los
establecimientos se complejizó respecto de la
sistematización de los objetivos, se fortaleció el desarrollo
pedagógico y se afinaron los detalles respecto a las
acciones a realizar en cada etapa. En particular, estos
ajustes se observan en cómo se han ido especificando los
roles y la definición de responsabilidades dentro de los
equipos de implementación local.
Los requerimientos que surgen del avance en la
implementación de HSI, teniendo en cuenta que es un
sistema colaborativo en constante cambio, redundan en el
desarrollo de nuevas funcionalidades o modificaciones que
implican un cambio en la metodología. Lo vemos, por
ejemplo, en la incorporación de nuevas capacitaciones y
materiales instructivos. En este sentido, podemos hablar
de retroalimentación, ya que el mismo despliegue de la
implementación nutre a la herramienta para mejorarla.
Ahora bien, una vez caracterizada la metodología de
implementación de la HSI y su dinámica, recuperamos a
continuación los casos estudiados como dos experiencias
de implementación bien diferenciadas que nos permiten
arrojar luz sobre la variabilidad del proceso y analizar las
dimensiones institucionales que más peso tienen sobre el
mismo. Para esto se seleccionaron dimensiones concretas
de la organización hospitalaria que reconocimos como
centrales para las etapas de implementación de la HSI.
Entre ellas, destacamos la estructura edilicia; el acceso y la
calidad de conexión a internet; el equipamiento tecnológico
necesario para el uso de la HSI; los sistemas de información
utilizados, el soporte o tipo de tecnología utilizada por
estos sistemas de información y los procesos de trabajo
vinculados a estos; la dinámica de trabajo de los equipos
implementadores y las estrategias desplegadas; la
formación y conocimiento sobre sistemas de información
en salud y la comunicación entre actores internos y
externos a la organización.
Antes de analizar cada una de estas dimensiones se
caracteriza brevemente a los efectores y se identifica la
etapa de implementación en la que se encuentran al
momento de realizar esta investigación.
El Hospital Zonal General de Agudos “Dr. Ricardo
Gutiérrez” (identificado como Hospital G a partir de ahora)
fue inaugurado en 1954, se encuentra en diagonal 114
329, entre las calles 39 y 40 de La Plata. Es un hospital
general, con gran impronta materno-infantil, que, entre
una variada oferta de especialidades, se destaca en
Tocoginecología, Pediatría y Neonatología de baja y media
complejidad. Cuenta con un total de 800 trabajadores/as,
entre profesionales y no profesionales; ofrece atención
ambulatoria, guardia y su estructura asistencial asegura un
total de 86 camas de internación. Es un hospital escuela
vinculado con la Universidad Nacional de La Plata que
cuenta con residencias, prácticas finales obligatorias (PFO),
rotaciones y Tecnicatura en Enfermería. Actualmente se
utiliza la HSI de forma plena en 13 especialidades de
atención ambulatoria y se encuentra realizando una prueba
piloto de la interoperabilidad con la Red de Diagnóstico por
Imágenes en el servicio de Diagnóstico por Imágenes.
El Hospital Subzonal Especializado “Elina de la Serna de
Montes de Oca(identificado como Hospital E a partir de
ahora) localizado en calle 8 esquina 42 de La Plata, nace
con el nombre Casa del Niño de La Plataen el año 1927. Es
un hospital especializado, dedicado a la atención de
mediana y baja complejidad de niños/as y adolescentes en
múltiples especialidades. Cuenta con un total de 350
trabajadores. Provee atención ambulatoria, hospital de día
y guardia pediátrica. La implementación de la HSI en este
establecimiento quedó detenida en una fase de
capacitación y evaluación de los procesos. Actualmente se
encuentra en proceso de finalización de obras y en
coordinación con el equipo de nivel central para retomar
capacitaciones y comenzar la implementación por piso
(cuenta con tres pisos), una vez finalizadas las obras.
Ahora bien, teniendo en cuenta las principales
características de cada establecimiento y las diferencias
generales encontradas en sus experiencias, se analizan a
continuación las dimensiones identificadas y sus
implicancias sobre el proceso de implementación.
El espacio físico es una dimensión importante a la hora de
pensar procesos de atención en el establecimiento ya que
determina modos de circular y habitar el espacio y puede
habilitar o interrumpir un proceso deseado. Si bien, de
forma comparada, un establecimiento es s pequeño
que el otro y se encuentra en mejores condiciones
edilicias, las distintas personas entrevistadas remarcaron
cuestiones referidas a la necesidad de obras de
readecuación del espacio tanto para la mejora general de
la estructura edilicia, mejorar y ampliar la conectividad
como para permitir la instalación de computadoras en los
puestos de trabajo. De este modo, la dimensión espacial
aparece ligada al acceso y la calidad de conexión a internet
y a la instalación del equipamiento tecnológico necesario
para el uso de HSI. Respecto de la conexión a internet, los
dos establecimientos cuentan con el servicio provisto por
la Red Provincial pero, aun así, realizan contrataciones
privadas para mejorar la velocidad y/o el alcance de la
conectividad.
En el momento en que realizamos esta investigación ambos
hospitales se encontraban en proceso de obras que
alteraban momentáneamente la dinámica de trabajo de
distintas áreas. La diferencia sustancial encontrada en estas
dimensiones fue que mientras el Hospital E esgrimió la
alteración de la actividad como uno de los principales
motivos por los cuales la implementación de la HSI quedó
pausada en una etapa de capacitación, el equipo del Hospital
G, a pesar de identificar estas desventajas espaciales, de
conectividad y equipamiento, encontró una manera de
implementar avanzando por sectores estratégicos.
La falta de conectividad y sobre todo la inestabilidad de la
conexión fue mencionada por todos los entrevistados
como una de las principales barreras y, a su vez, es
reconocida como una de las claves para garantizar el éxito
en la implementación. En cuanto al acceso al
equipamiento, especialmente a computadoras como
principal herramienta para el uso de la HSI, se observaron
diferencias entre ambos establecimientos. En el Hospital
E se identifica una existencia previa de computadoras
debido al uso de una historia clínica electrónica. Por el
contrario, en el Hospital G, la deficiencia en equipamiento
resultó una barrera que tuvo que ser abordada entre el
equipo implementador local y el nivel central durante los
primeros seis meses de la implementación, para poder
comenzar la efectiva puesta en marcha en sectores
asistenciales.5
4 Las y los trabajadoras/es que llevan adelante la implementación obtienen capacitaciones iniciales para luego convertirse ellas/os
mismas/os en capacitadoras/es en cada establecimiento.
Por otro lado, el equipo implementador ministerial nos
compartió la propuesta formativa que ofrece dentro de un
espacio virtual de aprendizaje de la Escuela de Gobierno
en Salud Floreal Ferrara del Ministerio de Salud
bonaerense.
En la misma línea, remarcamos la relevancia de los
sistemas de información existentes, el soporte o tipo de
tecnología que utilizan y los procesos de trabajo
vinculados a estos sistemas. Se observa que ambos
establecimientos utilizan un sistema informático del
Ministerio para la gestión de pacientes, turnos y
estadísticas. En un primer momento, este sistema es
identificado por los entrevistados como una barrera a la
hora de implementar un nuevo sistema debido a los
procesos de trabajo establecidos alrededor de la
herramienta preexistente, suscitando resistencias por
parte del personal administrativo vinculadas a la
costumbre de uso y a la duplicidad de registros que
supone inicialmente su reemplazo. Sin embargo, en el
Hospital G se observa que a medida que se impulsa el uso
de la HSI por áreas administrativas, las ventajas que trae
aparejada esta herramienta es percibida por las y los
trabajadoras/es. A su vez, el reemplazo progresivo de la
herramienta anterior por la HSI, también permitió avanzar
con la evolución de historias clínicas electrónicas por parte
de profesionales de la salud, que hasta el momento
concentraban sus registros en ficheros de papel, sistemas
digitales propios por especialidad o bien carecían de
registros.
En el caso del Hospital E, al uso del sistema informático
administrativo se suma la implementación previa de una
historia clínica electrónica que contrató de forma privada.
Los entrevistados remarcan la reciente adecuación de
procesos de trabajo vinculada a estas dos herramientas
informáticas, junto a la necesidad de migración de datos
de un sistema a otro, como otro de los motivos por los
cuales no se avanzó en el uso de la HSI. Si bien desde el
establecimiento se reconocen los beneficios y el carácter
transformador del sistema de salud que aporta la HSI
como herramienta integral y transversal a todas las
instituciones, se considera necesario el aporte de
novedades a los procesos actuales como condición de
implementación.
Aquí es donde cobra relevancia la existencia de un equipo
implementador local y las acciones que despliegan en el
marco de la implementación. El objetivo de la
conformación de un equipo local es el de generar una
apropiación del proyecto por parte de las y los
trabajadoras/es del establecimiento que pueda traducirse
en capacidad instalada para profundizar la estrategia de
implementación inicial en la que los equipos del nivel
central acompañan s de cerca. Se trata de
trabajadoras/es propias/os de cada institución
repensando los sistemas de información dentro de un
hospital, analizando los procesos en cada tarea,
detectando inconvenientes en el uso de esta nueva
herramienta, generando alternativas y estrategias para
adaptar la implementación.
En el Hospital G observamos que la implementación se vio
motorizada y pudo ser sostenida en el tiempo a partir del
trabajo continuado de este equipo implementador local.
Se destaca que esformado por siete personas de
distintas disciplinas (administración, sociología e
informática) que realizan actividades y discuten
estrategias de implementación de forma coordinada, con
el acompañamiento de la dirección del hospital. Desde su
constitución, en abril del 2022, el equipo se reúne
semanalmente, despliega estrategias de implementación
planificadas, genera sus propias herramientas de
relevamiento, y capacita y genera acuerdos con
representantes de otras áreas y servicios.
En el caso del Hospital E existe un equipo local de tres
personas formado por un directivo, una persona a cargo
de área de admisión y consultorios y una persona a cargo
del área de sistemas. Como se dijo anteriormente, en este
hospital no se alcanzó por el momento una instancia de
puesta en marcha de la HSI. En este caso, las estrategias
desplegadas se centraron en la evaluación inicial de la
herramienta y en el análisis de los procesos de trabajo
para planificar un reemplazo de las herramientas digitales
que utilizan actualmente e incluso se evaluaron
posibilidades de migración de datos de la historia clínica
electrónica El equipo no manifestó tener encuentros
institucionales propios, por fuera de los establecidos para
el trabajo conjunto con el equipo implementador central.
En ambos casos se observa que la superposición de tareas
de implementación con otras tareas que cada miembro
cumple en el establecimiento dificulta y retrasa el proceso
y, en algunos casos, opera como resistencia por parte
de las/os mismas/os trabajadoras/es que conforman estos
equipos. En este punto se evidencia que la falta de
incentivo al personal que participa de estas tareas puede
significar una barrera. Este hallazgo se ve reforzado al
observar que, en la fase inicial de implementación en el
Hospital G, una de sus integrantes contó con una beca de
incentivo6 que aportó a que se convirtiera en referente
del proceso y coordinara el equipo de trabajo. Si bien
podemos destacar otros factores centrales como el perfil,
la formación, el acompañamiento por parte de la dirección
y la consolidación de un equipo de trabajo, la definición de
un rol y recibir un incentivo acompaña la consolidación de
estas figuras.
Otro factor que acompaña la consolidación de perfiles
implementadores es la dimensión formativa. Se destacan
las formaciones desplegadas por la Dirección de Salud
Digital, como, por ejemplo, la capacitación para
implementadores y la Diplomatura en Salud Digital a
través del Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) de la
Escuela de Gobierno en Salud Floreal Ferrara.
La comunicación es otra dimensión clave del proceso. Por
un lado, el intercambio que se genera en los espacios de
seguimiento/soporte con el equipo de nivel central
permite compartir y resolver problemáticas que se dan en
el proceso de implementación e identificar requerimientos
que surgen del uso del sistema. Por otro lado, desde el
MSPBA se brinda información, tanto para los equipos
implementadores como a usuarios finales, con las
actualizaciones del sistema, manuales y videotutoriales, y
sobre instancias formativas. Por último, es un factor
fundamental la comunicación que se establece al interior
del efector, en la que se transmite a los y las
trabajadores/as el avance y las novedades de la
implementación en el establecimiento y la información
requerida para poder utilizar el sistema.
También se observó en el caso del Hospital G que se
desplegaron estrategias de comunicación para transmitir
a la ciudadanía los cambios en la organización del trabajo
en la admisión y en la consulta teniendo en cuenta la
incorporación de la HSI en los servicios. Por ejemplo, en el
caso de médicos/as que piden comprensión cuando
vuelven a preguntar datos antiguos porque “esn
aprendiendo a usar un sistema nuevo y tienen que volver
a cargar toda la información, o en el caso de las/os
trabajadoras/es de admisión, cuando explican que ahora
con HSI tienen que anunciarse para que confirmen el
turno y luego ir al consultorio, proceso que les permite
tener actualizada la cobertura de obra social.
Se destaca también la existencia de otros espacios de
trabajo y reflexión que contemplan lo formativo y lo
comunicacional. Por un lado, los encuentros virtuales
llamados Haciendo Historia de Salud Integrada en los que
se convoca a equipos implementadores y a distintos
equipos de salud usuarios de la HSI para presentar e
intercambiar pareceres sobre determinados procesos y/o
funcionalidades de la plataforma. Por otro lado, los
encuentros presenciales donde se propicia el intercambio
entre distintos espacios de trabajo acerca de los desafíos
y las transformaciones que trae aparejada la Salud Digital
(por ejemplo, el Congreso de Salud Provincial, el
Encuentro de Implementadores Provinciales o el Foro de
Salud Digital7).
RESULTADOS
Como primer abordaje de esta investigación nos
preguntamos ¿cómo es la metodología de implementación
de la HSI en establecimientos provinciales?, ¿existe un
abordaje específico para este tipo de establecimientos que
se diferencie del abordaje de un establecimiento municipal?
A partir del análisis documental y las entrevistas realizadas
recuperamos algunas consideraciones y características de
la metodología.
En primer lugar, la metodología de implementación de la
HSI en los establecimientos provinciales supone un
entramado de actores que trabajan de forma articulada en
diferentes niveles para llevar adelante este proceso. Por un
lado, podemos identificar las direcciones intervinientes del
nivel central del MSPBA: la Dirección de Salud Digital que
lidera esta política y mantiene una vinculación directa con el
equipo de desarrollo de la herramienta, el Instituto Pladema
de la Universidad Nacional del Centro (Tandil); la Dirección
de Fortalecimiento, donde se encuentran los equipos de
implementación del nivel central que acompañan
cotidianamente en tareas de relevamiento, capacitación y
seguimiento de la implementación en los establecimientos;
la Dirección Provincial de Hospitales, quien centraliza el
vínculo institucional y el aporte a la especificidad de cada
efector provincial y la Dirección de Tecnologías, Sistemas de
la Información y Comunicación, encargada de la asistencia
técnica, de infraestructura y conectividad.
Por otro lado, identificamos a los actores de los
establecimientos provinciales: las direcciones de los
hospitales y Unidades de Pronta Atención (UPA) cuyo rol
político y de gestión es fundamental para apuntalar el
avance del proyecto en cada establecimiento; los equipos
implementadores locales con un rol clave en la definición y
ejecución de la estrategia de implementación de la HSI en el
establecimiento y los usuarios finales, trabajadores y
trabajadoras de los establecimientos que utilizan la HSI con
distintos perfiles según el área de trabajo y/o profesión
(administrativos, profesional de la salud, especialistas
médicos, entre otros).
En segundo lugar, la metodología de implementación de la
HSI se basa en el avance escalonado, por etapas
diferenciadas donde se establecen metas de alcance que
ordenan el proceso y las acciones a llevar adelante por los
distintos actores. Si bien se observan algunas variaciones en
la documentación y en el discurso de los actores
entrevistados sobre la definición de estas etapas, podemos
identificar tres momentos: un primer momento de
preparación y diagnóstico, donde se realizan encuentros de
presentación, relevamientos y la conformación y
capacitación4 de un equipo implementador local con el que
se diseña una estrategia para llevar adelante la
implementación; un segundo momento de capacitación y
puesta en marcha donde se avanza con instancias de
formación por áreas y módulos específicos a usuarios finales
y se comienza a utilizar la herramienta en el ambiente
productivo; y un tercer momento de seguimiento y soporte
en el que se evalúan resultados, se avanza en la
implementación de nuevas áreas o módulos, y se intercambia
sobre mejoras y nuevas funcionalidades en la herramienta.
En tercer lugar, más allá de la definición del avance por
etapas se destaca que no es un proceso lineal sino que es la
participación e intercambio entre los diferentes equipos y
las estrategias de implementación que se consensuan
entre ellos, lo que va dando forma al proceso.
A partir del relevamiento de documentación
(presentaciones del proyecto en hospitales, manuales de
capacitación, guías de implementación, videos formativos,
entre otros) observamos que, durante el periodo de análisis
estudiado, la metodología persistió en sus lineamientos
básicos, pero se realizaron ajustes y adaptaciones en el
material. Por ejemplo, el material de comunicación para los
establecimientos se complejizó respecto de la
sistematización de los objetivos, se fortaleció el desarrollo
pedagógico y se afinaron los detalles respecto a las
acciones a realizar en cada etapa. En particular, estos
ajustes se observan en cómo se han ido especificando los
roles y la definición de responsabilidades dentro de los
equipos de implementación local.
Los requerimientos que surgen del avance en la
implementación de HSI, teniendo en cuenta que es un
sistema colaborativo en constante cambio, redundan en el
desarrollo de nuevas funcionalidades o modificaciones que
implican un cambio en la metodología. Lo vemos, por
ejemplo, en la incorporación de nuevas capacitaciones y
materiales instructivos. En este sentido, podemos hablar
de retroalimentación, ya que el mismo despliegue de la
implementación nutre a la herramienta para mejorarla.
Ahora bien, una vez caracterizada la metodología de
implementación de la HSI y su dinámica, recuperamos a
continuación los casos estudiados como dos experiencias
de implementación bien diferenciadas que nos permiten
arrojar luz sobre la variabilidad del proceso y analizar las
dimensiones institucionales que más peso tienen sobre el
mismo. Para esto se seleccionaron dimensiones concretas
de la organización hospitalaria que reconocimos como
centrales para las etapas de implementación de la HSI.
Entre ellas, destacamos la estructura edilicia; el acceso y la
calidad de conexión a internet; el equipamiento tecnológico
necesario para el uso de la HSI; los sistemas de información
utilizados, el soporte o tipo de tecnología utilizada por
estos sistemas de información y los procesos de trabajo
vinculados a estos; la dinámica de trabajo de los equipos
implementadores y las estrategias desplegadas; la
formación y conocimiento sobre sistemas de información
en salud y la comunicación entre actores internos y
externos a la organización.
Antes de analizar cada una de estas dimensiones se
caracteriza brevemente a los efectores y se identifica la
etapa de implementación en la que se encuentran al
momento de realizar esta investigación.
El Hospital Zonal General de Agudos “Dr. Ricardo
Gutiérrez” (identificado como Hospital G a partir de ahora)
fue inaugurado en 1954, se encuentra en diagonal 114
329, entre las calles 39 y 40 de La Plata. Es un hospital
general, con gran impronta materno-infantil, que, entre
una variada oferta de especialidades, se destaca en
Tocoginecología, Pediatría y Neonatología de baja y media
complejidad. Cuenta con un total de 800 trabajadores/as,
entre profesionales y no profesionales; ofrece atención
ambulatoria, guardia y su estructura asistencial asegura un
total de 86 camas de internación. Es un hospital escuela
vinculado con la Universidad Nacional de La Plata que
cuenta con residencias, prácticas finales obligatorias (PFO),
rotaciones y Tecnicatura en Enfermería. Actualmente se
utiliza la HSI de forma plena en 13 especialidades de
atención ambulatoria y se encuentra realizando una prueba
piloto de la interoperabilidad con la Red de Diagnóstico por
Imágenes en el servicio de Diagnóstico por Imágenes.
El Hospital Subzonal Especializado “Elina de la Serna de
Montes de Oca(identificado como Hospital E a partir de
ahora) localizado en calle 8 esquina 42 de La Plata, nace
con el nombre “Casa del Niño de La Plata” en el año 1927. Es
un hospital especializado, dedicado a la atención de
mediana y baja complejidad de niños/as y adolescentes en
múltiples especialidades. Cuenta con un total de 350
trabajadores. Provee atención ambulatoria, hospital de día
y guardia pediátrica. La implementación de la HSI en este
establecimiento quedó detenida en una fase de
capacitación y evaluación de los procesos. Actualmente se
encuentra en proceso de finalización de obras y en
coordinación con el equipo de nivel central para retomar
capacitaciones y comenzar la implementación por piso
(cuenta con tres pisos), una vez finalizadas las obras.
Ahora bien, teniendo en cuenta las principales
características de cada establecimiento y las diferencias
generales encontradas en sus experiencias, se analizan a
continuación las dimensiones identificadas y sus
implicancias sobre el proceso de implementación.
El espacio físico es una dimensión importante a la hora de
pensar procesos de atención en el establecimiento ya que
determina modos de circular y habitar el espacio y puede
habilitar o interrumpir un proceso deseado. Si bien, de
forma comparada, un establecimiento es más pequeño
que el otro y se encuentra en mejores condiciones
edilicias, las distintas personas entrevistadas remarcaron
cuestiones referidas a la necesidad de obras de
readecuación del espacio tanto para la mejora general de
la estructura edilicia, mejorar y ampliar la conectividad
como para permitir la instalación de computadoras en los
puestos de trabajo. De este modo, la dimensión espacial
aparece ligada al acceso y la calidad de conexión a internet
y a la instalación del equipamiento tecnológico necesario
para el uso de HSI. Respecto de la conexión a internet, los
dos establecimientos cuentan con el servicio provisto por
la Red Provincial pero, aun así, realizan contrataciones
privadas para mejorar la velocidad y/o el alcance de la
conectividad.
En el momento en que realizamos esta investigación ambos
hospitales se encontraban en proceso de obras que
alteraban momentáneamente la dinámica de trabajo de
distintas áreas. La diferencia sustancial encontrada en estas
dimensiones fue que mientras el Hospital E esgrimió la
alteración de la actividad como uno de los principales
motivos por los cuales la implementación de la HSI quedó
pausada en una etapa de capacitación, el equipo del Hospital
G, a pesar de identificar estas desventajas espaciales, de
conectividad y equipamiento, encontró una manera de
implementar avanzando por sectores estratégicos.
La falta de conectividad y sobre todo la inestabilidad de la
conexión fue mencionada por todos los entrevistados
como una de las principales barreras y, a su vez, es
reconocida como una de las claves para garantizar el éxito
en la implementación. En cuanto al acceso al
equipamiento, especialmente a computadoras como
principal herramienta para el uso de la HSI, se observaron
diferencias entre ambos establecimientos. En el Hospital
E se identifica una existencia previa de computadoras
debido al uso de una historia clínica electrónica. Por el
contrario, en el Hospital G, la deficiencia en equipamiento
resultó una barrera que tuvo que ser abordada entre el
equipo implementador local y el nivel central durante los
primeros seis meses de la implementación, para poder
comenzar la efectiva puesta en marcha en sectores
asistenciales.5
Salud Publica 2026 Feb; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
5 Para hacer frente a las barreras de conectividad y equipamiento tecnológico y fortalecer la estrategia de Salud Digital, el MSPBA ejecutó
la compra y entrega de computadoras, cámaras web y lectoras de documento nacional de identidad a efectores de salud y agilizó el
proceso para mejorar y ampliar la conectividad de los establecimientos de salud provinciales.
En la misma línea, remarcamos la relevancia de los
sistemas de información existentes, el soporte o tipo de
tecnología que utilizan y los procesos de trabajo
vinculados a estos sistemas. Se observa que ambos
establecimientos utilizan un sistema informático del
Ministerio para la gestión de pacientes, turnos y
estadísticas. En un primer momento, este sistema es
identificado por los entrevistados como una barrera a la
hora de implementar un nuevo sistema debido a los
procesos de trabajo establecidos alrededor de la
herramienta preexistente, suscitando resistencias por
parte del personal administrativo vinculadas a la
costumbre de uso y a la duplicidad de registros que
supone inicialmente su reemplazo. Sin embargo, en el
Hospital G se observa que a medida que se impulsa el uso
de la HSI por áreas administrativas, las ventajas que trae
aparejada esta herramienta es percibida por las y los
trabajadoras/es. A su vez, el reemplazo progresivo de la
herramienta anterior por la HSI, también permitió avanzar
con la evolución de historias clínicas electrónicas por parte
de profesionales de la salud, que hasta el momento
concentraban sus registros en ficheros de papel, sistemas
digitales propios por especialidad o bien carecían de
registros.
En el caso del Hospital E, al uso del sistema informático
administrativo se suma la implementación previa de una
historia clínica electrónica que contrató de forma privada.
Los entrevistados remarcan la reciente adecuación de
procesos de trabajo vinculada a estas dos herramientas
informáticas, junto a la necesidad de migración de datos
de un sistema a otro, como otro de los motivos por los
cuales no se avanzó en el uso de la HSI. Si bien desde el
establecimiento se reconocen los beneficios y el carácter
transformador del sistema de salud que aporta la HSI
como herramienta integral y transversal a todas las
instituciones, se considera necesario el aporte de
novedades a los procesos actuales como condición de
implementación.
Aquí es donde cobra relevancia la existencia de un equipo
implementador local y las acciones que despliegan en el
marco de la implementación. El objetivo de la
conformación de un equipo local es el de generar una
apropiación del proyecto por parte de las y los
trabajadoras/es del establecimiento que pueda traducirse
en capacidad instalada para profundizar la estrategia de
implementación inicial en la que los equipos del nivel
central acompañan s de cerca. Se trata de
trabajadoras/es propias/os de cada institución
repensando los sistemas de información dentro de un
hospital, analizando los procesos en cada tarea,
detectando inconvenientes en el uso de esta nueva
herramienta, generando alternativas y estrategias para
adaptar la implementación.
En el Hospital G observamos que la implementación se vio
motorizada y pudo ser sostenida en el tiempo a partir del
trabajo continuado de este equipo implementador local.
Se destaca que esformado por siete personas de
distintas disciplinas (administración, sociología e
informática) que realizan actividades y discuten
estrategias de implementación de forma coordinada, con
el acompañamiento de la dirección del hospital. Desde su
constitución, en abril del 2022, el equipo se reúne
semanalmente, despliega estrategias de implementación
planificadas, genera sus propias herramientas de
relevamiento, y capacita y genera acuerdos con
representantes de otras áreas y servicios.
En el caso del Hospital E existe un equipo local de tres
personas formado por un directivo, una persona a cargo
de área de admisión y consultorios y una persona a cargo
del área de sistemas. Como se dijo anteriormente, en este
hospital no se alcanzó por el momento una instancia de
puesta en marcha de la HSI. En este caso, las estrategias
desplegadas se centraron en la evaluación inicial de la
herramienta y en el análisis de los procesos de trabajo
para planificar un reemplazo de las herramientas digitales
que utilizan actualmente e incluso se evaluaron
posibilidades de migración de datos de la historia clínica
electrónica El equipo no manifestó tener encuentros
institucionales propios, por fuera de los establecidos para
el trabajo conjunto con el equipo implementador central.
En ambos casos se observa que la superposición de tareas
de implementación con otras tareas que cada miembro
cumple en el establecimiento dificulta y retrasa el proceso
y, en algunos casos, opera como resistencia por parte
de las/os mismas/os trabajadoras/es que conforman estos
equipos. En este punto se evidencia que la falta de
incentivo al personal que participa de estas tareas puede
significar una barrera. Este hallazgo se ve reforzado al
observar que, en la fase inicial de implementación en el
Hospital G, una de sus integrantes contó con una beca de
incentivo6 que aportó a que se convirtiera en referente
del proceso y coordinara el equipo de trabajo. Si bien
podemos destacar otros factores centrales como el perfil,
la formación, el acompañamiento por parte de la dirección
y la consolidación de un equipo de trabajo, la definición de
un rol y recibir un incentivo acompaña la consolidación de
estas figuras.
Otro factor que acompaña la consolidación de perfiles
implementadores es la dimensión formativa. Se destacan
las formaciones desplegadas por la Dirección de Salud
Digital, como, por ejemplo, la capacitación para
implementadores y la Diplomatura en Salud Digital a
través del Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) de la
Escuela de Gobierno en Salud Floreal Ferrara.
La comunicación es otra dimensión clave del proceso. Por
un lado, el intercambio que se genera en los espacios de
seguimiento/soporte con el equipo de nivel central
permite compartir y resolver problemáticas que se dan en
el proceso de implementación e identificar requerimientos
que surgen del uso del sistema. Por otro lado, desde el
MSPBA se brinda información, tanto para los equipos
implementadores como a usuarios finales, con las
actualizaciones del sistema, manuales y videotutoriales, y
sobre instancias formativas. Por último, es un factor
fundamental la comunicación que se establece al interior
del efector, en la que se transmite a los y las
trabajadores/as el avance y las novedades de la
implementación en el establecimiento y la información
requerida para poder utilizar el sistema.
También se observó en el caso del Hospital G que se
desplegaron estrategias de comunicación para transmitir
a la ciudadanía los cambios en la organización del trabajo
en la admisión y en la consulta teniendo en cuenta la
incorporación de la HSI en los servicios. Por ejemplo, en el
caso de médicos/as que piden comprensión cuando
vuelven a preguntar datos antiguos porque “esn
aprendiendo a usar un sistema nuevo y tienen que volver
a cargar toda la información, o en el caso de las/os
trabajadoras/es de admisión, cuando explican que ahora
con HSI tienen que anunciarse para que confirmen el
turno y luego ir al consultorio, proceso que les permite
tener actualizada la cobertura de obra social.
Se destaca también la existencia de otros espacios de
trabajo y reflexión que contemplan lo formativo y lo
comunicacional. Por un lado, los encuentros virtuales
llamados Haciendo Historia de Salud Integrada en los que
se convoca a equipos implementadores y a distintos
equipos de salud usuarios de la HSI para presentar e
intercambiar pareceres sobre determinados procesos y/o
funcionalidades de la plataforma. Por otro lado, los
encuentros presenciales donde se propicia el intercambio
entre distintos espacios de trabajo acerca de los desafíos
y las transformaciones que trae aparejada la Salud Digital
(por ejemplo, el Congreso de Salud Provincial, el
Encuentro de Implementadores Provinciales o el Foro de
Salud Digital7).
RESULTADOS
Como primer abordaje de esta investigación nos
preguntamos ¿cómo es la metodología de implementación
de la HSI en establecimientos provinciales?, ¿existe un
abordaje específico para este tipo de establecimientos que
se diferencie del abordaje de un establecimiento municipal?
A partir del análisis documental y las entrevistas realizadas
recuperamos algunas consideraciones y características de
la metodología.
En primer lugar, la metodología de implementación de la
HSI en los establecimientos provinciales supone un
entramado de actores que trabajan de forma articulada en
diferentes niveles para llevar adelante este proceso. Por un
lado, podemos identificar las direcciones intervinientes del
nivel central del MSPBA: la Dirección de Salud Digital que
lidera esta política y mantiene una vinculación directa con el
equipo de desarrollo de la herramienta, el Instituto Pladema
de la Universidad Nacional del Centro (Tandil); la Dirección
de Fortalecimiento, donde se encuentran los equipos de
implementación del nivel central que acompañan
cotidianamente en tareas de relevamiento, capacitación y
seguimiento de la implementación en los establecimientos;
la Dirección Provincial de Hospitales, quien centraliza el
vínculo institucional y el aporte a la especificidad de cada
efector provincial y la Dirección de Tecnologías, Sistemas de
la Información y Comunicación, encargada de la asistencia
técnica, de infraestructura y conectividad.
Por otro lado, identificamos a los actores de los
establecimientos provinciales: las direcciones de los
hospitales y Unidades de Pronta Atención (UPA) cuyo rol
político y de gestión es fundamental para apuntalar el
avance del proyecto en cada establecimiento; los equipos
implementadores locales con un rol clave en la definición y
ejecución de la estrategia de implementación de la HSI en el
establecimiento y los usuarios finales, trabajadores y
trabajadoras de los establecimientos que utilizan la HSI con
distintos perfiles según el área de trabajo y/o profesión
(administrativos, profesional de la salud, especialistas
médicos, entre otros).
En segundo lugar, la metodología de implementación de la
HSI se basa en el avance escalonado, por etapas
diferenciadas donde se establecen metas de alcance que
ordenan el proceso y las acciones a llevar adelante por los
distintos actores. Si bien se observan algunas variaciones en
la documentación y en el discurso de los actores
entrevistados sobre la definición de estas etapas, podemos
identificar tres momentos: un primer momento de
preparación y diagnóstico, donde se realizan encuentros de
presentación, relevamientos y la conformación y
capacitación4 de un equipo implementador local con el que
se diseña una estrategia para llevar adelante la
implementación; un segundo momento de capacitación y
puesta en marcha donde se avanza con instancias de
formación por áreas y módulos específicos a usuarios finales
y se comienza a utilizar la herramienta en el ambiente
productivo; y un tercer momento de seguimiento y soporte
en el que se evalúan resultados, se avanza en la
implementación de nuevas áreas o módulos, y se intercambia
sobre mejoras y nuevas funcionalidades en la herramienta.
En tercer lugar, más allá de la definición del avance por
etapas se destaca que no es un proceso lineal sino que es la
participación e intercambio entre los diferentes equipos y
las estrategias de implementación que se consensuan
entre ellos, lo que va dando forma al proceso.
A partir del relevamiento de documentación
(presentaciones del proyecto en hospitales, manuales de
capacitación, guías de implementación, videos formativos,
entre otros) observamos que, durante el periodo de análisis
estudiado, la metodología persistió en sus lineamientos
básicos, pero se realizaron ajustes y adaptaciones en el
material. Por ejemplo, el material de comunicación para los
establecimientos se complejizó respecto de la
sistematización de los objetivos, se fortaleció el desarrollo
pedagógico y se afinaron los detalles respecto a las
acciones a realizar en cada etapa. En particular, estos
ajustes se observan en cómo se han ido especificando los
roles y la definición de responsabilidades dentro de los
equipos de implementación local.
Los requerimientos que surgen del avance en la
implementación de HSI, teniendo en cuenta que es un
sistema colaborativo en constante cambio, redundan en el
desarrollo de nuevas funcionalidades o modificaciones que
implican un cambio en la metodología. Lo vemos, por
ejemplo, en la incorporación de nuevas capacitaciones y
materiales instructivos. En este sentido, podemos hablar
de retroalimentación, ya que el mismo despliegue de la
implementación nutre a la herramienta para mejorarla.
Ahora bien, una vez caracterizada la metodología de
implementación de la HSI y su dinámica, recuperamos a
continuación los casos estudiados como dos experiencias
de implementación bien diferenciadas que nos permiten
arrojar luz sobre la variabilidad del proceso y analizar las
dimensiones institucionales que más peso tienen sobre el
mismo. Para esto se seleccionaron dimensiones concretas
de la organización hospitalaria que reconocimos como
centrales para las etapas de implementación de la HSI.
Entre ellas, destacamos la estructura edilicia; el acceso y la
calidad de conexión a internet; el equipamiento tecnológico
necesario para el uso de la HSI; los sistemas de información
utilizados, el soporte o tipo de tecnología utilizada por
estos sistemas de información y los procesos de trabajo
vinculados a estos; la dinámica de trabajo de los equipos
implementadores y las estrategias desplegadas; la
formación y conocimiento sobre sistemas de información
en salud y la comunicación entre actores internos y
externos a la organización.
Antes de analizar cada una de estas dimensiones se
caracteriza brevemente a los efectores y se identifica la
etapa de implementación en la que se encuentran al
momento de realizar esta investigación.
El Hospital Zonal General de Agudos “Dr. Ricardo
Gutiérrez” (identificado como Hospital G a partir de ahora)
fue inaugurado en 1954, se encuentra en diagonal 114
329, entre las calles 39 y 40 de La Plata. Es un hospital
general, con gran impronta materno-infantil, que, entre
una variada oferta de especialidades, se destaca en
Tocoginecología, Pediatría y Neonatología de baja y media
complejidad. Cuenta con un total de 800 trabajadores/as,
entre profesionales y no profesionales; ofrece atención
ambulatoria, guardia y su estructura asistencial asegura un
total de 86 camas de internación. Es un hospital escuela
vinculado con la Universidad Nacional de La Plata que
cuenta con residencias, prácticas finales obligatorias (PFO),
rotaciones y Tecnicatura en Enfermería. Actualmente se
utiliza la HSI de forma plena en 13 especialidades de
atención ambulatoria y se encuentra realizando una prueba
piloto de la interoperabilidad con la Red de Diagnóstico por
Imágenes en el servicio de Diagnóstico por Imágenes.
El Hospital Subzonal Especializado “Elina de la Serna de
Montes de Oca(identificado como Hospital E a partir de
ahora) localizado en calle 8 esquina 42 de La Plata, nace
con el nombre “Casa del Niño de La Plata” en el año 1927. Es
un hospital especializado, dedicado a la atención de
mediana y baja complejidad de niños/as y adolescentes en
múltiples especialidades. Cuenta con un total de 350
trabajadores. Provee atención ambulatoria, hospital de día
y guardia pediátrica. La implementación de la HSI en este
establecimiento quedó detenida en una fase de
capacitación y evaluación de los procesos. Actualmente se
encuentra en proceso de finalización de obras y en
coordinación con el equipo de nivel central para retomar
capacitaciones y comenzar la implementación por piso
(cuenta con tres pisos), una vez finalizadas las obras.
Ahora bien, teniendo en cuenta las principales
características de cada establecimiento y las diferencias
generales encontradas en sus experiencias, se analizan a
continuación las dimensiones identificadas y sus
implicancias sobre el proceso de implementación.
El espacio físico es una dimensión importante a la hora de
pensar procesos de atención en el establecimiento ya que
determina modos de circular y habitar el espacio y puede
habilitar o interrumpir un proceso deseado. Si bien, de
forma comparada, un establecimiento es más pequeño
que el otro y se encuentra en mejores condiciones
edilicias, las distintas personas entrevistadas remarcaron
cuestiones referidas a la necesidad de obras de
readecuación del espacio tanto para la mejora general de
la estructura edilicia, mejorar y ampliar la conectividad
como para permitir la instalación de computadoras en los
puestos de trabajo. De este modo, la dimensión espacial
aparece ligada al acceso y la calidad de conexión a internet
y a la instalación del equipamiento tecnológico necesario
para el uso de HSI. Respecto de la conexión a internet, los
dos establecimientos cuentan con el servicio provisto por
la Red Provincial pero, aun así, realizan contrataciones
privadas para mejorar la velocidad y/o el alcance de la
conectividad.
En el momento en que realizamos esta investigación ambos
hospitales se encontraban en proceso de obras que
alteraban momentáneamente la dinámica de trabajo de
distintas áreas. La diferencia sustancial encontrada en estas
dimensiones fue que mientras el Hospital E esgrimió la
alteración de la actividad como uno de los principales
motivos por los cuales la implementación de la HSI quedó
pausada en una etapa de capacitación, el equipo del Hospital
G, a pesar de identificar estas desventajas espaciales, de
conectividad y equipamiento, encontró una manera de
implementar avanzando por sectores estratégicos.
La falta de conectividad y sobre todo la inestabilidad de la
conexión fue mencionada por todos los entrevistados
como una de las principales barreras y, a su vez, es
reconocida como una de las claves para garantizar el éxito
en la implementación. En cuanto al acceso al
equipamiento, especialmente a computadoras como
principal herramienta para el uso de la HSI, se observaron
diferencias entre ambos establecimientos. En el Hospital
E se identifica una existencia previa de computadoras
debido al uso de una historia clínica electrónica. Por el
contrario, en el Hospital G, la deficiencia en equipamiento
resultó una barrera que tuvo que ser abordada entre el
equipo implementador local y el nivel central durante los
primeros seis meses de la implementación, para poder
comenzar la efectiva puesta en marcha en sectores
asistenciales.5
Salud Publica 2026 Feb; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
6 Beca de incentivo de nueve meses de duración, otorgada por ARPHAI-CIETI (Centro Interdisciplinario de estudios en Ciencia, Tecnología
e Investigación).
En la misma línea, remarcamos la relevancia de los
sistemas de información existentes, el soporte o tipo de
tecnología que utilizan y los procesos de trabajo
vinculados a estos sistemas. Se observa que ambos
establecimientos utilizan un sistema informático del
Ministerio para la gestión de pacientes, turnos y
estadísticas. En un primer momento, este sistema es
identificado por los entrevistados como una barrera a la
hora de implementar un nuevo sistema debido a los
procesos de trabajo establecidos alrededor de la
herramienta preexistente, suscitando resistencias por
parte del personal administrativo vinculadas a la
costumbre de uso y a la duplicidad de registros que
supone inicialmente su reemplazo. Sin embargo, en el
Hospital G se observa que a medida que se impulsa el uso
de la HSI por áreas administrativas, las ventajas que trae
aparejada esta herramienta es percibida por las y los
trabajadoras/es. A su vez, el reemplazo progresivo de la
herramienta anterior por la HSI, también permitió avanzar
con la evolución de historias clínicas electrónicas por parte
de profesionales de la salud, que hasta el momento
concentraban sus registros en ficheros de papel, sistemas
digitales propios por especialidad o bien carecían de
registros.
En el caso del Hospital E, al uso del sistema informático
administrativo se suma la implementación previa de una
historia clínica electrónica que contrató de forma privada.
Los entrevistados remarcan la reciente adecuación de
procesos de trabajo vinculada a estas dos herramientas
informáticas, junto a la necesidad de migración de datos
de un sistema a otro, como otro de los motivos por los
cuales no se avanzó en el uso de la HSI. Si bien desde el
establecimiento se reconocen los beneficios y el carácter
transformador del sistema de salud que aporta la HSI
como herramienta integral y transversal a todas las
instituciones, se considera necesario el aporte de
novedades a los procesos actuales como condición de
implementación.
Aquí es donde cobra relevancia la existencia de un equipo
implementador local y las acciones que despliegan en el
marco de la implementación. El objetivo de la
conformación de un equipo local es el de generar una
apropiación del proyecto por parte de las y los
trabajadoras/es del establecimiento que pueda traducirse
en capacidad instalada para profundizar la estrategia de
implementación inicial en la que los equipos del nivel
central acompañan más de cerca. Se trata de
trabajadoras/es propias/os de cada institución
repensando los sistemas de información dentro de un
hospital, analizando los procesos en cada tarea,
detectando inconvenientes en el uso de esta nueva
herramienta, generando alternativas y estrategias para
adaptar la implementación.
En el Hospital G observamos que la implementación se vio
motorizada y pudo ser sostenida en el tiempo a partir del
trabajo continuado de este equipo implementador local.
Se destaca que está formado por siete personas de
distintas disciplinas (administración, sociología e
informática) que realizan actividades y discuten
estrategias de implementación de forma coordinada, con
el acompañamiento de la dirección del hospital. Desde su
constitución, en abril del 2022, el equipo se reúne
semanalmente, despliega estrategias de implementación
planificadas, genera sus propias herramientas de
relevamiento, y capacita y genera acuerdos con
representantes de otras áreas y servicios.
En el caso del Hospital E existe un equipo local de tres
personas formado por un directivo, una persona a cargo
de área de admisión y consultorios y una persona a cargo
del área de sistemas. Como se dijo anteriormente, en este
hospital no se alcanzó por el momento una instancia de
puesta en marcha de la HSI. En este caso, las estrategias
desplegadas se centraron en la evaluación inicial de la
herramienta y en el análisis de los procesos de trabajo
para planificar un reemplazo de las herramientas digitales
que utilizan actualmente e incluso se evaluaron
posibilidades de migración de datos de la historia clínica
electrónica El equipo no manifestó tener encuentros
institucionales propios, por fuera de los establecidos para
el trabajo conjunto con el equipo implementador central.
En ambos casos se observa que la superposición de tareas
de implementación con otras tareas que cada miembro
cumple en el establecimiento dificulta y retrasa el proceso
y, en algunos casos, opera como resistencia por parte
de las/os mismas/os trabajadoras/es que conforman estos
equipos. En este punto se evidencia que la falta de
incentivo al personal que participa de estas tareas puede
significar una barrera. Este hallazgo se ve reforzado al
observar que, en la fase inicial de implementación en el
Hospital G, una de sus integrantes contó con una beca de
incentivo6 que aportó a que se convirtiera en referente
del proceso y coordinara el equipo de trabajo. Si bien
podemos destacar otros factores centrales como el perfil,
la formación, el acompañamiento por parte de la dirección
y la consolidación de un equipo de trabajo, la definición de
un rol y recibir un incentivo acompaña la consolidación de
estas figuras.
Otro factor que acompaña la consolidación de perfiles
implementadores es la dimensión formativa. Se destacan
las formaciones desplegadas por la Dirección de Salud
Digital, como, por ejemplo, la capacitación para
implementadores y la Diplomatura en Salud Digital a
través del Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) de la
Escuela de Gobierno en Salud Floreal Ferrara.
La comunicación es otra dimensión clave del proceso. Por
un lado, el intercambio que se genera en los espacios de
seguimiento/soporte con el equipo de nivel central
permite compartir y resolver problemáticas que se dan en
el proceso de implementación e identificar requerimientos
que surgen del uso del sistema. Por otro lado, desde el
MSPBA se brinda información, tanto para los equipos
implementadores como a usuarios finales, con las
actualizaciones del sistema, manuales y videotutoriales, y
sobre instancias formativas. Por último, es un factor
fundamental la comunicación que se establece al interior
del efector, en la que se transmite a los y las
trabajadores/as el avance y las novedades de la
implementación en el establecimiento y la información
requerida para poder utilizar el sistema.
También se observó en el caso del Hospital G que se
desplegaron estrategias de comunicación para transmitir
a la ciudadanía los cambios en la organización del trabajo
en la admisión y en la consulta teniendo en cuenta la
incorporación de la HSI en los servicios. Por ejemplo, en el
caso de médicos/as que piden comprensión cuando
vuelven a preguntar datos antiguos porque “esn
aprendiendo a usar un sistema nuevo y tienen que volver
a cargar toda la información, o en el caso de las/os
trabajadoras/es de admisión, cuando explican que ahora
con HSI tienen que anunciarse para que confirmen el
turno y luego ir al consultorio, proceso que les permite
tener actualizada la cobertura de obra social.
Se destaca también la existencia de otros espacios de
trabajo y reflexión que contemplan lo formativo y lo
comunicacional. Por un lado, los encuentros virtuales
llamados Haciendo Historia de Salud Integrada en los que
se convoca a equipos implementadores y a distintos
equipos de salud usuarios de la HSI para presentar e
intercambiar pareceres sobre determinados procesos y/o
funcionalidades de la plataforma. Por otro lado, los
encuentros presenciales donde se propicia el intercambio
entre distintos espacios de trabajo acerca de los desafíos
y las transformaciones que trae aparejada la Salud Digital
(por ejemplo, el Congreso de Salud Provincial, el
Encuentro de Implementadores Provinciales o el Foro de
Salud Digital7).
RESULTADOS
Como primer abordaje de esta investigación nos
preguntamos ¿cómo es la metodología de implementación
de la HSI en establecimientos provinciales?, ¿existe un
abordaje específico para este tipo de establecimientos que
se diferencie del abordaje de un establecimiento municipal?
A partir del análisis documental y las entrevistas realizadas
recuperamos algunas consideraciones y características de
la metodología.
En primer lugar, la metodología de implementación de la
HSI en los establecimientos provinciales supone un
entramado de actores que trabajan de forma articulada en
diferentes niveles para llevar adelante este proceso. Por un
lado, podemos identificar las direcciones intervinientes del
nivel central del MSPBA: la Dirección de Salud Digital que
lidera esta política y mantiene una vinculación directa con el
equipo de desarrollo de la herramienta, el Instituto Pladema
de la Universidad Nacional del Centro (Tandil); la Dirección
de Fortalecimiento, donde se encuentran los equipos de
implementación del nivel central que acompañan
cotidianamente en tareas de relevamiento, capacitación y
seguimiento de la implementación en los establecimientos;
la Dirección Provincial de Hospitales, quien centraliza el
vínculo institucional y el aporte a la especificidad de cada
efector provincial y la Dirección de Tecnologías, Sistemas de
la Información y Comunicación, encargada de la asistencia
técnica, de infraestructura y conectividad.
Por otro lado, identificamos a los actores de los
establecimientos provinciales: las direcciones de los
hospitales y Unidades de Pronta Atención (UPA) cuyo rol
político y de gestión es fundamental para apuntalar el
avance del proyecto en cada establecimiento; los equipos
implementadores locales con un rol clave en la definición y
ejecución de la estrategia de implementación de la HSI en el
establecimiento y los usuarios finales, trabajadores y
trabajadoras de los establecimientos que utilizan la HSI con
distintos perfiles según el área de trabajo y/o profesión
(administrativos, profesional de la salud, especialistas
médicos, entre otros).
En segundo lugar, la metodología de implementación de la
HSI se basa en el avance escalonado, por etapas
diferenciadas donde se establecen metas de alcance que
ordenan el proceso y las acciones a llevar adelante por los
distintos actores. Si bien se observan algunas variaciones en
la documentación y en el discurso de los actores
entrevistados sobre la definición de estas etapas, podemos
identificar tres momentos: un primer momento de
preparación y diagnóstico, donde se realizan encuentros de
presentación, relevamientos y la conformación y
capacitación4 de un equipo implementador local con el que
se diseña una estrategia para llevar adelante la
implementación; un segundo momento de capacitación y
puesta en marcha donde se avanza con instancias de
formación por áreas y módulos específicos a usuarios finales
y se comienza a utilizar la herramienta en el ambiente
productivo; y un tercer momento de seguimiento y soporte
en el que se evalúan resultados, se avanza en la
implementación de nuevas áreas o módulos, y se intercambia
sobre mejoras y nuevas funcionalidades en la herramienta.
En tercer lugar, más allá de la definición del avance por
etapas se destaca que no es un proceso lineal sino que es la
participación e intercambio entre los diferentes equipos y
las estrategias de implementación que se consensuan
entre ellos, lo que va dando forma al proceso.
A partir del relevamiento de documentación
(presentaciones del proyecto en hospitales, manuales de
capacitación, guías de implementación, videos formativos,
entre otros) observamos que, durante el periodo de análisis
estudiado, la metodología persistió en sus lineamientos
básicos, pero se realizaron ajustes y adaptaciones en el
material. Por ejemplo, el material de comunicación para los
establecimientos se complejizó respecto de la
sistematización de los objetivos, se fortaleció el desarrollo
pedagógico y se afinaron los detalles respecto a las
acciones a realizar en cada etapa. En particular, estos
ajustes se observan en cómo se han ido especificando los
roles y la definición de responsabilidades dentro de los
equipos de implementación local.
Los requerimientos que surgen del avance en la
implementación de HSI, teniendo en cuenta que es un
sistema colaborativo en constante cambio, redundan en el
desarrollo de nuevas funcionalidades o modificaciones que
implican un cambio en la metodología. Lo vemos, por
ejemplo, en la incorporación de nuevas capacitaciones y
materiales instructivos. En este sentido, podemos hablar
de retroalimentación, ya que el mismo despliegue de la
implementación nutre a la herramienta para mejorarla.
Ahora bien, una vez caracterizada la metodología de
implementación de la HSI y su dinámica, recuperamos a
continuación los casos estudiados como dos experiencias
de implementación bien diferenciadas que nos permiten
arrojar luz sobre la variabilidad del proceso y analizar las
dimensiones institucionales que más peso tienen sobre el
mismo. Para esto se seleccionaron dimensiones concretas
de la organización hospitalaria que reconocimos como
centrales para las etapas de implementación de la HSI.
Entre ellas, destacamos la estructura edilicia; el acceso y la
calidad de conexión a internet; el equipamiento tecnológico
necesario para el uso de la HSI; los sistemas de información
utilizados, el soporte o tipo de tecnología utilizada por
estos sistemas de información y los procesos de trabajo
vinculados a estos; la dinámica de trabajo de los equipos
implementadores y las estrategias desplegadas; la
formación y conocimiento sobre sistemas de información
en salud y la comunicación entre actores internos y
externos a la organización.
Antes de analizar cada una de estas dimensiones se
caracteriza brevemente a los efectores y se identifica la
etapa de implementación en la que se encuentran al
momento de realizar esta investigación.
El Hospital Zonal General de Agudos “Dr. Ricardo
Gutiérrez” (identificado como Hospital G a partir de ahora)
fue inaugurado en 1954, se encuentra en diagonal 114
329, entre las calles 39 y 40 de La Plata. Es un hospital
general, con gran impronta materno-infantil, que, entre
una variada oferta de especialidades, se destaca en
Tocoginecología, Pediatría y Neonatología de baja y media
complejidad. Cuenta con un total de 800 trabajadores/as,
entre profesionales y no profesionales; ofrece atención
ambulatoria, guardia y su estructura asistencial asegura un
total de 86 camas de internación. Es un hospital escuela
vinculado con la Universidad Nacional de La Plata que
cuenta con residencias, prácticas finales obligatorias (PFO),
rotaciones y Tecnicatura en Enfermería. Actualmente se
utiliza la HSI de forma plena en 13 especialidades de
atención ambulatoria y se encuentra realizando una prueba
piloto de la interoperabilidad con la Red de Diagnóstico por
Imágenes en el servicio de Diagnóstico por Imágenes.
El Hospital Subzonal Especializado “Elina de la Serna de
Montes de Oca(identificado como Hospital E a partir de
ahora) localizado en calle 8 esquina 42 de La Plata, nace
con el nombre “Casa del Niño de La Plata” en el año 1927. Es
un hospital especializado, dedicado a la atención de
mediana y baja complejidad de niños/as y adolescentes en
múltiples especialidades. Cuenta con un total de 350
trabajadores. Provee atención ambulatoria, hospital de día
y guardia pediátrica. La implementación de la HSI en este
establecimiento quedó detenida en una fase de
capacitación y evaluación de los procesos. Actualmente se
encuentra en proceso de finalización de obras y en
coordinación con el equipo de nivel central para retomar
capacitaciones y comenzar la implementación por piso
(cuenta con tres pisos), una vez finalizadas las obras.
Ahora bien, teniendo en cuenta las principales
características de cada establecimiento y las diferencias
generales encontradas en sus experiencias, se analizan a
continuación las dimensiones identificadas y sus
implicancias sobre el proceso de implementación.
El espacio físico es una dimensión importante a la hora de
pensar procesos de atención en el establecimiento ya que
determina modos de circular y habitar el espacio y puede
habilitar o interrumpir un proceso deseado. Si bien, de
forma comparada, un establecimiento es más pequeño
que el otro y se encuentra en mejores condiciones
edilicias, las distintas personas entrevistadas remarcaron
cuestiones referidas a la necesidad de obras de
readecuación del espacio tanto para la mejora general de
la estructura edilicia, mejorar y ampliar la conectividad
como para permitir la instalación de computadoras en los
puestos de trabajo. De este modo, la dimensión espacial
aparece ligada al acceso y la calidad de conexión a internet
y a la instalación del equipamiento tecnológico necesario
para el uso de HSI. Respecto de la conexión a internet, los
dos establecimientos cuentan con el servicio provisto por
la Red Provincial pero, aun así, realizan contrataciones
privadas para mejorar la velocidad y/o el alcance de la
conectividad.
En el momento en que realizamos esta investigación ambos
hospitales se encontraban en proceso de obras que
alteraban momentáneamente la dinámica de trabajo de
distintas áreas. La diferencia sustancial encontrada en estas
dimensiones fue que mientras el Hospital E esgrimió la
alteración de la actividad como uno de los principales
motivos por los cuales la implementación de la HSI quedó
pausada en una etapa de capacitación, el equipo del Hospital
G, a pesar de identificar estas desventajas espaciales, de
conectividad y equipamiento, encontró una manera de
implementar avanzando por sectores estratégicos.
La falta de conectividad y sobre todo la inestabilidad de la
conexión fue mencionada por todos los entrevistados
como una de las principales barreras y, a su vez, es
reconocida como una de las claves para garantizar el éxito
en la implementación. En cuanto al acceso al
equipamiento, especialmente a computadoras como
principal herramienta para el uso de la HSI, se observaron
diferencias entre ambos establecimientos. En el Hospital
E se identifica una existencia previa de computadoras
debido al uso de una historia clínica electrónica. Por el
contrario, en el Hospital G, la deficiencia en equipamiento
resultó una barrera que tuvo que ser abordada entre el
equipo implementador local y el nivel central durante los
primeros seis meses de la implementación, para poder
comenzar la efectiva puesta en marcha en sectores
asistenciales.5
Ds/Cn
DISCUSIÓN/CONCLUSIONES
A partir de los resultados de esta investigación observamos
que la heterogeneidad y complejidad de los
establecimientos de salud da lugar a escenarios de
implementación diversos. Frente a esta diversidad, la
metodología de trabajo demuestra ser flexible y capaz de
adaptarse, siempre que no existan limitaciones
estructurales o barreras técnicas —como la falta de
infraestructura o de estándares de interoperabilidad— que
lo impidan. Es en el diálogo con los actores involucrados, en
el intercambio cotidiano y en el seguimiento conjunto,
donde la metodología se redefine y cobra sentido. Así, lejos
de ser una receta fija, se configura como una estrategia en
permanente ajuste, alimentada por las dinámicas propias
del proceso de implementación.
Finalizada la investigación creemos que una de las
limitaciones, y como desafío a futuro, es incorporar en
próximas investigaciones una selección de
establecimientos más amplia, que posibilite agregar
dimensiones de diferenciación para mejorar la validación de
la hipótesis de estudio. Por ejemplo, sería deseable ampliar
el universo geográfico (AMBA8 en contraste con el interior
de la provincia), de especialización de los hospitales
(odontológicos, agudos, de atención general, pediátricos,
etc.) y la complejidad/área de influencia (subzonal, zonal e
interzonal).
Si bien no estamos ante la presencia de una muestra
significativa que pueda dar cuenta de resultados concluyentes,
sí asistimos al análisis de dos casos muy diferenciados en
cuanto a características institucionales, toma de decisiones y
las consecuencias directas sobre la implementación de la HSI.
Encontramos diferencias sustanciales en la comparación de los
dos establecimientos, y si bien podríamos inferir que el avance
sería más sencillo en el Hospital E considerando que es un
establecimiento de menor dimensión y que contaba con
experiencia en el uso de una historia clínica electrónica, fueron
otras las dimensiones que tomaron mayor relevancia al
momento de la implementación de HSI.
En ambos hospitales notamos que, a pesar de contar con la
conectividad a Internet provista por la Red Provincial, los
servicios terminan contratando proveedores privados para
mejorar la calidad y velocidad de la conexión. Esto genera
gastos adicionales por un servicio que cubre el presupuesto
de la provincia y podría poner en peligro el resguardo de la
información. Creemos que esto se debe a la falta de una
política de redes de la repartición centralizada por el
MSPBA. En una próxima investigación sería deseable
profundizar respecto de las características y limitaciones de
la conectividad que permitan detectar si los inconvenientes
se deben al alcance de la Red Provincial o a las redes
internas de los establecimientos.
Salud Publica 2026 Feb; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
7 Todos estos ejemplos son encuentros que se realizaron durante la investigación, espacios donde se compartieron experiencias y avances
sobre Salud Digital y la implementación de sistemas de información en salud.
8 Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) está conformada por los distritos de Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires,
incluyendo 40 municipios: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Brandsen, Campana, Cañuelas, Ensenada, Escobar, Esteban
Echeverría, Exaltación, Ezeiza, Florencio Varela, Gral. Las Heras, Gral. Rodríguez, Gral. San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La
Matanza, La Plata, Lanús, Lomas de Zamora, Luján, Malvinas Argentinas, Marcos Paz, Merlo, Moreno, Morón, Quilmes, Pilar, Presidente
Perón, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Tres de Febrero, Vicente López y Zárate.
En la misma línea, remarcamos la relevancia de los
sistemas de información existentes, el soporte o tipo de
tecnología que utilizan y los procesos de trabajo
vinculados a estos sistemas. Se observa que ambos
establecimientos utilizan un sistema informático del
Ministerio para la gestión de pacientes, turnos y
estadísticas. En un primer momento, este sistema es
identificado por los entrevistados como una barrera a la
hora de implementar un nuevo sistema debido a los
procesos de trabajo establecidos alrededor de la
herramienta preexistente, suscitando resistencias por
parte del personal administrativo vinculadas a la
costumbre de uso y a la duplicidad de registros que
supone inicialmente su reemplazo. Sin embargo, en el
Hospital G se observa que a medida que se impulsa el uso
de la HSI por áreas administrativas, las ventajas que trae
aparejada esta herramienta es percibida por las y los
trabajadoras/es. A su vez, el reemplazo progresivo de la
herramienta anterior por la HSI, también permitió avanzar
con la evolución de historias clínicas electrónicas por parte
de profesionales de la salud, que hasta el momento
concentraban sus registros en ficheros de papel, sistemas
digitales propios por especialidad o bien carecían de
registros.
En el caso del Hospital E, al uso del sistema informático
administrativo se suma la implementación previa de una
historia clínica electrónica que contrató de forma privada.
Los entrevistados remarcan la reciente adecuación de
procesos de trabajo vinculada a estas dos herramientas
informáticas, junto a la necesidad de migración de datos
de un sistema a otro, como otro de los motivos por los
cuales no se avanzó en el uso de la HSI. Si bien desde el
establecimiento se reconocen los beneficios y el carácter
transformador del sistema de salud que aporta la HSI
como herramienta integral y transversal a todas las
instituciones, se considera necesario el aporte de
novedades a los procesos actuales como condición de
implementación.
Aquí es donde cobra relevancia la existencia de un equipo
implementador local y las acciones que despliegan en el
marco de la implementación. El objetivo de la
conformación de un equipo local es el de generar una
apropiación del proyecto por parte de las y los
trabajadoras/es del establecimiento que pueda traducirse
en capacidad instalada para profundizar la estrategia de
implementación inicial en la que los equipos del nivel
central acompañan más de cerca. Se trata de
trabajadoras/es propias/os de cada institución
repensando los sistemas de información dentro de un
hospital, analizando los procesos en cada tarea,
detectando inconvenientes en el uso de esta nueva
herramienta, generando alternativas y estrategias para
adaptar la implementación.
En el Hospital G observamos que la implementación se vio
motorizada y pudo ser sostenida en el tiempo a partir del
trabajo continuado de este equipo implementador local.
Se destaca que está formado por siete personas de
distintas disciplinas (administración, sociología e
informática) que realizan actividades y discuten
estrategias de implementación de forma coordinada, con
el acompañamiento de la dirección del hospital. Desde su
constitución, en abril del 2022, el equipo se reúne
semanalmente, despliega estrategias de implementación
planificadas, genera sus propias herramientas de
relevamiento, y capacita y genera acuerdos con
representantes de otras áreas y servicios.
En el caso del Hospital E existe un equipo local de tres
personas formado por un directivo, una persona a cargo
de área de admisión y consultorios y una persona a cargo
del área de sistemas. Como se dijo anteriormente, en este
hospital no se alcanzó por el momento una instancia de
puesta en marcha de la HSI. En este caso, las estrategias
desplegadas se centraron en la evaluación inicial de la
herramienta y en el análisis de los procesos de trabajo
para planificar un reemplazo de las herramientas digitales
que utilizan actualmente e incluso se evaluaron
posibilidades de migración de datos de la historia clínica
electrónica El equipo no manifestó tener encuentros
institucionales propios, por fuera de los establecidos para
el trabajo conjunto con el equipo implementador central.
En ambos casos se observa que la superposición de tareas
de implementación con otras tareas que cada miembro
cumple en el establecimiento dificulta y retrasa el proceso
y, en algunos casos, opera como resistencia por parte
de las/os mismas/os trabajadoras/es que conforman estos
equipos. En este punto se evidencia que la falta de
incentivo al personal que participa de estas tareas puede
significar una barrera. Este hallazgo se ve reforzado al
observar que, en la fase inicial de implementación en el
Hospital G, una de sus integrantes contó con una beca de
incentivo6 que aportó a que se convirtiera en referente
del proceso y coordinara el equipo de trabajo. Si bien
podemos destacar otros factores centrales como el perfil,
la formación, el acompañamiento por parte de la dirección
y la consolidación de un equipo de trabajo, la definición de
un rol y recibir un incentivo acompaña la consolidación de
estas figuras.
Otro factor que acompaña la consolidación de perfiles
implementadores es la dimensión formativa. Se destacan
las formaciones desplegadas por la Dirección de Salud
Digital, como, por ejemplo, la capacitación para
implementadores y la Diplomatura en Salud Digital a
través del Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) de la
Escuela de Gobierno en Salud Floreal Ferrara.
La comunicación es otra dimensión clave del proceso. Por
un lado, el intercambio que se genera en los espacios de
seguimiento/soporte con el equipo de nivel central
permite compartir y resolver problemáticas que se dan en
el proceso de implementación e identificar requerimientos
que surgen del uso del sistema. Por otro lado, desde el
MSPBA se brinda información, tanto para los equipos
implementadores como a usuarios finales, con las
actualizaciones del sistema, manuales y videotutoriales, y
sobre instancias formativas. Por último, es un factor
fundamental la comunicación que se establece al interior
del efector, en la que se transmite a los y las
trabajadores/as el avance y las novedades de la
implementación en el establecimiento y la información
requerida para poder utilizar el sistema.
También se observó en el caso del Hospital G que se
desplegaron estrategias de comunicación para transmitir
a la ciudadanía los cambios en la organización del trabajo
en la admisión y en la consulta teniendo en cuenta la
incorporación de la HSI en los servicios. Por ejemplo, en el
caso de médicos/as que piden comprensión cuando
vuelven a preguntar datos antiguos porque “están
aprendiendo a usar un sistema nuevo y tienen que volver
a cargar toda la información, o en el caso de las/os
trabajadoras/es de admisión, cuando explican que ahora
con HSI tienen que anunciarse para que confirmen el
turno y luego ir al consultorio, proceso que les permite
tener actualizada la cobertura de obra social.
Se destaca también la existencia de otros espacios de
trabajo y reflexión que contemplan lo formativo y lo
comunicacional. Por un lado, los encuentros virtuales
llamados Haciendo Historia de Salud Integrada en los que
se convoca a equipos implementadores y a distintos
equipos de salud usuarios de la HSI para presentar e
intercambiar pareceres sobre determinados procesos y/o
funcionalidades de la plataforma. Por otro lado, los
encuentros presenciales donde se propicia el intercambio
entre distintos espacios de trabajo acerca de los desafíos
y las transformaciones que trae aparejada la Salud Digital
(por ejemplo, el Congreso de Salud Provincial, el
Encuentro de Implementadores Provinciales o el Foro de
Salud Digital7).
En este punto es importante destacar el riesgo que implica
para la implementación de un sistema de información
digital no contar con la infraestructura tecnológica
necesaria. Contar con equipamiento y conectividad que
acompañe este proceso es fundamental para evitar las
frustraciones y allanar el trabajo de los equipos ante las
resistencias propias a la transformación de procesos.
En el caso del Hospital G la implementación avanzó con
fluidez siendo un efector con mayor complejidad edilicia y
sin precedentes en el uso de sistemas de una historia clínica
digital. Es decir que, como no contaba con la digitalización
de estos procesos, significó un avance cualitativo
importante para sus registros, antes concentrados en
ficheros de papel y un sistema de carga de datos sólo
administrativo. Por el contrario, el Hospital E contaba con la
existencia de un sistema de historia clínica electrónica que
funcionó como un factor obstaculizador para la
metodología de implementación analizada, que no cuenta
con una guía clara para su implementación en estos
escenarios y se encuentra bajo evaluación la posibilidad de
interoperar o migrar los datos para esta transición. A su vez,
la reciente implementación de esta herramienta implicó un
cambio organizacional para el hospital, ya que requirió un
importante esfuerzo institucional en términos de carga de
datos, adaptación y capacitaciones. Actualmente, el
sistema resulta útil y eficaz para el equipo.
Deducimos entonces que la existencia previa de sistemas
de información y procesos de trabajo digitalizados puede
funcionar como una barrera a la hora de incorporarse una
nueva herramienta. Se sugiere tomar la experiencia de
implementación en el Hospital E para adaptar la
metodología a establecimientos que ya cuenten con otros
sistemas de historia clínica electrónica.
Por otro lado, contar con personal con experiencia en la
implementación de sistemas de información representa
una ventaja teniendo en cuenta que puede aportar
conocimiento para robustecer el proyecto, repensar
procesos y funcionalidades. También resulta una
oportunidad para los equipos de trabajo evidenciar
distintas formas de resolver procesos frente a una
herramienta digital. Esto puede resultar formativo para los
mismos actores en el sentido de percibir cómo las
características de los sistemas de información (desde su
desarrollo hasta su implementación y uso) ordenan estos
procesos de una forma específica y habilitan diferentes
prácticas y sentidos sobre la atención y la concepción
general de la salud.
A su vez, implementar un nuevo sistema de información se
transforma en una oportunidad para revisar y transformar
los procesos establecidos y, sobre todo, si se encuentran
acompañados de otras políticas integrales y acuerdos que
acompañan esta estrategia de salud digital. Creemos que
quienes son susceptibles de apropiarse de esta
oportunidad son los equipos implementadores locales. Es a
través de ellos que la implementación avanza y se
robustece, por lo cual nos parece fundamental reforzar la
recomendación de jerarquizar el rol de estos equipos,
eligiendo cuidadosamente los perfiles que puedan ser
responsables de estas tareas de forma exclusiva, ya que
creemos que esto puede impactar en el ritmo del avance y
el compromiso con la tarea.
En la comparación de los dos equipos de implementadores
locales, advertimos que la posibilidad de uno de ellos de
contar con un perfil remunerado por ARPHAI para
acompañar la implementación, motorizó la conformación
de este equipo y redundó en el avance de la misma.
En esta línea, consideramos que implementar la HSI no sólo
necesita la conformación de un equipo que trabaje
exclusivamente en esta tarea de forma cotidiana, sino que
también supone nuevas tareas o incluso nuevos puestos de
trabajo dentro de la institución. A modo de ejemplo,
mencionamos una experiencia que se dio en la fase de
conformación de los equipos implementadores locales,
donde en algunos establecimientos se reubicaron a becarios
que hasta ese momento se encontraban en las postas
sanitarias que funcionaban como vacunatorios durante la
emergencia de COVID-19 y que,cuando su tarea en dichos
espacios terminó, el MSPBA asiga algunos de ellos para
la implementación de HSI. En este sentido puede resultar
interesante medir el impacto de esta estrategia y continuar
fomentando otras estrategias de incorporación de personal
abocado a tareas de transformación para la salud digital.
A su vez, si los equipos implementadores locales
estructuran y sistematizan el conocimiento acumulado
puede resultar en la construcción de una herramienta que
permita socializar con otros efectores que se encuentren en
etapas anteriores del proceso. Entonces, una propuesta
concreta consiste en crear más espacios de intercambio
entre equipos para dar y recibir el impulso positivo de la
implementación exitosa.
El material formativo disponible en la plataforma EVA es
mencionado por algunos entrevistados en relación con su
utilidad en la tarea cotidiana. Destacamos la importancia de
reforzar la formación permanente de dichas personas ya
que tanto la HSI en particular como la política de salud
digital en general esn en construcción y actualización
constante, y se corre el riesgo de dejar obsoletos los
conocimientos adquiridos en el proceso.
En lo que respecta a las aptitudes de las y los
trabajadoras/es que deben aprender a usar un sistema
informático nuevo, creemos que es necesario no dar por
sentado el conocimiento informático, ya que varía
notablemente según edad, nivel educativo alcanzado o
puesto de trabajo/ocupación. Aportamos como sugerencia
contemplar el potencial de la realización de encuesta sobre
alfabetización digital como herramienta de relevamiento
previa que permita establecer el nivel de conocimientos
informáticos para planificar el avance de la implementación
y detectar necesidades de formación, antes de comenzar
con la implementación propiamente dicha.
Queda en evidencia la necesidad de profundizar el proceso
de investigación incorporando otras dimensiones de
análisis. Sería valioso incorporar la mirada de los equipos
técnicos y de desarrollo al entramado de actores que
intervienen en la implementación de la HSI. Estos perfiles,
con conocimiento sobre la estructura de datos, la
arquitectura del sistema y estándares de interoperabilidad,
pueden aportar claridad al proceso y analizar el impacto de
contar (o no) con servidores locales en cada hospital.
Además, su rol es clave para traducir las necesidades de los
equipos de salud en desarrollos concretos, mejorando la
adaptabilidad y el alcance de la herramienta. Esta inclusión
permitiría abordar como posible obsculo la vacancia de
recursos humanos con formación en informática en salud.
Otra mirada valiosa a incorporar sería la de usuarias/os del
sistema de salud para conocer su perspectiva y experiencia,
si se considera que uno de los objetivos de la HSI es mejorar
la atención centrada en las personas. En este sentido sería
interesante fomentar investigaciones que analicen el
impacto de la implementación de la HSI en la atención y la
gestión hospitalaria.
Creemos también que sería necesario tratar la dimensión
relaciones de poder que se establece al interior de las
instituciones indagando, por ejemplo, en la adherencia de
los distintos actores de la institución a la estrategia de salud
digital, sobre todo el rol de las jefaturas de servicio y las
direcciones ejecutivas, médicas y administrativas. Del
mismo modo, sería un desafío analizar de qué manera la
ciudadanía podría ser un partícipe activo para ayudar a
mejorar los procesos, reclamando que su información de
salud se encuentre disponible para la continuidad en la
atención.
El proceso de implementación de la HSI se fortalece y
madura con cada nueva experiencia, revelando desafíos y
aprendizajes. Aunque su despliegue inicial se ha centrado
en la atención ambulatoria, avanzar en la implementación
de otros módulos como internación, guardia, referencia y
contrarreferencia, será clave para concretar la integralidad
que propone la herramienta.
Es por este desarrollo continuo, de carácter abierto y
participativo, que quienes logran apropiarse de la
herramienta se animan a expresar sugerencias y exigencias
para enriquecer su práctica. En este sentido, sobresale el
aporte que surgió en algunas entrevistas realizadas a
usuarios finales que tuvo que ver con la necesidad de
retroalimentación; es decir, que se pueda contemplar el
acceso a los datos (estadísticas) de producción, para la
micro y meso gestión, y también, que se tengan en cuenta
desarrollos específicos por especialidad, tanto de lenguaje
como de reportes para, por ejemplo, contar con la
posibilidad de un reporte puntual de la medicación para
poder priorizar y ordenar los pedidos a la farmacia.
Para cerrar, entendemos que la metodología de
implementación de la HSI implica un modo de trabajar en
constante articulacn de actores diversos, lo que supone
en mismo un desafío que cobra mayor relevancia en
organizaciones que se encuentran fuertemente
atravesadas por la fragmentación interna por lo que resulta
un desafío continuar pensando formas de trabajar
coordinadamente, repensando y adaptando las estrategias
para garantizar el avance de esta política pública de salud.
Autoras y autores
no manifiestan conflictos de interés.
Salud Publica 2026 Feb; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
DISCUSIÓN/CONCLUSIONES
A partir de los resultados de esta investigación observamos
que la heterogeneidad y complejidad de los
establecimientos de salud da lugar a escenarios de
implementación diversos. Frente a esta diversidad, la
metodología de trabajo demuestra ser flexible y capaz de
adaptarse, siempre que no existan limitaciones
estructurales o barreras técnicas —como la falta de
infraestructura o de estándares de interoperabilidad— que
lo impidan. Es en el diálogo con los actores involucrados, en
el intercambio cotidiano y en el seguimiento conjunto,
donde la metodología se redefine y cobra sentido. Así, lejos
de ser una receta fija, se configura como una estrategia en
permanente ajuste, alimentada por las dinámicas propias
del proceso de implementación.
Finalizada la investigación creemos que una de las
limitaciones, y como desafío a futuro, es incorporar en
próximas investigaciones una selección de
establecimientos más amplia, que posibilite agregar
dimensiones de diferenciación para mejorar la validación de
la hipótesis de estudio. Por ejemplo, sería deseable ampliar
el universo geográfico (AMBA8 en contraste con el interior
de la provincia), de especialización de los hospitales
(odontológicos, agudos, de atención general, pediátricos,
etc.) y la complejidad/área de influencia (subzonal, zonal e
interzonal).
Si bien no estamos ante la presencia de una muestra
significativa que pueda dar cuenta de resultados concluyentes,
sí asistimos al análisis de dos casos muy diferenciados en
cuanto a características institucionales, toma de decisiones y
las consecuencias directas sobre la implementación de la HSI.
Encontramos diferencias sustanciales en la comparación de los
dos establecimientos, y si bien podríamos inferir que el avance
sería más sencillo en el Hospital E considerando que es un
establecimiento de menor dimensión y que contaba con
experiencia en el uso de una historia clínica electrónica, fueron
otras las dimensiones que tomaron mayor relevancia al
momento de la implementación de HSI.
En ambos hospitales notamos que, a pesar de contar con la
conectividad a Internet provista por la Red Provincial, los
servicios terminan contratando proveedores privados para
mejorar la calidad y velocidad de la conexión. Esto genera
gastos adicionales por un servicio que cubre el presupuesto
de la provincia y podría poner en peligro el resguardo de la
información. Creemos que esto se debe a la falta de una
política de redes de la repartición centralizada por el
MSPBA. En una próxima investigación sería deseable
profundizar respecto de las características y limitaciones de
la conectividad que permitan detectar si los inconvenientes
se deben al alcance de la Red Provincial o a las redes
internas de los establecimientos.
En este punto es importante destacar el riesgo que implica
para la implementación de un sistema de información
digital no contar con la infraestructura tecnológica
necesaria. Contar con equipamiento y conectividad que
acompañe este proceso es fundamental para evitar las
frustraciones y allanar el trabajo de los equipos ante las
resistencias propias a la transformación de procesos.
En el caso del Hospital G la implementación avanzó con
fluidez siendo un efector con mayor complejidad edilicia y
sin precedentes en el uso de sistemas de una historia clínica
digital. Es decir que, como no contaba con la digitalización
de estos procesos, significó un avance cualitativo
importante para sus registros, antes concentrados en
ficheros de papel y un sistema de carga de datos sólo
administrativo. Por el contrario, el Hospital E contaba con la
existencia de un sistema de historia clínica electrónica que
funcionó como un factor obstaculizador para la
metodología de implementación analizada, que no cuenta
con una guía clara para su implementación en estos
escenarios y se encuentra bajo evaluación la posibilidad de
interoperar o migrar los datos para esta transición. A su vez,
la reciente implementación de esta herramienta implicó un
cambio organizacional para el hospital, ya que requirió un
importante esfuerzo institucional en términos de carga de
datos, adaptación y capacitaciones. Actualmente, el
sistema resulta útil y eficaz para el equipo.
Deducimos entonces que la existencia previa de sistemas
de información y procesos de trabajo digitalizados puede
funcionar como una barrera a la hora de incorporarse una
nueva herramienta. Se sugiere tomar la experiencia de
implementación en el Hospital E para adaptar la
metodología a establecimientos que ya cuenten con otros
sistemas de historia clínica electrónica.
Por otro lado, contar con personal con experiencia en la
implementación de sistemas de información representa
una ventaja teniendo en cuenta que puede aportar
conocimiento para robustecer el proyecto, repensar
procesos y funcionalidades. También resulta una
oportunidad para los equipos de trabajo evidenciar
distintas formas de resolver procesos frente a una
herramienta digital. Esto puede resultar formativo para los
mismos actores en el sentido de percibir cómo las
características de los sistemas de información (desde su
desarrollo hasta su implementación y uso) ordenan estos
procesos de una forma específica y habilitan diferentes
prácticas y sentidos sobre la atención y la concepción
general de la salud.
A su vez, implementar un nuevo sistema de información se
transforma en una oportunidad para revisar y transformar
los procesos establecidos y, sobre todo, si se encuentran
acompañados de otras políticas integrales y acuerdos que
acompañan esta estrategia de salud digital. Creemos que
quienes son susceptibles de apropiarse de esta
oportunidad son los equipos implementadores locales. Es a
través de ellos que la implementación avanza y se
robustece, por lo cual nos parece fundamental reforzar la
recomendación de jerarquizar el rol de estos equipos,
eligiendo cuidadosamente los perfiles que puedan ser
responsables de estas tareas de forma exclusiva, ya que
creemos que esto puede impactar en el ritmo del avance y
el compromiso con la tarea.
En la comparación de los dos equipos de implementadores
locales, advertimos que la posibilidad de uno de ellos de
contar con un perfil remunerado por ARPHAI para
acompañar la implementación, motorizó la conformación
de este equipo y redundó en el avance de la misma.
En esta línea, consideramos que implementar la HSI no sólo
necesita la conformación de un equipo que trabaje
exclusivamente en esta tarea de forma cotidiana, sino que
también supone nuevas tareas o incluso nuevos puestos de
trabajo dentro de la institución. A modo de ejemplo,
mencionamos una experiencia que se dio en la fase de
conformación de los equipos implementadores locales,
donde en algunos establecimientos se reubicaron a becarios
que hasta ese momento se encontraban en las postas
sanitarias que funcionaban como vacunatorios durante la
emergencia de COVID-19 y que,cuando su tarea en dichos
espacios terminó, el MSPBA asignó a algunos de ellos para
la implementación de HSI. En este sentido puede resultar
interesante medir el impacto de esta estrategia y continuar
fomentando otras estrategias de incorporación de personal
abocado a tareas de transformación para la salud digital.
A su vez, si los equipos implementadores locales
estructuran y sistematizan el conocimiento acumulado
puede resultar en la construcción de una herramienta que
permita socializar con otros efectores que se encuentren en
etapas anteriores del proceso. Entonces, una propuesta
concreta consiste en crear más espacios de intercambio
entre equipos para dar y recibir el impulso positivo de la
implementación exitosa.
El material formativo disponible en la plataforma EVA es
mencionado por algunos entrevistados en relación con su
utilidad en la tarea cotidiana. Destacamos la importancia de
reforzar la formación permanente de dichas personas ya
que tanto la HSI en particular como la política de salud
digital en general están en construcción y actualización
constante, y se corre el riesgo de dejar obsoletos los
conocimientos adquiridos en el proceso.
En lo que respecta a las aptitudes de las y los
trabajadoras/es que deben aprender a usar un sistema
informático nuevo, creemos que es necesario no dar por
sentado el conocimiento informático, ya que varía
notablemente según edad, nivel educativo alcanzado o
puesto de trabajo/ocupación. Aportamos como sugerencia
contemplar el potencial de la realización de encuesta sobre
alfabetización digital como herramienta de relevamiento
previa que permita establecer el nivel de conocimientos
informáticos para planificar el avance de la implementación
y detectar necesidades de formación, antes de comenzar
con la implementación propiamente dicha.
Queda en evidencia la necesidad de profundizar el proceso
de investigación incorporando otras dimensiones de
análisis. Sería valioso incorporar la mirada de los equipos
técnicos y de desarrollo al entramado de actores que
intervienen en la implementación de la HSI. Estos perfiles,
con conocimiento sobre la estructura de datos, la
arquitectura del sistema y esndares de interoperabilidad,
pueden aportar claridad al proceso y analizar el impacto de
contar (o no) con servidores locales en cada hospital.
Además, su rol es clave para traducir las necesidades de los
equipos de salud en desarrollos concretos, mejorando la
adaptabilidad y el alcance de la herramienta. Esta inclusión
permitiría abordar como posible obsculo la vacancia de
recursos humanos con formación en informática en salud.
Otra mirada valiosa a incorporar sería la de usuarias/os del
sistema de salud para conocer su perspectiva y experiencia,
si se considera que uno de los objetivos de la HSI es mejorar
la atención centrada en las personas. En este sentido sería
interesante fomentar investigaciones que analicen el
impacto de la implementación de la HSI en la atención y la
gestión hospitalaria.
Creemos también que sería necesario tratar la dimensión
relaciones de poder que se establece al interior de las
instituciones indagando, por ejemplo, en la adherencia de
los distintos actores de la institucn a la estrategia de salud
digital, sobre todo el rol de las jefaturas de servicio y las
direcciones ejecutivas, médicas y administrativas. Del
mismo modo, sería un desafío analizar de qué manera la
ciudadanía podría ser un partícipe activo para ayudar a
mejorar los procesos, reclamando que su información de
salud se encuentre disponible para la continuidad en la
atención.
El proceso de implementación de la HSI se fortalece y
madura con cada nueva experiencia, revelando desafíos y
aprendizajes. Aunque su despliegue inicial se ha centrado
en la atención ambulatoria, avanzar en la implementación
de otros módulos como internación, guardia, referencia y
contrarreferencia, será clave para concretar la integralidad
que propone la herramienta.
Es por este desarrollo continuo, de carácter abierto y
participativo, que quienes logran apropiarse de la
herramienta se animan a expresar sugerencias y exigencias
para enriquecer su práctica. En este sentido, sobresale el
aporte que surgió en algunas entrevistas realizadas a
usuarios finales que tuvo que ver con la necesidad de
retroalimentación; es decir, que se pueda contemplar el
acceso a los datos (estadísticas) de producción, para la
micro y meso gestión, y también, que se tengan en cuenta
desarrollos específicos por especialidad, tanto de lenguaje
como de reportes para, por ejemplo, contar con la
posibilidad de un reporte puntual de la medicación para
poder priorizar y ordenar los pedidos a la farmacia.
Para cerrar, entendemos que la metodología de
implementación de la HSI implica un modo de trabajar en
constante articulacn de actores diversos, lo que supone
en sí mismo un desafío que cobra mayor relevancia en
organizaciones que se encuentran fuertemente
atravesadas por la fragmentación interna por lo que resulta
un desafío continuar pensando formas de trabajar
coordinadamente, repensando y adaptando las estrategias
para garantizar el avance de esta política pública de salud.
Autoras y autores
no manifiestan conflictos de interés.
Salud Publica 2026 Feb; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
DISCUSIÓN/CONCLUSIONES
A partir de los resultados de esta investigación observamos
que la heterogeneidad y complejidad de los
establecimientos de salud da lugar a escenarios de
implementación diversos. Frente a esta diversidad, la
metodología de trabajo demuestra ser flexible y capaz de
adaptarse, siempre que no existan limitaciones
estructurales o barreras técnicas —como la falta de
infraestructura o de estándares de interoperabilidad— que
lo impidan. Es en el diálogo con los actores involucrados, en
el intercambio cotidiano y en el seguimiento conjunto,
donde la metodología se redefine y cobra sentido. Así, lejos
de ser una receta fija, se configura como una estrategia en
permanente ajuste, alimentada por las dinámicas propias
del proceso de implementación.
Finalizada la investigación creemos que una de las
limitaciones, y como desafío a futuro, es incorporar en
próximas investigaciones una selección de
establecimientos más amplia, que posibilite agregar
dimensiones de diferenciación para mejorar la validación de
la hipótesis de estudio. Por ejemplo, sería deseable ampliar
el universo geográfico (AMBA8 en contraste con el interior
de la provincia), de especialización de los hospitales
(odontológicos, agudos, de atención general, pediátricos,
etc.) y la complejidad/área de influencia (subzonal, zonal e
interzonal).
Si bien no estamos ante la presencia de una muestra
significativa que pueda dar cuenta de resultados concluyentes,
sí asistimos al análisis de dos casos muy diferenciados en
cuanto a características institucionales, toma de decisiones y
las consecuencias directas sobre la implementación de la HSI.
Encontramos diferencias sustanciales en la comparación de los
dos establecimientos, y si bien podríamos inferir que el avance
sería más sencillo en el Hospital E considerando que es un
establecimiento de menor dimensión y que contaba con
experiencia en el uso de una historia clínica electrónica, fueron
otras las dimensiones que tomaron mayor relevancia al
momento de la implementación de HSI.
En ambos hospitales notamos que, a pesar de contar con la
conectividad a Internet provista por la Red Provincial, los
servicios terminan contratando proveedores privados para
mejorar la calidad y velocidad de la conexión. Esto genera
gastos adicionales por un servicio que cubre el presupuesto
de la provincia y podría poner en peligro el resguardo de la
información. Creemos que esto se debe a la falta de una
política de redes de la repartición centralizada por el
MSPBA. En una próxima investigación sería deseable
profundizar respecto de las características y limitaciones de
la conectividad que permitan detectar si los inconvenientes
se deben al alcance de la Red Provincial o a las redes
internas de los establecimientos.
En este punto es importante destacar el riesgo que implica
para la implementación de un sistema de información
digital no contar con la infraestructura tecnológica
necesaria. Contar con equipamiento y conectividad que
acompañe este proceso es fundamental para evitar las
frustraciones y allanar el trabajo de los equipos ante las
resistencias propias a la transformación de procesos.
En el caso del Hospital G la implementación avanzó con
fluidez siendo un efector con mayor complejidad edilicia y
sin precedentes en el uso de sistemas de una historia clínica
digital. Es decir que, como no contaba con la digitalización
de estos procesos, significó un avance cualitativo
importante para sus registros, antes concentrados en
ficheros de papel y un sistema de carga de datos sólo
administrativo. Por el contrario, el Hospital E contaba con la
existencia de un sistema de historia clínica electrónica que
funcionó como un factor obstaculizador para la
metodología de implementación analizada, que no cuenta
con una guía clara para su implementación en estos
escenarios y se encuentra bajo evaluación la posibilidad de
interoperar o migrar los datos para esta transición. A su vez,
la reciente implementación de esta herramienta implicó un
cambio organizacional para el hospital, ya que requirió un
importante esfuerzo institucional en términos de carga de
datos, adaptación y capacitaciones. Actualmente, el
sistema resulta útil y eficaz para el equipo.
Deducimos entonces que la existencia previa de sistemas
de información y procesos de trabajo digitalizados puede
funcionar como una barrera a la hora de incorporarse una
nueva herramienta. Se sugiere tomar la experiencia de
implementación en el Hospital E para adaptar la
metodología a establecimientos que ya cuenten con otros
sistemas de historia clínica electrónica.
Por otro lado, contar con personal con experiencia en la
implementación de sistemas de información representa
una ventaja teniendo en cuenta que puede aportar
conocimiento para robustecer el proyecto, repensar
procesos y funcionalidades. También resulta una
oportunidad para los equipos de trabajo evidenciar
distintas formas de resolver procesos frente a una
herramienta digital. Esto puede resultar formativo para los
mismos actores en el sentido de percibir cómo las
características de los sistemas de información (desde su
desarrollo hasta su implementación y uso) ordenan estos
procesos de una forma específica y habilitan diferentes
prácticas y sentidos sobre la atención y la concepción
general de la salud.
A su vez, implementar un nuevo sistema de información se
transforma en una oportunidad para revisar y transformar
los procesos establecidos y, sobre todo, si se encuentran
acompañados de otras políticas integrales y acuerdos que
acompañan esta estrategia de salud digital. Creemos que
quienes son susceptibles de apropiarse de esta
oportunidad son los equipos implementadores locales. Es a
través de ellos que la implementación avanza y se
robustece, por lo cual nos parece fundamental reforzar la
recomendación de jerarquizar el rol de estos equipos,
eligiendo cuidadosamente los perfiles que puedan ser
responsables de estas tareas de forma exclusiva, ya que
creemos que esto puede impactar en el ritmo del avance y
el compromiso con la tarea.
En la comparación de los dos equipos de implementadores
locales, advertimos que la posibilidad de uno de ellos de
contar con un perfil remunerado por ARPHAI para
acompañar la implementación, motorizó la conformación
de este equipo y redundó en el avance de la misma.
En esta línea, consideramos que implementar la HSI no sólo
necesita la conformación de un equipo que trabaje
exclusivamente en esta tarea de forma cotidiana, sino que
también supone nuevas tareas o incluso nuevos puestos de
trabajo dentro de la institución. A modo de ejemplo,
mencionamos una experiencia que se dio en la fase de
conformación de los equipos implementadores locales,
donde en algunos establecimientos se reubicaron a becarios
que hasta ese momento se encontraban en las postas
sanitarias que funcionaban como vacunatorios durante la
emergencia de COVID-19 y que,cuando su tarea en dichos
espacios terminó, el MSPBA asignó a algunos de ellos para
la implementación de HSI. En este sentido puede resultar
interesante medir el impacto de esta estrategia y continuar
fomentando otras estrategias de incorporación de personal
abocado a tareas de transformación para la salud digital.
A su vez, si los equipos implementadores locales
estructuran y sistematizan el conocimiento acumulado
puede resultar en la construcción de una herramienta que
permita socializar con otros efectores que se encuentren en
etapas anteriores del proceso. Entonces, una propuesta
concreta consiste en crear más espacios de intercambio
entre equipos para dar y recibir el impulso positivo de la
implementación exitosa.
El material formativo disponible en la plataforma EVA es
mencionado por algunos entrevistados en relación con su
utilidad en la tarea cotidiana. Destacamos la importancia de
reforzar la formación permanente de dichas personas ya
que tanto la HSI en particular como la política de salud
digital en general están en construcción y actualización
constante, y se corre el riesgo de dejar obsoletos los
conocimientos adquiridos en el proceso.
En lo que respecta a las aptitudes de las y los
trabajadoras/es que deben aprender a usar un sistema
informático nuevo, creemos que es necesario no dar por
sentado el conocimiento informático, ya que varía
notablemente según edad, nivel educativo alcanzado o
puesto de trabajo/ocupación. Aportamos como sugerencia
contemplar el potencial de la realización de encuesta sobre
alfabetización digital como herramienta de relevamiento
previa que permita establecer el nivel de conocimientos
informáticos para planificar el avance de la implementación
y detectar necesidades de formación, antes de comenzar
con la implementación propiamente dicha.
Queda en evidencia la necesidad de profundizar el proceso
de investigación incorporando otras dimensiones de
análisis. Sería valioso incorporar la mirada de los equipos
técnicos y de desarrollo al entramado de actores que
intervienen en la implementación de la HSI. Estos perfiles,
con conocimiento sobre la estructura de datos, la
arquitectura del sistema y estándares de interoperabilidad,
pueden aportar claridad al proceso y analizar el impacto de
contar (o no) con servidores locales en cada hospital.
Además, su rol es clave para traducir las necesidades de los
equipos de salud en desarrollos concretos, mejorando la
adaptabilidad y el alcance de la herramienta. Esta inclusión
permitiría abordar como posible obstáculo la vacancia de
recursos humanos con formación en informática en salud.
Otra mirada valiosa a incorporar sería la de usuarias/os del
sistema de salud para conocer su perspectiva y experiencia,
si se considera que uno de los objetivos de la HSI es mejorar
la atención centrada en las personas. En este sentido sería
interesante fomentar investigaciones que analicen el
impacto de la implementación de la HSI en la atención y la
gestión hospitalaria.
Creemos también que sería necesario tratar la dimensión
relaciones de poder que se establece al interior de las
instituciones indagando, por ejemplo, en la adherencia de
los distintos actores de la institución a la estrategia de salud
digital, sobre todo el rol de las jefaturas de servicio y las
direcciones ejecutivas, médicas y administrativas. Del
mismo modo, sería un desafío analizar de qué manera la
ciudadanía podría ser un partícipe activo para ayudar a
mejorar los procesos, reclamando que su información de
salud se encuentre disponible para la continuidad en la
atención.
El proceso de implementación de la HSI se fortalece y
madura con cada nueva experiencia, revelando desafíos y
aprendizajes. Aunque su despliegue inicial se ha centrado
en la atención ambulatoria, avanzar en la implementación
de otros módulos como internación, guardia, referencia y
contrarreferencia, será clave para concretar la integralidad
que propone la herramienta.
Es por este desarrollo continuo, de carácter abierto y
participativo, que quienes logran apropiarse de la
herramienta se animan a expresar sugerencias y exigencias
para enriquecer su práctica. En este sentido, sobresale el
aporte que surgió en algunas entrevistas realizadas a
usuarios finales que tuvo que ver con la necesidad de
retroalimentación; es decir, que se pueda contemplar el
acceso a los datos (estadísticas) de producción, para la
micro y meso gestión, y también, que se tengan en cuenta
desarrollos específicos por especialidad, tanto de lenguaje
como de reportes para, por ejemplo, contar con la
posibilidad de un reporte puntual de la medicación para
poder priorizar y ordenar los pedidos a la farmacia.
Para cerrar, entendemos que la metodología de
implementación de la HSI implica un modo de trabajar en
constante articulación de actores diversos, lo que supone
en sí mismo un desafío que cobra mayor relevancia en
organizaciones que se encuentran fuertemente
atravesadas por la fragmentación interna por lo que resulta
un desafío continuar pensando formas de trabajar
coordinadamente, repensando y adaptando las estrategias
para garantizar el avance de esta política pública de salud.
Autoras y autores
no manifiestan conflictos de interés.
Salud Publica 2026 Feb; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
RB
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rsn=4b848c08_2
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https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/estrategia-nacional-de-salud-digital_resolucion_189_2018.pdf
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9. Verd JM, Lozares C. Introducción a la investigación cualitativa: fases, métodos y técnicas. Madrid: Síntesis; 2016.
Cómo citar este artículo:
Pesci SA, Pinco SG, Spolita MJ, Zappa L. Metodología de trabajo en la implementación de la Historia de Salud Integrada en la provincia de
Buenos Aires en dos establecimientos de dependencia provincial. Salud Publica [Internet]. 2026 Feb [fecha de consulta]; 5. Disponible en:
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