
RESULTADOS
Como primer abordaje de esta investigación nos
preguntamos ¿cómo es la metodología de implementación
de la HSI en establecimientos provinciales?, ¿existe un
abordaje específico para este tipo de establecimientos que
se diferencie del abordaje de un establecimiento municipal?
A partir del análisis documental y las entrevistas realizadas
recuperamos algunas consideraciones y características de
la metodología.
En primer lugar, la metodología de implementación de la
HSI en los establecimientos provinciales supone un
entramado de actores que trabajan de forma articulada en
diferentes niveles para llevar adelante este proceso. Por un
lado, podemos identificar las direcciones intervinientes del
nivel central del MSPBA: la Dirección de Salud Digital que
lidera esta política y mantiene una vinculación directa con el
equipo de desarrollo de la herramienta, el Instituto Pladema
de la Universidad Nacional del Centro (Tandil); la Dirección
de Fortalecimiento, donde se encuentran los equipos de
implementación del nivel central que acompañan
cotidianamente en tareas de relevamiento, capacitación y
seguimiento de la implementación en los establecimientos;
la Dirección Provincial de Hospitales, quien centraliza el
vínculo institucional y el aporte a la especificidad de cada
efector provincial y la Dirección de Tecnologías, Sistemas de
la Información y Comunicación, encargada de la asistencia
técnica, de infraestructura y conectividad.
Por otro lado, identificamos a los actores de los
establecimientos provinciales: las direcciones de los
hospitales y Unidades de Pronta Atención (UPA) cuyo rol
político y de gestión es fundamental para apuntalar el
avance del proyecto en cada establecimiento; los equipos
implementadores locales con un rol clave en la definición y
ejecución de la estrategia de implementación de la HSI en el
establecimiento y los usuarios finales, trabajadores y
trabajadoras de los establecimientos que utilizan la HSI con
distintos perfiles según el área de trabajo y/o profesión
(administrativos, profesional de la salud, especialistas
médicos, entre otros).
En segundo lugar, la metodología de implementación de la
HSI se basa en el avance escalonado, por etapas
diferenciadas donde se establecen metas de alcance que
ordenan el proceso y las acciones a llevar adelante por los
distintos actores. Si bien se observan algunas variaciones en
la documentación y en el discurso de los actores
entrevistados sobre la definición de estas etapas, podemos
identificar tres momentos: un primer momento de
preparación y diagnóstico, donde se realizan encuentros de
presentación, relevamientos y la conformación y
capacitación4 de un equipo implementador local con el que
se diseña una estrategia para llevar adelante la
implementación; un segundo momento de capacitación y
puesta en marcha donde se avanza con instancias de
formación por áreas y módulos específicos a usuarios finales
y se comienza a utilizar la herramienta en el ambiente
productivo; y un tercer momento de seguimiento y soporte
en el que se evalúan resultados, se avanza en la
implementación de nuevas áreas o módulos, y se intercambia
sobre mejoras y nuevas funcionalidades en la herramienta.
En tercer lugar, más allá de la definición del avance por
etapas se destaca que no es un proceso lineal sino que es la
participación e intercambio entre los diferentes equipos y
las estrategias de implementación que se consensuan
entre ellos, lo que va dando forma al proceso.
A partir del relevamiento de documentación
(presentaciones del proyecto en hospitales, manuales de
capacitación, guías de implementación, videos formativos,
entre otros) observamos que, durante el periodo de análisis
estudiado, la metodología persistió en sus lineamientos
básicos, pero se realizaron ajustes y adaptaciones en el
material. Por ejemplo, el material de comunicación para los
establecimientos se complejizó respecto de la
sistematización de los objetivos, se fortaleció el desarrollo
pedagógico y se afinaron los detalles respecto a las
acciones a realizar en cada etapa. En particular, estos
ajustes se observan en cómo se han ido especificando los
roles y la definición de responsabilidades dentro de los
equipos de implementación local.
Los requerimientos que surgen del avance en la
implementación de HSI, teniendo en cuenta que es un
sistema colaborativo en constante cambio, redundan en el
desarrollo de nuevas funcionalidades o modificaciones que
implican un cambio en la metodología. Lo vemos, por
ejemplo, en la incorporación de nuevas capacitaciones y
materiales instructivos. En este sentido, podemos hablar
de retroalimentación, ya que el mismo despliegue de la
implementación nutre a la herramienta para mejorarla.
Ahora bien, una vez caracterizada la metodología de
implementación de la HSI y su dinámica, recuperamos a
continuación los casos estudiados como dos experiencias
de implementación bien diferenciadas que nos permiten
arrojar luz sobre la variabilidad del proceso y analizar las
dimensiones institucionales que más peso tienen sobre el
mismo. Para esto se seleccionaron dimensiones concretas
de la organización hospitalaria que reconocimos como
centrales para las etapas de implementación de la HSI.
Entre ellas, destacamos la estructura edilicia; el acceso y la
calidad de conexión a internet; el equipamiento tecnológico
necesario para el uso de la HSI; los sistemas de información
utilizados, el soporte o tipo de tecnología utilizada por
estos sistemas de información y los procesos de trabajo
vinculados a estos; la dinámica de trabajo de los equipos
implementadores y las estrategias desplegadas; la
formación y conocimiento sobre sistemas de información
en salud y la comunicación entre actores internos y
externos a la organización.
Antes de analizar cada una de estas dimensiones se
caracteriza brevemente a los efectores y se identifica la
etapa de implementación en la que se encuentran al
momento de realizar esta investigación.
El Hospital Zonal General de Agudos “Dr. Ricardo
Gutiérrez” (identificado como Hospital G a partir de ahora)
fue inaugurado en 1954, se encuentra en diagonal 114 N°
329, entre las calles 39 y 40 de La Plata. Es un hospital
general, con gran impronta materno-infantil, que, entre
una variada oferta de especialidades, se destaca en
Tocoginecología, Pediatría y Neonatología de baja y media
complejidad. Cuenta con un total de 800 trabajadores/as,
entre profesionales y no profesionales; ofrece atención
ambulatoria, guardia y su estructura asistencial asegura un
total de 86 camas de internación. Es un hospital escuela
vinculado con la Universidad Nacional de La Plata que
cuenta con residencias, prácticas finales obligatorias (PFO),
rotaciones y Tecnicatura en Enfermería. Actualmente se
utiliza la HSI de forma plena en 13 especialidades de
atención ambulatoria y se encuentra realizando una prueba
piloto de la interoperabilidad con la Red de Diagnóstico por
Imágenes en el servicio de Diagnóstico por Imágenes.
El Hospital Subzonal Especializado “Elina de la Serna de
Montes de Oca” (identificado como Hospital E a partir de
ahora) localizado en calle 8 esquina 42 de La Plata, nace
con el nombre “Casa del Niño de La Plata” en el año 1927. Es
un hospital especializado, dedicado a la atención de
mediana y baja complejidad de niños/as y adolescentes en
múltiples especialidades. Cuenta con un total de 350
trabajadores. Provee atención ambulatoria, hospital de día
y guardia pediátrica. La implementación de la HSI en este
establecimiento quedó detenida en una fase de
capacitación y evaluación de los procesos. Actualmente se
encuentra en proceso de finalización de obras y en
coordinación con el equipo de nivel central para retomar
capacitaciones y comenzar la implementación por piso
(cuenta con tres pisos), una vez finalizadas las obras.
Ahora bien, teniendo en cuenta las principales
características de cada establecimiento y las diferencias
generales encontradas en sus experiencias, se analizan a
continuación las dimensiones identificadas y sus
implicancias sobre el proceso de implementación.
El espacio físico es una dimensión importante a la hora de
pensar procesos de atención en el establecimiento ya que
determina modos de circular y habitar el espacio y puede
habilitar o interrumpir un proceso deseado. Si bien, de
forma comparada, un establecimiento es más pequeño
que el otro y se encuentra en mejores condiciones
edilicias, las distintas personas entrevistadas remarcaron
cuestiones referidas a la necesidad de obras de
readecuación del espacio tanto para la mejora general de
la estructura edilicia, mejorar y ampliar la conectividad
como para permitir la instalación de computadoras en los
puestos de trabajo. De este modo, la dimensión espacial
aparece ligada al acceso y la calidad de conexión a internet
y a la instalación del equipamiento tecnológico necesario
para el uso de HSI. Respecto de la conexión a internet, los
dos establecimientos cuentan con el servicio provisto por
la Red Provincial pero, aun así, realizan contrataciones
privadas para mejorar la velocidad y/o el alcance de la
conectividad.
En el momento en que realizamos esta investigación ambos
hospitales se encontraban en proceso de obras que
alteraban momentáneamente la dinámica de trabajo de
distintas áreas. La diferencia sustancial encontrada en estas
dimensiones fue que mientras el Hospital E esgrimió la
alteración de la actividad como uno de los principales
motivos por los cuales la implementación de la HSI quedó
pausada en una etapa de capacitación, el equipo del Hospital
G, a pesar de identificar estas desventajas espaciales, de
conectividad y equipamiento, encontró una manera de
implementar avanzando por sectores estratégicos.
La falta de conectividad y sobre todo la inestabilidad de la
conexión fue mencionada por todos los entrevistados
como una de las principales barreras y, a su vez, es
reconocida como una de las claves para garantizar el éxito
en la implementación. En cuanto al acceso al
equipamiento, especialmente a computadoras como
principal herramienta para el uso de la HSI, se observaron
diferencias entre ambos establecimientos. En el Hospital
E se identifica una existencia previa de computadoras
debido al uso de una historia clínica electrónica. Por el
contrario, en el Hospital G, la deficiencia en equipamiento
resultó una barrera que tuvo que ser abordada entre el
equipo implementador local y el nivel central durante los
primeros seis meses de la implementación, para poder
comenzar la efectiva puesta en marcha en sectores
asistenciales.5
Ds/Cn
DISCUSIÓN/CONCLUSIONES
A partir de los resultados de esta investigación observamos
que la heterogeneidad y complejidad de los
establecimientos de salud da lugar a escenarios de
implementación diversos. Frente a esta diversidad, la
metodología de trabajo demuestra ser flexible y capaz de
adaptarse, siempre que no existan limitaciones
estructurales o barreras técnicas —como la falta de
infraestructura o de estándares de interoperabilidad— que
lo impidan. Es en el diálogo con los actores involucrados, en
el intercambio cotidiano y en el seguimiento conjunto,
donde la metodología se redefine y cobra sentido. Así, lejos
de ser una receta fija, se configura como una estrategia en
permanente ajuste, alimentada por las dinámicas propias
del proceso de implementación.
Finalizada la investigación creemos que una de las
limitaciones, y como desafío a futuro, es incorporar en
próximas investigaciones una selección de
establecimientos más amplia, que posibilite agregar
dimensiones de diferenciación para mejorar la validación de
la hipótesis de estudio. Por ejemplo, sería deseable ampliar
el universo geográfico (AMBA8 en contraste con el interior
de la provincia), de especialización de los hospitales
(odontológicos, agudos, de atención general, pediátricos,
etc.) y la complejidad/área de influencia (subzonal, zonal e
interzonal).
Si bien no estamos ante la presencia de una muestra
significativa que pueda dar cuenta de resultados concluyentes,
sí asistimos al análisis de dos casos muy diferenciados en
cuanto a características institucionales, toma de decisiones y
las consecuencias directas sobre la implementación de la HSI.
Encontramos diferencias sustanciales en la comparación de los
dos establecimientos, y si bien podríamos inferir que el avance
sería más sencillo en el Hospital E considerando que es un
establecimiento de menor dimensión y que contaba con
experiencia en el uso de una historia clínica electrónica, fueron
otras las dimensiones que tomaron mayor relevancia al
momento de la implementación de HSI.
En ambos hospitales notamos que, a pesar de contar con la
conectividad a Internet provista por la Red Provincial, los
servicios terminan contratando proveedores privados para
mejorar la calidad y velocidad de la conexión. Esto genera
gastos adicionales por un servicio que cubre el presupuesto
de la provincia y podría poner en peligro el resguardo de la
información. Creemos que esto se debe a la falta de una
política de redes de la repartición centralizada por el
MSPBA. En una próxima investigación sería deseable
profundizar respecto de las características y limitaciones de
la conectividad que permitan detectar si los inconvenientes
se deben al alcance de la Red Provincial o a las redes
internas de los establecimientos.
Salud Publica 2026 Feb; 5
Artículo original AO
SALUD
REVISTA DEL MINISTERIO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
7 Todos estos ejemplos son encuentros que se realizaron durante la investigación, espacios donde se compartieron experiencias y avances
sobre Salud Digital y la implementación de sistemas de información en salud.
8 Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) está conformada por los distritos de Ciudad de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires,
incluyendo 40 municipios: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Brandsen, Campana, Cañuelas, Ensenada, Escobar, Esteban
Echeverría, Exaltación, Ezeiza, Florencio Varela, Gral. Las Heras, Gral. Rodríguez, Gral. San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La
Matanza, La Plata, Lanús, Lomas de Zamora, Luján, Malvinas Argentinas, Marcos Paz, Merlo, Moreno, Morón, Quilmes, Pilar, Presidente
Perón, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Tres de Febrero, Vicente López y Zárate.
En la misma línea, remarcamos la relevancia de los
sistemas de información existentes, el soporte o tipo de
tecnología que utilizan y los procesos de trabajo
vinculados a estos sistemas. Se observa que ambos
establecimientos utilizan un sistema informático del
Ministerio para la gestión de pacientes, turnos y
estadísticas. En un primer momento, este sistema es
identificado por los entrevistados como una barrera a la
hora de implementar un nuevo sistema debido a los
procesos de trabajo establecidos alrededor de la
herramienta preexistente, suscitando resistencias por
parte del personal administrativo vinculadas a la
costumbre de uso y a la duplicidad de registros que
supone inicialmente su reemplazo. Sin embargo, en el
Hospital G se observa que a medida que se impulsa el uso
de la HSI por áreas administrativas, las ventajas que trae
aparejada esta herramienta es percibida por las y los
trabajadoras/es. A su vez, el reemplazo progresivo de la
herramienta anterior por la HSI, también permitió avanzar
con la evolución de historias clínicas electrónicas por parte
de profesionales de la salud, que hasta el momento
concentraban sus registros en ficheros de papel, sistemas
digitales propios por especialidad o bien carecían de
registros.
En el caso del Hospital E, al uso del sistema informático
administrativo se suma la implementación previa de una
historia clínica electrónica que contrató de forma privada.
Los entrevistados remarcan la reciente adecuación de
procesos de trabajo vinculada a estas dos herramientas
informáticas, junto a la necesidad de migración de datos
de un sistema a otro, como otro de los motivos por los
cuales no se avanzó en el uso de la HSI. Si bien desde el
establecimiento se reconocen los beneficios y el carácter
transformador del sistema de salud que aporta la HSI
como herramienta integral y transversal a todas las
instituciones, se considera necesario el aporte de
novedades a los procesos actuales como condición de
implementación.
Aquí es donde cobra relevancia la existencia de un equipo
implementador local y las acciones que despliegan en el
marco de la implementación. El objetivo de la
conformación de un equipo local es el de generar una
apropiación del proyecto por parte de las y los
trabajadoras/es del establecimiento que pueda traducirse
en capacidad instalada para profundizar la estrategia de
implementación inicial en la que los equipos del nivel
central acompañan más de cerca. Se trata de
trabajadoras/es propias/os de cada institución
repensando los sistemas de información dentro de un
hospital, analizando los procesos en cada tarea,
detectando inconvenientes en el uso de esta nueva
herramienta, generando alternativas y estrategias para
adaptar la implementación.
En el Hospital G observamos que la implementación se vio
motorizada y pudo ser sostenida en el tiempo a partir del
trabajo continuado de este equipo implementador local.
Se destaca que está formado por siete personas de
distintas disciplinas (administración, sociología e
informática) que realizan actividades y discuten
estrategias de implementación de forma coordinada, con
el acompañamiento de la dirección del hospital. Desde su
constitución, en abril del 2022, el equipo se reúne
semanalmente, despliega estrategias de implementación
planificadas, genera sus propias herramientas de
relevamiento, y capacita y genera acuerdos con
representantes de otras áreas y servicios.
En el caso del Hospital E existe un equipo local de tres
personas formado por un directivo, una persona a cargo
de área de admisión y consultorios y una persona a cargo
del área de sistemas. Como se dijo anteriormente, en este
hospital no se alcanzó por el momento una instancia de
puesta en marcha de la HSI. En este caso, las estrategias
desplegadas se centraron en la evaluación inicial de la
herramienta y en el análisis de los procesos de trabajo
para planificar un reemplazo de las herramientas digitales
que utilizan actualmente e incluso se evaluaron
posibilidades de migración de datos de la historia clínica
electrónica El equipo no manifestó tener encuentros
institucionales propios, por fuera de los establecidos para
el trabajo conjunto con el equipo implementador central.
En ambos casos se observa que la superposición de tareas
de implementación con otras tareas que cada miembro
cumple en el establecimiento dificulta y retrasa el proceso
y, en algunos casos, opera como resistencia por parte
de las/os mismas/os trabajadoras/es que conforman estos
equipos. En este punto se evidencia que la falta de
incentivo al personal que participa de estas tareas puede
significar una barrera. Este hallazgo se ve reforzado al
observar que, en la fase inicial de implementación en el
Hospital G, una de sus integrantes contó con una beca de
incentivo6 que aportó a que se convirtiera en referente
del proceso y coordinara el equipo de trabajo. Si bien
podemos destacar otros factores centrales como el perfil,
la formación, el acompañamiento por parte de la dirección
y la consolidación de un equipo de trabajo, la definición de
un rol y recibir un incentivo acompaña la consolidación de
estas figuras.
Otro factor que acompaña la consolidación de perfiles
implementadores es la dimensión formativa. Se destacan
las formaciones desplegadas por la Dirección de Salud
Digital, como, por ejemplo, la capacitación para
implementadores y la Diplomatura en Salud Digital a
través del Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) de la
Escuela de Gobierno en Salud Floreal Ferrara.
La comunicación es otra dimensión clave del proceso. Por
un lado, el intercambio que se genera en los espacios de
seguimiento/soporte con el equipo de nivel central
permite compartir y resolver problemáticas que se dan en
el proceso de implementación e identificar requerimientos
que surgen del uso del sistema. Por otro lado, desde el
MSPBA se brinda información, tanto para los equipos
implementadores como a usuarios finales, con las
actualizaciones del sistema, manuales y videotutoriales, y
sobre instancias formativas. Por último, es un factor
fundamental la comunicación que se establece al interior
del efector, en la que se transmite a los y las
trabajadores/as el avance y las novedades de la
implementación en el establecimiento y la información
requerida para poder utilizar el sistema.
También se observó en el caso del Hospital G que se
desplegaron estrategias de comunicación para transmitir
a la ciudadanía los cambios en la organización del trabajo
en la admisión y en la consulta teniendo en cuenta la
incorporación de la HSI en los servicios. Por ejemplo, en el
caso de médicos/as que piden comprensión cuando
vuelven a preguntar datos antiguos porque “están
aprendiendo a usar un sistema nuevo y tienen que volver
a cargar toda la información”, o en el caso de las/os
trabajadoras/es de admisión, cuando explican que ahora
con HSI tienen que anunciarse para que confirmen el
turno y luego ir al consultorio, proceso que les permite
tener actualizada la cobertura de obra social.
Se destaca también la existencia de otros espacios de
trabajo y reflexión que contemplan lo formativo y lo
comunicacional. Por un lado, los encuentros virtuales
llamados Haciendo Historia de Salud Integrada en los que
se convoca a equipos implementadores y a distintos
equipos de salud usuarios de la HSI para presentar e
intercambiar pareceres sobre determinados procesos y/o
funcionalidades de la plataforma. Por otro lado, los
encuentros presenciales donde se propicia el intercambio
entre distintos espacios de trabajo acerca de los desafíos
y las transformaciones que trae aparejada la Salud Digital
(por ejemplo, el Congreso de Salud Provincial, el
Encuentro de Implementadores Provinciales o el Foro de
Salud Digital7).
En este punto es importante destacar el riesgo que implica
para la implementación de un sistema de información
digital no contar con la infraestructura tecnológica
necesaria. Contar con equipamiento y conectividad que
acompañe este proceso es fundamental para evitar las
frustraciones y allanar el trabajo de los equipos ante las
resistencias propias a la transformación de procesos.
En el caso del Hospital G la implementación avanzó con
fluidez siendo un efector con mayor complejidad edilicia y
sin precedentes en el uso de sistemas de una historia clínica
digital. Es decir que, como no contaba con la digitalización
de estos procesos, significó un avance cualitativo
importante para sus registros, antes concentrados en
ficheros de papel y un sistema de carga de datos sólo
administrativo. Por el contrario, el Hospital E contaba con la
existencia de un sistema de historia clínica electrónica que
funcionó como un factor obstaculizador para la
metodología de implementación analizada, que no cuenta
con una guía clara para su implementación en estos
escenarios y se encuentra bajo evaluación la posibilidad de
interoperar o migrar los datos para esta transición. A su vez,
la reciente implementación de esta herramienta implicó un
cambio organizacional para el hospital, ya que requirió un
importante esfuerzo institucional en términos de carga de
datos, adaptación y capacitaciones. Actualmente, el
sistema resulta útil y eficaz para el equipo.
Deducimos entonces que la existencia previa de sistemas
de información y procesos de trabajo digitalizados puede
funcionar como una barrera a la hora de incorporarse una
nueva herramienta. Se sugiere tomar la experiencia de
implementación en el Hospital E para adaptar la
metodología a establecimientos que ya cuenten con otros
sistemas de historia clínica electrónica.
Por otro lado, contar con personal con experiencia en la
implementación de sistemas de información representa
una ventaja teniendo en cuenta que puede aportar
conocimiento para robustecer el proyecto, repensar
procesos y funcionalidades. También resulta una
oportunidad para los equipos de trabajo evidenciar
distintas formas de resolver procesos frente a una
herramienta digital. Esto puede resultar formativo para los
mismos actores en el sentido de percibir cómo las
características de los sistemas de información (desde su
desarrollo hasta su implementación y uso) ordenan estos
procesos de una forma específica y habilitan diferentes
prácticas y sentidos sobre la atención y la concepción
general de la salud.
A su vez, implementar un nuevo sistema de información se
transforma en una oportunidad para revisar y transformar
los procesos establecidos y, sobre todo, si se encuentran
acompañados de otras políticas integrales y acuerdos que
acompañan esta estrategia de salud digital. Creemos que
quienes son susceptibles de apropiarse de esta
oportunidad son los equipos implementadores locales. Es a
través de ellos que la implementación avanza y se
robustece, por lo cual nos parece fundamental reforzar la
recomendación de jerarquizar el rol de estos equipos,
eligiendo cuidadosamente los perfiles que puedan ser
responsables de estas tareas de forma exclusiva, ya que
creemos que esto puede impactar en el ritmo del avance y
el compromiso con la tarea.
En la comparación de los dos equipos de implementadores
locales, advertimos que la posibilidad de uno de ellos de
contar con un perfil remunerado por ARPHAI para
acompañar la implementación, motorizó la conformación
de este equipo y redundó en el avance de la misma.
En esta línea, consideramos que implementar la HSI no sólo
necesita la conformación de un equipo que trabaje
exclusivamente en esta tarea de forma cotidiana, sino que
también supone nuevas tareas o incluso nuevos puestos de
trabajo dentro de la institución. A modo de ejemplo,
mencionamos una experiencia que se dio en la fase de
conformación de los equipos implementadores locales,
donde en algunos establecimientos se reubicaron a becarios
que hasta ese momento se encontraban en las postas
sanitarias que funcionaban como vacunatorios durante la
emergencia de COVID-19 y que,cuando su tarea en dichos
espacios terminó, el MSPBA asignó a algunos de ellos para
la implementación de HSI. En este sentido puede resultar
interesante medir el impacto de esta estrategia y continuar
fomentando otras estrategias de incorporación de personal
abocado a tareas de transformación para la salud digital.
A su vez, si los equipos implementadores locales
estructuran y sistematizan el conocimiento acumulado
puede resultar en la construcción de una herramienta que
permita socializar con otros efectores que se encuentren en
etapas anteriores del proceso. Entonces, una propuesta
concreta consiste en crear más espacios de intercambio
entre equipos para dar y recibir el impulso positivo de la
implementación exitosa.
El material formativo disponible en la plataforma EVA es
mencionado por algunos entrevistados en relación con su
utilidad en la tarea cotidiana. Destacamos la importancia de
reforzar la formación permanente de dichas personas ya
que tanto la HSI en particular como la política de salud
digital en general están en construcción y actualización
constante, y se corre el riesgo de dejar obsoletos los
conocimientos adquiridos en el proceso.
En lo que respecta a las aptitudes de las y los
trabajadoras/es que deben aprender a usar un sistema
informático nuevo, creemos que es necesario no dar por
sentado el conocimiento informático, ya que varía
notablemente según edad, nivel educativo alcanzado o
puesto de trabajo/ocupación. Aportamos como sugerencia
contemplar el potencial de la realización de encuesta sobre
alfabetización digital como herramienta de relevamiento
previa que permita establecer el nivel de conocimientos
informáticos para planificar el avance de la implementación
y detectar necesidades de formación, antes de comenzar
con la implementación propiamente dicha.
Queda en evidencia la necesidad de profundizar el proceso
de investigación incorporando otras dimensiones de
análisis. Sería valioso incorporar la mirada de los equipos
técnicos y de desarrollo al entramado de actores que
intervienen en la implementación de la HSI. Estos perfiles,
con conocimiento sobre la estructura de datos, la
arquitectura del sistema y estándares de interoperabilidad,
pueden aportar claridad al proceso y analizar el impacto de
contar (o no) con servidores locales en cada hospital.
Además, su rol es clave para traducir las necesidades de los
equipos de salud en desarrollos concretos, mejorando la
adaptabilidad y el alcance de la herramienta. Esta inclusión
permitiría abordar como posible obstáculo la vacancia de
recursos humanos con formación en informática en salud.
Otra mirada valiosa a incorporar sería la de usuarias/os del
sistema de salud para conocer su perspectiva y experiencia,
si se considera que uno de los objetivos de la HSI es mejorar
la atención centrada en las personas. En este sentido sería
interesante fomentar investigaciones que analicen el
impacto de la implementación de la HSI en la atención y la
gestión hospitalaria.
Creemos también que sería necesario tratar la dimensión
relaciones de poder que se establece al interior de las
instituciones indagando, por ejemplo, en la adherencia de
los distintos actores de la institución a la estrategia de salud
digital, sobre todo el rol de las jefaturas de servicio y las
direcciones ejecutivas, médicas y administrativas. Del
mismo modo, sería un desafío analizar de qué manera la
ciudadanía podría ser un partícipe activo para ayudar a
mejorar los procesos, reclamando que su información de
salud se encuentre disponible para la continuidad en la
atención.
El proceso de implementación de la HSI se fortalece y
madura con cada nueva experiencia, revelando desafíos y
aprendizajes. Aunque su despliegue inicial se ha centrado
en la atención ambulatoria, avanzar en la implementación
de otros módulos como internación, guardia, referencia y
contrarreferencia, será clave para concretar la integralidad
que propone la herramienta.
Es por este desarrollo continuo, de carácter abierto y
participativo, que quienes logran apropiarse de la
herramienta se animan a expresar sugerencias y exigencias
para enriquecer su práctica. En este sentido, sobresale el
aporte que surgió en algunas entrevistas realizadas a
usuarios finales que tuvo que ver con la necesidad de
retroalimentación; es decir, que se pueda contemplar el
acceso a los datos (estadísticas) de producción, para la
micro y meso gestión, y también, que se tengan en cuenta
desarrollos específicos por especialidad, tanto de lenguaje
como de reportes para, por ejemplo, contar con la
posibilidad de un reporte puntual de la medicación para
poder priorizar y ordenar los pedidos a la farmacia.
Para cerrar, entendemos que la metodología de
implementación de la HSI implica un modo de trabajar en
constante articulación de actores diversos, lo que supone
en sí mismo un desafío que cobra mayor relevancia en
organizaciones que se encuentran fuertemente
atravesadas por la fragmentación interna por lo que resulta
un desafío continuar pensando formas de trabajar
coordinadamente, repensando y adaptando las estrategias
para garantizar el avance de esta política pública de salud.
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no manifiestan conflictos de interés.